Un techo de hojalata
me protege del viento
en esta pequeña bahía
en Ushuaia
en el fin del mundo.
Un viejo tacho de aceite
hace las veces de parrilla.
Como en un rítmico aplauso
el albatros nervioso
golpea su pico como claves
sobre cada trozo de carne
que me arranca de la mano.
Sin ojos bajo el sol,
el faro me examina con brillante monotonía:
rojo, blanco, rojo.
Me recuerda al centinela de hierro fundido
en Whitford Point.
La golondrina
Hay un camino de tierra
que corre detrás de las dunas
entre Horton y Port Eynon.
Plagado de charcos, grandes charcos redondos,
que, a los ojos de un niño,
son como los cráteres de la luna.
Uno de ellos los atraviesa,
saltándolos sin parar,
contemplando su reflejo.
Por el rabillo del ojo
ve una golondrina liberarse,
salir del barro lechoso
y volar hasta una luna con un ojo de pez.
Poemas pertenecientes al próximo libro del autor: Gower Poems
Robert Gurney
St. Albans, Inglaterra
Excelente sus poemas " Faro" y La golondrina.
ResponderEliminarGracias por compartirlos.
Beatriz Caserta
Muchas gracias por tu lectura, Beatriz.
EliminarMuchos cariños y mis mejores deseos
Me encantaron....así de sencillo
ResponderEliminarMuchas gracias por tu lectura, Yuladis.
EliminarMis cordiales saludos y mis mejores deseos