sábado, 16 de noviembre de 2024

Alba Aída Oliva

Eterna primavera Gabriela Mistral 

Tengo una copla en el pecho, 
una voz que me canta al oído 
Desde su Chile natal 
su fragancia ha traído. 

La ha derramado en versos 
por todos los caminos. 
Las letras y el amor 
coronaron sus trinos. 

Y soñé con sus cantos, 
manantiales divinos, 
soñé con el fuego 
de ojos cristalinos. 

Con reír con su risa 
y beber de su vino, 
su poético vino. 
Ella se hizo canción, 
toda vida Gabriela. 
Todo hermoso pinar 
y fulgurosa estrella. 
Todo cielo y fuente 
y luna plañidera 
para hacerme soñar 
con nuevas primaveras. 
Desde su Chile natal 
floreció Gabriela Mistral 
Primavera y eterna. 


Bar Tortoni 

En tus mesas Bar Tortoni, 
conocí tantas verdades. 
Hice letras y poemas 
derramé alguna lágrima. 
Con el alma presurosa, 
al encuentro con la mística 
La fragancia melodiosa 
de Paris y Puente Alsina 
que se mezclan con la impronta 
de políglotas viajeros. 
Algún fuelle que rezonga, 
la poesía misteriosa 
de Borges con Alfonsina. 
Viaja en tus salas la lírica apasionada 
que dejó flotar Neruda una tarde silenciosa. 
Bar Tortoni de mi juventud tardía; 
cuántos momentos de la vida compartida. 


Vibra el universo

Cuando me pedías que me riera 
en las noches que chorreaban luna, 
sobre el cuarto nuestro; 
cuando me pedias mi risa, 
cayendo sobre tu cuerpo pájaro. 
Cuando horadaba tu piel con mi carcajada, 
plena, retumbando sobre la constelación de tus besos. 
Cuando la risa cantaba en el silencio 
Y cabalgaba mi idioma de ternuras sobre tus 
besos frescos hechos para la penumbra; 
para cobijarnos en arrullos y rezos; 
para el escapulario del amor rendido 
En nuestro cielo. 
¡Ah cuando me pedías todo eso! 
yo me convertía en risa paloma, 
risa sueño, risa olvido, 
risa paraíso, risa beso. 
Y tus labios se unían a mi alma 
en el conclave mismo del universo, 
porque mis labios se hicieron de tu vientre, 
recorrido matinal de mis recuerdos. 
Vibra el mundo si pides que la risa 
nos visite de nuevo. 


El perfume de Antonio Pujia 

Antonio tú tienes un perfume 
El perfume de la creación 
está en tus manos, 
Igualando al perfume de las rosas 
que emanaba Jesús en su calvario. 
Igualando al Señor en la potencia 
de formar un ser único y nuevo con tus manos 
Esa esencia que esparces hacia el universo 
ha rociado de belleza y consagrado
en las artes tu impronta y tu legado. 


Alba Aída Oliva 
Mataderos, Ciudad de Buenos Aires, Argentina 

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