lunes, 13 de julio de 2026

Aurea López Quiles

Sin resistencia 

Las guerras en países que ni suenan 
El calentamiento global 
La sequía 
La inflación que nos ahoga 

La enfermedad de mi hermana 
Mis nietos que se van haciendo mayores 
Mi hija y su agotador trabajo 
Mi perro siguiéndome 

Todos mis traumas y sinsabores 
Mi mal de amores 
Un agujero negro horadado 
En medio de la tierra desvalida 

Metidos en un misterio que nos sorprende 
hacia la nada que nos sonríe 
Te veo marchar poco a poco 
Me veo marchar lentamente

Sin resistencia 


A medias 

a medias 
de tus sueños, 
de tu trabajo, 
de tus amores, 
de tu vida. 
Mejor que no te vean. 
Que no intenten abducirte 
o hipnotizarte. 
Quedarse contigo. 
Mientras vagas ausente 
en la espiral de los espejos de la atracción de feria. 
Donde ves la imagen cómica en el laberinto: 
Grande, pequeña, gorda, flaca, deforme. 
Te arrancan una sonrisa complaciente. 


Entes 

Cierran los ojos los árboles 
cansados de mirar 
aquellos errores intuidos 
en esas ramas curvadas 
donde cuelgan las decepciones. 
Ofrecimos en bandeja 
cómo nos podían alejar 
y qué daño nos podrían hacer. 
Mientras duraba el juego 
nos reímos muchas veces. 
Y nos dijimos TE QUIERO. 

Son los nuestros aun con todo. 
Esos junto a nosotros. 
Entes adheridos, cabalgando. 


No me queda 

Ya no me queda casi miedo. 
Como no me queda casi nada. 
Casi apegos. 
Casi fantasías. 
Casi capas o abrigos. 
Casi ilusiones. 
Casi mentiras. 
Van quedando menos de los nuestros. 
Y va quedando menos de nosotros: 
De nuestra juventud, 
de nuestras historias, 
ya no parecen ni nuestras, 
sino de todos, 
de otras vidas 
de los que se quedan. 

Todavía quedan palabras. 
Y algunas risas. 
Miradas mantenidas. 
Abrazos contundentes. 
Fragilidad. 
Partituras, campos y palabras. 


Relojes 

Todos los relojes están en marcha. 
Repartidos por las habitaciones. 
La oímos, a la vida, al tiempo. 
De cuerda, digitales, automáticos, 
el del móvil, el ordenador o la tablet. 
Uno un poco retrasado, 
otro adelantado. 
Hay otro que va perfecto. 
Hora acordada. 
A uno le ha salido carcoma. 
El tiempo se carcome a sí mismo. 
Y se convierte en polvo. 


Poemas del libro de la enversadora Áurea López Quiles: Por un puñado de amores 

Áurea López Quiles 
Alicante, España

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos y autores que he seleccionado para la revista literaria con voz propia.
Recibe mis cordiales saludos y mis mejores deseos.
Analía Pascaner