Willie Nelson
lunes, 3 de julio de 2023
Cecilia Glanzmann
La palabra *
El Divino Alfarero no se repite nunca
Leopoldo Marechal
Desde el no sonido
un encuentro sagrado
un silencio inaugural
en la p de palabra
¿fue antes del Verbo?
¿estaba en el silencio primigenio?
La mudez de la p dibuja
giros
espirales de tiempos
y una historia aparece.
El Divino Alfarero y el hombre
respiraron la vida en la palabra
parieron los reinos multiplicándose
las estrellas iluminaron las gargantas
las mentes programaron complejidades
los corazones se vistieron
en sístoles y diástoles
de tierra fértil de aguas dulces y saladas
los electrones fueron materia
sin olvidar la fuente.
Magnificencia
en el cosmos pequeñito del humano.
Como un juego de naipes
se nos abren los días y las noches
desde el sagrado uso de la palabra.
*Primer Premio Certamen Nacional “Gonzalo Delfino”. Gaiman, Chubut, junio 2016
Desnudez
Entre la nieve que cubre todo
se espigan
como ahogados pidiendo auxilio
los árboles y las matas,
se alarga el crudo invierno
y ellos parecen espantapájaros oscuros
entre islotes blancos.
Se yerguen, ateridos,
son sombras espejándose en los pedregales.
En mis ojos
son una filmación de la humanidad.
Y uno se adentra en tantos pueblos
que se yerguen
como los árboles y las matas.
Duele el poema
para decir del silencio de olvido
sin pesadumbre de nada.
Y la nieve cubre.
Quizás la primavera descongele
el corazón
de los hombres.
Desamparo
El frío me desapacigua las manos
la carne
el embrión del ser.
Huelo el lamido del viento
sobre las espaldas del mar sobrecogido
sobre las espaldas ateridas de la gente
no hay para ella gas ni luz
los leños escasos están muy húmedos
las chapas se descobijan
para encender el fuego
en la ciudad que avanza…
El desamparo del hombre
me desapacigua las palabras
y una ironía acre
dibuja insistente
la compasión deshabitada
en este siglo veintiuno.
La compasión respira
sin embargo
en el abedul pródigo
y calienta las manos de la gente.
Todos los textos pertenecen a Obra poética 1987-2017, Editorial Vinciguerra.
Últimos dos poemas, también en el libro de la autora: Desde el brocal del alma, 2011
Cecilia Glanzmann
Nació en Bell Ville, Córdoba. Reside en Trelew, Chubut, Argentina
Eduardo Coiro
Llegar
La voz de mi padre sigue viajando. Partió con él un Giugno 30 del puerto de Nápoles. Atrás hay un viaje en tren al que llamaba “la letorina”.
No lo dijo nunca. No pudo decirlo. Pero en su voz viaja un eco de aquellas lágrimas que derrama su familia que lo despide en el puerto antes del horizonte mar.
Mi padre lleva la promesa de vivir en Argentina.
El pasaporte con aquella expresión en la foto tan parecida a Paul Newman dice que llegó el Luglio 21 de 1952.
Sin embargo siento que sigue viajando.
Que ese barco, el Sebastiano Caboto todavía no hizo su escala en Río de Janeiro.
Hay días. Momentos en que necesito que llegue, aún tantas décadas después…
“La voz del padre llega muchos años después” - Oigo decir al amigo analista cuando le digo de mi espera.
A veces uno no sabe oír bien ni recordar.
Será por eso que el otro día la voz de mi padre llegó.
Su voz. Su voz con un golpe duro de aire para que no me haga el distraído.
En su voz venían los ojos celestes en los que todavía reflejaba al mar inabarcable de la travesía.
Al fin llegaban las palabras de mi padre que no era de ironías ni de evadir una verdad.
Pude oír bien clarito: “Hijo, debes ser tu propio padre”.
Cuento tomado de Inventiva Social, publicación digital editada y dirigida por el autor
Eduardo Coiro
Temperley, Buenos Aires, Argentina
Jorge Curinao
Plegaria
Mirar el cielo
con mis ochos años
y pedir
que mi padre regrese
fue el primer poema
que escribí.
Calle Sarmiento
Hay puentes de silencio
por donde pasan tus besos,
extraviados del mundo,
y en el mundo
florece un manzano
que sólo tu boca
conoce.
Carnaval
En aquel verano
ella mirándose en el río
y oliendo a galletitas Lincoln.
Restos de ciudad
Escribo
a pesar de tanta muerte.
Un viento cruzado
perfuma el día.
Poemas pertenecientes al libro Restos de ciudad, seleccionado para ser publicado por el Fondo Editorial de Santa Cruz. Textos tomados del blog del autor.
Jorge Curinao
Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina
Stella Maris Dodd
Una calle
Quise encontrar a alguien
para aligerar mi carga.
La calle me rodeó de gólgotas.
Vi al ciego que mendiga
en el portal de la iglesia.
Al diariero entibiando sus pies
con noticias urdidas.
Al que husmea en los tachos de basura.
A esa mujer triste de la plaza
observando a los niños ajenos…
Iba como todos los días,
con mi cruz a cuestas.
Al pasar frente a un espejo,
mi imagen ya no reflejaba
ni la cruz, ni el calvario.
Fugacidad
Tus versos
vuelven a mis oídos
como una guitarra
templada en el viento.
Un rumor
transmutado en palabras
echó a volar las penas
extraviándolas en el aire.
Al invadir mis sentidos
fue una telaraña
que atrapó mi alma.
Esa voz grave,
incendiándolo todo
controla mi vigilia.
La ausencia de tus palabras
ha dejado vacía la casa.
Pecado
Quise ser roble
de manos extendidas,
desafiar al viento en el desierto.
Me derribó su fuerza.
Intenté ser oasis
en medio de la tierra,
saciar la sed de tantos peregrinos.
El sol agrietó mi sangre.
Anduve por ríos y por mares
en busca de la playa redentora,
donde Alguien me perdone
este pecado de soberbia.
Llegué demasiado tarde,
el Sudario ya no estaba.
Stella Maris Dodd
Gaiman, Chubut, Argentina
Graciela Bucci
Decretar el olvido
“… que el olvido consuma todos los recuerdos, hasta las cenizas.”
Julia Garzón Funes
no se puede
simplemente no se puede
dar vuelta la hoja
pretender que no fue
que no hubo
que la historia no existió
que ni señal que ni latido
simplemente
que no
no se puede decretar el olvido
hacer un pacto de universos disgregados
ignorar la piel el pulso la boca
el recorrido las frases los silencios
y dejar el nudo disuelto
entre las manos
es difícil digitar la desmemoria
jugar al ejercicio mentiroso
cuando se vio arder y consumir el fuego
no sirven las cenizas
hace falta
entonces
aceptar un proyecto blando de muerte personal
poner cal viva en la memoria
gritar los nombres y cerrar el pozo
definitivamente
para que no se escapen
para que no pretendan
reescribirse
en la hoja.
Génesis
con un resabio de indulgencia comenzó el deseo
alguna distracción
una sonrisa surgida de los miedos
de los poros
de las celdas
como una gota cálida fluyó el deseo
se escurrió por la grieta
en el claustro vedado
ignoró el precinto el atavismo la censura
rompió diques y rompió sentencias
arrastró los pudores por el camino incierto
y fue gota voraz
el deseo impetuoso de la génesis
fue salvación y grito
y fue vertiente.
Ese paralelismo de la vida
“… y nos iremos, después de tanta hoguera…”
Laura Massolo
hay tantas cosas tuyas que extravío
la primera mirada en las mañanas
las frases compartidas en las noches insomnes
la lectura de un libro tomados de la mano
la simple saciedad de un día entero
a cambio
nos es dada
esta forma de vida
la furia de la carne que sabe de relojes
el desorden de los ratos furtivos
las garras que van creciendo tan de a poco
hasta empujarnos a la garganta misma
de una calle cualquiera que nos traga
en escasos minutos
y a pesar de todo
estamos listos para seguir viviendo.
Del poemario de la autora: Las fronteras posibles
Graciela Bucci
Buenos Aires, Argentina
César Cantoni
El mayor problema del hombre
El mayor problema del hombre
no es el analfabetismo sino la cultura:
las hormigas son analfabetas, pero tienen sabiduría;
el hombre suma conocimientos,
pero aún no ha logrado entender nada.
Los caminos de la vida
Buda transitó el Noble Camino,
Lao-Tsé eligió seguir el Sendero,
Cristo tomó la ruta del Calvario,
yo, menos proclive a dogmas y vía crucis,
ando y desando una calle periférica
cuya única verdad son los grafitis.
1976
Ese año enterramos las armas
y las municiones:
el viejo revólver de papá,
y las dos escopetas de papá,
y la escopeta rota del abuelo,
y mi rifle de caza,
y las balas de plomo
y los cartuchos.
Todo lo enterramos
prolijamente en un baldío
para que la dictadura de turno
no se sintiera amenazada.
La chica de enfrente
Es de noche y hace un calor insoportable.
Asomado a la puerta de mi casa,
escucho la Sonata para piano nº 1 en do mayor,
de Wolfgang Amadeus Mozart,
mientras la chica de enfrente
sale casi desnuda a la vereda
y pierdo el sentido de la música.
American way of life
De chico, me encantaban
las series americanas,
que miraba en mi dormitorio
mientras tomaba la merienda.
¡Cómo anhelaba, entonces,
la hora de ser grande
para matar a mucha gente
y convertirme en héroe!
Poemas tomados de: https://www.tuertorey.com.ar/
César Cantoni
La Plata, Buenos Aires, Argentina
Dora Zulema Lorusso
Desolación
El paisaje urbano en ciertas noches suele ser intensamente revelador. Calles casi desiertas con algún que otro paseante, sumido en íntimas cavilaciones ajeno a la realidad. Fantasmas silentes de una ciudad indiferente y cruel. La lluvia intensa por momentos, se desliza tenazmente en esta inhóspita geografía. Los charcos de agua en el asfalto y en las desgastadas aceras reflejan persistentes las luminarias del alumbrado público. Un aire cálido y pegajoso se adhiere a las personas y cosas envolviéndolas en una atmósfera pertinazmente molesta.
Es allí donde repentinamente surge la sorpresiva figura de un hombre en dirección hacia caminos inciertos: ¿el calcinante infierno? ¿el beatífico cielo? o ¿una terrenal estadía no deseada? La realidad parece negar toda respuesta. El hombre permanece desnudo bajo la lluvia agitando sus brazos en un brote de enajenación, gritando: - Soy Dios… Soy Dios… Por segundos, como tomando pudorosa conciencia de su estado, se encorva, con sus manos cubre sus genitales y dando saltos balbucea algo ininteligible.
Llegan unos policías, tratan de sujetarlo y cubrirlo con una manta. El hombre ofrece resistencia profiriendo guturales sonidos que se parecen a los de una fiera herida. La fuerza se impone. Es trasladado a un hospital. Allí permanece atado a una cama, recibiendo, gota a gota, algún piadoso calmante. Pero, aun así perdido en sus desvaríos físicos y psicológicos, con un resto de rebeldía humana, escapa del hospital. Es entonces, cuando como perseguido por una obsesión vuelve a aquella esquina, la misma en la que fuera encontrado. Esa esquina en la cual, en una ráfaga de lucidez, su mente se ilumina con alguna feliz escena familiar.
Allí permanece - aguardando - como un ángel exilado del paraíso, reavivando ahora aquel ininteligible balbuceo que se escucha como desolado llamado: - Papá… Mamá…
Dora Zulema Lorusso
Lanús, Buenos Aires, Argentina
Marta Zabaleta
In memoriam
Descansa en paz, querida amiga
A.P.
Dedicado con mucho amor a mi joven amigo
Emiliano de Boer
Vine a esta cabina para enviarte
como el avión, muy rápidos
estos poemas de un amor turbulento
y de un tiempo que ha pasado
casi al lado mío, presencia
con tu ausencia regada
y el apetito de verdad
no pude ver saciado.
Fragmentarios, incipientes,
somnolientos, como todo lo mío,
utópicos y sin embargo, suyos.
Pero se quedaron
colgando de una hamaca
en el balcón de una esperanza
y hoy están lejos,
buscando en otras playas
piedras de otro destino
desarropados.
Es que aquí hay una lluvia que no nieva
que transpira un agua
que no suda
que trastorna
que te grita se infiltra y amordaza:
una mitad de la población que se lamenta
con lamentos de esperanza indigestada
y sufre pesadillas de máquinas pagadas
modelos nuevos de autos sin esquinas
mujeres larguiruchas de arrugas casi borradas
pero siempre, aparecidas en Gente, claro.
Ojalá fueran gente, y ya no usaran más pieles
hasta en los días de estío
ojalá se cansaran de contar los dólares
de hablar hasta el hartazgo
del perfecto maquillaje de sus caras
de sus cutis ácidos,
de cremas reventadas
de sus hombres sin nombre, uniformados
carcomidos, sin lágrimas, tristes
sin asumirse ellas también, culpables.
Mientras en la sombría ignorancia
de la calle Santa Fe al tres mil,
de un Palermo con miedo y sin futuro
deambulo sin rumbo
como nave alertada
al filo de la nada
trasnochada.
Una familia cartonera prepara
para comer restos de otra
separando basura de ensalada
y en tanto los niños cenan de la muerte,
sentados en la vereda
frente a un balcón engalanado.
Una paloma blanca
que come de las manos de una niña
me besa la mirada
preguntándome por qué
es que no hago nada.
Buenos Aires, Barrio Norte, 30 de julio de 2003, 23.30 horas
La espera en Chiapas
Dedicado a las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez
Si yo fuera como ella
una mujer nacida entre misterios,
una mujer llamada mexicana,
te abriría el fruto de mis manos
con estos brazos soplando como vientos.
Y en medio de la jungla, con tierra y fuego
resonaría el poema más hermoso
vuelto savia, suelo, cielo, plegaria
salido de la boca de los pobres,
reviviendo la alegría de tu nombre.
Porque eres, con otra nueva muerte,
nuestro estandarte.
Testigo. Víctima. Hermana.
No hubieran podido inventar para nosotras
una mejor arma que ésta, tu carne mancillada.
La montaña adonde viviste con tus muertos
te abrió sus cerrojos y te contó sus cuentos,
y deviniste “la voz que se arma para hacerse oír,
el rostro que se escondió para mostrarse”.
En mí eres hoy esa voz, ese rostro, esa quimera.
Y ha nacido también tu estrella roja,
para prenderse al vuelo de tus lágrimas,
con cajita parlante y pulida para nombrarte:
mujer-hija-hermana-madre-maestra-amante.
“Así te dice la estrella que es montaña”.
Así te canta mi verso, así te llama
mi temor dulce, que se vuelve
entre tus manos frías
canto de amor de otro mañana.
Londres, 28 de mayo 2015
Marta Zabaleta
Nació en Santa Fe, Argentina. Reside en Londres, Inglaterra
Irene Bompas
153
¿Por qué se le tuercen las patitas
si ella camina recto?
¿Cómo surcar la amistad
de colmillos blancos?
Luciérnagas volando junto al sueño
acechan
Sueñero y remanso del dolor escondido
ajeno
perdido
Verdes pestañas chinas
desmigajándose en el muro
Qhispikay 15/09/21
154
El Cerro Champaquí helado
el viento lo abriga en su vuelo
más acá, Qhispikay en el silencio
Amanece y no hay nadie
Sola
Amanezco sola
Adivino el artilugio de la razón
y la magia de los malabares en el filo
Desde allí como rocas limpias
translúcidas
llega el corazón helado.
Qhispikay 15/9/21
158
Fogata a la luna
inmensamente inexplicable
Inexpugnable
Elijo el fuego agotado de tanta lágrima
de tanto dolor enmarañado en todas
Ronda de sonidos casi salvajes
Llamaradas,
argamasa
Incendio testigo del fin
que asoma, que se escapa
Y el candor inefable de pureza
hermanadas
ronda bailando entre brujas
Y el futuro: inexorable.
20/10/21
137
Fuego inerte el que muere
desobedece y sigue palpitando
desprecia el hueco del infortunio
desatino
y sigue flameando en la inefable oscuridad
testigo fiel de lo que somos,
rasgos filosos
como el Champaquí nevado
que araña la claridad de la mañana
áspero
helado
ruinas desde ayer en su lamento sordo
tajos invisibles en el Paraje de los gauchos
204
De a poco
como colgajos de un rostro
pálido
avanza la melancolía
y se adueña de lo que quisimos
se adentra en el eclipse
de los sueños
y con los laberintos del infierno
crecen pétalos mustios de hielo
19/02/22
Irene Bompas
Buenos Aires, Argentina
Victoria Asís
Entonces
¿Quién me dirá dónde murió la rosa?
En la tempestad de Junio
perdió su aroma, su brillo, dejándome a ciegas.
¿Quién querrá platicarme de ese aciago día?
Se apartan de mí las imágenes y sus voces
y me quedo sola con mis plegarias. . .
Guardaré tu legado, que no es oro ni preciosa piedra
guardaré tu sonrisa, la ternura de tus manos
y la infinita paciencia de entenderme. . .
28/10/15
Meditaciones
Otra vez aquí,
frente a frente dueña
de mis tristezas compañera en el dolor
y la soledad.
Una vez más me dictas el balance final
los pros y los contras.
¡Cuánto en nuestro haber!
Citas, esperas desmedidas
y el mismo final.
Abrazos programados desdibujados
por la urgencia.
Y vos aquí,
dueña de todas las certezas
amiga / amante, me intimidas
me conduces, me platicas y me intrigas. . .
Ninguna conoce el final
de este encuentro y despedida.
Pero está la rosa, iluminándonos.
* * *
I
Es mi alma muda, en este otoño gris
la que suma olvidos y distancias.
Y está el nombre
ése que surge desde allá y florece
aún en esta niebla que asfixia y desmadeja.
II
Tu olvido es sólo un sueño
se recuesta en la tarde.
Regresan tu sonrisa tu perfume
como la lluvia mojan mi piel y mi tristeza.
III
Luz de miel hay en tu mirada.
Cuando un mar infinito
de saudades, me recuerdan tu boca
manzana prometida.
Otoño 2023
Poemas tomados de la página de la autora
Victoria Asís
Nació en Entre Ríos. Reside en Magdalena, Buenos Aires, Argentina
Amparo Pérez García
El amanecer en mi mirada
Me veo envuelta en un millón de preguntas que nunca tendrán respuesta. Y por qué buscaré tanto? Algo que me llene de verdad… Pues aquí estoy verano, antes del amanecer y saludando a un nuevo día para envolverme otra vez en esas preguntas anecdóticas que me llevan a convivir con inquietud. En fin… cómo daría yo por sentir todo normalizado y no ser un buem más de la sociedad. Mis ojos reflejando ese amanecer, ven entrar el sol con el sentido divino de la conformidad. He ahí un claro ejemplo de superación y también de sufrimiento interno, mi mirada se desvanece en soplo de creencia espiritual y con ello conllevo mis decadentes días sin iluminación. Día tras día y fecha tras fecha en la que jamás le veo ni punto de entrada ni de salida.
El viaje a Huélamo
La belleza de lo existente es el corazón de un niño cuando sonríe y en su rostro se desgasta el hilo del querer y el amar con su inocencia. La belleza es cariño sin dudar y comprobar que cada día nos invade más el silencio de la tranquilidad en nuestros corazones, es algo insólito, algo que ni describiéndolo con palabras se puede asociar a la realidad. Un querer tan libre, tan especial y espiritual que nace de un amor hacia ti mismo. Sé conciencia, consciente de tu conciencia y te demostrarás a ti mismo cómo vas viendo el tiempo pasar sin motivación que enfoque tu vida en la naturaleza de lo común. Grita…grita fuerte y sé libre aun con esos achaques que te hacen sentir a veces atrapado en ti. Volarás alto como un águila en un precipicio, que quiere sentirse liberada por sus estruendosos viajes en el aire estando en un mundo autónomo y valorado por los demás.
Amparo Pérez García
Burjassot, Valencia, España
lunes, 12 de junio de 2023
Editorial
con voz propia Nº 125
Revista literaria
Junio 2023
Propietaria – Editora – Directora: Analía Pascaner
Publicación creada en noviembre de 2006
Distribución y publicación gratuitas
ISSN 2314-0275
Sabía leer.
Fue el descubrimiento más importante de toda su vida. Sabía leer. Era poseedor del antídoto contra el ponzoñoso veneno de la vejez. Sabía leer.
Luis Sepúlveda
Me sobra el corazón
Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos de mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.
No puedo con mi estrella.
Y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.
Si no fuera ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo allí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.
Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.
Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?
Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?
Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra corazón.
Hoy, descorazonarme,
yo el más corazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.
Miguel Hernández
España, 1910-1942
De 'Otros poemas', 1935 - 1936
Hay una pena, una tristeza, que cuando es muy profunda se nos queda dentro y nos recuerda quiénes somos. Y no pasa nada, se puede convivir con ella y ver salir el sol.
María Oruña
Revista literaria con voz propia
ISSN 2314-0275
Propietaria: Analía Pascaner
San Fernando del Valle de Catamarca
Catamarca – Argentina
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor.
Analía Pascaner
Yo quiero ser esa clase de persona, de las que cuidan.
Åsa Larson
Autores publicados
James McCosh
con voz propia Nº 125
Revista literaria
Junio 2023
Autores publicados en esta edición:
Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia:
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor.
Analía Pascaner
Revista literaria con voz propia
Publicación y distribución gratuitas
ISSN 2314-0275
Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner
Eduardo Dalter
La calle de Giovanna
Por la calle larga que va al cementerio
vive Giovanna,
en cuyo jardín amplio creció un cacto
que superó la altura de los techos.
Triste se va poniendo esa calle
después de su casa, paso a paso.
Es la calle, sin más, por la que todos pasan,
ricos y pobres del pueblo, un buen día.
Dormitorio abierto en Via Giolitti
Muy cerca de la via por donde pasan y relucen los Alfa Romeo y los Mercedes, también los Fiat y Citroen, hay gente durmiendo, algunos envueltos en trapos y otros tapados con cartones. Shhh. Nadie los complique ni juzgue ni despierte. Los anónimos poderes del mundo nos están acostumbrando a verlos cada noche en las incontables urbes del planeta. También a ellos los están acostumbrando, mientras supuran con más resignación y desgano que dolor, a la nueva normalidad creciente, que deshoja sin pausa y entristece.
Roma, 23 de abril, 2023
Versos tristes por Marvella
La poeta me llamó para Nochebuena;
no esperaba su llamado lejano a las 9 de la noche;
recuerdo que sonreía al teléfono y me insistía
que le tuviera paciencia, y que iba a venir a la Argentina;
después más de una vez miré las fotos donde estamos
pensativos o distraídos o sonrientes,
en la calle, en un museo, o en las costas caribeñas,
mientras pasaban los meses, sin prisa, sin noticias;
y me preguntaba oh qué será, qué será de sus pasos;
me preguntaba, me preguntaba; y me contentaría
con seguir preguntando, sí, aunque fuera
sólo en espera de noticias.
Concierto de los olvidos
(con fondo afiebrado de calandrias)
Los gobernantes y funcionarios no andan por aquí;
no les agrada, o no sienten el placer de tomar solcito
en un gran campo o en un terreno agreste, sentados
encima de una piedra, o nada saben que existen
lugares reverdecidos e inclinados como éste,
donde se alcanzan a ver como en un mapa intercalado
el zinc de los techos plateados y oxidados,
y allá lejos, en los fondos, el humo que se levanta
de los basurales, donde abundan a sus costados
el diente de león, la manzanilla silvestre y los abrojos.
No, no les agrada, o no los conocen; tampoco
a la gente que cruza y saluda alzando una mano
y gritando alguna sílaba. No, no los conocen y sorprende.
Y lo he pensado muchas veces. No, no los conocen, por lejanos
o por falta de tiempo, o por falta de alguna magra cosa.
Aunque sean los territorios que nombran, señalan, tasan
y gobiernan.
Revolviendo un cappuccino
Recordar los sueños postergados, también
tiene su gracia en lo que podrían haber sido.
Uno puede memorarlos así como los soñó originalmente.
No tienen contratiempos ni agitación ni dolor de muelas,
ni la combinación que finalmente se perdió por 10 minutos.
Los bares se encuentran como uno los dejó hace dos años,
con la misma mesera y el mismo gato que entregadamente
se relame. Sí, y así voy comenzando a reencontrar
a la encantadora y portuaria Messina, con sus tranvías,
restaurantes, cervezas fuertes, y los aires de su gente.
No importa ya por qué, o sí importa, pero no pudo ser
sino esto que es, al momento en que revuelvo
el cappuccino que humea, y que miro ensimismado
como esperando una respuesta acerca de la magia
de los días, que tantas veces nos dan sólo lo que quieren.
Últimos tres poemas pertenecen al poemario del autor: Concierto de los olvidos. 13 poemas (2018 - 2020). Rosario, octubre 2021
Eduardo Dalter
Buenos Aires, Argentina
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