jueves, 10 de septiembre de 2026

Rubén Pérez Hernández

Anónimos 

En realidad todos somos anónimos 
con ansias de sobresalir 
sin más méritos que ser 
individuos convencionales. 
Soñamos con la libertad 
creyendo que estamos construyendo 
en ese sendero y sin embargo 
es puro cuento. 
El sueño muere a las siete 
cuando el despertador suena 
y tenemos que correr 
para llegar a tiempo 
donde nos espera el carcelero 
para seguir presos. 
Anónimos. 
Somos una masa con número 
que persigue zanahorias 
para seguir construyendo 
otros destinos que no son 
los nuestros. 
Pero hoy miro hacia arriba 
y me doy cuenta de todo el tiempo 
que pasé encerrado y sonrío 
porque mirando el sol 
elijo seguir siendo anónimo.


           *  *  * 

Estoy haciendo otra cosa
y me viene a la mente el primer verso. 
No es nada importante 
pero el sonido resuena en mi cabeza 
dictando la secuencia de palabras 
que unidas me llevan 
a través de muchos renglones 
a manifestar lo que siento. 
Entonces 
estaba haciendo cualquier cosa.
Nada importante. 
Pensaba. 
EL SUSURRO apareció en mi oreja 
sentí el sonido que hace el aire 
cuando pasa entre los dientes 
produciendo un silbido
que reafirma lo que se dice 
transformándose en algo importante. 
Mi mano obediente 
toma la lapicera y escribe 
raspa el papel 
apurado 
para no perder ni un detalle 
la letra se deforma 
queda irreconocible. 
Al final se detiene 
porque se vació eso que llegó 
quien sabe por donde 
ahora queda escrito 
aquí 
en mi libreta de apuntes 
cuando lo leo digo 
pensar que estaba haciendo otra cosa. 


            *  *  * 

Todos los días 
alguien nace o muere 
se despiden en el andén 
o alguien llega de sorpresa al hogar 
un amigo se va 
otro viene 
hoy llueve y mañana 
saldrá el sol. 
Conviven sonrisas alegres 
y lágrimas de pena 
el sol se oculta por un lado 
y la luna sale por el otro 
una mascota cuidada y otra 
espera sentada sobre cartones 
en un rincón de la calle 
ser amada. 
Ahora estoy escribiendo este poema 
y mañana no sé dónde estaré 
AHORA ES AHORA y mañana 
será después. 


Agua y silencio 

Ceder cayendo. Cejar. 
Caer. 
Deslizarse suavemente, 
llegar a esa pared de silencio. 
Silencio que invade. 
Silencio que emerge, 
agua subterránea que golpea, 
agua que también se desliza, 
silenciosa, que repta. 
El silencio repta. 
El agua repta. 
El silencio y el agua se parecen 
son imágenes que van en un mismo sentido. 
Imágenes. 
Imágenes cerebrales, 
imágenes fotográficas. 
Imágenes que recuerdan quién soy, 
que cuentan mi historia. 
Historias íntimas, 
revueltas en mi álbum de fotografías. 


Último poema del libro del autor: Ser uno mismo. Montevideo, noviembre de 2024. Tomado de la página: www.editorialjbernavil.com 

Rubén Pérez Hernández 
Uruguay

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