jueves, 10 de septiembre de 2026

Marta Pimentel Álvarez

A mi padre Ruperto Pimentel (Yacaré) 
En su memoria. Día del Padre, 2026 

Mi padre fue como el río, yacaré entre las aguas, 
Maestro mayor de obras en la ciudad de lomadas, 
Ave, pájaro embustero, príncipe de las muchachas, 
Cantor de cantos y oficios, simpático como la esperanza. 

Mi padre fue un hermano de la pala y la cuchara. 
Maestro de tiza y pico en las entrañas. 
¿Será tan magro el destino que quiso que lo envidiara 
La mesa y el delantal blanco en la casa de mi casa? 

¡Qué pocas veces tuvimos de compartir el pan y el agua! 
Ayer nomás, pues, se ha ido de la tierra de la patria, 
Ese pichón de hombre recto frente al amigo que clama, 
Ayer, cuando el viento vino despejando la nostalgia. 

Fue mi sermón y mi guía su imagen iluminada. 
Adiós padre, adiós río, adiós “yacaré” del agua, 
adiós obrero de oficio, del metro y la cuchara, 
de cal cubriendo las manos, de sol entibiando el alma. 

Adiós, amigo de todos, que no te olvide la farsa. 
Hombres rectos hay pocos, con voz de trueno y palabra: 
El tiempo dirá que fueron mojones de la comarca. 
- Ojalá, un día, la honra, te quiera llevar en ancas! – 


La tierra que yo amo 
Poema dedicado a Entre Ríos 

Yo nací en esta tierra, 
En esta extensión de campo, 
Sembrada por arroyitos, 
Pajonales y quebrachos. 
Sencilla como la siembra. 
Orgullosa como el arado. 
De molinos en los montes, 
De horizontes bravos.

Mi tierra se me parece. 
Y yo la sigo extrañando. 
Las veces que la he llorado, 
Lo calla el viento hechizado, 
En esta entrerriana 
Que se me antoja el pasado. 

He vuelto. Todos volvemos 
Todos extrañamos el pago.
El chillido de la tierra, 
La sembradora pasando. 
La razón que no comprende, 
¡Por qué la extrañamos tanto! 

Del espinillo a los chañares, 
De los lapachos a los álamos. 
Desde el sauce que la llora. 
Y los jilgueros silbando 
P’ no espantar la “solapa” 
Que sueña, en sueño de arados. 

La tierra donde he nacido 
Es una espina al costado, 
Me libera, me atrapa en cada 
Suspiro manso. 
Y se me antojó el charrúa 
entre la sangre licuado. 

El rostro de la Delfina. 
El Pancho en su caballo. 
El Palacio de Urquiza. 
El Presidente del pago. 

De aquí me voy, pero 
Vuelvo 
A morir entre sus brazos. 

9 marzo 2018, Camino a Federación 


VII

Quiero que por tu boca hable un poeta, 
que luche toda tu sangre por este libro: 
otro hijo te doy bajo este cielo infinito. 

Quiero que por tu boca hable 
lo que mi cuerpo ha dicho, 
lo que me atreví decir, 
al guardarlo contigo. 

Si no te doy mi sangre, si no te doy un niño 
te daré la mortaja de un amor repetido, 
mortal será mortal y eterno este cariño. 

Amor, tu nombre basta para decir el mío. 


Último poema del libro de la autora: Cántaro, luz, espacio infinito 

Marta Pimentel Álvarez 
Paraná, Entre Ríos, Argentina 

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