Aún soy el niño raro que amaba a las tortugas.
Galopando fascinado en un caballo rojizo.
Acompañado por Salgari Cortázar Julio Verne.
Viviendo desde dentro de mi nombre
sin la enferma comadreja de la desesperanza.
Protegido por todo mi linaje
aprendiendo lo hermoso y lo terrible.
Aún soy el niño taciturno que amaba la paz.
Apartado interiormente de la bilis del mundo.
Viajando en las alturas de mi imaginación.
Alfabetizándome en los claroscuros de la humanidad.
Jugando en horas divertidas con una pelota.
Lara Marina Margot
No la vencen, no la acorralan
las jaurías insaciables de la vanidad.
Las gárgolas y hongos de las frustraciones.
Las hambrientas pirañas de la envidia.
Su corazón siempre está ahí.
Por encima del estrépito vacío.
De quienes siembran cosas turbias
desde sus narcisismos.
De lo falaz, lo vulgar, lo comerciable.
De lo que el tiempo
corroe poco a poco.
En su espalda su piel dice “Un día a la vez”
En su interior lleva tallada una sublime libertad.
Su alegría sin edad es pura maravilla.
Su risa espontánea vibra como las esmeraldas.
Se niega a suplicar.
A desgarrarse lo vital por bagatelas.
A temer a los aullidos del desmoronamiento.
A abandonar sus huracanes y su paz de otro reino.
A convertir en costra su amor y su felicidad.
A besar los zapatos del dinero.
Para Lara
Lara Marina: te debo un nuevo vínculo con lo sublime.
Todas sus palabras son hechizos o iluminaciones.
La acompaña esa verdad liberadora
que viene desde los cementerios.
Lara Marina: te debo formidables experiencias y gemas de sabiduría.
Ella busca tempestades y arcoíris
muy lejos del confort más degradante.
Los restos de niñez en su sonrisa
tienen luz ilimitada.
Lara Marina: te debo una invaluable lección de sencillez.
Sé que Lara vive en Dios de maneras diversas.
Sé que hay desgarraduras en el fondo de sus ojos.
Sé que alberga en su interior cierto grado de demencia.
Lara Marina: te debo un tesoro en mis recuerdos.
Variaciones Lara
Con los brazos abiertos a la divinidad
sacude de alegría lo que toca.
En este sitio transitorio corrompido feroz
en medio de miradas terribles
y pocas intenciones bondadosas
con una luz honesta despoja la niebla
no permite al desamparo
arrojarle sus murciélagos siniestros
los hongos del resentimiento
la tristeza endemoniada.
Hay algo intensamente vivo
que canta en sus palabras y sus manos.
Damián Andreñuk
La Plata, Buenos Aires, Argentina
Miy bueno lo tuyo, Damian.
ResponderEliminarPauli
Pauli:
EliminarMuchas gracias por tu lectura.
Mi abrazo y mis mejores deseos