domingo, 6 de mayo de 2007

Libia Carciofetti

Despidiéndonos *

Siento que hoy me supera la tristeza.
Que todo porque sí, se daría con simpleza.
Pero ya mis ojos cansados por el dolor me pesan
y este cuerpo que fue tuyo ya perdió su fuerza.

Se me nubla la visión, y parece oscura la pieza,
tus labios no dejan de besarme, y casi no siento tu tibieza.
¡Tantas cosas! disfrutamos amor, con entereza,
que quedaron intactas, la ternura y la pureza.

¡No me llores amor! Si no estaré muerta.
Tú sigue cultivando en el jardín las fresias.
Perfuma como todos los días, nuestra casa,
y que ellas no falten del jarrón sobre la mesa.

Me diste lo mejor de ti, me voy contenta,
para mí eso fue siempre mi riqueza.
Hasta tu sangre inyectaron por mis venas
resucitando mil veces a esta muerta.

Hoy que llegó el día, la casa se silencia.
Aunque seguirás oyendo mi voz ¡Amor! abre la puerta.

Me falta el aire ¡no temas! me iré despierta.
Dame un último beso y ¡por favor! luego gira la cabeza.

Te prometo que me verás en una estrella
y seré como un ángel que te vela.
Vendré a visitarte por las noches
si me dejas la puerta entreabierta.

¡Por favor! sal ahora de la pieza.
Vienen ángeles a vestirme de princesa
el Rey con su corte allá me espera
eligió a tu amor, y ya… ¡No hay más tregua!

Volveremos a encontrarnos, estaré alerta.
Te estaré esperando sonriente, ya no enferma.
Me mudaré de cuerpo, y mi piel ya no deshecha.
En el cielo todo es eterno, y reina solamente la pureza.

* Copyright® Derechos reservados Nº 452298

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Si se nos debe condenar es preferible que se nos haga por habernos equivocado que por haber sido inútiles.
Luis Felipe Noé

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