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lunes, 23 de junio de 2025

Autores publicados


Cada día un motivo. 
Eva García Sáenz de Urturi 

con voz propia Nº 142 
Revista literaria 
Junio 2025 


Autores publicados en esta edición



Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia

Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor. Analía Pascaner 


Revista literaria con voz propia 
Publicación y distribución gratuitas 
ISSN 2314-0275
Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner


María José Calatayud Ponce de León

Lluvia 

Llueve despacio. 
Por el vidrio de la estrecha ventana
de este autobús hacia ninguna parte, 
resbala la lluvia. 

Solo veo el agua asomándose a mi interior, 
gotas curiosas 
queriendo explorar mis pensamientos, 
tan heridos como la hondura 
que permite su sollozo en el cristal. 

No quiero ver más allá de la bruma 
que se mueve fuera del autobús. 

Este pequeño mundo 
se hace grande de parada en parada 
cuando renueva otras vidas, 
otros sueños y otros cansancios. 

La luz engañosa de un semáforo 
anuncia un desvaído verdor tornasolado, 
como si recogiera todo el sentimiento 
dejado por tantos pasajeros sin rumbo.

Da igual esta lluvia protectora, 
quizá sirva para limpiar oscuridades 
que viajan de incógnito 
bajo el aliento que cubre una bufanda 
o detrás de los lentes 
mientras se ahúma lo gris de su sopor. 

Bajaré en el próximo silencio 
a encontrarme con la calle desunida 
que ni siquiera llega hasta mi casa. 

Necesito salir de esta agonía 
de verme rodeada de verdades 
escondidas dentro de este autobús, 
que parece rodar hacia lo incierto 
antes de volverse a su principio. 


Gira, gira, girasol 

Sombra de girasol 
de puntas hiriendo las distancias,
amarilla de hambre y soledad 
en ese resquemor de un suelo estéril 
en que se fue a enterrar esa semilla 
que perdió un gorrión enamorado. 

Te regó el rocío de la aurora, 
ese sin nombre que riega lo que encuentra 
para que no te ilusiones con su llanto, 
que no era en exclusiva para ti.

Pero tú aprovechaste cada gota, 
la bebiste con el ansia del deseo 
peleando al colibrí su néctar. 

Y te levantas erguido 
girando con el sol sin un lamento 
a pesar del dolor de tu cintura 
doblada en los ocasos, 
como si el final del día te dañara. 

Y cuando ya cargado de semillas 
no soportes el peso de tus hijos, 
los lanzarás sin miedo a la distancia 
para que busquen su lugar en otras tierras, 
y que pueda por siempre germinar 
la pureza amarilla de tu sangre. 


17 de septiembre 2022 

Esta lluvia 
que cae sin piedad sobre el tejado
para agredir las flores de mi patio, 
y azotar las aceras y fachadas 
como si nunca hubiera llovido de este cielo 
que la parió una tarde con su rabia. 

Tiene la furia que guardó en su nube 
vestida de relámpagos opacos 
como centellas perdidas en su negrura, 
naufragadas en lágrimas sin alma 
que acallaron las voces de los truenos. 

Tengo miedo de este caer sin freno 
sobre una calle convertida en río, 
sobre un río convertido en un torrente 
que mancilla con barro 
el azul de ese mar que se protege 
y lo frena con fuerza en la escollera. 

Qué lucha desigual, 
el agua contra el agua, 
la tierra contra el cielo, 
las olas abrazadas al relámpago, 
la arena sometida a las centellas. 

Esta tarde me siento sumergida 
en una oscuridad sin penitencia, 
donde no existe el norte y su lucero 
y el sur quedó perdido 
en este sin razón de un horizonte 
que no tiene principio ni final. 


Poemas del libro de la autora: Yo soy de tierra. Ed. Letra Maya 2023 

María José Calatayud Ponce de León 
Costa Rica

sábado, 16 de noviembre de 2024

Autores publicados


¿Puede un hombre superar sus errores para volver al punto del camino donde empezó a desviarse? 
Carmen Mola 

con voz propia Nº 138
Revista literaria 
Noviembre 2024 
- Mes aniversario -

Autores publicados en esta edición:
 

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María José Calatayud Ponce de León

Certidumbre 

Viajo por el último atardecer 
de un paisaje sin memoria, 
y sigo la huella en el camino 
de un palpitar de sombras viajeras. 

En este recorrer tan sin sentido
me visto del color de los ocasos 
o con las negras ropas 
que tejieron estrellas 
para cubrir mi cuerpo 
con sus alas oscuras de tristeza. 

Llevo los brazos extendidos 
para enlazar el aire 
que rondó campanarios, 
donde anidaron cigüeñas y plegarias.

Seguiré hasta llegar al mar 
que señala una gaviota solitaria 
con su vuelo magnífico, 
para dormir sobre la arena 
escuchando el latido inconcluso 
del ir y venir de las aguas. 

Pero yo soy de tierra 
y regreso a la tierra.
La acaricio con mis manos 
como si fuera la hija que no tuve 
y siento su palpitar en mi cintura. 

Porque la arena no es tierra 
aunque a veces florezca de corales. 
Ni ese mar es el cielo 
que diviso por encima de los montes, 
limitado por las copas de los árboles. 

No florezco en las doradas cadencias de la arena, 
soy como la tierra oscura y profunda. 
Y siembro con mis manos utopías 
mientras espero que germinen las palabras. 


Tiempo en fuga 

Ese pájaro cantándome maitines 
como si despidiera el asombro de la noche 
pidiendo claridad y menos llanto, 
me deja en el alféizar tanta luz 
que entorno mis párpados 
y me escondo detrás de las pestañas.

Porque el día es falaz, 
no para el ave feliz en su trinar 
y tampoco creo que se lamente el sol, 
pero sé que llega el tiempo a cobijarse 
entre mis brazos y se queda 
en las finas arrugas que rodean mis ojos 
grabadas en sal por las lágrimas, 
o en mis labios de grafías silenciosas
o acaso hasta en mi pecho, 
refugio de la ausencia. 

Caen los minutos sin descanso 
y ya es pasado el aire que exhalé 
en un leve parpadeo de segundos. 

Tiempo, tiempo, tiempo infiel, 
no te detiene el azul de una mirada 
ni tan siquiera devuelves el instante 
de poder revivir otros momentos. 

No se equivoca el pájaro en su canto 
ni el amanecer con sus colores. 

Hay una queja silenciosa 
en este no comenzar porque no pase 
y en ese sujetarme a los latidos 
del compás que desgranan los relojes. 


Poemas del libro de la autora: Yo soy de tierra. Editorial Letra Maya 2023, presentado en abril de 2024 en el Centro Cultural Español de Costa Rica 

María José Calatayud Ponce de León
Costa Rica

lunes, 22 de abril de 2024

Autores publicados


Y aun así, yo me levanto. 
Maya Angelou 

con voz propia Nº 133 
Revista literaria 
Abril 2024 

Autores publicados en esta edición


Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia
https://revistaconvozpropia-autorespublicados.blogspot.com.ar/ 
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Publicación y distribución gratuitas 
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María José Calatayud Ponce de León

Olor de otoño 

Es tan solo el otoño que amanece 
con pasos de penumbra sin malicia 
y ya lo sabe el árbol. 

Los días se acortan de sus luces, 
mientras la noche enfría oscuridades 
y las estrellas lagrimean escarcha 
sobre la tierra desnuda bajo el cielo. 

Se respira un aire dulce de color a leña, 
presagio de cocinas encendidas, 
de roperos abiertos buscando abrigos 
y a paraguas dejados en la entrada 
de las casas que ya cerraron puertas. 

El parque dormirá bajo la nieve 
un sueño de blancura sin pisadas. 
Y al calor de un rayo despistado 
de un sol que a duras penas se descubre 
los viejos calentarán sus años, 
sentados en el banco de la memoria. 

Trae el otoño un golpe de amarillos 
y un baile de campanas disonantes 
que desnuda las hojas de los álamos 
en el paseo que perfila el río. 

Solamente se despereza un pequeño latido 
tímidamente otoñal y ya lo sabe el aire, 
que abanica la calidez de los atardeceres 
en esa luz que se acorta lentamente. 

Y el amor se abrigará entre las sábanas, 
olorosas de besos y membrillos. 


El círculo 

Esa calle de curso sin sentido 
y en su negrura ajena, 
hoy respira el olor de tantas noches 
a los sudores que desprende el frío. 
Mientras se mece vacilante una farola 
en el círculo del redondo 
diámetro de su luz. 

Un eco se repite 
monótono y opaco, 
como una voz cansada de golpear 
en la misma pared una y otra vez. 
Conozco esos acentos que me llegan 
y hoy rebotan inertes hasta el fondo 
donde enterré ya todos los sonidos 
que no pudieron llegar a ser. 

Y en el centro de todo lo que oculto,
amordazo recuerdos que me hieren 
y ya no queda nada. 
Ni siquiera el vacío 
que apareció después de tanto llanto. 

Y regreso a la noche, 
menos sombría que mi propia oscuridad 
y busco no perderme 
para poder volver al círculo de luz 
de una farola. 


Tempestad 

Soy como la tormenta 
que corona el tiempo 
sobre una nube llena de invisibles espacios,
con un centro en el fondo muy oscuro 
y ciego de relámpagos.

O soy, tal vez, en la noche una lágrima 
enmarcada de gris por los luceros, 
junto a una sombra que refleja el eco 
de una pasión perdida. 
Y ya no sé por qué despierto hoy 
con este llanto guardado en mis entrañas.

Las tormentas son aves pasajeras 
que nunca hicieron nido 
y siguieron su busca en las alturas 
de esa teja partida 
donde dejar el agua
de su vagar errante. 

Por eso es que la lluvia 
me grita lo que olvido. 
Me dice que recuerde tantos nidos sin plumas, 
tantas casas sin techos, 
tantas mesas sin tener ni un mantel 
para enjugar la queja 
de los platos vacíos. 
Mis brazos se extienden 
y quisieran ser como gotas 
del agua que fecunda los desiertos
y cruzando los dedos 
bajo esta tormenta redentora, 
suplicar un perdón. 


Poemas del libro de la autora: Yo soy de tierra, presentado el pasado 16 de abril en el Centro Cultural Español de Costa Rica. Editorial Letra Maya 2023 

María José Calatayud Ponce de León 
Costa Rica

lunes, 12 de junio de 2023

Autores publicados


Un buen libro no es aquél que piensa por ti, sino aquél que te hace pensar.
James McCosh


con voz propia Nº 125
Revista literaria 
Junio 2023 

Autores publicados en esta edición



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Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner



María José Calatayud Ponce de León

Tal vez 

Por si vuelves 
de donde te dejaron las tormentas.
Por si llamas a mi puerta 
y me extiendes la mano
trayendo entre tus dedos las estrellas 
alcanzadas subiendo hasta el dolor
lacerante de sus puntas: 
ya no busques en mí lo que dejaste. 

Me convertí en una luna descubierta, 
en un menguante huérfano de luz, 
que se oscurece lentamente 
de tanto anochecer en duermevela 

Por si vuelvo a oír tu voz 
entre la niebla, 
mensajera de vientos sin fronteras 
trémulos de promesas sin cumplir, 
no me pidas que ahonde en los recuerdos 
ni en el olor que me dejó tu piel. 

Por si en la noche siento una caricia 
y el calor de otro cuerpo 
sobre mi desnudez, 
dejaré al sueño continuar sobre mi cama 
y tal vez amanezca junto a ti.


Invocación 

Me inclino en este día y a esta hora 
para evocar a los espíritus que habitan 
bajo el cielo, a veces tan distante, 
sobre la tierra, que mis pies amarra, 
en las aguas sin nombre del torrente 
y en la esencia del aire que me besa. 

Llamo a los horizontes 
que se volvieron borrosas lejanías, 
a las profundidades de las simas abiertas 
en los pulsos profundos de un latido olvidado
y a los ecos irreverentes que doblan
las infieles campanas del silencio. 

Clamo al ave que emigra despojada del nido 
con sus vuelos soberbios hacia ninguna parte. 
Convoco a los colores sin perfume 
que emanan de las flores ya muertas anteayer. 

Y a los peces que anidan abisales cegueras 
en el confín oculto del océano inviolado, 
mis ojos les reclaman su luminaria azul. 

Y es en este momento que no tiene principio, 
que un latido se queda detenido en mi pecho 
sin poder escaparse de mis pulsos cerrados. 

Es un frío la ausencia adherida a mi cuerpo, 
un dolor de silencios encadena mi sombra 
y el espejo me grita devolviendo mi imagen 
que necesito del cielo sin final que me invento, 
del aire que me ciñe a la tierra de nadie 
y el agua del deseo que me apremia en la sangre, 
¡en este día y a esta hora! 


Último poema, del libro de la autora: Sol de Agosto. Editorial Poiesis, 2019 

María José Calatayud Ponce de León 
Costa Rica

viernes, 16 de septiembre de 2022

Autores publicados


¿Quién eliges ser en este momento? 
Pregunta del día, en Internet 

con voz propia Nº 119 – Revista literaria 
Septiembre 2022 
Autores publicados en esta edición


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María José Calatayud Ponce de León

Silencio sin retórica 

No tengo voz. 
La dejé esperando una palabra 
en el ángulo incierto de la tarde. 
No pude articular ni una sílaba 
y fui como el silbido de ese viento
que traspasa la copa de los árboles 
meciendo soledades. 

El nudo en mi garganta 
se quiso volver llanto 
y tuve que tragarme hasta el último acento 
porque no entenderían 
que era por esta tierra dolorosa. 

Y me volví silencio, 
silencio sin retórica.

Fue ayer cuando me dijo el árbol: 
-No eres nadie,
tan solo con dos ramas 
y dos raíces en tierra. 
Eres débil y tu copa parece 
un final sin terminar de la espesura. 
Mira la sombra que produce mi copa. 

Y me vi reflejada 
en el espejo redondo de una lágrima. 
Y miré la majestad del árbol 
y entendí porque mi voz 
era un tallo quebrado en mi garganta. 

Y ya no tengo voz, 
porque grité tan alto 
que cimbré la copa engreída de ese árbol 
y doblé mis ramas 
hasta tocar la punta húmeda de mis raíces
y la tierra se abrió sin hacerme preguntas, 
como si comprendiera mi silencio
y perdonara 
sembrando ante mis ojos 
multitud de semillas con las voces 
que quisieron callar y florecieron. 


La esperanza 

Ya anduve atardeceres 
y fui con las auroras 
a surcar por encima de tus sueños. 
¿No crees que ya pasaron las libélulas 
que debieron anunciar que llegarías? 
Y me quedé esperando en ese ocaso 
que inventaste para mí esa tarde.

-No esperes nada, 
dijeron los silencios del arroyo 
que baja de las altas serranías, 
reflejando el vuelo de las aves 
cuando completan su círculo amoroso 
y vuelven, colmados sus instintos,
a su lejano peregrinar de verdes nuevos. 

Y no volví a esperar, 
Traigo aroma de madera derramada 
bajo la húmeda soledad de los recodos 
y el color de la herida que el relámpago 
abrió en el cielo gris de la tormenta. 

La desnudez del agua transparenta mi cuerpo 
y tengo la limpidez del aire que se adentra en la sangre 
con el rojo calor de los incendios. 

No me importan la noche ni los vientos, 
ni su ausencia vagando en los rincones. 
Hoy se llenan de luces mis pupilas 
cuando despierto y sé que ya no espero. 


María José Calatayud Ponce de León 
Costa Rica

viernes, 25 de febrero de 2022

Autores publicados

La vida es una larga lección de humildad.
James Matthew Barrie 


con voz propia nº 114 – Revista literaria 
Febrero 2022 
Autores publicados en esta edición


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ISSN 2314-0275 
Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner



María José Calatayud Ponce de León

Olor a sal 

Tengo miedo de ese tiempo 
que duerme en los tejados, 
de esa garúa que ni siquiera es lágrima; 
de tantos y tantos compases sin sentido 
que tocan de revés hoy las campanas. 

Y de soñar que el día es un cangrejo 
tejiendo para atrás las soledades 
y cubriendo de arena las pupilas 
para no presentir amaneceres.

Hoy sé que detrás de las nubes está el mar 
esperando que lluevan los albatros 
que picotean la espuma de las olas 
y respiran el azul entrecortado 
entre el cielo y la tierra de mi aliento.

Me queda el miedo con olor a sal 
en el rompiente sin voz de la resaca. 
Y en la profundidad de las tormentas 
recojo en oración mis pensamientos 
frente al ocaso que se derrama inerte 
dejándose una huella entre mis manos.
 
Y ya no sé si me voy o si regreso
por una esfera sin tictac de luna, 
donde perdidas saetas de silencio 
preguntan si es creciente lo que marcan. 

Y tengo miedo de la luz que encuadra 
el dintel infinito de la ausencia, 
porque su resplandor se esconde sin permiso 
en un rincón latente de mi pulso. 

Por la puerta que entreabren las auroras 
se deslizan las sombras conocidas, 
mientras golpea una elipsis los cristales 
y la garúa se redime en lágrimas. 


Libélulas sin luz 

Para olvidar el cansancio 
quise ser como la lágrima nocturna 
de una libélula. 

Observo su vuelo 
desde ninguna parte 
hacia el círculo perfecto 
que guarda una farola consentida, 
en una danza sin rumbo y sin acento, 
hasta ese espacio de ilusorio calor. 

Choca el ala con la sombra más triste de la luz 
y nadie puede escuchar el quejido 
que emite mi párpado abierto. 
Solo esa libélula parece comprenderme 
con su lágrima de permanente espera.

La fila de oscuras siluetas 
de figuras sin rostro, 
que en esta noche parece inacabable, 
se balancea nerviosa. 

La espera en la parada se termina 
y siento ese sonar de motor en la cintura 
que ciñe mi pequeño universo 
encerrado entre cuerpos extraños. 
La libélula se quemó en la luz 
y yo dejé en la fila 
un poco sin sentido de mi tiempo, 
bajo la débil redondez de una farola. 

Pliego las alas y el autobús me lleva, 
seguirá de parada en parada, 
recogiendo libélulas sin luces,
con su runrún monótono. 


Del poemario de la autora: Sol de Agosto. Editorial Poiesis, 2019 
María José Calatayud Ponce de León 
Costa Rica