jueves, 10 de septiembre de 2026

En el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su mañana y se renueva. 
Khalil Gibran

Norma Dus

1914/1939/2018 - Tierra firme 

El mar de Mármara, el océano Pacífico, el Golfo San Matías, el Adriático, cada uno nos daba su beneficio. Aun el mar Muerto y el Rojo. 
A grandes, a chicos, a trasatlánticos como a gondoleros, a chalupas o a canoeros, todos disfrutábamos de las profundidades, extraíamos la riqueza, el placer, y el alimento. Cuando queríamos enseres, sus costas nos brindaban lo necesitado, maderas, vegetales, playas. Los témpanos calmaban nuestra sed. Y hasta el Dresden y el Graff Spee tuvieron sus aguas. Los U-Bootes jugaron a esconder sus sombras. 
Mundo de agua y sueños. Amalgama de belleza y realidad. Estrellas y olas hamacaban nuestras vidas. El sol siempre marcando nuestros derroteros. 
Ayer, se me estrelló la armonía, la fuerza bruta todo lo sacudió. Las aguas han batido el fango desconocido y la marejada nos quebró la distancia. La visión se nos borró en cristales líquidos, lacerantes. Todo fue golpeado, vapuleado, desgarrando seguridades, zamarreándonos sin dirección. Brazos, materia, cuerpos, embarcaciones, masa informe de confusión y atropello. 
Y hoy, el calor del sol magullando mi carne, me despertó depositado en Gallipoli. La imagen fue confusa. En el horizonte calmo ya, el gran crucero miraba erguido. De sus laterales colgaban chinchorros, brazos oscuros que se alzaban suplicantes, resto de maderos lo golpeaban a babor y estribor. Alguien daba las órdenes y el agua hacía arder las entrañas sangrantes. 
Todo había trasmutado. Sólo había sobrevivido el fuerte, el poderoso, y recogía al náufrago. Para su servicio…, pude pensar. Era necesario reparar los daños. Sus pasajeros estaban aterrados. No saben pescar y tienen frío, los sobrevivientes ayudarán con su valor, de experiencia y dolor…, vuelvo a pensar. 
Y yo, inmóvil, seguía mirando la imagen flagrante. Estaba apaleado, azotado, herido. Me sentía desmaterializado, sin pertenencia y aislado, pero libre. Esta tierra firme me sostendrá…, imaginé. 
¡¡¡Qué límite son los tsunamis…!!! Y ahora le temo a esta tercera calma chicha… 


Del libro de la autora: El camino de Libra, cuentos para adultos donde el tema base es la justicia. Yzur Editorial, General Roca, Río Negro, 2022. Texto tomado de su blog 

Norma Dus 
Poeta de Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Reside en San Carlos de Bariloche, Río Negro, Argentina 

El cielo está bajo nuestros pies y sobre nuestras cabezas. 
Henry David Thoreau

Lydia Pistagnesi

Romance de la niña mujer 
Homenaje a Federico García Lorca 

Sueña que sueña la niña 
en la siesta de verano, 
diadema de mariposas 
en sus cabellos ticianos, 
en sus manos margaritas 
y una sonrisa en los labios. 
Sueña que sueña la niña, 
la hamaca vuela muy alto, 
en un cielo golondrinas 
dibuja cuentos y cantos; 
cabalgan por el espacio 
consejos nunca escuchados 
y se enredan con la brisa 
como si fuera un milagro. 

Es tiempo de fantasías 
ella desecha el pasado, 
al presente no lo cuenta 
mira horizontes lejanos, 
y sigue escalando alturas 
frente a un futuro impensado 
¡piensa ganarle a la vida 
y alejarse de su campo! 
Los duendes bajan del pino 
y la toman de la mano, 
un tren se pierde a lo lejos 
en vuelos desorbitados 
y sin mediar previo aviso 
se diluye en el espacio. 

Despierta mujer despierta, 
¿dónde ha quedado el pasado? 
¿en qué templo de la noche 
los hechizos se alejaron? 
En qué despertar de soles 
el otoño la ha rozado 
dejando en sus claros ojos 
dos lagrimones amargos. 
El destino siempre cobra, 
canjea triunfos por fracasos, 
la miel puede ser amarga 
cuando la roza el chubasco 
y conspira intempestivo 
ante el que lo ha desafiado. 

Cómo quisiera volver 
cabalgando cisnes blancos, 
por las riberas de flores 
de senderos olvidados, 
pero las huellas se pierden 
en la inmensidad del campo, 
que desechó sus despojos 
cuando se vio despreciado. 
Debe emprender su regreso 
bajo grietas de alabastro, 
y en el oro del poniente 
se encontrará con su campo. 
Él habrá cambiado un poco 
pero sabe de fracasos 
y recibirá a la niña 
para acunarla en sus brazos. 


                    *   *   * 

Yo no te conocía, 
sabía de tu existencia 
por furtivas palabras 
ventanas entreabiertas 
misteriosos silencios, 
y lánguidas miradas. 
Tampoco te añoraba, 
mi vida era un bullicio, 
la risa, la alegría, 
los sueños de futuro, 
amigos, poesía. 
Tampoco comprendía
una vida distinta… 
La nena consentida, 
la joven triunfadora 
rodeada de todo 
por aquéllos que te amaban 
y pintaban espejismos… 
¡donde a veces no hay nada! 
La mujer que a la vida 
le pintó una sonrisa 
y peleó por sus sueños, 
y ganó sus batallas. 
Pero un día cualquiera, 
te pusiste delante, 
me miraste a los ojos 
y sentí cómo un nudo 
cerraba mi garganta.
-Acá estoy -me dijiste 
y tendiste tu mano. 
-Soledad es mi nombre 
no trates de esquivarme, 
porque aunque no me creas… 
¡Llegué para quedarme! 


Poemas de los libros de la autora: Crepúsculo y Azul de Adiós 
Lydia Pistagnesi 
Banfield, Buenos Aires, Argentina 

El amor es el umbral que nos transporta a otra dimensión. 
Pierre Teilhard de Chardin

Paulina Juszko

Frase que define el amor humano. 
Y yo aquí, 
una mañana en que tantas cosas se despiden 
discretamente, 
sin alharacas, 
en un rincón que destila 
la mansedumbre del otoño incipiente. 
Olas de amor fragmentado me depositaron aquí. 
Último puerto. 
Finis orbis. 
Contemplo. 
Recojo migajas de violentos festines. 
¿Es poco? 
¿Es mucho? 
No lo sé. 
Pero intenso, luminoso y cálido. 
Intensidad que no desequilibra. 
Luz que no enceguece. 
Calor que no consume.


        *  *  * 

No puedo entender esta cosa 
esta cosa de abrir los ojos cada día 
cada día pensando en el programa del día 
día igual o diferente de los otros días 
otros días quizás de vino y rosas 
rosas de octubre que pulverizaron las pupilas de Pizarnik 
Alejandra que prefirió no abrir más los ojos
ojos que aborrecen abrirse a lo mismo 
lo mismo multiplicado ad infinitum 
infinito espejeante de promesas 
promesas de diferencia 
diferencia que sin embargo sobrecoge mi corazón 
un corazón mecánico que tampoco puedo entender. 


        *  *  *

Como sombras pasamos 
cuando hay un poco de sol las sombras 
proyectan sombras 
y nos creemos reales. 
Igual que Atenea naciendo armada de la cabeza de Zeus 
venimos al mundo armados de palabras 
cáscaras vacías 
nomina nuda 
soplamos pompas de jabón 
que rozan apenas los oídos ajenos 
se deshacen estallan 
y sus imperceptibles estallidos pueblan el aire: 
fuegos de artificio 
comunicación. 


       *  *  * 

Tiempos modernos 

Tengo sueños reemplazado por tengo dólares 
tengo alma deviene tengo celular 
tengo un cuerpo mutó en tengo un buen gimnasio 
tengo amor se transforma en tengo auto 
tengo mente se volvió tengo computadora 
tengo prestancia se hizo tengo ropa de marca 
tengo amigos es ahora tengo Facebook 
tengo hambre degenera en tengo ansiolíticos 
tengo ansias de saber cambió por tengo cable 
tengo ganas se reemplazó por tengo tarjeta 
tengo vida quedó en tengo cosas 
de lo interno a lo exterior 
publicitadoensalzadoglorificado 
hecho must 
indispensable para SER. 


Poemas del libro de la autora: Del vagar breve, tomados de:

Paulina Juszko 
Villa Elisa, Buenos Aires, Argentina

Me encantaría vivir como fluye un río, llevado por la sorpresa de su propia desembocadura. 
John O'Donohue

Carlos Eduardo Morera

Quién sin preguntas 

Quién ha puesto más 
los milagros del pan sobre la mesa.
Quién ha puesto más 
los cubiertos ya sagrados. 
Quién ha puesto más 
el húmedo encanto
de la luz mineral sobre los platos. 
Quién soñó sobre un mantel 
ser princesa entre la lluvia. 

Quién ha puesto más 
la columna dorsal inclinada 
sobre el filo del aire, 
y así hacer la vida 
a borbotones desde sus pechos. 
Sí… cuajar así la vida 
entre unos labios recién aparecidos. 

Quién, quién arrastra su dolor 
a la más exquisita entrega, 
y quién se fue hasta lo más cierto 
en la hora más sin sangre 
de un mes noveno. 

Sí, dime quién plancha, lava la ropa, 
y aun así bendice el día 
si el sol quema su cara, 
quién limpia sus lunas rosadas, 
y en la hora más desierta 
no pregunta por la hora, 
porque no hay respuestas
a esas horas tardes de la noche. 

Virgen sin nombre, virgen sin signos 
de pregunta, virgen plural 
que haces los cuerpos de la casa. 
Aquí y allá regálame la hora 
que se llama ahora. 

Llévame ahí, al instante diuturno 
donde luz y oscuridad se igualan. 
Llévame ahí, unívoca como eres, 
al mismo tiempo a todos tus lugares. 
Sólo llévame a tu espacio múltiple 
donde se hace la ternura. 
Sí, llévame a tu casa digna, 
llévame a tu espacio más humano. 


Carlos Eduardo Morera Mesen 
Costa Rica

Amar es dar un abrazo y dejar un pedazo de sí mismo en la otra persona. 
Héctor Carranza

Mirta del Carmen Gaziano

Anoche 

Anoche, nos sentamos juntas a la mesa y unimos nuestras copas en señal de consenso y de festejo. 
Anoche, dejé libres, sueltos en locura los pensamientos hasta entonces amarrados. 
Solté cadenas, desaté enredos, confié en desmesura, desnudé el alma, le entregué la historia de mi vida con señales de amor y de confianza. 
Anoche, conspiré con los sentidos, no quedó tinta en el tintero, desterré los temores que aprisionan, espanté los fantasmas del pasado, acumulé coraje, escuché las frases reflexivas. 
Anoche, entre copas de vino perfumado, anclé mi mirada en la suya, hablé como nunca lo había hecho, conté mi presente y mi pasado, corroboré los errores cometidos, lloré los logros obtenidos. 
Anoche, se detuvo el mundo, dejé de escuchar los ruidos de la calle, acuné mi alma entre sus brazos, y en los latidos de mi corazón estremecido.
Anoche, ¡ay qué noche la de anoche! 
Sentí que mi cuerpo se elevaba, que livianas mis manos se alzaban, que mis ojos poco a poco se nublaban y flotando, levitando me alejaba. 
Pero la vi desde lo alto y me miraba. 
También vi que los ojos le brillaban y una a una las lágrimas secaba. 
La vi y noté cómo quedaba, sentada en su sitio en esa mesa, con su copa en alto saludando y viendo lo feliz que me encontraba… 
Te agradezco, amiga, te lo juro, me has dado tu amor y tu consuelo, y te quedaste, sabiendo, es más, aseverando que entera y satisfecha me esfumaba. 

Enero 2009 

Mirta del Carmen Gaziano 
Santa Fe, Argentina

Presta atención. Asómbrate. Cuéntalo. 
Mary Oliver