lunes, 5 de marzo de 2007

Mary Acosta

Cristales rotos

Cristales rotos profanan mi bohemia disfrazada.
No puedo moverme.
Señalan mi pasado.
Devoro mi última carcajada lanzada en un grito.
Coloreo el fin, con múltiples rostros,
delineando el hueco del olvido.
Busco la grieta por donde escape la locura,
atrapada en nudos de un tiempo suplicante.
Verbos paranoicos movilizan los cristales rotos,
degollando a la muerte sobre una cruz,
mientras una luna seca en cuerpo presente
no deja de mirarme.

Del libro En brazos de dos lunas


Capullo no vidente

Diseñó su vida en la mitad del ocaso,
apretando los puños y en violento avance.

Caminó por el borde de su cuerpo,
entre sollozos incoloros y oscuros.

Buscó desesperadamente
encontrarse en la próxima esquina de su cielo.

En la partida perdió su nombre,
junto al último zapato que vestía su paso.

Sobre las aristas brillantes de una estrella
dibujó besos secos,
abandonados por héroes de polvo.

Resistió sin declinar a su sueño
abrazada a sus misterios.

Como un capullo de rosa no vidente
no logró expandir su fragancia,
y hoy visita el jardín sin pétalos,
tan sólo esperando ver
si en algún ocaso volverá a encontrarse.


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Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas.
Joseph Cossman

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2 comentarios:

  1. Buenos poemas desde lo metafísico Mary.
    Un gusto leerte.
    Un abtrazo Gus...

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  2. Mary: Siempre es un placer leerte.
    Víctor Hugo Tissera

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Analía Pascaner