domingo, 4 de marzo de 2007

Horacio Rossi

me inicio en piedras, en hebras, en rocíos,
lo que canta insiste en que me le junte

y puntualmente acudo, sobando labranzas,
viviendo como una piedra en el clima,

como una hebra por la que anda la brisa,
igual quelos rocíos que llegan a la hora vespertina...

inicio otra vez el perfecto ejercicio de amar la redondez de una semilla,
la frágil fertilidad de un gajito reverde que persistió como un lámpara, como uno…

y la velocidad del tiempo se me aúna, saludándome,
y en así es cómo me pongo a cantar, es decir: a respirar…

por las calles me encuentro con Vos…


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ahora es el turno de los ángeles:

por eso, me convidaron a quedarme abajo, y que les deje para sus asuntos la terraza florida bajo el sol de la mañana mitad, y obedecí…

desde aquí les oigo trajinar andando entre los hojaldres de l'aire en polen, cardándole fatigas, meciendo luz en luz, de ésta y de las otras…

todo es oro y azul - todo es de día - todo esplende de puras melodías y aromas, mismísimamente, como nel pan, como nel beso: como cuando cierta una se allega…

los ángeles se disculpan dejando una sonrisa en mis labios, así…


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Del Tenemelnene… (“tenemelnene un cachito: voy a bailar…”)

Ya por el aire una rosa viene,
recién bañada, perfumadita:
¡Cuídela, doña, a su muchachita,
por esos bailes de tenemelnene…

Pisó al marido, que la sostiene.
Rozó al cuñado, “más de la cuenta”.
Soñando el cuento de cenicienta,
en esos bailes de tenemelnene…

Cadera y pecho: son, que vayviene,
que me marea. ¿Qué cosa dice?:
“¡Andate, feo, a freír perdise!
Questo son baile del tenemelnene!”…

Empuja al chisme, que la entretiene.
A puro guiño, con su compinche.
Y a cabezazos, en el bochinche
que son los bailes de tenemelnene…

Los flejes blancos de talco tiene.
Raso prestado. Que aprieta lindo.
La llama “pulpa de tamarindo”.
La cumbia, en bailes de tenemelnene…

Como una trampa que va y que viene,
cambia pareja, gira en la rueda.
Sudada, brilla como moneda,
cuando los bailes de tenemelnene…

Desde el zapato que la sostiene,
el pie se larga para el costado:
Pisó al marido. Rozó al cuñado.
Por esos bailes de tenemelnene…

¡Y que la sangre se le envenene,
antes de ser la primera en irse!
¡Y ya bien puede, el domingo, abrirse,
sobre los bailes de tenemelnene!…

¡Hasta otra vez
que farra atruene!
¡De sol a sol,
la noche entera!
¡A enloquecer
de primavera!
¡Por esos bailes de tenemelnene!...


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Dirá imperturbablemente lo que él siente como verdad -cosa muy dura cuando la verdad lo es.
Luis Franco

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2 comentarios:

  1. Hola Analía llegué buscando un poema de Horacio Rossi, quien tomaba café en mi bar y se lo extraña tanto...
    Buscaba un poema suyo para subir ami blog (al cual te invito por supuesto)
    y me encontré con todas estas lindas palabras y tan cuidad revista digital, realmente te felicito!!!

    saludos

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  2. Aprecio y agradezco tus palabras elogiosas, querida Carolina. Muchas gracias.
    Un saludito cordial
    Analía

    ResponderEliminar

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner