con voz propia nº 7 - mayo 2007
…………..………Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?
…………..…............................................................Frida Kahlo
El tiempo perdido *
Ante la puerta de la fábrica
el obrero se detiene de repente
el buen tiempo ha tironeado de su chaqueta
y no bien se vuelve
y mira el sol
muy rojo muy redondo
sonriente en su cielo de plomo
le hace guiños
familiarmente
Di camarada sol
¿no te parece
una reverenda burrada
regalarle un día como éste
al patrón?
* Jacques Prévert
(Francia, 1900-1977)
Feliz Día del Trabajador para cada uno de ustedes.
Con un abrazo fraternal, me despido hasta el próximo mes.
Analía Pascaner
“Si creéis que ahorcándonos podéis acabar con el movimiento obrero … el movimiento del cual los millones de oprimidos, los millones que laboran en la miseria y la necesidad esperan su salvación, si ésta es vuestra opinión, ¡entonces ahórcanos! Aquí pisoteáis una chispa, pero allí y allá, detrás de vosotros, frente a vosotros, y por todas partes, las llamas surgirán. Es un fuego subterráneo. No lo podréis apagar”.
Albert Spies (ejecutado en Chicago el 11 de noviembre de 1887)
* * *
A mi alrededor nadie pudo comprender la naturaleza verdadera de mi trabajo. Había conseguido ya esa habilidad que me permitía traducir cinco carillas por hora, me bastaban cuatro horas diarias para subsistir. Me creían cómodo, privilegiado, ellos que manejan guinches, amasadoras, tomos. Ignoraban lo que es sentirse habitado por otro, que es a menudo un imbécil: recién ahora me atrevo a pensar esa palabra; prestar la cabeza a un extraño, y recuperarla cuando está gastada, vacía, sin una idea, inútil para el resto del día. Ellos prestaban sus manos, yo alquilaba el alma. Los chinos tienen una expresión curiosa para designar a un sirviente. Lo llaman Yung-jen, hombre usado. ¿Me quejo? No.
Rodolfo Walsh
............................Edición y dirección: Analía Pascaner
............................San Fernando del Valle de Catamarca
............................Catamarca – Argentina
............................
..........
domingo, 6 de mayo de 2007
La Asamblea
Hace mucho tiempo, en la penumbra de una carpintería, alguien presenció una rara asamblea. Quienes hablaban eran las herramientas y querían demostrar sus grandes diferencias.
El Martillo ejerció la presidencia pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. La causa era que hacía demasiado ruido y además se pasaba el tiempo golpeando.
El Martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el Tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el Tornillo también aceptó, pero a su vez pidió la expulsión de la Lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la Lija estuvo de acuerdo a condición que fuera expulsado el Metro, que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un hermoso mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.
Fue entonces cuando tomó la palabra el Serrucho y dijo:
-Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades, eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.
La asamblea encontró entonces que el Martillo era fuerte, el Tornillo unía y daba fuerza, la Lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el Metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad, se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
(…)
Cuando en un grupo de personas que conviven o trabajan juntas, se busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.
Fuente: Emisora radial FM Millenium, Buenos Aires
**************************************
El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas.
Antoine de Saint-Exupéry
**************************************
El Martillo ejerció la presidencia pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. La causa era que hacía demasiado ruido y además se pasaba el tiempo golpeando.
El Martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el Tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el Tornillo también aceptó, pero a su vez pidió la expulsión de la Lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la Lija estuvo de acuerdo a condición que fuera expulsado el Metro, que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un hermoso mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.
Fue entonces cuando tomó la palabra el Serrucho y dijo:
-Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades, eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos.
La asamblea encontró entonces que el Martillo era fuerte, el Tornillo unía y daba fuerza, la Lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el Metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad, se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
(…)
Cuando en un grupo de personas que conviven o trabajan juntas, se busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.
Fuente: Emisora radial FM Millenium, Buenos Aires
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El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas.
Antoine de Saint-Exupéry
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Gao Xingjian
La montaña del alma
Gao Xingjian
(China, 1940)
“No conviene sondear las almas, no conviene buscar las causas y los efectos, no conviene buscar el sentido, todo no es más que caos. El hombre no grita más que cuando no comprende, el que ha gritado no ha comprendido nada. El hombre es un ser difícil que crea sus propios tormentos... en los problemas en las preocupaciones el hombre está solo. Una vez que estás metido en ellos, debes salir por ti mismo, no existe ningún salvador que se ocupe de estas fruslerías...¿Cómo encontrar por último un lenguaje puro y cristalino, musical, inmarcesible, más elevado que la melodía, más allá de los límites establecidos? ...Un lenguaje que pudiera expresar enteramente los sufrimientos de la vida y el temor a la muerte, las penas y las alegrías, la soledad y el consuelo, la perplejidad y la espera, la vacilación y la determinación, la debilidad y el valor, los celos y el remordimiento, la calma, la impaciencia y la confianza en uno mismo, la generosidad y el tormento, la bondad y el odio, la piedad y el desánimo, la indiferencia y la paz, la villanía y la maldad, la nobleza y la crueldad, la ferocidad y la bondad...la aflicción y la vergüenza , la duda y el asombro y la lasitud y la decrepitud y el intento perpetuo de comprender y no menos perpetuo de no comprender y la impotencia de no lograrlo...Aparentar que se comprende, pero de hecho no comprender nada. Todo está en calma alrededor, una calma paradisíaca. Sólo cae la nieve. En realidad no comprendo nada, pura y simplemente nada. Así es”.
Fragmento extraído de la Novela La Montaña del Alma.
Gao Xingjian. Novelista, poeta y dramaturgo. Exiliado en Francia. Premio Nobel de Literatura en el año 2000 y nombrado Caballero de la Orden de la Legión de Honor por el presidente de Francia.
Texto enviado por Ana María Manceda, San Martín de Los Andes, Neuquén
**************************************
Hemos de tratar de ser felices, aunque sólo sea por poner el ejemplo.
Jacques Prévert
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Gao Xingjian
(China, 1940)
“No conviene sondear las almas, no conviene buscar las causas y los efectos, no conviene buscar el sentido, todo no es más que caos. El hombre no grita más que cuando no comprende, el que ha gritado no ha comprendido nada. El hombre es un ser difícil que crea sus propios tormentos... en los problemas en las preocupaciones el hombre está solo. Una vez que estás metido en ellos, debes salir por ti mismo, no existe ningún salvador que se ocupe de estas fruslerías...¿Cómo encontrar por último un lenguaje puro y cristalino, musical, inmarcesible, más elevado que la melodía, más allá de los límites establecidos? ...Un lenguaje que pudiera expresar enteramente los sufrimientos de la vida y el temor a la muerte, las penas y las alegrías, la soledad y el consuelo, la perplejidad y la espera, la vacilación y la determinación, la debilidad y el valor, los celos y el remordimiento, la calma, la impaciencia y la confianza en uno mismo, la generosidad y el tormento, la bondad y el odio, la piedad y el desánimo, la indiferencia y la paz, la villanía y la maldad, la nobleza y la crueldad, la ferocidad y la bondad...la aflicción y la vergüenza , la duda y el asombro y la lasitud y la decrepitud y el intento perpetuo de comprender y no menos perpetuo de no comprender y la impotencia de no lograrlo...Aparentar que se comprende, pero de hecho no comprender nada. Todo está en calma alrededor, una calma paradisíaca. Sólo cae la nieve. En realidad no comprendo nada, pura y simplemente nada. Así es”.
Fragmento extraído de la Novela La Montaña del Alma.
Gao Xingjian. Novelista, poeta y dramaturgo. Exiliado en Francia. Premio Nobel de Literatura en el año 2000 y nombrado Caballero de la Orden de la Legión de Honor por el presidente de Francia.
Texto enviado por Ana María Manceda, San Martín de Los Andes, Neuquén
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Hemos de tratar de ser felices, aunque sólo sea por poner el ejemplo.
Jacques Prévert
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César Cantoni
¿Por qué un poeta deja de escribir?
¿Por qué un poeta deja de escribir?
¿Porque el misterio ya no lo seduce?
¿Porque el niño que llevaba dentro lo alcanzó en edad?
¿Porque un día le falló el corazón
y los sueños lo dejaron solo?
¿Porque perdió el boleto y la esperanza,
el asombro a la vuelta del correo?
¿Porque eligió vivir? ¿Porque eligió morir?
¿Porque la búsqueda de la verdad
lo llevó a descubrir que la verdad no existe?
¿Porque el agrio presente desairó sus versos?
¿Porque ya no le queda nada por decir
y la futilidad de la belleza le parece obscena?
¿Porque el silencio era el lugar de arribo?
¿Porque fue derrotado por las palabras?
¿O habría que preguntar más bien
por qué un poeta escribe, por qué en su soledad
decide asomarse al abismo de una hoja en blanco
-un desafío del que ninguno sale ileso-,
aunque, en el fondo, esto tampoco tenga explicación?
Carta
…………………No llores, Theo, lo hice por el bien
…………………de todos.
…………………Vincent Van Gogh
Hice lo inverosímil para vender tus cuadros,
pero tus cuadros no se venden. Y tú, ¿pintaste algo más,
querido hermano? ¿O estuviste alternando con aldeanas?
Me pregunto por tus principios evangélicos. Sé
que la cruel condición de los pobres te desvela (ahí están
para dar testimonio “Los comedores de patatas”). Sin embargo,
no deberían el dolor y la injusticia socavar tu fe.
Dime, ¿siempre sales a pintar al alba? ¿Siempre
recoges girasoles en el campo? ¿Qué hiciste
con el cuadro de girasoles en el que trabajabas? ¿Sigues, acaso,
rompiendo tus cuadros como antes? ¡Eres tan obsesivo,
tan exigente con tu obra! A veces pienso en Paul Gauguin;
acabarán hiriéndose. Pero, cuéntame, ¿qué pasó en tu cabeza
que no me escribiste esta semana? Me preocupan
tus nervios, las condiciones en que vives –el sucio
desorden de tu pieza, tu propio desaliño-.
¿Te hace falta dinero? ¡Si al menos pudiera vender
uno solo de tus autorretratos! Comprendo que es difícil,
pero debes armarte de paciencia: París
no parece inquietarse por el arte holandés.
Por favor, si algo te ocurre o tu salud empeora,
no dejes de avisarme. Y no hagas nada malo, te lo pido.
Piensa en el próximo estío, que está cerca; en los lirios,
que han empezado a florecer. Piensa en Zundert,
en la infancia, en mamá. Yo no dejo un momento
de pensar en ti. Con cariño,
.........................................Theo.
Ambos poemas pertenecen al libro La Salud de los Condenados
**************************************
El testigo de una bajeza nuestra es nuestro mayor acreedor.
Luis Franco
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¿Por qué un poeta deja de escribir?
¿Porque el misterio ya no lo seduce?
¿Porque el niño que llevaba dentro lo alcanzó en edad?
¿Porque un día le falló el corazón
y los sueños lo dejaron solo?
¿Porque perdió el boleto y la esperanza,
el asombro a la vuelta del correo?
¿Porque eligió vivir? ¿Porque eligió morir?
¿Porque la búsqueda de la verdad
lo llevó a descubrir que la verdad no existe?
¿Porque el agrio presente desairó sus versos?
¿Porque ya no le queda nada por decir
y la futilidad de la belleza le parece obscena?
¿Porque el silencio era el lugar de arribo?
¿Porque fue derrotado por las palabras?
¿O habría que preguntar más bien
por qué un poeta escribe, por qué en su soledad
decide asomarse al abismo de una hoja en blanco
-un desafío del que ninguno sale ileso-,
aunque, en el fondo, esto tampoco tenga explicación?
Carta
…………………No llores, Theo, lo hice por el bien
…………………de todos.
…………………Vincent Van Gogh
Hice lo inverosímil para vender tus cuadros,
pero tus cuadros no se venden. Y tú, ¿pintaste algo más,
querido hermano? ¿O estuviste alternando con aldeanas?
Me pregunto por tus principios evangélicos. Sé
que la cruel condición de los pobres te desvela (ahí están
para dar testimonio “Los comedores de patatas”). Sin embargo,
no deberían el dolor y la injusticia socavar tu fe.
Dime, ¿siempre sales a pintar al alba? ¿Siempre
recoges girasoles en el campo? ¿Qué hiciste
con el cuadro de girasoles en el que trabajabas? ¿Sigues, acaso,
rompiendo tus cuadros como antes? ¡Eres tan obsesivo,
tan exigente con tu obra! A veces pienso en Paul Gauguin;
acabarán hiriéndose. Pero, cuéntame, ¿qué pasó en tu cabeza
que no me escribiste esta semana? Me preocupan
tus nervios, las condiciones en que vives –el sucio
desorden de tu pieza, tu propio desaliño-.
¿Te hace falta dinero? ¡Si al menos pudiera vender
uno solo de tus autorretratos! Comprendo que es difícil,
pero debes armarte de paciencia: París
no parece inquietarse por el arte holandés.
Por favor, si algo te ocurre o tu salud empeora,
no dejes de avisarme. Y no hagas nada malo, te lo pido.
Piensa en el próximo estío, que está cerca; en los lirios,
que han empezado a florecer. Piensa en Zundert,
en la infancia, en mamá. Yo no dejo un momento
de pensar en ti. Con cariño,
.........................................Theo.
Ambos poemas pertenecen al libro La Salud de los Condenados
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El testigo de una bajeza nuestra es nuestro mayor acreedor.
Luis Franco
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Betty Badaui
Los imposibles
Cuando logre encontrar
las escrituras del tiempo
ésas que hablan
del cuerpo flagelado
y del errante camino
de las almas.
Cuando logre encontrar
a los gigantes de Tirinto.
Cuando descubra
entre sombras boscosas
la sensualidad
de escorpio.
Cuando el sofisma
del poderoso
deifique los panes
para los niños
-solamente-
-los niños-
Cuando los emperadores
de las guerras
se desnuden ante Dios…
Cuando deba confiar
….confiaré
….confiaremos
¿Cuándo?
Del amor
Desde aquellos días
desde la desnudez primitiva
el amor galopó en los vientos
lloró en la dicha
y gimió su gozo.
Desde aquellos días
desde la desnudez primitiva
el amor devoró la piel
que espera en el bosque
-bajo la mirada complaciente
de los faroles del sol-
**************************************
Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.
Denis Diderot
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Cuando logre encontrar
las escrituras del tiempo
ésas que hablan
del cuerpo flagelado
y del errante camino
de las almas.
Cuando logre encontrar
a los gigantes de Tirinto.
Cuando descubra
entre sombras boscosas
la sensualidad
de escorpio.
Cuando el sofisma
del poderoso
deifique los panes
para los niños
-solamente-
-los niños-
Cuando los emperadores
de las guerras
se desnuden ante Dios…
Cuando deba confiar
….confiaré
….confiaremos
¿Cuándo?
Del amor
Desde aquellos días
desde la desnudez primitiva
el amor galopó en los vientos
lloró en la dicha
y gimió su gozo.
Desde aquellos días
desde la desnudez primitiva
el amor devoró la piel
que espera en el bosque
-bajo la mirada complaciente
de los faroles del sol-
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Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.
Denis Diderot
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Gustavo Tisocco
Dicen que me han visto despilfarrando vuelos en muelles extraviados. Aseguran que astronauta del miedo fui a surcar desérticos paraísos, que persigno leyendas de lobo intrépido, que baño mi cuerpo gris en la osadía de un mar en calma.
Publican que me vieron vestido de barca, de gaviota, de nostalgia. Que cantando un tango naufragué en mi mismo y olvide respiros. Cuentan que fue el amor mi pasaje impreciso a trapecios de nada, a equilibristas de todo.
Percatándome de reinas sin gloria, cuentan que entregué mi llama al fuego, que siendo sed olvidé oasis, que siendo mártir mutilé mis brazos. Repiten que flamea aún mi corazón- bandera, no recuerdan que juntaron sus despojos, que arrancaron sus jirones.
Otros me vieron deambulando el jardín botánico disfrazado de estatua, de pez, de hiedra. Recuerdan indemnes los caballeros del ocaso mi cuerpo de devota virgen, mi sangrar de voces, mi arpón de letras.
Suicidando extravagantes pájaros algunos creen que hoy soy cielo, bandada de nubes.
Pregonan que olvidé el ceibo de mi boca, que acaricio lágrimas en heridos ojos, que flagelé mi rostro y ahora soy incienso. Cuentan que me vieron recorrer penumbras siendo transparente vuelo, que dibujé olvido sobre el fracasado oriente.
Yo sigo aquí. Escalo precipicios, imploro mañanas doradas, resisto con mi pared de pie, me acostumbré a ser muro. Sigo buscando ser nadie para ser de nuevo y resurgir capullo.
Quiero descubrir que pedazos de hojas sueltas pueden ser el mejor verso. Entrego mi despertar en cada estrofa y soy así enorme espejo.
Me fui del mundo cargando espaldas hoy puedo remontar desplegando abrazos.
Olvidé cementos de ciudad dolida, renuncié al asfalto, al desolado beso, ahora soy bautismo de selva y barro, de musgo se empeñó mi voz.
Sigo aquí en la inconciencia de no tener hambre. Elijo el vino que embriaga mi soledad tan propia, desprecio ajenos disfraces, me envuelve mi desnudez guerrera.
Soy pequeño, ínfimo, imperfecto, un característico simple, un absurdo despiste, impreciso vagabundo, miga de pan, despojado duende; mas opto por mis exilios, mis madrugadas, mis entierros, mi acostumbrado bolero.
Profeta de espantapájaros receto ser caracol, poblar las piedras, descubrir al rinoceronte que ofrece su amuleto. Receto jamás ser cuerdo, dejar de esperar el fin pues siempre habrá comienzos.
Yo sigo aquí.
Ellos, los que hicieron de mis huesos mágicas fortalezas, los que todavía me esperan, los que no me olvidaron, ellos dicen que me vieron, dicen, que me vieron...
De Paisaje de adentro
***
Te ofrezco la súplica
que nunca hice,
mi casa abatida
mi eterna tristeza
detrás de ninguna sombra.
Te doy lo poco que existe
en mi asilo de tormentas,
esta sin razón
de ser pequeño
entre mis andamios.
Desnudo ante ti
mi suicidio habitual,
este corazón sin alas,
mi promesa de seguir el rumbo.
Y aunque de mis huesos
ya no queden más
que eternos epitafios,
te dejo mi último sollozo
sobre la mesa inerte del tiempo.
Me cedo a ti y no soy abismo,
sino un frágil barrilete
extraviado en el viento.
**************************************
Sin duda Copérnico prestó un servicio no menos grande a la filosofía que a la astronomía al enseñarnos que es la Tierra la que da vueltas alrededor del Sol y no al revés, contra la evidencia de los sentidos. ¡Cuántas verdades copernicanas y por descubrir en el mundo de la moral y de la política! ¡Cuántas verdades que son tales pese al testimonio en contra de los sentidos, es decir, a eso que constituye la base del sentido común!
Luis Franco
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Publican que me vieron vestido de barca, de gaviota, de nostalgia. Que cantando un tango naufragué en mi mismo y olvide respiros. Cuentan que fue el amor mi pasaje impreciso a trapecios de nada, a equilibristas de todo.
Percatándome de reinas sin gloria, cuentan que entregué mi llama al fuego, que siendo sed olvidé oasis, que siendo mártir mutilé mis brazos. Repiten que flamea aún mi corazón- bandera, no recuerdan que juntaron sus despojos, que arrancaron sus jirones.
Otros me vieron deambulando el jardín botánico disfrazado de estatua, de pez, de hiedra. Recuerdan indemnes los caballeros del ocaso mi cuerpo de devota virgen, mi sangrar de voces, mi arpón de letras.
Suicidando extravagantes pájaros algunos creen que hoy soy cielo, bandada de nubes.
Pregonan que olvidé el ceibo de mi boca, que acaricio lágrimas en heridos ojos, que flagelé mi rostro y ahora soy incienso. Cuentan que me vieron recorrer penumbras siendo transparente vuelo, que dibujé olvido sobre el fracasado oriente.
Yo sigo aquí. Escalo precipicios, imploro mañanas doradas, resisto con mi pared de pie, me acostumbré a ser muro. Sigo buscando ser nadie para ser de nuevo y resurgir capullo.
Quiero descubrir que pedazos de hojas sueltas pueden ser el mejor verso. Entrego mi despertar en cada estrofa y soy así enorme espejo.
Me fui del mundo cargando espaldas hoy puedo remontar desplegando abrazos.
Olvidé cementos de ciudad dolida, renuncié al asfalto, al desolado beso, ahora soy bautismo de selva y barro, de musgo se empeñó mi voz.
Sigo aquí en la inconciencia de no tener hambre. Elijo el vino que embriaga mi soledad tan propia, desprecio ajenos disfraces, me envuelve mi desnudez guerrera.
Soy pequeño, ínfimo, imperfecto, un característico simple, un absurdo despiste, impreciso vagabundo, miga de pan, despojado duende; mas opto por mis exilios, mis madrugadas, mis entierros, mi acostumbrado bolero.
Profeta de espantapájaros receto ser caracol, poblar las piedras, descubrir al rinoceronte que ofrece su amuleto. Receto jamás ser cuerdo, dejar de esperar el fin pues siempre habrá comienzos.
Yo sigo aquí.
Ellos, los que hicieron de mis huesos mágicas fortalezas, los que todavía me esperan, los que no me olvidaron, ellos dicen que me vieron, dicen, que me vieron...
De Paisaje de adentro
***
Te ofrezco la súplica
que nunca hice,
mi casa abatida
mi eterna tristeza
detrás de ninguna sombra.
Te doy lo poco que existe
en mi asilo de tormentas,
esta sin razón
de ser pequeño
entre mis andamios.
Desnudo ante ti
mi suicidio habitual,
este corazón sin alas,
mi promesa de seguir el rumbo.
Y aunque de mis huesos
ya no queden más
que eternos epitafios,
te dejo mi último sollozo
sobre la mesa inerte del tiempo.
Me cedo a ti y no soy abismo,
sino un frágil barrilete
extraviado en el viento.
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Sin duda Copérnico prestó un servicio no menos grande a la filosofía que a la astronomía al enseñarnos que es la Tierra la que da vueltas alrededor del Sol y no al revés, contra la evidencia de los sentidos. ¡Cuántas verdades copernicanas y por descubrir en el mundo de la moral y de la política! ¡Cuántas verdades que son tales pese al testimonio en contra de los sentidos, es decir, a eso que constituye la base del sentido común!
Luis Franco
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Ricardo Mastrizzo
hay realidades y real es
la edad incomprendida
edad que no sumó sino con restas
una ecuación del genio de la guerra
del delirio por babas balas y terror
hay matemáticas monstruosas
divisiones de cuentas administradas bien
cobardemente
es increíble que unos hacen una pelota,
otros las venden
otros juegan con ella
y otros la derraman en harapos en una orilla
es increíblemente fuera de toda razón
quien hace cruces en una celda
quienes las reciben
las venden
las compran
y llegan a las manos para rosarios y lagrimal dolido
uno entra para salirse en la des-razón casi humana
y adentrarse en la simpatía animal.
los que luchan por vivir
los que vuelan por libertad
los que se arrastran
para vivir
los que nadan para seguir
los que arañan
los que ladran y aúllan y muerden
para jugar
sólo jugar
da pánico apoyarse de espaldas en la pared del miedo
da temblores repasar la historia
da preguntas
averiguar si
en nueve meses nace
la verdadera belleza humana
del amor
la ternura
o el terror.
***
Llovía copiosamente, la noche daba para entablar temas.
Sus verbos y dichos con la intelectualidad que lo caracterizaba
comentando a ciencia cierta sobre la falsa existencia de Dios
y dioses.
Al momento de partir, pasada la medianoche,
me pidió que tuviera extremo cuidado
de no abrir mi paraguas bajo su techo. . .
***
La luna es una fogata blanca
haciendo la noche menos noche
pariendo agua en las hojas salvajes y mansas.
Dormito en el fuego de una veta calma,
los acordes van al crepúsculo de la esperanzada vida.
Respiro el hábitat,
perfuma mi boca un sustento azul,
calla el silencio,
raspa el olvido,
crean las melodías encerradas
bajo mi cama cansina un fugaz parto
a cerrar las ventanas
de la oración abierta,
con el corazón vivo,
con la permanencia de lo cierto.
Que la lluvia caiga, Señor,
sin cruz de dolor,
sin cadenas en los ojos,
sin mentiras en la rutina
de los que hacen girar el mundo
con sus fantasmas.
Que a tu voluntad reviva la Utopía.
la edad incomprendida
edad que no sumó sino con restas
una ecuación del genio de la guerra
del delirio por babas balas y terror
hay matemáticas monstruosas
divisiones de cuentas administradas bien
cobardemente
es increíble que unos hacen una pelota,
otros las venden
otros juegan con ella
y otros la derraman en harapos en una orilla
es increíblemente fuera de toda razón
quien hace cruces en una celda
quienes las reciben
las venden
las compran
y llegan a las manos para rosarios y lagrimal dolido
uno entra para salirse en la des-razón casi humana
y adentrarse en la simpatía animal.
los que luchan por vivir
los que vuelan por libertad
los que se arrastran
para vivir
los que nadan para seguir
los que arañan
los que ladran y aúllan y muerden
para jugar
sólo jugar
da pánico apoyarse de espaldas en la pared del miedo
da temblores repasar la historia
da preguntas
averiguar si
en nueve meses nace
la verdadera belleza humana
del amor
la ternura
o el terror.
***
Llovía copiosamente, la noche daba para entablar temas.
Sus verbos y dichos con la intelectualidad que lo caracterizaba
comentando a ciencia cierta sobre la falsa existencia de Dios
y dioses.
Al momento de partir, pasada la medianoche,
me pidió que tuviera extremo cuidado
de no abrir mi paraguas bajo su techo. . .
***
La luna es una fogata blanca
haciendo la noche menos noche
pariendo agua en las hojas salvajes y mansas.
Dormito en el fuego de una veta calma,
los acordes van al crepúsculo de la esperanzada vida.
Respiro el hábitat,
perfuma mi boca un sustento azul,
calla el silencio,
raspa el olvido,
crean las melodías encerradas
bajo mi cama cansina un fugaz parto
a cerrar las ventanas
de la oración abierta,
con el corazón vivo,
con la permanencia de lo cierto.
Que la lluvia caiga, Señor,
sin cruz de dolor,
sin cadenas en los ojos,
sin mentiras en la rutina
de los que hacen girar el mundo
con sus fantasmas.
Que a tu voluntad reviva la Utopía.
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Lo veraz está en la intención, en la conciencia; lo verídico, en la palabra. Se puede ser veraz sin ser verídico, y viceversa; como se puede ser tenaz sin ser terco.
Enrique Mariscal
**************************************
Rubén Vedovaldi
Clave de Fratría
encontré una palabra fuera del diccionario
una voz anterior a los moldes de la imprenta
escuché esa palabra
anterior a la pluma del ánade silvestre
y del pavo real
esa real palabra,
esa palabra noble,
esa llana y villana voz del aire,
del agua,
de la tierra y los sueños
una misma palabra del pájaro y del hombre,
del amo y del vasallo
del juez y de los reos,
del río y de los incontables astros
fuera del diccionario florece y da su fruto
libre y presa
lazo de sangre y anhelo de todos
las summas, los misales y tratados
los pactos preexistentes
todo lo manifiesto y lo secreto de la cultura humana
resume esa palabra y la resuma
más allá de la leche más buena y de la patria
no la voy a olvidar
no la voy a explicar
no la voy a pintar en las paredes
voy a dejar que entre todos se cante
voy a dejar que entre todos se haga
……………………………como el fuego en la noche
**************************************
Antes de pensar qué país le dejamos a nuestros hijos, pensemos qué hijos le dejamos a nuestro país.
(Graffiti - extraído de Ñusleter)
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encontré una palabra fuera del diccionario
una voz anterior a los moldes de la imprenta
escuché esa palabra
anterior a la pluma del ánade silvestre
y del pavo real
esa real palabra,
esa palabra noble,
esa llana y villana voz del aire,
del agua,
de la tierra y los sueños
una misma palabra del pájaro y del hombre,
del amo y del vasallo
del juez y de los reos,
del río y de los incontables astros
fuera del diccionario florece y da su fruto
libre y presa
lazo de sangre y anhelo de todos
las summas, los misales y tratados
los pactos preexistentes
todo lo manifiesto y lo secreto de la cultura humana
resume esa palabra y la resuma
más allá de la leche más buena y de la patria
no la voy a olvidar
no la voy a explicar
no la voy a pintar en las paredes
voy a dejar que entre todos se cante
voy a dejar que entre todos se haga
……………………………como el fuego en la noche
**************************************
Antes de pensar qué país le dejamos a nuestros hijos, pensemos qué hijos le dejamos a nuestro país.
(Graffiti - extraído de Ñusleter)
**************************************
Alicia Perrig
Pecado Original
Hay dos soles
engullidos
en el abismo de sus ojos
tiene la boca
dormida de sonrisas viejas
los pómulos
escalan
cimas truncadas
un péndulo oscuro
agrieta
su espalda.
Dos panes humeantes los pechos cuajados.
Redondez de mundo danza en sus caderas.
Con pasos
ferinos
husmeaba la sombra
cuando una rebanada de luna desnuda
rasgó su vestido
y la roció de hierba.
Entonces
la noche fue fragua
y olió
……….a saliva
……….a sudor
……….a fuego
…………………….y espuma.
Ella no lo sabe
pero esta mañana
su cuerpo (en secreto)
celebra la vida.
Manos anchas
pies desnudos
pelo suelto
despierta
……………..María
……….……….……..con pecado concebida.
**************************************
La persona razonable se adapta al mundo; la irrazonable intenta adaptarlo a sí misma. Por lo tanto, el progreso depende de las personas irrazonables.
Bernard Shaw
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Hay dos soles
engullidos
en el abismo de sus ojos
tiene la boca
dormida de sonrisas viejas
los pómulos
escalan
cimas truncadas
un péndulo oscuro
agrieta
su espalda.
Dos panes humeantes los pechos cuajados.
Redondez de mundo danza en sus caderas.
Con pasos
ferinos
husmeaba la sombra
cuando una rebanada de luna desnuda
rasgó su vestido
y la roció de hierba.
Entonces
la noche fue fragua
y olió
……….a saliva
……….a sudor
……….a fuego
…………………….y espuma.
Ella no lo sabe
pero esta mañana
su cuerpo (en secreto)
celebra la vida.
Manos anchas
pies desnudos
pelo suelto
despierta
……………..María
……….……….……..con pecado concebida.
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La persona razonable se adapta al mundo; la irrazonable intenta adaptarlo a sí misma. Por lo tanto, el progreso depende de las personas irrazonables.
Bernard Shaw
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Libia Carciofetti
Despidiéndonos *
Siento que hoy me supera la tristeza.
Que todo porque sí, se daría con simpleza.
Pero ya mis ojos cansados por el dolor me pesan
y este cuerpo que fue tuyo ya perdió su fuerza.
Se me nubla la visión, y parece oscura la pieza,
tus labios no dejan de besarme, y casi no siento tu tibieza.
¡Tantas cosas! disfrutamos amor, con entereza,
que quedaron intactas, la ternura y la pureza.
¡No me llores amor! Si no estaré muerta.
Tú sigue cultivando en el jardín las fresias.
Perfuma como todos los días, nuestra casa,
y que ellas no falten del jarrón sobre la mesa.
Me diste lo mejor de ti, me voy contenta,
para mí eso fue siempre mi riqueza.
Hasta tu sangre inyectaron por mis venas
resucitando mil veces a esta muerta.
Hoy que llegó el día, la casa se silencia.
Aunque seguirás oyendo mi voz ¡Amor! abre la puerta.
Me falta el aire ¡no temas! me iré despierta.
Dame un último beso y ¡por favor! luego gira la cabeza.
Te prometo que me verás en una estrella
y seré como un ángel que te vela.
Vendré a visitarte por las noches
si me dejas la puerta entreabierta.
¡Por favor! sal ahora de la pieza.
Vienen ángeles a vestirme de princesa
el Rey con su corte allá me espera
eligió a tu amor, y ya… ¡No hay más tregua!
Volveremos a encontrarnos, estaré alerta.
Te estaré esperando sonriente, ya no enferma.
Me mudaré de cuerpo, y mi piel ya no deshecha.
En el cielo todo es eterno, y reina solamente la pureza.
* Copyright® Derechos reservados Nº 452298
**************************************
Si se nos debe condenar es preferible que se nos haga por habernos equivocado que por haber sido inútiles.
Luis Felipe Noé
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Siento que hoy me supera la tristeza.
Que todo porque sí, se daría con simpleza.
Pero ya mis ojos cansados por el dolor me pesan
y este cuerpo que fue tuyo ya perdió su fuerza.
Se me nubla la visión, y parece oscura la pieza,
tus labios no dejan de besarme, y casi no siento tu tibieza.
¡Tantas cosas! disfrutamos amor, con entereza,
que quedaron intactas, la ternura y la pureza.
¡No me llores amor! Si no estaré muerta.
Tú sigue cultivando en el jardín las fresias.
Perfuma como todos los días, nuestra casa,
y que ellas no falten del jarrón sobre la mesa.
Me diste lo mejor de ti, me voy contenta,
para mí eso fue siempre mi riqueza.
Hasta tu sangre inyectaron por mis venas
resucitando mil veces a esta muerta.
Hoy que llegó el día, la casa se silencia.
Aunque seguirás oyendo mi voz ¡Amor! abre la puerta.
Me falta el aire ¡no temas! me iré despierta.
Dame un último beso y ¡por favor! luego gira la cabeza.
Te prometo que me verás en una estrella
y seré como un ángel que te vela.
Vendré a visitarte por las noches
si me dejas la puerta entreabierta.
¡Por favor! sal ahora de la pieza.
Vienen ángeles a vestirme de princesa
el Rey con su corte allá me espera
eligió a tu amor, y ya… ¡No hay más tregua!
Volveremos a encontrarnos, estaré alerta.
Te estaré esperando sonriente, ya no enferma.
Me mudaré de cuerpo, y mi piel ya no deshecha.
En el cielo todo es eterno, y reina solamente la pureza.
* Copyright® Derechos reservados Nº 452298
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Si se nos debe condenar es preferible que se nos haga por habernos equivocado que por haber sido inútiles.
Luis Felipe Noé
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Viviana Walczak
....................................................“Acta est fabula”
.....................................................Augusto
Adelfas en flor
Cada vez que podía, regresaba a su hogar por el camino más largo. El sendero era muy sinuoso y demoraba mucho más tiempo en recorrerlo pero lo hacía con infinito placer porque disfrutaba observando las bellísimas adelfas en flor.
La mayoría eran blancas, aunque las había también púrpura y rosadas. Las que más le atraían, eran las de tonalidad fucsia, que conformaban una subyugante fusión, entre el carmesí y el lila. No se cansaba de recorrer con la mirada los vistosos pétalos, dispersos por el extenso adelfal, que en medio de las hojas verde-grisáceas creaban un armonioso contraste.
Siempre se prometía que, algún día, las cultivaría en su propio jardín. Las decorativas flores salpicaban el paisaje con su policromía, difumándose entre los altos arbustos, hasta perderse en la lejanía de un barranco. Metros más abajo serpenteaba, cristalino y caudaloso, un río que se fundía, algunos kilómetros más adelante, con el mar.
Esa tarde, estaba particularmente excitada porque había concluido la macabra tarea de encerrar a su amante en el viejo Faro de los Cormoranes, donde solían encontrarse en épocas felices. En ese entonces, creía ser su único amor y no sabía que, en cambio, tenía mujer y varios niños pequeños. Cuando se enteró, una furia incontenible se apoderó de ella, pero simuló indiferencia para poder llevar a cabo su plan. Fue fácil hacerlo porque, en esas playas, acostumbraban encontrarse para consumar sus amores que, con el tiempo, devinieron en clandestinos. Fue sencillo llevarlo hasta el viejo faro abandonado, adormecerlo, para luego, encerrarlo, atrancando la antigua puerta con el grueso travesaño que servía para clausurar la entrada. ¡Cuántas veces, habían repetido la escena cuando se marchaban, todavía trepidantes, bajo la luz de la luna, que cómplice los escoltaba! En esta ocasión no hubo lumbre porque el encuentro fue matinal. Tampoco hubo despedida con promesa de reencuentro, tan sólo un par de pisadas, solitarias, perdiéndose entre los médanos. La noche anterior, había verificado que era imposible salir por la pequeña abertura. Se encontraba a varios metros de altura y la cruzaban gruesos barrotes de hierro. Además constató, con placer, que nadie podría haber saltado desde tamaña altura sin estrellarse sobre las puntiagudas rocas circundantes. Miró por última vez la lúgubre torre y el viejo fanal de la cúspide, roto desde tiempo inmemorial. Sin darse vuelta, emprendió el regreso mientras, a sus espaldas, las olas lamían las rocas y el mar bramaba con furia inusual.
- ¡Desgraciado! -refunfuñó, insatisfecha con su venganza… ¡No quiero imaginarme tu cara de terror al despertarte y encontrarte, solo, en medio de la nada! Te lo tienes merecido por engañarme durante tantos años. ¡Justo a mí que sacrifiqué, ingenua, mi juventud a tu lado!
Rumiando todavía su odio se detuvo, distraídamente, a recoger flores para llevarlas a su casa. Levantó su amplia pollera a modo de saco y comenzó a arrancar, con avidez, las más bellas. Lo hacía con ímpetu y, en su afán por elegir las más bonitas, se cortó con el filo de una piedra. El tajo fue grande y su sangre le salpicó la blusa. No se asustó en absoluto y deslizó, rápida, la lengua por su delicado dedo. Succionó el líquido rojo que, después de unos minutos, dejó de brotar. Reunió las adelfas que habían caído al suelo y, de nuevo, emprendió la marcha.
Le llamó la atención ver gran cantidad de loros muertos por el camino. Los había visto en otras oportunidades pero nunca tantos juntos…
El recorrido le resultaba más fatigoso que de costumbre. Supuso que se debía a la tensión acumulada en las horas precedentes. El contorno de los árboles se desdibujaba suave y sentía un gran peso en las piernas. Tenía la boca seca y le molestaba la luz intensa del sol. Desconcertada, decidió sentarse debajo de un gigantesco abedul.
Allí quedó, quieta, de cara al cielo, rodeada por vistosas aves dormidas que, como ella, habían caído en la trampa de la fatídica planta. Nunca supo que todas las partes de las adelfas son mortalmente venenosas.
Del libro Pasiones sibilinas
**************************************
Podemos escoger lo que vamos a sembrar, pero estamos obligados a cosechar aquello que plantamos.
Proverbio Chino
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.....................................................Augusto
Adelfas en flor
Cada vez que podía, regresaba a su hogar por el camino más largo. El sendero era muy sinuoso y demoraba mucho más tiempo en recorrerlo pero lo hacía con infinito placer porque disfrutaba observando las bellísimas adelfas en flor.
La mayoría eran blancas, aunque las había también púrpura y rosadas. Las que más le atraían, eran las de tonalidad fucsia, que conformaban una subyugante fusión, entre el carmesí y el lila. No se cansaba de recorrer con la mirada los vistosos pétalos, dispersos por el extenso adelfal, que en medio de las hojas verde-grisáceas creaban un armonioso contraste.
Siempre se prometía que, algún día, las cultivaría en su propio jardín. Las decorativas flores salpicaban el paisaje con su policromía, difumándose entre los altos arbustos, hasta perderse en la lejanía de un barranco. Metros más abajo serpenteaba, cristalino y caudaloso, un río que se fundía, algunos kilómetros más adelante, con el mar.
Esa tarde, estaba particularmente excitada porque había concluido la macabra tarea de encerrar a su amante en el viejo Faro de los Cormoranes, donde solían encontrarse en épocas felices. En ese entonces, creía ser su único amor y no sabía que, en cambio, tenía mujer y varios niños pequeños. Cuando se enteró, una furia incontenible se apoderó de ella, pero simuló indiferencia para poder llevar a cabo su plan. Fue fácil hacerlo porque, en esas playas, acostumbraban encontrarse para consumar sus amores que, con el tiempo, devinieron en clandestinos. Fue sencillo llevarlo hasta el viejo faro abandonado, adormecerlo, para luego, encerrarlo, atrancando la antigua puerta con el grueso travesaño que servía para clausurar la entrada. ¡Cuántas veces, habían repetido la escena cuando se marchaban, todavía trepidantes, bajo la luz de la luna, que cómplice los escoltaba! En esta ocasión no hubo lumbre porque el encuentro fue matinal. Tampoco hubo despedida con promesa de reencuentro, tan sólo un par de pisadas, solitarias, perdiéndose entre los médanos. La noche anterior, había verificado que era imposible salir por la pequeña abertura. Se encontraba a varios metros de altura y la cruzaban gruesos barrotes de hierro. Además constató, con placer, que nadie podría haber saltado desde tamaña altura sin estrellarse sobre las puntiagudas rocas circundantes. Miró por última vez la lúgubre torre y el viejo fanal de la cúspide, roto desde tiempo inmemorial. Sin darse vuelta, emprendió el regreso mientras, a sus espaldas, las olas lamían las rocas y el mar bramaba con furia inusual.
- ¡Desgraciado! -refunfuñó, insatisfecha con su venganza… ¡No quiero imaginarme tu cara de terror al despertarte y encontrarte, solo, en medio de la nada! Te lo tienes merecido por engañarme durante tantos años. ¡Justo a mí que sacrifiqué, ingenua, mi juventud a tu lado!
Rumiando todavía su odio se detuvo, distraídamente, a recoger flores para llevarlas a su casa. Levantó su amplia pollera a modo de saco y comenzó a arrancar, con avidez, las más bellas. Lo hacía con ímpetu y, en su afán por elegir las más bonitas, se cortó con el filo de una piedra. El tajo fue grande y su sangre le salpicó la blusa. No se asustó en absoluto y deslizó, rápida, la lengua por su delicado dedo. Succionó el líquido rojo que, después de unos minutos, dejó de brotar. Reunió las adelfas que habían caído al suelo y, de nuevo, emprendió la marcha.
Le llamó la atención ver gran cantidad de loros muertos por el camino. Los había visto en otras oportunidades pero nunca tantos juntos…
El recorrido le resultaba más fatigoso que de costumbre. Supuso que se debía a la tensión acumulada en las horas precedentes. El contorno de los árboles se desdibujaba suave y sentía un gran peso en las piernas. Tenía la boca seca y le molestaba la luz intensa del sol. Desconcertada, decidió sentarse debajo de un gigantesco abedul.
Allí quedó, quieta, de cara al cielo, rodeada por vistosas aves dormidas que, como ella, habían caído en la trampa de la fatídica planta. Nunca supo que todas las partes de las adelfas son mortalmente venenosas.
Del libro Pasiones sibilinas
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Podemos escoger lo que vamos a sembrar, pero estamos obligados a cosechar aquello que plantamos.
Proverbio Chino
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María Rosa León
Libertad incondicional
Mi tiempo de leer y de escribir
no es negociable ni transferible.
Ésa y no otra, es la razón
por la que sigo sola
en este arduo navegar
por el mar de la palabra.
De Musgo de silencio (Inédito - 2007)
Luz de escena
…………………………“Desde anoche se anuncia en mi osamenta
…………………………este golpe de lluvia resonando…”
…………………………Joaquín Giannuzzi
Extraño esa cosa mágica
de la luz de escena
y leer mis poemas
en la semipenumbra
de un café literario
o de una sencilla reunión
de trasnoche de los
amigos poetas trasnochados.
Y extraño, curiosamente,
la lluvia en Buenos Aires
y mis solitarias caminatas nocturnas
y la voz del silencio en mis oídos…
Extraño todo eso
desde mi plácida torre pueblerina.
De ¡Buenas noches, noche!, Leo Ediciones Artesanales (2005/2006)
Coartada imperfecta
En esta perfecta sucesión
de errores y fracasos
de mi imperfecto pasado,
de mi turbulenta historia personal,
apareciste como un perfecto
factor de cambio.
Pero nada cambió
y mi camino siguió
en un gatopardismo
aceptado y asumido.
Es que, quizás,
nada debía cambiar…
O tal vez nuestros tiempos
no estaban bien sincronizados
y nuestros espacios
no eran compatibles.
**************************************
Consentir que nos condecoren es reconocer al estado o al príncipe el derecho de juzgarnos, ilustrarnos, etc.
Charles Baudelaire (Extraído de LSD)
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Mi tiempo de leer y de escribir
no es negociable ni transferible.
Ésa y no otra, es la razón
por la que sigo sola
en este arduo navegar
por el mar de la palabra.
De Musgo de silencio (Inédito - 2007)
Luz de escena
…………………………“Desde anoche se anuncia en mi osamenta
…………………………este golpe de lluvia resonando…”
…………………………Joaquín Giannuzzi
Extraño esa cosa mágica
de la luz de escena
y leer mis poemas
en la semipenumbra
de un café literario
o de una sencilla reunión
de trasnoche de los
amigos poetas trasnochados.
Y extraño, curiosamente,
la lluvia en Buenos Aires
y mis solitarias caminatas nocturnas
y la voz del silencio en mis oídos…
Extraño todo eso
desde mi plácida torre pueblerina.
De ¡Buenas noches, noche!, Leo Ediciones Artesanales (2005/2006)
Coartada imperfecta
En esta perfecta sucesión
de errores y fracasos
de mi imperfecto pasado,
de mi turbulenta historia personal,
apareciste como un perfecto
factor de cambio.
Pero nada cambió
y mi camino siguió
en un gatopardismo
aceptado y asumido.
Es que, quizás,
nada debía cambiar…
O tal vez nuestros tiempos
no estaban bien sincronizados
y nuestros espacios
no eran compatibles.
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Consentir que nos condecoren es reconocer al estado o al príncipe el derecho de juzgarnos, ilustrarnos, etc.
Charles Baudelaire (Extraído de LSD)
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D.R.Mourelle
Hamlet se retira
Pedir — lo que se da a cambio
o
tal vez
lo que no
la mayor de las veces
y creer que sí
no saber
justo donde — el sufrimiento
pide más tiempo
y el tiempo
menos luz
Sobre el canto del invierno
Tarde sola
aquel domingo
buscando otra cosa
encontró los tachitos del azúcar y la yerba
el termo barato
todo ahí
al fondo del armario
junto a las velas
los forros y la caja
de antibióticos vencidos
Vaso de leche y semillas
Hay mañanas
cuando quisiera que me contaras
un rato nomás — mi no hablar
pero — así — las cosas:
roto el puente
y mi cuerpo
tirado al fondo del río
entre las rocas
Poemas de la colección Los abuelos
**************************************
Sólo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Proverbio indio
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Pedir — lo que se da a cambio
o
tal vez
lo que no
la mayor de las veces
y creer que sí
no saber
justo donde — el sufrimiento
pide más tiempo
y el tiempo
menos luz
Sobre el canto del invierno
Tarde sola
aquel domingo
buscando otra cosa
encontró los tachitos del azúcar y la yerba
el termo barato
todo ahí
al fondo del armario
junto a las velas
los forros y la caja
de antibióticos vencidos
Vaso de leche y semillas
Hay mañanas
cuando quisiera que me contaras
un rato nomás — mi no hablar
pero — así — las cosas:
roto el puente
y mi cuerpo
tirado al fondo del río
entre las rocas
Poemas de la colección Los abuelos
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Sólo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Proverbio indio
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Almandrade
El recorrido de los siglos
expele arrugas
en la geografía de la piel
y atrae el silencio
de las notas musicales
los que van a nacer
no van a experimentar
el futuro
van a rendirse
al presente.
***
A falta de un cigarrillo
el beso toma cuenta
de los labios.
De la boca, renace el deseo.
En la lengua, la humedad
lubrifica el amor.
Comienzo en la tarde, breve,
sin gusto de chocolate,
pero mojado
de lluvia y voluptuosidad.
*
Na falta de um cigarro,
o beijo toma conta
dos lábios.
Da boca, renasce o desejo.
Na língua, a umidade
lubrifica o amor.
Começo de tarde, curto,
sem gosto de chocolate,
mas molhado
de chuva e volúpia.
***
Un museo precario,
de la ciudad
apenas en el nombre.
Ni siquiera a lo lejos
una zamba,
sólo el ruido de la calle.
Pero la belleza sabia
repuso en la sutileza
de la muchacha de negro
que no es la transeúnte
de Baudelaire…
Desconfiada y fugitiva
se recoge.
*
Um museu precário,
da cidade
apenas no nome.
Nem ao longe
um samba,
só o barulho da rua.
Mas a beleza sábia
repousou na sutileza
da moça de preto
que não é a passante
de Baudelaire…
Desconfiada e fugitiva
se recolhe.
**************************************
No nos perturban las cosas sino las opiniones que de ellas tenemos.
Epicteto
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expele arrugas
en la geografía de la piel
y atrae el silencio
de las notas musicales
los que van a nacer
no van a experimentar
el futuro
van a rendirse
al presente.
***
A falta de un cigarrillo
el beso toma cuenta
de los labios.
De la boca, renace el deseo.
En la lengua, la humedad
lubrifica el amor.
Comienzo en la tarde, breve,
sin gusto de chocolate,
pero mojado
de lluvia y voluptuosidad.
*
Na falta de um cigarro,
o beijo toma conta
dos lábios.
Da boca, renasce o desejo.
Na língua, a umidade
lubrifica o amor.
Começo de tarde, curto,
sem gosto de chocolate,
mas molhado
de chuva e volúpia.
***
Un museo precario,
de la ciudad
apenas en el nombre.
Ni siquiera a lo lejos
una zamba,
sólo el ruido de la calle.
Pero la belleza sabia
repuso en la sutileza
de la muchacha de negro
que no es la transeúnte
de Baudelaire…
Desconfiada y fugitiva
se recoge.
*
Um museu precário,
da cidade
apenas no nome.
Nem ao longe
um samba,
só o barulho da rua.
Mas a beleza sábia
repousou na sutileza
da moça de preto
que não é a passante
de Baudelaire…
Desconfiada e fugitiva
se recolhe.
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No nos perturban las cosas sino las opiniones que de ellas tenemos.
Epicteto
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Santiago Bao
Estar vivo
............................“Vivamos sin ser cómplices, testigos”.
...............................Francisco de Quevedo
Estar vivo
no es transitar
por el decorado de la vida
es nervio a flor de piel
carne viva
no el mediador
de los acontecimientos
estar vivo
es acompañar
por los caminos inseguros
sin cartografías
en riesgo siempre.
Estar vivo
sensible vulnerable
estar vivo
tratando de vivir
es mucho más
que la vida
que nos dejan vivir.
Tiempos malditos
………………………… “Lo más denigrante es tener un patrón humano”.
…………………………Jacobo Fijman
Tiempos malditos estos
en que los esclavos
temen romper sus cadenas
y hasta se preguntan
si son dignos de ellas,
el amo y el esclavo
satisfechos,
la ilusión perfecta
de un paraíso maldito.
De la autenticidad en la Patagonia
De los pocos indios con cabeza
que han quedado por aquí,
la mayoría pena contra las piedras
y el viento helado de la precordillera.
Eso sí, los que ejecutaron
la magna epopeya
de inundar con sangre ajena
estos suelos áridos,
perpetúan sus nombres y apellidos
en ciudades, calles y monumentos,
en frías estatuas
a las que también va carcomiendo
la neutralidad del tiempo.
Paraíso modesto
A veces, sueño
con mi pequeño paraíso:
voy por un sendero
en el campo,
en la lejanía:
arboledas y niebla,
mientras la mañana
se suspende en la inquietud
placentera de aguardar al sol
y a los amigos queridos
para reunirnos
alrededor de la mesa
en la casa situada
en la campiña.
Estos poemas pertenecen al libro Despliegues (poesía), seleccionado por el Fondo Editorial Rionegrino (FER) para ser editado.
**************************************
Saber sobrellevar la derrota requiere un gran carácter, pero saber sobrellevar bien la victoria (sin humo de vanidad ni hollín de injusticia) requiere uno mayor.
Luis Franco
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............................“Vivamos sin ser cómplices, testigos”.
...............................Francisco de Quevedo
Estar vivo
no es transitar
por el decorado de la vida
es nervio a flor de piel
carne viva
no el mediador
de los acontecimientos
estar vivo
es acompañar
por los caminos inseguros
sin cartografías
en riesgo siempre.
Estar vivo
sensible vulnerable
estar vivo
tratando de vivir
es mucho más
que la vida
que nos dejan vivir.
Tiempos malditos
………………………… “Lo más denigrante es tener un patrón humano”.
…………………………Jacobo Fijman
Tiempos malditos estos
en que los esclavos
temen romper sus cadenas
y hasta se preguntan
si son dignos de ellas,
el amo y el esclavo
satisfechos,
la ilusión perfecta
de un paraíso maldito.
De la autenticidad en la Patagonia
De los pocos indios con cabeza
que han quedado por aquí,
la mayoría pena contra las piedras
y el viento helado de la precordillera.
Eso sí, los que ejecutaron
la magna epopeya
de inundar con sangre ajena
estos suelos áridos,
perpetúan sus nombres y apellidos
en ciudades, calles y monumentos,
en frías estatuas
a las que también va carcomiendo
la neutralidad del tiempo.
Paraíso modesto
A veces, sueño
con mi pequeño paraíso:
voy por un sendero
en el campo,
en la lejanía:
arboledas y niebla,
mientras la mañana
se suspende en la inquietud
placentera de aguardar al sol
y a los amigos queridos
para reunirnos
alrededor de la mesa
en la casa situada
en la campiña.
Estos poemas pertenecen al libro Despliegues (poesía), seleccionado por el Fondo Editorial Rionegrino (FER) para ser editado.
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Saber sobrellevar la derrota requiere un gran carácter, pero saber sobrellevar bien la victoria (sin humo de vanidad ni hollín de injusticia) requiere uno mayor.
Luis Franco
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Estela Parodi
Las Cuatro Estrellas
Adela llegó a la ciudad al atardecer de un caluroso día de fines de agosto. Los 700 kilómetros en colectivo la habían agotado. Sus sesenta años le dolían todos juntos en las articulaciones y sentía la ropa pegajosa, sobre todo por el primer trayecto en el camino de tierra. No veía la hora de tomar un baño y descansar un poco. Pero a pesar de eso, cuando pisó la primera vereda de Buenos Aires, se sintió feliz de saber que al fin cumpliría un viejo deseo. Ni las nubes tormentosas que se agolpaban en el fondo del horizonte, ni el gentío que ajeno a su propósito caminaba apurado por Retiro, ni siquiera la molestia de los huesos o de la ropa chapuceada, podrían hacerle desistir de su propósito. La enfermedad de su Alfonso le había obligado a postergar el viaje durante veinte años pero él ya no estaba. Ahora quedaban ella y el Guaco, que podía extrañarla un poco. La Romilda seguro le daría cobijo y algo de comida. Cruzó la calle y tomó un taxi directo al Hotel. Julio estuvo meses buscando en Internet el lugar que ella le pidiera, hasta que al fin lo habían logrado: “Hospedaje Las Cuatro Estrellas”. Sin lujos, pero bien ubicado, justo frente a ese departamento. ¿Qué haría él a esas horas? Sonrió mientras le pagaba al taxista. Seguramente no pensaba en ella, un ser anónimo, cualquiera de las tantas personas que caminan por ahí, ignorante a su vida y sin embargo tan ligado. Ya sabría de ella en su momento. Muchas cosas se decían en los diarios, aunque nadie había tomado su determinación.
Apenas instalada en la pieza, pidió al conserje que le enviara un té de manzanilla. A su Alfonso también le gustaba el té de manzanilla, que en paz descanse. A Ricardito, no, qué va, le gustaba el café fuerte. Seguro allá ni lo habría probado. ¿Qué le iban a dar café caliente? Gracias que le habrían tirado un poco de mate cocido en el jarro y algún pedazo de pan duro. Esos hijos de mala madre, qué café caliente ni ocho cuartos, tomá esto si querés y si no, aguantate. Le pareció ver los ojos de Ricardito cuando se acercó a la ventana y disfrutó con la primera visión del departamento que, más allá de la calle, se presentaba. Grandes las ventanas; grandes seguro, los ambientes, maldito rata, tendría que haberse muerto allá él también.
Comenzó a sacar la ropa y la acomodó en el placard. También el bolso alargado, el especial, el que había esperado tanto tiempo para llegar hasta allí. Después se dio un baño y se recostó en silencio. Miró el techo unos segundos y apenas le trajeron el té, se acomodó en la ventana para tomarlo. Lo sintió caliente, bajarle despacio por la garganta. También, el rencor. Después se acostó otra vez e intentó dormirse un rato hasta la hora de cenar, pero no pudo. Tenía siempre una imagen delante que no la dejaba en paz. ¿Cómo olvidar los ojos llorosos de Ricardito?
Al otro día se levantó temprano y fue al bar de la esquina. Buscó una ventana que le diera la posibilidad de no perder detalles de la entrada al edificio. Quería ver todos los movimientos, saber de él, estar segura de que lograría su propósito. Si era necesario se quedaría una semana, un mes o toda la vida, pero sin hacerlo, no se iba. Muchas veces pensó que ese hombre merecía otra cosa, más bochornosa, menos rápida, pero no estaba a su alcance. Tenía que conformarse con sus limitaciones, al menos algo era algo. Y en esos pensamientos estaba cuando lo vio. Salió apoyándose en un bastón pero a pesar de eso, su andar era bastante bueno. Lo vio ir hasta la esquina y luego perderse entre la gente. Sintió como una atroz punzada en el pecho.
Lo había visto en fotos, o en la televisión, pero ahora aparecía allí, casi frente a ella, con la única distancia del odio y apenas unas veredas separándolos. Era poco. Pronto, esa distancia se acortaría.
Adela se mantuvo seis días sentada en ese bar mirando cada aparición del hombre del bastón por la puerta del edificio. Durante ese tiempo, atravesó miles de sensaciones diferentes. El dolor en la boca del estómago, los puños apretados por antiguas impotencias, la angustia aprisionándole el pecho, el desprecio por ese ser gris mostrando una imagen decente, casi cándida para el que no sabía, para aquél a quien podría engañar, para el que acaso desconocía ese otro perfil fuerte y lleno de soberbia del pasado. Y otra vez los ojos de Ricardito y el frío sentido entre la carne a pesar de que agosto seguía denso, ardiente, amenazado por tormentosas nubes. Debía llegar hasta el fin porque si no, jamás lograría que en su interior la paz se le quedara quieta. Y entonces supo que ya había mirado bastante, que era la hora.
Al día siguiente no bajó. Pidió el desayuno en la habitación y cuando el mozo se fue, sacó el bolso del placard. De allí extrajo el rifle y armó la mirilla. Se colocó delante de la ventana y esperó. Calculó distancias y sin quererlo, se le cruzaron delante de los ojos, algunas otras muertes, demasiadas. Prensó el gatillo con su dedo y cuando el hombre del bastón salió a dar su acostumbrado paseo matutino, apuntó y sin pestañear, disparó tres tiros. Desde la ventana lo vio derrumbarse en un manto de sangre. Algunas personas escaparon al escuchar los estampidos. Otras se acercaron. Pero ella ya no miró hacia afuera. Guardó todo en el bolso y bajó para pagar su hospedaje. El conserje, desencajado, le contó que desde alguna ventana habían baleado a un hombre afuera, a un famoso General que había muerto. Pero nadie podía sospechar nada de esa mujer de ropas humildes, cabellos canosos y manos arrugadas menos por el tiempo que por la espera.
Salió enseguida después de pagar sin hacer un solo comentario. Tomó un taxi en la esquina mientras la policía comenzaba a llegar en varios móviles. Dio una última mirada, cargó los bolsos y le pidió al taxista que la llevara a Retiro.
Adela llegó al pueblo de noche. Tarde para retirar al Guaco que la olió en el viento y no paró de ladrar hasta la madrugada. A la mañana siguiente preparó el mate y fue a juntar unas rosas al jardín. Ya el perro andaba husmeado la puerta cuando la abrió y apenas le movió la cola le dijo que lo había extrañado.
-Vamos, Guaco, vamos a poner unas flores al lado de las fotos. El Alfonso descansa en paz y Ricardito… Ahora puedo estar tranquila. Mirá, Guaco, qué lindo que está con ese uniforme. Fue el día que se fue a las Malvinas. Sus ojos están más tranquilos ahora. Sí, ya sé que me extrañaste. Yo también. Ahora me voy a tomar unos mates y bueno, la vida sigue. Tenemos que alcanzar el final. Nos llega a todos sin remedio.
Mientras acomodaba el bolso alargado en el ropero, pensó que todo lo que uno aprende en la vida, sirve alguna vez. Con cierta nostalgia, recordó a su padre poniéndole la escopeta en la mano y ordenándole que tirara. Seis meses la tuvo así hasta que dio en el blanco. “Toda persona que vive en el campo, debe saber tirar, Adelita, cualquier día de estos lo podés necesitar”.
Una lágrima se le derramó. La secó y cerró el ropero con doble llave. Iría a comprar el diario. En un rato llovería. Sería una buena mañana para tomar mate y leer noticias.
.........................................................(Funes, 27 de agosto - 2006)
**************************************
Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes.
Napoleón Bonaparte
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Adela llegó a la ciudad al atardecer de un caluroso día de fines de agosto. Los 700 kilómetros en colectivo la habían agotado. Sus sesenta años le dolían todos juntos en las articulaciones y sentía la ropa pegajosa, sobre todo por el primer trayecto en el camino de tierra. No veía la hora de tomar un baño y descansar un poco. Pero a pesar de eso, cuando pisó la primera vereda de Buenos Aires, se sintió feliz de saber que al fin cumpliría un viejo deseo. Ni las nubes tormentosas que se agolpaban en el fondo del horizonte, ni el gentío que ajeno a su propósito caminaba apurado por Retiro, ni siquiera la molestia de los huesos o de la ropa chapuceada, podrían hacerle desistir de su propósito. La enfermedad de su Alfonso le había obligado a postergar el viaje durante veinte años pero él ya no estaba. Ahora quedaban ella y el Guaco, que podía extrañarla un poco. La Romilda seguro le daría cobijo y algo de comida. Cruzó la calle y tomó un taxi directo al Hotel. Julio estuvo meses buscando en Internet el lugar que ella le pidiera, hasta que al fin lo habían logrado: “Hospedaje Las Cuatro Estrellas”. Sin lujos, pero bien ubicado, justo frente a ese departamento. ¿Qué haría él a esas horas? Sonrió mientras le pagaba al taxista. Seguramente no pensaba en ella, un ser anónimo, cualquiera de las tantas personas que caminan por ahí, ignorante a su vida y sin embargo tan ligado. Ya sabría de ella en su momento. Muchas cosas se decían en los diarios, aunque nadie había tomado su determinación.
Apenas instalada en la pieza, pidió al conserje que le enviara un té de manzanilla. A su Alfonso también le gustaba el té de manzanilla, que en paz descanse. A Ricardito, no, qué va, le gustaba el café fuerte. Seguro allá ni lo habría probado. ¿Qué le iban a dar café caliente? Gracias que le habrían tirado un poco de mate cocido en el jarro y algún pedazo de pan duro. Esos hijos de mala madre, qué café caliente ni ocho cuartos, tomá esto si querés y si no, aguantate. Le pareció ver los ojos de Ricardito cuando se acercó a la ventana y disfrutó con la primera visión del departamento que, más allá de la calle, se presentaba. Grandes las ventanas; grandes seguro, los ambientes, maldito rata, tendría que haberse muerto allá él también.
Comenzó a sacar la ropa y la acomodó en el placard. También el bolso alargado, el especial, el que había esperado tanto tiempo para llegar hasta allí. Después se dio un baño y se recostó en silencio. Miró el techo unos segundos y apenas le trajeron el té, se acomodó en la ventana para tomarlo. Lo sintió caliente, bajarle despacio por la garganta. También, el rencor. Después se acostó otra vez e intentó dormirse un rato hasta la hora de cenar, pero no pudo. Tenía siempre una imagen delante que no la dejaba en paz. ¿Cómo olvidar los ojos llorosos de Ricardito?
Al otro día se levantó temprano y fue al bar de la esquina. Buscó una ventana que le diera la posibilidad de no perder detalles de la entrada al edificio. Quería ver todos los movimientos, saber de él, estar segura de que lograría su propósito. Si era necesario se quedaría una semana, un mes o toda la vida, pero sin hacerlo, no se iba. Muchas veces pensó que ese hombre merecía otra cosa, más bochornosa, menos rápida, pero no estaba a su alcance. Tenía que conformarse con sus limitaciones, al menos algo era algo. Y en esos pensamientos estaba cuando lo vio. Salió apoyándose en un bastón pero a pesar de eso, su andar era bastante bueno. Lo vio ir hasta la esquina y luego perderse entre la gente. Sintió como una atroz punzada en el pecho.
Lo había visto en fotos, o en la televisión, pero ahora aparecía allí, casi frente a ella, con la única distancia del odio y apenas unas veredas separándolos. Era poco. Pronto, esa distancia se acortaría.
Adela se mantuvo seis días sentada en ese bar mirando cada aparición del hombre del bastón por la puerta del edificio. Durante ese tiempo, atravesó miles de sensaciones diferentes. El dolor en la boca del estómago, los puños apretados por antiguas impotencias, la angustia aprisionándole el pecho, el desprecio por ese ser gris mostrando una imagen decente, casi cándida para el que no sabía, para aquél a quien podría engañar, para el que acaso desconocía ese otro perfil fuerte y lleno de soberbia del pasado. Y otra vez los ojos de Ricardito y el frío sentido entre la carne a pesar de que agosto seguía denso, ardiente, amenazado por tormentosas nubes. Debía llegar hasta el fin porque si no, jamás lograría que en su interior la paz se le quedara quieta. Y entonces supo que ya había mirado bastante, que era la hora.
Al día siguiente no bajó. Pidió el desayuno en la habitación y cuando el mozo se fue, sacó el bolso del placard. De allí extrajo el rifle y armó la mirilla. Se colocó delante de la ventana y esperó. Calculó distancias y sin quererlo, se le cruzaron delante de los ojos, algunas otras muertes, demasiadas. Prensó el gatillo con su dedo y cuando el hombre del bastón salió a dar su acostumbrado paseo matutino, apuntó y sin pestañear, disparó tres tiros. Desde la ventana lo vio derrumbarse en un manto de sangre. Algunas personas escaparon al escuchar los estampidos. Otras se acercaron. Pero ella ya no miró hacia afuera. Guardó todo en el bolso y bajó para pagar su hospedaje. El conserje, desencajado, le contó que desde alguna ventana habían baleado a un hombre afuera, a un famoso General que había muerto. Pero nadie podía sospechar nada de esa mujer de ropas humildes, cabellos canosos y manos arrugadas menos por el tiempo que por la espera.
Salió enseguida después de pagar sin hacer un solo comentario. Tomó un taxi en la esquina mientras la policía comenzaba a llegar en varios móviles. Dio una última mirada, cargó los bolsos y le pidió al taxista que la llevara a Retiro.
Adela llegó al pueblo de noche. Tarde para retirar al Guaco que la olió en el viento y no paró de ladrar hasta la madrugada. A la mañana siguiente preparó el mate y fue a juntar unas rosas al jardín. Ya el perro andaba husmeado la puerta cuando la abrió y apenas le movió la cola le dijo que lo había extrañado.
-Vamos, Guaco, vamos a poner unas flores al lado de las fotos. El Alfonso descansa en paz y Ricardito… Ahora puedo estar tranquila. Mirá, Guaco, qué lindo que está con ese uniforme. Fue el día que se fue a las Malvinas. Sus ojos están más tranquilos ahora. Sí, ya sé que me extrañaste. Yo también. Ahora me voy a tomar unos mates y bueno, la vida sigue. Tenemos que alcanzar el final. Nos llega a todos sin remedio.
Mientras acomodaba el bolso alargado en el ropero, pensó que todo lo que uno aprende en la vida, sirve alguna vez. Con cierta nostalgia, recordó a su padre poniéndole la escopeta en la mano y ordenándole que tirara. Seis meses la tuvo así hasta que dio en el blanco. “Toda persona que vive en el campo, debe saber tirar, Adelita, cualquier día de estos lo podés necesitar”.
Una lágrima se le derramó. La secó y cerró el ropero con doble llave. Iría a comprar el diario. En un rato llovería. Sería una buena mañana para tomar mate y leer noticias.
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Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes.
Napoleón Bonaparte
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miércoles, 11 de abril de 2007
Editorial
................Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?
............................................................Frida Kahlo
con voz propia nº 6 - abril 2007
Mis hijas y yo tenemos que seguir viviendo para hacer justicia. Para ver el mundo más equitativo y más digno por el que él siempre peleaba.
Sandra Rodríguez, viuda de Carlos Fuentealba. Neuquén, 9 de abril de 2007
* * *
No negamos que el hombre sea la criatura más capaz de inteligencia, de libertad y de amor. Pero tampoco puede ponerse en duda que hasta hoy nadie puede disputarle su título de campeón del odio, de la brutalidad y del servilismo.
Luis Franco
* * *
Queridos amigos:
Recuerdo las marchas del silencio por el esclarecimiento del crimen de María Soledad Morales.
Recuerdo el poder del silencio que unió a los catamarqueños, abatió a los poderosos, derrocó un régimen político… Sí, el silencio tuvo fuerza.
Participé en muchas de esas marchas y nunca se me ocurrió siquiera pensar que alguno de nosotros caería…
Cuando durante algún reclamo el precio puede ser la vida misma, pienso en las calles desgastadas de Catamarca, en el sonido de nuestros pies apenas rozando el piso. Pienso en los rostros de quienes se detenían en las veredas ante el paso de esa columna silenciosa: maestros, alumnos, comerciantes, empleados, vecinos, todos ellos participando del reclamo, para regresar luego a sus aulas, sus negocios, sus escritorios, sus casas. Pienso en nosotros, que no quisimos callar más pues creíamos que algo podíamos cambiar.
Seguiremos luchando por aquello que deseamos: que no haya nuevas víctimas, que no haya zonas inundadas, que los gobernantes aprendan a mirar y a escuchar, que podamos y sepamos vivir en paz.
Les mando un abrazo cálido, nos reencontramos en mayo.
Analía Pascaner
............................Edición y dirección: Analía Pascaner
............................San Fernando del Valle de Catamarca
............................Catamarca – Argentina
...............................................
Diferencias de Enfoque:
Cuando la NASA inició el lanzamiento de astronautas, descubrieron que las lapiceras no funcionarían con gravedad cero. Para resolver ese problema contrataron a Andersen Consulting, hoy Accenture. Emplearon una década y 12 millones de dólares. Consiguieron desarrollar una lapicera que escribiese con gravedad cero, de cabeza para abajo, debajo del agua, prácticamente en cualquier superficie incluyendo cristal y en un rango de temperaturas desde bajo cero hasta más de 300 grados centígrados.
Los rusos usaron un lápiz.
............................................................Frida Kahlo
con voz propia nº 6 - abril 2007
Mis hijas y yo tenemos que seguir viviendo para hacer justicia. Para ver el mundo más equitativo y más digno por el que él siempre peleaba.
Sandra Rodríguez, viuda de Carlos Fuentealba. Neuquén, 9 de abril de 2007
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No negamos que el hombre sea la criatura más capaz de inteligencia, de libertad y de amor. Pero tampoco puede ponerse en duda que hasta hoy nadie puede disputarle su título de campeón del odio, de la brutalidad y del servilismo.
Luis Franco
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Queridos amigos:
Recuerdo las marchas del silencio por el esclarecimiento del crimen de María Soledad Morales.
Recuerdo el poder del silencio que unió a los catamarqueños, abatió a los poderosos, derrocó un régimen político… Sí, el silencio tuvo fuerza.
Participé en muchas de esas marchas y nunca se me ocurrió siquiera pensar que alguno de nosotros caería…
Cuando durante algún reclamo el precio puede ser la vida misma, pienso en las calles desgastadas de Catamarca, en el sonido de nuestros pies apenas rozando el piso. Pienso en los rostros de quienes se detenían en las veredas ante el paso de esa columna silenciosa: maestros, alumnos, comerciantes, empleados, vecinos, todos ellos participando del reclamo, para regresar luego a sus aulas, sus negocios, sus escritorios, sus casas. Pienso en nosotros, que no quisimos callar más pues creíamos que algo podíamos cambiar.
Seguiremos luchando por aquello que deseamos: que no haya nuevas víctimas, que no haya zonas inundadas, que los gobernantes aprendan a mirar y a escuchar, que podamos y sepamos vivir en paz.
Les mando un abrazo cálido, nos reencontramos en mayo.
Analía Pascaner
............................Edición y dirección: Analía Pascaner
............................San Fernando del Valle de Catamarca
............................Catamarca – Argentina
...............................................
Diferencias de Enfoque:
Cuando la NASA inició el lanzamiento de astronautas, descubrieron que las lapiceras no funcionarían con gravedad cero. Para resolver ese problema contrataron a Andersen Consulting, hoy Accenture. Emplearon una década y 12 millones de dólares. Consiguieron desarrollar una lapicera que escribiese con gravedad cero, de cabeza para abajo, debajo del agua, prácticamente en cualquier superficie incluyendo cristal y en un rango de temperaturas desde bajo cero hasta más de 300 grados centígrados.
Los rusos usaron un lápiz.
Uffe Harder
Desde aquí
Traducción de Francisco J. Uriz
Desde aquí
vigilamos
el eccema de violencia que cubre el mundo
los movimientos de los ejércitos
y el hambre
algo de la desesperación que hay en el mundo
algo del sufrimiento
algo del dolor que chirría en los cuerpos
en la carne quemada.
Vigilamos
nada más.
**************************************
Dime, me olvidaré.
Muéstrame, es probable que recuerde.
Involúcrame y comprenderé.
Proverbio chino
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Traducción de Francisco J. Uriz
Desde aquí
vigilamos
el eccema de violencia que cubre el mundo
los movimientos de los ejércitos
y el hambre
algo de la desesperación que hay en el mundo
algo del sufrimiento
algo del dolor que chirría en los cuerpos
en la carne quemada.
Vigilamos
nada más.
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Dime, me olvidaré.
Muéstrame, es probable que recuerde.
Involúcrame y comprenderé.
Proverbio chino
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Rafael Urretabizkaya
Carta de un Maestro de Neuquén
Rutas neuquinas
La gente los mira pasar y se pregunta quienes son. Qué hacen esas personas caminando detrás de un camión por el medio de la estepa patagónica. La gente se pregunta que habrán hecho para andar bajo el sol, cortando en tajos la tarde y las madrugadas. Que cosa extraña los lleva a seguir adelante ahora que llueve y se tapan con una larga lona y lo que es más extraño, ríen.
¿De qué se ríen?, ¿por que bailan?, ¿por qué el camión lleva la música en lugar de llevarlos a ellos?
Son maestras y maestros que han decidido trasladar al tranquito su protesta, convencidos que esa ruta es la correcta, seguros de estar en este viaje con las cosas necesarias.
Caminan detrás del camión que podría cargarlos, pero en lugar de subir ellos han puesto otras cosas importantes como la música o el agua, y un micrófono que irán agarrando Chato o Cali desde el que avisarán que el futuro tiene un dulce nombre y que estamos a tiempo.
Van sobre una delgada capa de desierto que recubre apenas un gigantesco inframundo de petróleo.
Recién me doy cuenta: la mayoría de los camiones que cruzan a este otro tan descamionado, son de los que transportan justamente los fluidos del subsuelo.
Van los caminantes armando una rastrillada que se hace pequeña zanja al principio. Pasando las horas los pies se vienen negros, de a poco se van hundiendo en este suelo todo un pozo, hasta quedarse sucios.
Los caminantes son trabajadores de la educación de Neuquén del sindicato Aten, que van sobre un campo de petróleo a pedir que las escuelas puedan funcionar, a exigir escuela pública en condiciones para todos, a pedir salarios dignos.
La gente que conoce a estos gobernantes tiene dudas de que su reclamo sea escuchado, pero comienzan a entender de a poco todo, incluso la risa y la alegría. Estos trabajadores van riendo y cantando porque tienen razón.
Tienen razón.
Merecen que el salario les alcance y caminan sobre la capita de suelo que apenas tapa el petróleo pero no tapa la injusticia.
Como educadores saben que la mejor manera de enseñar es sembrando una pregunta, y ellos todos son una pregunta caminando por el desierto picado de pueblo. Por Cutral Có, del mapuzungún Kitral Có es decir fuego y agua, o petróleo como venga mejor.
En la época del email y los mensajitos por teléfono, para hacer escuchar un reclamo nada ha cambiado. Las injusticias se avisan caminando como en el choconazo, o saliendo a la ruta como en las puebladas.
Está buena la ruta.
En apenas cinco días recorren los doscientos kilómetros y aunque son 15.000 los compañeros entrando a Neuquén, el gobierno no atiende a la visita, le da vuelta la cara con desprecio y mala educación.
Unos días más tarde comienzan los piquetes. Entre los viajeros que ven interrumpido su camino hay algunos decididamente solidarios, otros que ponen en marcha sus preguntas sobre este país tan vasto y cruzado de problemas, y otros que no encuentran entre las categorías de pensamiento que manejan, nombre para lo que ven. Estos últimos acomodan la situación hasta convertirla en algo que es para ellos un asunto posible: “ustedes no son profesores”, afirma una joven que baja de un auto que parece un ovni, y eligiendo a uno le busca los ojos y dice “vos sos un cabeza que está aquí por un chorizo”. El “cabeza”, un profesor de literatura de Zapala, la mira y recuerda de ese libro de Salinger que le gusta leer con sus alumnos, la parte que el profesor se esfuerza por hacer entender algunas cosas al muchacho que lo visita en su casa y que mientras le habla y le habla, el otro que ve desde la ventana el lago congelado piensa: “donde irán los patos en invierno”.
El ovni, aunque no se lleve con su raza, espera las dos horas detrás de la barricada de gomas y palos, y levanta vuelo bastante más torpe que el chevrolet 400 cuyos ocupantes chacareros, supieron compartir este mismo rato los mates y el afecto.
Pasó la caminata, pasan los piquetes pero no hay ningún modo de entenderse.
Cuando las maestras y maestros hablan de sus sueños, del lado del gobierno hablan de negocios. Entonces aunque el tema sea el mismo, el tratamiento que le da cada uno los vuelve asuntos diferentes.
Para el gobierno la escuela y la política toda, es una PIME; un boliche que todavía y mientras duren colgados, les dará ganancias.
Vuelven los piquetes, porque al que tiene razón lo asiste la serena convicción y alegría de estar haciendo lo correcto, pero ahora algo en el negocio de los eternos candidatos comienza a romperse y entonces, contra los que caminan y esperan, arrancan los gases y los tiros.
Un proyectil del tamaño de una cartuchera explota contra la cabeza de Carlos Fuentealva, un querido profesor de química que en un segundo desparrama sus conocimientos junto a la alegría de lo bien que van los pibes de tercero, sobre el asfalto de Senillosa.
La radio ahora exagera diciendo que el compañero se debate entre la vida y la muerte, aunque todos sabemos que en un debate se escuchan las dos partes y aquí el proyectil que estalló en el cráneo, tiene la palabra.
Cuando hay un crimen hay un criminal, aunque las responsabilidades intenten disolverse entre voces de mando y obediencias debidas. Otra vez.
Che, Sobisch, asesino, cobarde, ¿a cuántos más de nosotros pensás chuntarle un tiro?
¿Cuántos muertos te parece que hacen falta para que tengas razón de alguna cosa?
La gente que los mira pasar ya sabe quienes son. Los nombres de algunos van a pintar la casa de gobierno pidiendo audiencia a la justicia. Así como un día apareció escrito el nombre de Teresa, “Teresa Rodríguez, culpable de estar ahí”.
Esto va a ser así todas las veces, todo el tiempo, siempre.
Hasta que haya justicia.
Porque como nos dice Freire reflexionando sobre la fatalidad: las cosas no son así, están así (y las vamos a cambiar).
**************************************
Si me llega a pasar algo, no pidan por mí, pidan por todos.
Jorge Di Pascuale
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Rutas neuquinas
La gente los mira pasar y se pregunta quienes son. Qué hacen esas personas caminando detrás de un camión por el medio de la estepa patagónica. La gente se pregunta que habrán hecho para andar bajo el sol, cortando en tajos la tarde y las madrugadas. Que cosa extraña los lleva a seguir adelante ahora que llueve y se tapan con una larga lona y lo que es más extraño, ríen.
¿De qué se ríen?, ¿por que bailan?, ¿por qué el camión lleva la música en lugar de llevarlos a ellos?
Son maestras y maestros que han decidido trasladar al tranquito su protesta, convencidos que esa ruta es la correcta, seguros de estar en este viaje con las cosas necesarias.
Caminan detrás del camión que podría cargarlos, pero en lugar de subir ellos han puesto otras cosas importantes como la música o el agua, y un micrófono que irán agarrando Chato o Cali desde el que avisarán que el futuro tiene un dulce nombre y que estamos a tiempo.
Van sobre una delgada capa de desierto que recubre apenas un gigantesco inframundo de petróleo.
Recién me doy cuenta: la mayoría de los camiones que cruzan a este otro tan descamionado, son de los que transportan justamente los fluidos del subsuelo.
Van los caminantes armando una rastrillada que se hace pequeña zanja al principio. Pasando las horas los pies se vienen negros, de a poco se van hundiendo en este suelo todo un pozo, hasta quedarse sucios.
Los caminantes son trabajadores de la educación de Neuquén del sindicato Aten, que van sobre un campo de petróleo a pedir que las escuelas puedan funcionar, a exigir escuela pública en condiciones para todos, a pedir salarios dignos.
La gente que conoce a estos gobernantes tiene dudas de que su reclamo sea escuchado, pero comienzan a entender de a poco todo, incluso la risa y la alegría. Estos trabajadores van riendo y cantando porque tienen razón.
Tienen razón.
Merecen que el salario les alcance y caminan sobre la capita de suelo que apenas tapa el petróleo pero no tapa la injusticia.
Como educadores saben que la mejor manera de enseñar es sembrando una pregunta, y ellos todos son una pregunta caminando por el desierto picado de pueblo. Por Cutral Có, del mapuzungún Kitral Có es decir fuego y agua, o petróleo como venga mejor.
En la época del email y los mensajitos por teléfono, para hacer escuchar un reclamo nada ha cambiado. Las injusticias se avisan caminando como en el choconazo, o saliendo a la ruta como en las puebladas.
Está buena la ruta.
En apenas cinco días recorren los doscientos kilómetros y aunque son 15.000 los compañeros entrando a Neuquén, el gobierno no atiende a la visita, le da vuelta la cara con desprecio y mala educación.
Unos días más tarde comienzan los piquetes. Entre los viajeros que ven interrumpido su camino hay algunos decididamente solidarios, otros que ponen en marcha sus preguntas sobre este país tan vasto y cruzado de problemas, y otros que no encuentran entre las categorías de pensamiento que manejan, nombre para lo que ven. Estos últimos acomodan la situación hasta convertirla en algo que es para ellos un asunto posible: “ustedes no son profesores”, afirma una joven que baja de un auto que parece un ovni, y eligiendo a uno le busca los ojos y dice “vos sos un cabeza que está aquí por un chorizo”. El “cabeza”, un profesor de literatura de Zapala, la mira y recuerda de ese libro de Salinger que le gusta leer con sus alumnos, la parte que el profesor se esfuerza por hacer entender algunas cosas al muchacho que lo visita en su casa y que mientras le habla y le habla, el otro que ve desde la ventana el lago congelado piensa: “donde irán los patos en invierno”.
El ovni, aunque no se lleve con su raza, espera las dos horas detrás de la barricada de gomas y palos, y levanta vuelo bastante más torpe que el chevrolet 400 cuyos ocupantes chacareros, supieron compartir este mismo rato los mates y el afecto.
Pasó la caminata, pasan los piquetes pero no hay ningún modo de entenderse.
Cuando las maestras y maestros hablan de sus sueños, del lado del gobierno hablan de negocios. Entonces aunque el tema sea el mismo, el tratamiento que le da cada uno los vuelve asuntos diferentes.
Para el gobierno la escuela y la política toda, es una PIME; un boliche que todavía y mientras duren colgados, les dará ganancias.
Vuelven los piquetes, porque al que tiene razón lo asiste la serena convicción y alegría de estar haciendo lo correcto, pero ahora algo en el negocio de los eternos candidatos comienza a romperse y entonces, contra los que caminan y esperan, arrancan los gases y los tiros.
Un proyectil del tamaño de una cartuchera explota contra la cabeza de Carlos Fuentealva, un querido profesor de química que en un segundo desparrama sus conocimientos junto a la alegría de lo bien que van los pibes de tercero, sobre el asfalto de Senillosa.
La radio ahora exagera diciendo que el compañero se debate entre la vida y la muerte, aunque todos sabemos que en un debate se escuchan las dos partes y aquí el proyectil que estalló en el cráneo, tiene la palabra.
Cuando hay un crimen hay un criminal, aunque las responsabilidades intenten disolverse entre voces de mando y obediencias debidas. Otra vez.
Che, Sobisch, asesino, cobarde, ¿a cuántos más de nosotros pensás chuntarle un tiro?
¿Cuántos muertos te parece que hacen falta para que tengas razón de alguna cosa?
La gente que los mira pasar ya sabe quienes son. Los nombres de algunos van a pintar la casa de gobierno pidiendo audiencia a la justicia. Así como un día apareció escrito el nombre de Teresa, “Teresa Rodríguez, culpable de estar ahí”.
Esto va a ser así todas las veces, todo el tiempo, siempre.
Hasta que haya justicia.
Porque como nos dice Freire reflexionando sobre la fatalidad: las cosas no son así, están así (y las vamos a cambiar).
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Si me llega a pasar algo, no pidan por mí, pidan por todos.
Jorge Di Pascuale
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Augusto Monterroso
La oveja negra
En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.
**************************************
Los hombres se saquean y degüellan unos a otros, pero siempre haciendo elogio de la equidad y la justicia.
Voltaire
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En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.
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Los hombres se saquean y degüellan unos a otros, pero siempre haciendo elogio de la equidad y la justicia.
Voltaire
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Julio Carabelli
Norberto
Desde Corrientes a Malvinas pensé
van a cambiar las armas
el lubricante
el uniforme
algo debe cambiar como la actitud
los decibeles o la temperatura.
Un oficial me estaqueó
sólo porque preguntaba
preguntaba todo en aquel paisaje blanco.
Quizá al oficial le molestaba
su propia ignorancia y no se puede
estaquear la ignorancia
no se puede
transferir el miedo
no se puede
estaquear la cobardía
no se puede
vacilar frente el inglés
no se puede
no se puede cuñataí
estaquear la sombra que murió conmigo.
Oficial
Nunca tuve dudas
no las tiene un soldado y
aquel soldadito correntino
preguntando todo
me enfrentaba a lo absurdo
y a mis propios temores.
No se pelea con filosofía
un borceguí vale más que mil palabras
y los suyos venían detrás de mí
como una curiosidad
que se adelantó a mis reflejos
cuando aparecieron los gurkas.
Entonces vacilé
alcanzando sólo a ver
que él disparaba a mi atacante.
Me alegro de no haber dudado nunca
el cepo enseña disciplina.
Roberto
Norberto
preguntaba todo y por las noches
cantaba aquel chamamé que dice:
si la Argentina entra en guerra
Corrientes la va a ayudar.
Su tumba está muy cerca
quizá sin saber a quién resguarda
sin saber que ya no tiene frío
y son de él las canciones que lo velan
sin saber que ahora podré decirle
que tenía razón
que hay que conocer el país
sus cuatro climas y a quienes nos gobiernan
que no vale la pena tanta pena
por los sueños de los insomnes
que no pude atacar ni defenderme
por el aceite congelado en mi fusil.
Luis
Norberto nos ayudó a todos
inclusive a aquel soberbio oficial
que lo había estaqueado.
Era límpido el paisaje
y alegres los pájaros extraños
que él nos enseñó a mirar.
Está en la tumba vecina
y no puedo
preguntarle el nombre de los árboles
no puedo
recordando nuestra ríspida disputa.
Tal vez cuando el mundo se revuelva
harto de injusticia
cuando vuelva la paz
cuando todos podamos
regaremos juntos la tierra que nos cubre.
Estos poemas pertenecen al libro Antología de Puerto Argentino, editado en Buenos Aires por los Ex Combatientes de Malvinas, ediciones del Gajo, diciembre 2005
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Inconcientemente todos preferimos ser martillo a ser yunque en el mundo, pero quien aspira a ser un hombre pleno, rehuye lo uno y lo otro: ni ser aplastado ni aplastar a nadie, o sea, cada cual debe ser el yunque y el martillo de sí mismo.
Luis Franco
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Desde Corrientes a Malvinas pensé
van a cambiar las armas
el lubricante
el uniforme
algo debe cambiar como la actitud
los decibeles o la temperatura.
Un oficial me estaqueó
sólo porque preguntaba
preguntaba todo en aquel paisaje blanco.
Quizá al oficial le molestaba
su propia ignorancia y no se puede
estaquear la ignorancia
no se puede
transferir el miedo
no se puede
estaquear la cobardía
no se puede
vacilar frente el inglés
no se puede
no se puede cuñataí
estaquear la sombra que murió conmigo.
Oficial
Nunca tuve dudas
no las tiene un soldado y
aquel soldadito correntino
preguntando todo
me enfrentaba a lo absurdo
y a mis propios temores.
No se pelea con filosofía
un borceguí vale más que mil palabras
y los suyos venían detrás de mí
como una curiosidad
que se adelantó a mis reflejos
cuando aparecieron los gurkas.
Entonces vacilé
alcanzando sólo a ver
que él disparaba a mi atacante.
Me alegro de no haber dudado nunca
el cepo enseña disciplina.
Roberto
Norberto
preguntaba todo y por las noches
cantaba aquel chamamé que dice:
si la Argentina entra en guerra
Corrientes la va a ayudar.
Su tumba está muy cerca
quizá sin saber a quién resguarda
sin saber que ya no tiene frío
y son de él las canciones que lo velan
sin saber que ahora podré decirle
que tenía razón
que hay que conocer el país
sus cuatro climas y a quienes nos gobiernan
que no vale la pena tanta pena
por los sueños de los insomnes
que no pude atacar ni defenderme
por el aceite congelado en mi fusil.
Luis
Norberto nos ayudó a todos
inclusive a aquel soberbio oficial
que lo había estaqueado.
Era límpido el paisaje
y alegres los pájaros extraños
que él nos enseñó a mirar.
Está en la tumba vecina
y no puedo
preguntarle el nombre de los árboles
no puedo
recordando nuestra ríspida disputa.
Tal vez cuando el mundo se revuelva
harto de injusticia
cuando vuelva la paz
cuando todos podamos
regaremos juntos la tierra que nos cubre.
Estos poemas pertenecen al libro Antología de Puerto Argentino, editado en Buenos Aires por los Ex Combatientes de Malvinas, ediciones del Gajo, diciembre 2005
**************************************
Inconcientemente todos preferimos ser martillo a ser yunque en el mundo, pero quien aspira a ser un hombre pleno, rehuye lo uno y lo otro: ni ser aplastado ni aplastar a nadie, o sea, cada cual debe ser el yunque y el martillo de sí mismo.
Luis Franco
**************************************
Aldo Novelli
en medio de la ruta 22
a Carlos Fuentealba
fusilado por la policía
una columna de gente avanza por la ruta 22
son cientos, miles y se siguen sumando
van cantando, lanzando consignas al viento
de a ratos bailan y ríen
ríen como si el cansancio fuera una bendición
son maestros, profesores, alfabetizadores, alumnos
que van en pos de un mundo mejor
un mundo de hijos y padres con ansias de sabiduría
para crear un mundo nuevo de hombres y mujeres libres.
esos maestros reclaman pan y libros
esos alumnos reclaman palabras y sueños
maestros y alumnos aprietan una tiza en la mano
y el cielo del desierto del sur
es un inmenso pizarrón de esperanzas aladas.
entonces aparecen los esclavos del poder
con esos uniformes manchados de inagotable sangre
desde hace mucho tiempo, desde hacen tantas muertes
y la orden del poder es: REPRIMIR
“repriman a esos hombres y mujeres
que muestran una luz en medio de la oscuridad,
y elijan a uno para escarmentarlos,
a uno que enseña en un barrio tomado por la necesidad
en una villa con hambre de conocimiento y sed de justicia,
elijan a uno y FUSÍLENLO por la espalda
a un metro de distancia
apúntenle directamente a la cabeza
destrocen esa cabeza que piensa y enseña
ahí adentro se esconde el mayor de los peligros
ahí adentro se esconde la LIBERTAD.”
Voces II
Son mis voces que gritan su dolor.
Son ellas que se emocionan con la luna
cuando el silencio se amotina en los otros.
Son las mismas que en la noche profunda
forman una tribu de palabras desconocidas
que se levantan en pie de guerra
en el abismo de mi garganta.
Son esas voces que gritan su pavura
mientras otros, allá afuera
se alimentan de oxidadas brújulas
y de la astucia de los mudos.
Del Libro inédito Pasajeros del Vacío
**************************************
Lucho porque no quiero que nos roben más las mieles de nuestros panales.
Tupac Amaru
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a Carlos Fuentealba
fusilado por la policía
una columna de gente avanza por la ruta 22
son cientos, miles y se siguen sumando
van cantando, lanzando consignas al viento
de a ratos bailan y ríen
ríen como si el cansancio fuera una bendición
son maestros, profesores, alfabetizadores, alumnos
que van en pos de un mundo mejor
un mundo de hijos y padres con ansias de sabiduría
para crear un mundo nuevo de hombres y mujeres libres.
esos maestros reclaman pan y libros
esos alumnos reclaman palabras y sueños
maestros y alumnos aprietan una tiza en la mano
y el cielo del desierto del sur
es un inmenso pizarrón de esperanzas aladas.
entonces aparecen los esclavos del poder
con esos uniformes manchados de inagotable sangre
desde hace mucho tiempo, desde hacen tantas muertes
y la orden del poder es: REPRIMIR
“repriman a esos hombres y mujeres
que muestran una luz en medio de la oscuridad,
y elijan a uno para escarmentarlos,
a uno que enseña en un barrio tomado por la necesidad
en una villa con hambre de conocimiento y sed de justicia,
elijan a uno y FUSÍLENLO por la espalda
a un metro de distancia
apúntenle directamente a la cabeza
destrocen esa cabeza que piensa y enseña
ahí adentro se esconde el mayor de los peligros
ahí adentro se esconde la LIBERTAD.”
Voces II
Son mis voces que gritan su dolor.
Son ellas que se emocionan con la luna
cuando el silencio se amotina en los otros.
Son las mismas que en la noche profunda
forman una tribu de palabras desconocidas
que se levantan en pie de guerra
en el abismo de mi garganta.
Son esas voces que gritan su pavura
mientras otros, allá afuera
se alimentan de oxidadas brújulas
y de la astucia de los mudos.
Del Libro inédito Pasajeros del Vacío
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Lucho porque no quiero que nos roben más las mieles de nuestros panales.
Tupac Amaru
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lunes, 9 de abril de 2007
María Eugenia Caseiro
La muerte de Benito
Las rameras cuidaron de él en el oscuro cuartucho de la calle Sol, pero no hubo tiempo, en unos instantes la vida se le fue del cuerpo y a ellas las manos se les quedaron vacías.
Lo rasuraron, lo bañaron con el agua de lavanda; esa lavanda barata y escandalosa que alborotaba a la mulata Luisa, la que trabajaba en el café La Estrella, donde Benito tenía asegurada cada mañana sin más costo que la facundia que brotada de sus labios carnosos, una taza de café humeante y su cajita de cigarros Competidores. “Que sean Competidores, Luisa, no equivoques la caja”. -Decía Benito con la camisa medio abierta, abanicándose el pecho con el sombrero mientras Luisa lo miraba alelada.
Ellas, las putas del barrio Jesús María, mezclaron el sabor medio dulzón de la muerte con el deseo de la vida; le acariciaron el cuerpo con ternura, lo frotaron todo con el agua de lavanda, con tal suavidad, que hicieron palidecer de envidia las gardenias que había traído Luisa. Vistieron a Benito con el traje blanco y reluciente de los domingos que recién planchara Aurelia; la mulata blanconaza de asentaderas grandes y jugosas como hojas de caisimón, que si no le hubiera recordado tanto a su madre, Benito hubiese pasado por la piedra de su sexo sin mayor complicación. Pero le tenía lástima, y por más que trató de verla con otros ojos, no pudo con la estampa del parecido ligada a la de sus cuatro negritos como ángeles de chapapote pululando por el solar con las barrigas hinchadas por los parásitos.
Las mujeres seguían acariciándolo, llorándolo suavemente con aquellas lágrimas que caían sobre el cuerpo de Benito como un manantial salado y pegajoso por el rimel, que llevaban adherido al rostro como una etiqueta espantosa de la que ya no podrían librarse jamás. Le pusieron aquellas medias nuevecitas que el negro Bartolo tenía guardadas en un cajón para una ocasión especial y con gusto ofreció para que el difunto emprendiera con buen pie el viaje al otro mundo. También lo calzaron con sus zapatos de dos tonos, a los que el propio Bartolo había sacado un brillo tan destellante, como si Benito fuera a lucirlos en su último baile. Luego el clavel; un clavel rojo en la solapa del muerto las hizo quedar a todas con las gargantas, y hasta con los ojos, hechos un nudo de la admiración que le profesaban al chulo más guapo de Jesús María y sus alrededores.
Lo lloraron con todas sus lágrimas, con todas sus gargantas y con todos sus clamores, hasta quedar exánimes y gastadas todas las caricias y palabras de que disponían en su extenso repertorio de burdeles y callejuelas oscuras. Luego lo llevaron a enterrar… Caminaron bajo la lluvia; una lluvia fría y naranja en la que se perdiera el singular cortejo por las ruinosas callejuelas del cementerio, y los negritos de Aurelia convertidos en diablitos, chapoteaban felices en los charcos animados por el croar de los sapos y la belleza de las lagartijas que sacaban sus pañuelos en espera de un nuevo arco iris.
Las rameras de Jesús María rindieron tributo a Benito; lo lloraron, llenaron el humilde féretro de besos de colores, ligueros, lazos, peinetas, zarcillos, algunas estampillas de santos y hasta fotografías a las que borraron viejas dedicatorias. Por última vez, besaron el ataúd, lo vieron bajar a las profundidades de la fosa cuando Bartolo y el resto de los hombres lo enterraron tapándolo con paletazos de tierra negra y fértil donde rojos y hermosos gusanos, tendrían la fiesta de la carne, el debut de un baile nuevo en que las prendas íntimas ligadas a las estampillas y el resto de la bisutería obsequiada a Benito, sería saqueada y revolcada para celebrar la entrada del difunto al seno de la tierra.
Las mujeres regresaron tristes a casa, con triste paso en medio de una lluvia triste en el triste día de la despedida. Abrieron las puertas a un sentimiento nuevo, con el recuerdo de Benito convertido en santo; un santo hermoso y admirado al que pondrían en el altar de sus corazones lleno de velas e inciensos, de flores y escapularios, de tragos de ron y tabacos humeantes: ofrendas y mixtura de todos sus credos. Un santo al que ya nunca volverían a escuchar hablar de sus andanzas, de sus bravuconerías, de sus conquistas…, un nuevo santo callado que les recordaría tal vez a San Francisco de Asís, o quién sabe si mejor fuera compararlo con Changó de las legiones.
Pero muy pronto, aquel chulo, el mejor plantado de Jesús María transformado en santo por el amor ciego y desenfrenado de las putas, se identificaría como un espíritu renovado y feliz. Las mujeres no tardaron en darse cuenta que el chulo sandunguero vendría a habitarlas en sus sueños de lluvias; volvería a vivir y a morirse nuevamente en los brazos de sus desazones; a quedarse dormido en las noches de juerga y a desaparecer como siempre, con el alba.
Aquel terrible agujero apenas sin sangre, por donde había entrado la bala, parecía el causante de que el alma se le saliera constantemente del cuerpo.
**************************************
La desesperación sólo revela la pobreza de nuestro sentido del futuro.
Luis Franco
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Las rameras cuidaron de él en el oscuro cuartucho de la calle Sol, pero no hubo tiempo, en unos instantes la vida se le fue del cuerpo y a ellas las manos se les quedaron vacías.
Lo rasuraron, lo bañaron con el agua de lavanda; esa lavanda barata y escandalosa que alborotaba a la mulata Luisa, la que trabajaba en el café La Estrella, donde Benito tenía asegurada cada mañana sin más costo que la facundia que brotada de sus labios carnosos, una taza de café humeante y su cajita de cigarros Competidores. “Que sean Competidores, Luisa, no equivoques la caja”. -Decía Benito con la camisa medio abierta, abanicándose el pecho con el sombrero mientras Luisa lo miraba alelada.
Ellas, las putas del barrio Jesús María, mezclaron el sabor medio dulzón de la muerte con el deseo de la vida; le acariciaron el cuerpo con ternura, lo frotaron todo con el agua de lavanda, con tal suavidad, que hicieron palidecer de envidia las gardenias que había traído Luisa. Vistieron a Benito con el traje blanco y reluciente de los domingos que recién planchara Aurelia; la mulata blanconaza de asentaderas grandes y jugosas como hojas de caisimón, que si no le hubiera recordado tanto a su madre, Benito hubiese pasado por la piedra de su sexo sin mayor complicación. Pero le tenía lástima, y por más que trató de verla con otros ojos, no pudo con la estampa del parecido ligada a la de sus cuatro negritos como ángeles de chapapote pululando por el solar con las barrigas hinchadas por los parásitos.
Las mujeres seguían acariciándolo, llorándolo suavemente con aquellas lágrimas que caían sobre el cuerpo de Benito como un manantial salado y pegajoso por el rimel, que llevaban adherido al rostro como una etiqueta espantosa de la que ya no podrían librarse jamás. Le pusieron aquellas medias nuevecitas que el negro Bartolo tenía guardadas en un cajón para una ocasión especial y con gusto ofreció para que el difunto emprendiera con buen pie el viaje al otro mundo. También lo calzaron con sus zapatos de dos tonos, a los que el propio Bartolo había sacado un brillo tan destellante, como si Benito fuera a lucirlos en su último baile. Luego el clavel; un clavel rojo en la solapa del muerto las hizo quedar a todas con las gargantas, y hasta con los ojos, hechos un nudo de la admiración que le profesaban al chulo más guapo de Jesús María y sus alrededores.
Lo lloraron con todas sus lágrimas, con todas sus gargantas y con todos sus clamores, hasta quedar exánimes y gastadas todas las caricias y palabras de que disponían en su extenso repertorio de burdeles y callejuelas oscuras. Luego lo llevaron a enterrar… Caminaron bajo la lluvia; una lluvia fría y naranja en la que se perdiera el singular cortejo por las ruinosas callejuelas del cementerio, y los negritos de Aurelia convertidos en diablitos, chapoteaban felices en los charcos animados por el croar de los sapos y la belleza de las lagartijas que sacaban sus pañuelos en espera de un nuevo arco iris.
Las rameras de Jesús María rindieron tributo a Benito; lo lloraron, llenaron el humilde féretro de besos de colores, ligueros, lazos, peinetas, zarcillos, algunas estampillas de santos y hasta fotografías a las que borraron viejas dedicatorias. Por última vez, besaron el ataúd, lo vieron bajar a las profundidades de la fosa cuando Bartolo y el resto de los hombres lo enterraron tapándolo con paletazos de tierra negra y fértil donde rojos y hermosos gusanos, tendrían la fiesta de la carne, el debut de un baile nuevo en que las prendas íntimas ligadas a las estampillas y el resto de la bisutería obsequiada a Benito, sería saqueada y revolcada para celebrar la entrada del difunto al seno de la tierra.
Las mujeres regresaron tristes a casa, con triste paso en medio de una lluvia triste en el triste día de la despedida. Abrieron las puertas a un sentimiento nuevo, con el recuerdo de Benito convertido en santo; un santo hermoso y admirado al que pondrían en el altar de sus corazones lleno de velas e inciensos, de flores y escapularios, de tragos de ron y tabacos humeantes: ofrendas y mixtura de todos sus credos. Un santo al que ya nunca volverían a escuchar hablar de sus andanzas, de sus bravuconerías, de sus conquistas…, un nuevo santo callado que les recordaría tal vez a San Francisco de Asís, o quién sabe si mejor fuera compararlo con Changó de las legiones.
Pero muy pronto, aquel chulo, el mejor plantado de Jesús María transformado en santo por el amor ciego y desenfrenado de las putas, se identificaría como un espíritu renovado y feliz. Las mujeres no tardaron en darse cuenta que el chulo sandunguero vendría a habitarlas en sus sueños de lluvias; volvería a vivir y a morirse nuevamente en los brazos de sus desazones; a quedarse dormido en las noches de juerga y a desaparecer como siempre, con el alba.
Aquel terrible agujero apenas sin sangre, por donde había entrado la bala, parecía el causante de que el alma se le saliera constantemente del cuerpo.
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La desesperación sólo revela la pobreza de nuestro sentido del futuro.
Luis Franco
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Robert Gurney
Estatuas
(a Juan Larrea)
Hacía un frío
de estatuas invisibles.
Luego la niebla
se disipó
y vimos
una mujer gigantesca
acostada en la hierba.
Hace un frío
de estatuas visibles.
Statues
(to Juan Larrea)
There was a cold
of invisible statues.
The mist lifted
and we saw
a gigantic woman
lying glistening
on the grass.
There was a cold
of visible statues.
La belleza
(La belleza provee el refugio de la futilidad
donde contemplamos el significado de todo.
Anón.)
Me refugio
del viento del este
detrás de un muro de piedras hermosas
en la Cabeza del Dragón
y contemplo el sol
y el horizonte
que desaparecen.
Creo ver caer
al mar
a un poeta.
La luna y la muchacha
La luna
parecía resistirse
a desaparecer
detrás del Cerro Incahuasi,
la casa del inca.
Era como si una mano
invisible
tras el pico
la empujara hacia arriba.
El lado oscuro
era casi tan claro
como el iluminado.
Sentía,
que sólo tenía que extender la mano
para tocarla.
El escondido
En realidad
está más oculto
que Salinger.
Poco le importan
los círculos
la gente
y los poetas
en general.
Seguirá invisible e indescifrable.
No lo dudo.
El jardín del poeta
En el medio del desierto
lejos de General Roca
al pie de una turbina de gas
hay un jardín.
No hay nada
alrededor.
Es un oasis
en el medio
de la nada.
Mide diez metros
por cinco.
Contiene margaritas,
dos sauces eléctricos,
y una gramilla inglesa.
Va allí
para escribir.
Es el único
que se encarga
de cuidarlo.
The Poet's Garden
In the middle of the desert
far from General Roca
at the foot of a gas turbine
there is a garden.
Nothing else.
It is an oasis
in the middle
of nowhere.
It measures ten meters
by five.
It contains daisies
two contorted willow trees
and an English lawn.
He goes there
to write.
He's the only one
in charge
of looking after it.
**************************************
El que no castiga el mal, manda que se haga.
Leonardo da Vinci
**************************************
(a Juan Larrea)
Hacía un frío
de estatuas invisibles.
Luego la niebla
se disipó
y vimos
una mujer gigantesca
acostada en la hierba.
Hace un frío
de estatuas visibles.
Statues
(to Juan Larrea)
There was a cold
of invisible statues.
The mist lifted
and we saw
a gigantic woman
lying glistening
on the grass.
There was a cold
of visible statues.
La belleza
(La belleza provee el refugio de la futilidad
donde contemplamos el significado de todo.
Anón.)
Me refugio
del viento del este
detrás de un muro de piedras hermosas
en la Cabeza del Dragón
y contemplo el sol
y el horizonte
que desaparecen.
Creo ver caer
al mar
a un poeta.
La luna y la muchacha
La luna
parecía resistirse
a desaparecer
detrás del Cerro Incahuasi,
la casa del inca.
Era como si una mano
invisible
tras el pico
la empujara hacia arriba.
El lado oscuro
era casi tan claro
como el iluminado.
Sentía,
que sólo tenía que extender la mano
para tocarla.
El escondido
En realidad
está más oculto
que Salinger.
Poco le importan
los círculos
la gente
y los poetas
en general.
Seguirá invisible e indescifrable.
No lo dudo.
El jardín del poeta
En el medio del desierto
lejos de General Roca
al pie de una turbina de gas
hay un jardín.
No hay nada
alrededor.
Es un oasis
en el medio
de la nada.
Mide diez metros
por cinco.
Contiene margaritas,
dos sauces eléctricos,
y una gramilla inglesa.
Va allí
para escribir.
Es el único
que se encarga
de cuidarlo.
The Poet's Garden
In the middle of the desert
far from General Roca
at the foot of a gas turbine
there is a garden.
Nothing else.
It is an oasis
in the middle
of nowhere.
It measures ten meters
by five.
It contains daisies
two contorted willow trees
and an English lawn.
He goes there
to write.
He's the only one
in charge
of looking after it.
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El que no castiga el mal, manda que se haga.
Leonardo da Vinci
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Cristina Villanueva
Era de jugando
Me gustaba la fantasía de tirarme en pedacitos (eligiéndole siempre los cuartos delanteros o traseros más apetecibles) a sus mandíbulas de animal carnívoro, a sus garras de leopardo sedoso. Eso fue hasta que lo vi sacar el plato, anudarse la servilleta y sobre todo afilar el cuchillo. Entonces me fui, haciéndole caso a mi mamá que siempre me advirtió sobre los peligros de los pecados de la carne.
Memoria flotante
La mujer tenía una memoria muy especial vaga, vaporosa, ciertamente difusa.
Cada hombre entonces era el primero. Eso los arrojaba hacia ella. Querían ser la Magdalena en la boca de sus recuerdos. Querían romper la tersura esfumada, que bordea el olvido, hasta inscribir su rotundo cuerpo-nombre de varón. Querían meterse tan adentro como una verdad o una belleza. Ella deleitada por esos intentos, les abría las puertas del alma y de la vida. A todos menos al neurólogo, que le había dejado esas pastillas que seguro eran capaces de terminar la magia.
***
Él la abarcaba a veces, y ella otras lo mecía como si ella fuera la barca. Ella acunándolo mientras él la contiene en sus brazos a ella que lo abarca a él que la contiene a ella que lo sueña a él soñándola.
Ese día de niebla parecía el principio o el final del mundo. Él con la barca la va a buscar.
Lo único que lleva son los libros. Era mejor que el fuego este destino exilio para ellos.
Era otro fuego.
Se bajó de la barca. Con los brazos cargados de hojas, la abrazó. Ella orejas abiertas, él voz. Se decían las vueltas de la tinta. Él sobre la desnuda piel de ella inventaba palabras collares, palabras prendedores, palabras aros. Tipografía, recortes, el mundo casi. Ella lo condecoraba, lo subrayaba, lo significaba, él se elevaba de poema. Envuelta de polisemia, ella esperaba. Los significantes abrían los sonidos, los abrigaban. El mundo era tan expulsivo que habían querido retornar al principio. Dos cuerpos que se leen incansables, escribiéndose.
Sin dios, manzana ni serpiente, el paraíso tenía la forma de una biblioteca.
El rey desnudo
El rey está desnudo grité. Es inevitable, el amor por la verdad se paga caro, pensé, cuando vi que los guardias se acercaban. Me dejaron a solas con él. Me preguntó si me animaba a refrendar lo dicho. Temblando por lo que podía pasarme, repetí. Está desnudo. ¿Qué podía hacer si lo único que lo vestía era la corona? ¡y le queda tan bien! Por una vez me equivoqué, mi denuncia no me ocasionó problemas. Todo lo contrario, me trató como a una reina.
**************************************
Se puede engañar a todo el pueblo, algún tiempo. A una parte del pueblo se la puede engañar siempre; pero no se puede engañar siempre a todo el pueblo.
Abraham Lincoln
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Me gustaba la fantasía de tirarme en pedacitos (eligiéndole siempre los cuartos delanteros o traseros más apetecibles) a sus mandíbulas de animal carnívoro, a sus garras de leopardo sedoso. Eso fue hasta que lo vi sacar el plato, anudarse la servilleta y sobre todo afilar el cuchillo. Entonces me fui, haciéndole caso a mi mamá que siempre me advirtió sobre los peligros de los pecados de la carne.
Memoria flotante
La mujer tenía una memoria muy especial vaga, vaporosa, ciertamente difusa.
Cada hombre entonces era el primero. Eso los arrojaba hacia ella. Querían ser la Magdalena en la boca de sus recuerdos. Querían romper la tersura esfumada, que bordea el olvido, hasta inscribir su rotundo cuerpo-nombre de varón. Querían meterse tan adentro como una verdad o una belleza. Ella deleitada por esos intentos, les abría las puertas del alma y de la vida. A todos menos al neurólogo, que le había dejado esas pastillas que seguro eran capaces de terminar la magia.
***
Él la abarcaba a veces, y ella otras lo mecía como si ella fuera la barca. Ella acunándolo mientras él la contiene en sus brazos a ella que lo abarca a él que la contiene a ella que lo sueña a él soñándola.
Ese día de niebla parecía el principio o el final del mundo. Él con la barca la va a buscar.
Lo único que lleva son los libros. Era mejor que el fuego este destino exilio para ellos.
Era otro fuego.
Se bajó de la barca. Con los brazos cargados de hojas, la abrazó. Ella orejas abiertas, él voz. Se decían las vueltas de la tinta. Él sobre la desnuda piel de ella inventaba palabras collares, palabras prendedores, palabras aros. Tipografía, recortes, el mundo casi. Ella lo condecoraba, lo subrayaba, lo significaba, él se elevaba de poema. Envuelta de polisemia, ella esperaba. Los significantes abrían los sonidos, los abrigaban. El mundo era tan expulsivo que habían querido retornar al principio. Dos cuerpos que se leen incansables, escribiéndose.
Sin dios, manzana ni serpiente, el paraíso tenía la forma de una biblioteca.
El rey desnudo
El rey está desnudo grité. Es inevitable, el amor por la verdad se paga caro, pensé, cuando vi que los guardias se acercaban. Me dejaron a solas con él. Me preguntó si me animaba a refrendar lo dicho. Temblando por lo que podía pasarme, repetí. Está desnudo. ¿Qué podía hacer si lo único que lo vestía era la corona? ¡y le queda tan bien! Por una vez me equivoqué, mi denuncia no me ocasionó problemas. Todo lo contrario, me trató como a una reina.
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Se puede engañar a todo el pueblo, algún tiempo. A una parte del pueblo se la puede engañar siempre; pero no se puede engañar siempre a todo el pueblo.
Abraham Lincoln
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Rolando Revagliatti
encierros
en el mejor de los mundos los pensadores encierran sus músculos
tras la puerta dejó alguien encerrada la luz de su cuarto
es un chico quien atina a encerrar la tremenda caricia en un sueño
fechos
no melhor dos mundos os pensadores encerram seus músculos
atrás da porta alguém deixou enclausurada a luz de seu quarto
é uma criança quem atina em encerrar a tremenda carícia em um sonho
un actor se prepara
(a nemírovich-dánchenko y stanislavski)
una mueca en mi cara
un latido dentro de mi corazón
un globo amarillo debajo de mi cielo
una balsa encima de mi río
un puño encima de mi cabeza
un jazmín dentro de mi puño
un dólar dentro del festival en mi homenaje
un escarabajo en mi biblioteca
un recuerdo en mi recuerdo de sus piernas
un tic nervioso alrededor de mi resentimiento
una antigualla ocupando el centro de mi sobaquera
un inaceptable tecnicismo al pie de mi zapatilla
una simpatía a la vuelta de mi esquina
un corchito agradecido flotando dentro de mi botella de moscato
una cálida ráfaga desde el noreste de mi planisferio
un actor se prepara con sus dentros y fueras de sí
un actor se prepara con sus encimas y sus debajos
un actor se dispone a emperifollamientos entrañables
a la vuelta, desde y alrededor
y desnudeces súbitas ocupando centros y al pie
un actor se precipita sobre las gemas
un actor se sume en un soliloquio
un actor copa sus réplicas y pausas
un actor riega sus memorias y acecha sus áreas cercadas
un actor se afiata en la contemplación
un actor se prepara en la antesala del espejo
y otro en la penumbra
y otro en la inmutabilidad de su calavera
um ator se prepara
(a nemírovich-dánchenko e stanislavski)
uma careta na minha cara
um latido dentro de meu coração
um globo amarelo debaixo de meu céu
uma balsa encima de meu rio
um punho encima de minha cabeça
um jasmim dentro de meu punho
um dólar dentro do festival em minha homenagem
um escaravelho em minha biblioteca
uma lembrança de minha lembrança de suas pernas
um tique nervoso ao redor de meu ressentimento
uma antigüidade ocupando o centro de minha axila
um inaceitável tecnicismo aos pés de minha sapatilha
uma simpatia à volta de minha esquina
uma cotiçazinha agradecida flutuando de minha garrafa de moscatel
um vento cálido do nordeste do meu planisfério
um ator se prepara com seus dentros e foras de si
um ator se prepara com seus encimas e seus abaixos
um ator se dispõe a enfeitamentos entranháveis
à volta, de e ao redor
e desnudezes súbitas ocupando centros e aos pés
um ator se precipita sobre as gemas
um ator se subsume em um solilóquio
um ator atinge suas réplicas e pausas
um ator rega suas memórias e espiona suas áreas cercadas
um ator se realiza na contemplação
um ator se prepara na ante-sala do espelho
e outro na penumbra
e outro na imutabilidade de seu crânio
un buzón
buzón en venta
el tragaepístolas
engulle sobres
alígeros
¿lo jodido?:
las aftas
uma caixa de correio
caixa em loja
o comecartas
engole sobres
alígeros
o foda?
as aftas
Estos poemas pertenecen al libro De Mi Mayor Estigma (si mal no me equivoco):, La Luna Que, diciembre 2006. Han sido traducidos por Ricardo Pinto.
**************************************
Y si llegaras a hombre, ¿a qué más podrías llegar?
Antonio Porchia
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en el mejor de los mundos los pensadores encierran sus músculos
tras la puerta dejó alguien encerrada la luz de su cuarto
es un chico quien atina a encerrar la tremenda caricia en un sueño
fechos
no melhor dos mundos os pensadores encerram seus músculos
atrás da porta alguém deixou enclausurada a luz de seu quarto
é uma criança quem atina em encerrar a tremenda carícia em um sonho
un actor se prepara
(a nemírovich-dánchenko y stanislavski)
una mueca en mi cara
un latido dentro de mi corazón
un globo amarillo debajo de mi cielo
una balsa encima de mi río
un puño encima de mi cabeza
un jazmín dentro de mi puño
un dólar dentro del festival en mi homenaje
un escarabajo en mi biblioteca
un recuerdo en mi recuerdo de sus piernas
un tic nervioso alrededor de mi resentimiento
una antigualla ocupando el centro de mi sobaquera
un inaceptable tecnicismo al pie de mi zapatilla
una simpatía a la vuelta de mi esquina
un corchito agradecido flotando dentro de mi botella de moscato
una cálida ráfaga desde el noreste de mi planisferio
un actor se prepara con sus dentros y fueras de sí
un actor se prepara con sus encimas y sus debajos
un actor se dispone a emperifollamientos entrañables
a la vuelta, desde y alrededor
y desnudeces súbitas ocupando centros y al pie
un actor se precipita sobre las gemas
un actor se sume en un soliloquio
un actor copa sus réplicas y pausas
un actor riega sus memorias y acecha sus áreas cercadas
un actor se afiata en la contemplación
un actor se prepara en la antesala del espejo
y otro en la penumbra
y otro en la inmutabilidad de su calavera
um ator se prepara
(a nemírovich-dánchenko e stanislavski)
uma careta na minha cara
um latido dentro de meu coração
um globo amarelo debaixo de meu céu
uma balsa encima de meu rio
um punho encima de minha cabeça
um jasmim dentro de meu punho
um dólar dentro do festival em minha homenagem
um escaravelho em minha biblioteca
uma lembrança de minha lembrança de suas pernas
um tique nervoso ao redor de meu ressentimento
uma antigüidade ocupando o centro de minha axila
um inaceitável tecnicismo aos pés de minha sapatilha
uma simpatia à volta de minha esquina
uma cotiçazinha agradecida flutuando de minha garrafa de moscatel
um vento cálido do nordeste do meu planisfério
um ator se prepara com seus dentros e foras de si
um ator se prepara com seus encimas e seus abaixos
um ator se dispõe a enfeitamentos entranháveis
à volta, de e ao redor
e desnudezes súbitas ocupando centros e aos pés
um ator se precipita sobre as gemas
um ator se subsume em um solilóquio
um ator atinge suas réplicas e pausas
um ator rega suas memórias e espiona suas áreas cercadas
um ator se realiza na contemplação
um ator se prepara na ante-sala do espelho
e outro na penumbra
e outro na imutabilidade de seu crânio
un buzón
buzón en venta
el tragaepístolas
engulle sobres
alígeros
¿lo jodido?:
las aftas
uma caixa de correio
caixa em loja
o comecartas
engole sobres
alígeros
o foda?
as aftas
Estos poemas pertenecen al libro De Mi Mayor Estigma (si mal no me equivoco):, La Luna Que, diciembre 2006. Han sido traducidos por Ricardo Pinto.
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Y si llegaras a hombre, ¿a qué más podrías llegar?
Antonio Porchia
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