lunes, 5 de marzo de 2007

Sergio Borao Llop

Morirás y otra estrella

Morirás y otra estrella
otro vendaval de luz otra quimera
ocupará tus ropas mirará con tus ojos
besará con tus labios imitará tu risa
la forma en que caminas tu tristeza...
pero ¿quién?
dime ¿quién
te soñará despacio cada noche
cuando el olvido barra las palabras?


Cuando la vida insiste poco a poco en vencernos

Cuando la vida insiste poco a poco en vencernos
y en nuestra piel desnuda clava sus negras uñas.

Cuando la pena encharca la noche interminable
y el tic-tac insufrible va llagando las almas
sin conceder la gracia de un sueño navegable.

Cuando los días nacen cubiertos de ceniza
y el húmedo rocío es tan sólo un pretexto
para hundir sus cuchillos en la quietud marchita.

Cuando la zarpa horrible del crudo desencanto
implacable se cierra en torno a la garganta.

Cuando todo converge hacia un vórtice ciego
y en el aire viciado sólo quedan palabras
que una voz clandestina pronunció en otro tiempo…

Entonces, cuando nada, cuando el otoño apenas;
entonces, cuando nadie, ni siquiera la sombra,
cuando sólo el olvido, cuando ni alba ni lluvia
ni música en el aire ni brisa, ni el reflejo
de un minuto precioso anclado en el recuerdo…

Entonces, cuando Nada, a veces hay un pájaro
cantando por nosotros; una flor que dispara
la risa de sus pétalos, una breve fragancia,
un rumor de pisadas, como un salvoconducto.


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La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
Miguel de Unamuno

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