sábado, 13 de junio de 2026

No me avergüenzo de elegir siempre la felicidad, las desgracias vienen solas. 
Mario Escobar

Sergio Borao Llop

Estrellas 

Cada estrella soporta con paciencia 
las aburridas miradas de los controladores aéreos. 

(También algún poeta se despista contemplándolas 
pero eso no supone una reducción en sus impuestos) 

Ahora que la más negra noche parece aproximarse, 
tengo que declarar que, a pesar de los motores 
y los incendios y las sirenas de los coches patrulla 
y el día a día terrible que a su luz nos somete, 
hay una magia infinita en amarse cuerpo a cuerpo
bajo el influjo amigo de la luna 
(esa luna que algún anochecer me regalaste)

¡Ay, estrellas que me visteis besarla en noches como ésta! 

Cerrad, cerrad mi herida con un destello clandestino. 
Apaciguad el loco galope que ha invadido mis venas. 
Disimulad su ausencia con canciones y recuerdos de otras noches. 
Detened los relojes en el instante exacto de la nieve 
o en el momento inolvidable de París y su Torre 
o en las playas nocturnas de Donosti. 

¡Ay, estrellas, luna,
cómplices del pasado! 
Devolvedme su risa 
o convocad el fuego 
piadoso que me extinga. 


Otra noche más, todo está perdido 

Otra noche más, todo está perdido. 

Ni una sola parada de autobús 
reconoció los ecos de mis pasos. 

Ningún pájaro invadió mis pensamientos. 
Nadie besó mis párpados cerrados. 

Difusos recuerdos de una ciudad lejana 
mientras me voy diluyendo entre las sombras. 
¡Nunca conocerán mis plantas sus paseos! 

Mas una gota de lluvia me acaricia… 
                                                      …Y nazco. 


No he muerto y sin embargo 

No he muerto y sin embargo… 

Lágrimas blancas de un dios desconocido 
caen sobre la calle, se van posando, forman 
una brillante capa donde el ojo resbala. 

Pero aquí, entre estas cuatro paredes, 
otro es el frío que blanquea el ámbito. 

El aire viene helado desde dentro. 

Ved que al pecho se insinúan cicatrices 
profundas como un sol desvanecido. 

No me ha sobrevivido ningún ángel. 

Tan sólo quedo yo 
aquí parado al borde del incierto futuro. 

Sé que toda caída es infinita
más allá de las venas. 

Pero la fila avanza irremisible 
como un vagón de muertos fingiendo ser felices. 

No, no he muerto y sin embargo, 
en el fondo del mar no hay ojos para nadie. 


Y en ese lugar no hay árboles ni pájaros 

Y en ese lugar no hay árboles ni pájaros. 

Tan sólo destellos del neón engañoso, 
plastificados rostros seductores 
que te invitarán a conocer mundos atrayentes 
y generalmente caros. 
Tan sólo sonrisas cosméticas, palabras 
aprendidas en cursos de autodefensa dialéctica, 
cuerpos falsos de silicona y rayos UVA. 
Tan sólo las sortijas y el pétreo edificio de la bolsa 
y el culto a los gimnasios y a los titulares diarios 
de la sección de economía. 
Tan sólo pies afilados siempre prestos a la rápida zancadilla 
y el posterior aplastamiento entre disculpas apesadumbradas. 

Pero en ese lugar no existe un solo árbol verdadero 
y el sol es una brasa de alquiler, y la vida 
el torpe simulacro de un incendio.


Poemas inéditos 
Sergio Borao Llop 
Zaragoza, España 

Recordar es fácil para quien tiene memoria. Olvidar es difícil para quien tiene corazón. 
Gabriel García Márquez

Ana Romano

Basta 

El calmo hastío 
degrada 
el encierro 

Los huesos pesan 
amazacotando 
las vueltas 

Recoge la mirada 
los ojos gotean 

Las botas anuncian 
la soberanía del látigo

Fósforos de carne 
se encienden y cercenan 

Emancipado ese animal 

huye. 


En el barro 

En el barro 
los cascos 

cuando 

en el luto 
sucumben 
los hermanos. 


La mecedora 

Susurran las plantas 
y el fuego rechina en el jardín 

La mecedera atempera 
la asfixia del remordimiento. 


Indagar 

Ráfagas ligeras 
envuelven 
la palidez de la mujer 
Una sombrilla de luna 
observa 
el mar en su enojo 
La arena despreocupada 
se pasea en la cintura 
Un magnetismo aparente 
enjaula las pestañas 
mientras 
indaga con la mirada
los zarpazos del mar. 


Verde 

Oscila 
en el aire 
un verde intenso

El hilo 
sincroniza 
el movimiento 

Llora 
un niño 
su desilusión 

Globo. 


Sobrevolar, revolotear 

Indóciles 
claros oscuros 
sobrevuelan 
los umbrales de la aventura 

Un meneo frágil 
fisura 
el cuerpo compacto 

Revolotean indulgencias 
en los ojos áridos 

Hincada 
Adriana 
zurce tajos 
ensangrentados. 


Poemas inéditos 
Ana Romano 
Poeta nacida en Córdoba. Reside en Capital Federal, Argentina

La verdad no es tan importante si hace daño a los que amo. 
Eva García Sáenz de Urturi

Damián Andreñuk

Delicia, traición, belleza 

Delicia es apagar la soledad 
sobre una espalda de mujer 
en un instante azul que rompe los absurdos. 

Traición es un incendio en lo sagrado 
una amarga cicatriz fosforescente 
que nunca termina de sanarse. 

Belleza es el intenso resplandor 
de magnolias que se abren 
o una niña entusiasmada por el arcoíris. 


Cárceles y cementerios 

Cárceles y cementerios me limpiaron la visión. 
He aprendido lo importante en el peñasco de las lágrimas. 

Libre como las panteras o los arcoíris. 
Como el reino secreto de la noche. 
Como la luz purificada de ciertas cicatrices. 

Pájaros y flores y niñez divinidades sencillas
He avivado en mis entrañas un fuego de otro mundo. 


Murciélagos y colibríes 

Cae la mañana y con ella algo de mí. 
Cadena de gorriones y cuervos en las calles cotidianas. 
Árboles como brujas que susurran. 
¿Qué me roban los ojos reptiles, 
los ojos ávidos que nunca dan dulzura? 

Atardece 
en el vértigo violento de la ciudad donde vivo. 
Veo palomas dormidas y rostros con huellas de dolor. 
Nada, nada exime 
de asumir la lucidez más ardiente. 

Llega la noche entre murciélagos y colibríes. 
Un sabio transforma su martirio en un reino de luciérnagas. 


Acribillado 

Acribillado 
por una gris codicia. 
En las contradanzas del idilio. 
Entre crímenes y rosas. 
Con la certeza más feroz 
ante todos los abismos. 

Añoro el principio; 
los juegos sin reloj, 
las manos de mi abuela, 
el asombro indecible 
mirando a una tortuga. 

Es duro conocer el rencor. 
La lucha salvaje por la supervivencia. 
El verano desmedido quemando las cosechas. 
Que a veces no hay nada 
debajo de las máscaras. 

Alternancia agridulce 
de música y aullidos. 


Escombros encendidos

He asimilado la vastedad. 
Cuando mi mirada liberó todas sus cargas 
como escombros encendidos.
Cuando mi pecho aceptó su sombra antigua 
de cuervo que agoniza. 
Cuando mi lengua saboreó una mujer 
con nuestras almas fusionadas. 

He forjado la llave milagrosa 
para mutar con elegancia al Otro Lado 
y no volver a este denso territorio 
repleto de trampas 
repleto de prisiones. 

He tiritado en la cumbre del temor. 
He quemado las máscaras mundanas 
perdido en el ocaso brutal 
de la última felicidad transparente. 


Damián Andreñuk 
La Plata, Buenos Aires, Argentina

Para mí lo eras todo, toda mi vida. Todo existía sólo si tenía relación contigo, toda mi vida sólo tenía sentido si se vinculaba a ti. Transformaste toda mi existencia. 
Stefan Zweig

Adriano de San Martín

7. Al Robinson 

Hoy tropecé con tu sombra ataviada de trapos, cintas multicolores, bastón imperial palo de escoba, lentejuelas de ceniza al pecho abierto, mirada de cuchillo, compás de línea vieja. 
Pero no mirabas: veías al otro lado de la mirada. El hueso de la ausencia partido por el monólogo en lenguas desconocidas, acaso primigenias, signos entreverados de la roja planicie donde tus ancestros acechan con santos de arena, rituales de osamentas y abejas en tus labios violentos y tus ojos de fuego taladrando los míos hasta otra frontera. 
Te abrí la vereda e hiciste un pase magnético: Chamán de centellas y demonios componías una enorme pipa verde, agua de la noche escurriéndose en Puerto Limón frente al piano blanco de cola blanca, con el traje de dril blanco impecable, tus manos sobre blancas y negras de la tarde acariciando un vals o un nocturno de maderas, suave, lento, sincopado el ritmo, casi blues, andante, andantino, transmutándose en la guitarra del Buenos Aires, calypso de salmuera frente a un balcón de El Pueblo, y tu voz cadenciosa, jadeante, lacrimógena, deshojando las notas como estambres de pájaros, atacando sus alturas con plantas y árboles que te cobijaron en la infancia o en la adolescencia caribeñas, mientras un mariachi ajusta cuentas con el sueño y vos te plantás en El Zócalo DF con tu contoneo tropical de quijongo y el son en cada una de tus claves acompañando los fríos riachuelos por donde pasara tal vez La Chavela con Frida, acaso Ray Tico con su feeling cortejando la gracia multicolor del cine en un amplio mural de vainas precolombinas. 
Vos trajinando las hierbas sagradas de Centroamérica como puntos cardinales de Chepe en una alfombra con vibración de cajas y un sol que se deshace en negro por el bunker de tu sonrisa, postal de exiliado desechable en el bazuco, tiempo por donde regresa tu mirada de gallo vencido a través de la llovizna en el triste danzón de la avenida… 


Del libro del autor: Kabanga, 2014 
Adriano de San Martín 
San Carlos, Costa Rica 

Es muy bonito saber que la gente no puede entrometerse con lo que tienes dentro de la cabeza. 
Frank McCourt

Cleide ‘Mimí’ Muglia

La vida nos quiere 

Ágiles, dinámicos 
Acompasados. 
Como Ravel y su bolero. 
Resistentes, valientes, luchadores
Como Caupolicán. 
A veces el viento sopla fuerte. 
Los árboles se doblan, 
la fe nos ayuda 
Las almas tiemblan. 


Compromiso 

Hay que salirse del pellejo, 
De los huesos, de la sangre. 
Poner el cerebro en un florero 
Cabalgar en una nube indiferente. 
Abandonar el corazón en una torre 
Poner mordaza al sentimiento. 
No conocer el limo de otra charca. 
Para ignorar a la justicia escondida 
Tras los cerros de metal 
Los puños apretados 
Intentando contener racimos de lluvia. 
Los pájaros sin nido, las cestas vacías 
El desasosiego sentado en las esquinas... 
La contienda es: 
Del árbol 
Y la hormiga 
De la abeja 
Y la cigarra. 
¡Se puede sembrar en las macetas! 
No ha de ser tan pesado el tronco 
Como para no poder despejar el camino 
¡Aún el cardo no tapa al trigo! 


Ayúdame 

No me digas siempre ¡sí! 
Porque no me evitas el yerro. 
No confíes ciegamente 
en cuanto hago o quiero 
porque me amarras
siempre al mismo puerto. 
Permíteme crecer, enmendar, 
mejorar el rumbo.
¡Ahora que es tiempo! 
Te estoy pidiendo amistad, 
no asentimiento. 
Siéntate a discutir conmigo. 
Quiero aprender de ti. 
¡No importa cuánto haya que mejorar!
¡Lo útil es poder hacerlo! 


Cleide ‘Mimí’ Muglia 
La Plata, Buenos Aires, Argentina

A veces, parecía que ella iba a ahogarse en sus propios sentimientos. 
Mary Nickson

Jaime Villanueva Donoso

Que la noche se disuelva en una taza de vidrio caliente 
revuelta por una cuchara para siempre 

Y que no quede rastro 
de que alguna vez hubo noche acá, 
que se piense y que 
parezca que el día no avanzó, 
que el calendario se mutiló a sí mismo.

Que sea el día más largo de la vida, 
que la noche se disuelva 
hasta que parezca día, 
Como el café en la taza de leche. 

Que siempre sea de día
para que los demonios que vienen de noche
se queden en la espera, 
se queden en la potencia 
de una noche que nunca llegará 
que atrapados exploten de locura 
hasta que sean sanos 
y efectivamente 
sean capaces de aparecer 
un día sin noche 
desarmados lindos 
y cuando sea de noche nuevamente 
se vuelva una y otra vez, ves. 


Enferma 

Ella gozaba 
de buena salud, 
yo le contagié el olvido 
y por eso la recuerdo. 

Soy yo 
quien 
vuelve a caer 
en el hospitalario placer 
de tener a quien confiarle 
un olvido 
y de olvidarme de las palabras 
para recordar, 
jugando en la línea de tener a quien 
querer 
odiar 
recordar. 


Tranquilidad y hermosura 

Si tú mueres 
yo muero… 
Si me adviertes de una jungla
desparramada 
en el orden matinal, 
brillante por la neblina, 
me puedo perder en las cosas 
que no son cuando están en ti 
al interior de tu estatura… 

Si tú vienes yo espero 
saber exactamente lo que no
sabemos 
y pretender que el largo 
del silencio 
se asemeja a la cara más instantánea 
de los días prestados a la noche 
que no pasa, 
si no es en un abrir y cerrar 
de ojos sentados al piano… 
puede ser una buena señal 
de tranquilidad y hermosura, 
incluso mejor que aquellos damascos cercanos 
que dibujaste en la parte de atrás de tu cuaderno, 
qué siniestra escena 
yo contigo, 
tú sin mí, 
el aire sin atmósfera 
y aquello que es un color y además es rojo 
en el centro del fuego de los días 
de los abrazos de tu pelo 
y sin embargo 
tranquilo, 
si tú mueres 
yo muero. 


Textos del poemario del autor: Los silencios bien guardados. Grupo Casa Azul 
Jaime Villanueva Donoso 
Viña del Mar, Chile

Hemos de ocuparnos de nosotros mismos, pues nadie más lo hará. 
Gerald Green

Agustín Serrano Santiesteban

Otra vez noviembre

Otra vez noviembre 
y su callada llovizna 
el rostro de la tarde repartido 
con desgano 
un sol entristecido que contempla 
el latido insistente de la infancia 
Pasan raudos los peces 
aves que agonizan ante la luz 
un hombre aferrado a su sino 
Otra vez noviembre y las palomas 
dibujan la nostalgia de los patios 
distribuyen su piel y sus espinas 
Todo parece cierto 
los peces y su fugaz huida 
la luz multiplicada en las paredes 
Otra vez noviembre y el pasado 
martillando incesante en la memoria. 


                       *    *    * 
Conducido a las alturas 
por una voz que no es mía 
persigo palabras puras 
en las regiones obscuras 
de la galáctica vía. 
Sobre la tranquilidad de la mente 
Séneca 
A veces uno convoca 
disputa de reflexiones 
en la búsqueda de opciones 
que el devenir nos provoca. 
A veces llama otra boca 
que rompe tus ataduras 
y le aparecen fisuras 
a los viejos paradigmas 
y eres por azar de enigmas 
conducido a las alturas. 
A veces la soledad 
es un virus que me incita 
y mi corazón se agita 
sin importarle la edad. 
A veces la libertad 
tiene olor a lejanía 
y barruntos de afonía, 
entre dudas y mutismo 
me condenan al abismo 
por una voz que no es mía. 
Nace un lenguaje distinto, 
palabras que se desatan 
y vocablos que delatan 
las rutas del laberinto 
del ayer. Soy un extinto 
ser que vuelve a las oscuras 
cavernas, donde pinturas 
antiguas siguen vigentes. 
Por esos antecedentes 
persigo palabras puras. 
Ya sé que me quieren lejos, 
la certidumbre molesta. 
No me quieren en la fiesta 
y les duelen mis reflejos. 
Me agobiaron sus consejos 
falsos y las imposturas. 
Veo venir las futuras 
eclosiones de la cruz 
para poner paz y luz 
en las regiones oscuras. 
Habrá que romper cadenas, 
desarmar las convicciones 
erradas con sus opciones 
de traición y de condenas. 
Habrá que cambiar escenas 
de inercia y monotonía, 
porque hay sueños todavía 
que el hombre debe cumplir 
por salvar el porvenir 
de la galáctica vía. 


Poemas tomados de la página web del autor 
Agustín Ramón Serrano Santiesteban 
Holguín, Cuba 

Cuando hagas algo noble y hermoso y nadie se dé cuenta, no estés triste. El amanecer es un espectáculo maravilloso y sin embargo la mayor parte de la audiencia duerme todavía. 
John Lennon

Abel Otto Torre

Fin del juego 

Hace tiempo quiero comunicarme, pero no puedo. 
La oscuridad me rodea e imposibilita hasta el surgir de mis pensamientos. De tanto en tanto veo luces; a ratos túneles y tortuosos caminos que se bifurcan o me siento caer desde ominosos toboganes al vacío en un silencio que nunca había experimentado y también veo personas y luces poderosas que hieren mis ojos aun cuando los cierro mientras oigo a mis padres que me llaman, y veo amigos que extienden sus brazos para abrazarme y que me indican qué camino debiera elegir entre los muchos que se separan ante mí pero sin embargo no puedo o no sé en qué lugar y tiempo me encuentro porque hay una razón por la que estoy aquí y debo averiguar qué lugar es éste en el que existo o si estoy muriendo, o naciendo porque hasta no saber no podré tomar una decisión mientras algo extraño está sucediendo porque ahora siento dolor y lo que sea que haya ocurrido me deja ver entre relámpagos manos ávidas entrecruzándose sobre ruedas de colores y bellas mujeres vestidas lujosamente y más ruedas que giran y es que mi memoria despierta y regresa al pasado para ver otra vez la sonrisa de mis padres que me tientan a seguirlos y mientras pienso que debo resistir es cuando huelo el licor que se derrama y el humo de habanos que nublan los salones entremezclándose al aroma acre de mi odio y de los cuerpos desnudos abrazados y otra vez las luces que no se apagan ni confunden con la oscuridad y las sombras y los abrazos ajenos y el asco me desquician y esos ojos como estrellas en las noches deambulando sobre el túnel de mis padres que se mezclan con perfumes extraños y los gritos que son engullidos en un laberinto de espanto y miedo cuando veo dos caminos que se ensanchan y la oscuridad y el silencio que se han roto precisamente en ese lugar en el que intuyo hay sólo olvido cuando mis ojos si los tuviera para mirar ven en mi mano un refulgente aro de acero y de pronto el fuego y la pólvora incendiada que se esparce mientras ella sigue allí recostada, mientras crece el olor de aquel cuerpo que no es mío y en los salones los vestidos y las ruedas quedan demorados bajo las luces que suavemente se apagan mientras llega a mis oídos el sonido de mil fichas que se esparcen en el suelo y recuerdo ahora que tuve una fortuna en mis manos que ya no me importa porque allí está el camino al que me dirijo sin mirar atrás y al llegar a la negrura siento finalmente una maravillosa sensación de paz que me consuela. 


Abel Otto Torre 
Córdoba, Argentina

No sirve de nada empeñarse en negar la verdad.
John Boyne