lunes, 16 de marzo de 2026

Cecilia Glanzmann

Rayuela personal
 
Mis islotes resquebrajados de tierra seca
flotantes y abismales
me invitan al salto juego de una rayuela
que apuesta al cielo.
Y salto
y sigo saltando abismos.
El espacio de la luz espera
mientras salto
y sueño que llego.
  
Otro paso I
 
Va llegando la hora del reposo,
los tigres vulneradores se apaciguan
en las entrañas de tierra húmeda
apisonada y húmeda para la semilla
de un tiempo bebible a ritmo lento.

Va llegando un sosiego sin renuncias
y en mis dedos crecen mariposas de todos los colores.
Las palabras,
estas, estas tontas palabras de poeta
se acurrucan irisadas
mientras los sueños enraizados en la vida se desbocan
para caminar los espacios renacidos de la luz.

Yo quisiera verme poder verme
y ver venirme.

Otro paso II

Yo era ella,
la de la gramática y la literatura y la pedagogía
en el paladar,
la de la vida en papelitos
en la laringe y en los pulmones fatigados.

Yo era también
la del espíritu inquieto acechando en las entrañas.

Quiero la vida en el agua y en el viento,
lo que vive antes de la palabra escrita,
la garganta pura.

Rotonda de soledad

            A mi padre poeta

En el silencio de la casa familiar
-tan extraño por tan escaso-
una geografía secreta de soledad,
una rotonda circular y laberíntica,
se instala aquí
en el centro de mi propia geografía.
Un semáforo dice: pasen
y miles de líneas pasan
en interminable carreteo pasan los sueños rebeldes
esos que no se amedrentan
esos que no se mueren nunca
esos, los entrañables pasantes de mi existencia.

El timbre, el teléfono, un ¡hola!:
mi rotonda se me vuelve más y más pequeñita
hasta hacerse apenas recuerdo,
apenas una pobre fotografía velada
en el esfumino de mi conciencia.

Esas cosas

Hay cosas que solo se comparten con Dios
o con el ser desnudo.
Cosas del alma.

El ser infinitamente solo de tan desnudo
se mira en el gran Ojo y tiembla
de tan pequeño
el soberbio ojo diminuto…

Esas cosas que por allí te vomitan
como culpas ajenas propias ajenas,
o esas otras que te llegan
como gratificaciones desbordadoras,
son esas cosas que solo se comparten con Dios
o con el desnudo pobre ser,
el infinitamente solo ser de uno que piensa
¿yo? que siente ¿a mí?
Esas cosas.

Poemas del libro de la autora: Obra Poética 1987-2017. Vinciguerra, 2018
Cecilia Glanzmann
Poeta de Bell Ville, Córdoba. Reside en Trelew, Chubut, Argentina

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Vivir con gratitud trae, en lugar de la avaricia, la generosidad; en lugar de la opresión, el respeto; en lugar de la violencia, la paz.
David Steindl-Rast

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Daniel Alarcón Osorio

Vida 

No importa clima, lugar, momento, circunstancia. Los abrazos son fósforos de vida. 

Besos 

Caminos de hormigas, los besos. 

Luna 

Sin estar dentro de una novela rosa, aunque a veces la vida se convierte en telenovela, como adolescente con nervios, pero con discurso propio, presentó disculpas y pidió perdón por ofensas hechas y ocasionadas por provocación, reacción, dolor, ira, cólera, ante invenciones y perversiones de señalamientos que escuchó de los labios que con amor y lujuria había sentido en un pasado no muy lejano. El insomnio lo acompañó durante varios días; hasta que convencido le dijo: cuando se ama, se prefiere ser el agredido que ofender. Eso no significa que haya olvidado. Perdonar no es poner la otra mejilla. Es avisar que no se tolerará más ofensas. Como actriz de renombre, se enojó, se levantó y se fue. Mientras, la luna, testigo, observaba ese desliz. 

Terrorista 

El silencio es su pálpito de preguntas. La soledad sus sábanas nocturnas. Merece estar sola. Terrorista del amor. 

Ave de paso 

El amor, siempre poema en construcción. Quise atrapar sus besos, pero su amor fue un rumor que pasó. 

Textos tomados de la página web del autor, en Relatos 
Daniel Alarcón Osorio 
Guatemala 

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Quizás sea el momento de sacarle un sol a la tormenta, de reír sin parar, de volar sin tropezar.
Eduardo Galeano

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Martha Valiente


Del otro lado
Del río que conozco
Alguien me hace señas
Es un niño
Un viejo tal vez
Algo, un ser que no distingo
Tiene mi propio rostro
El de hoy sumado a los antiguos
Resplandece
Me llama con todas mis voces
Es música tierna
Cuando me nombra: Martha
Voy a cruzar
El cielo está azul
No tengo miedo
                           Pero
Cómo late mi corazón
Cómo late. 

Viajera 

Ofrezco mi abrazo
Mi llanto
Mi silencio
Mi emoción florecida
En un idioma nuevo
Me ofrendo
En soledad
Tejiendo en el telar común
En la incertidumbre
De este viaje a ciegas
Y sin puertos
Solo el océano abierto
Y allá adelante
La promesa del sol

Ejercicio

Primero respirar
Clausurar los cuartos del pasado
Salir a la vereda
Respirar
Agitar la renuncia con un pañuelo blanco
Reír
Sobre todo eso
Mientras el presente incendia
Uno por uno
Todos los espejos
Después
                Respirar

Inexplicable

Hoy no encuentro refugio
Voy sin techo
Con pies helados que tropiezan
Siempre con las mismas piedras
Afiladas
Ancianas y callosas
Amargura es lo que llueve hoy
Y el sol, con su abrazo impotente
Me deja atrás
Aburrido de tenerme lástima

     *  *  *

Quién soy
Qué caricatura de mí
Qué alma asoma
Por los intersticios de quien fui
Y qué lenguaje usa
Para explicar por qué
Cómo
Todavía alguien remoto
Pronuncia lo que fue mi nombre. 
  
Martha Valiente
Nació en Uruguay. Reside en Buenos Aires, Argentina

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El amor es nuestro único refugio. Quien no lo ve así, terminará refugiándose en cosas sin sustancia.
Luis Alberto Spinetta

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Ricardo Ponce Castillo

Sólo negocio
 
La playa
tan soñada, tan edénica,
nos grita:
Esperen, no vengan,
estoy sucia,
los voy a enfermar,
los químicos que arrastro
no son míos,
fueron agregados
por los prosélitos del mal,
los ocultos por el dios Dinero
lo trocaron por veneno.

Les di todo: Vida,
alimentos, calor,
aire puro,
paz y amor;
pero los pobres de espíritu
me enviaron así para eliminarlos,
lo siento,
a mí también me trocaron en negocio,
sólo negocio.

Nuestro tiempo

El gobierno
soltó las riendas
que agobiaban
a los jaraneros,
desesperados
por ir a bailar,
a pasarla bien.

Su falsa vida los llevó
al desenfreno,
se rieron de ellos,
de todos.

Bailaron, tomaron,
se drogaron,
hicieron el amor
más como burla
a los que mandan
que por el placer.

Así divide Dios
el trigo de la cizaña,
del bien y el mal.

Al fin y al cabo
ya llegó nuestro tiempo,
ya no hay nada que hacer.

Esclavitud

Nuestra vida está condicionada,
nuestra amada Pachamama
nos entrega todo
para hacer nuestro mundo mejor,
para vivir, para sobrevivir,
ahí tiene que funcionar
nuestra inteligencia.

Para conseguir el sustento,
y darle a nuestra familia
lo mejor, lo necesario,
primero debemos sonreír
y después trabajar.

Esta acción nos hace personas,
cuando sufrimos, no por el trabajo,
si no por la esclavitud
a que nos someten
nuestros propios hermanos.

El trabajo es nuestra fortaleza,
debemos darla con alegría
a nuestros hijos,
para que sus hijos puedan:
Sonreír y Amar.

El bien y el mal

Ah, pobres de espíritu,
y todavía preguntan
¿Ya empezó el Armagedón?
Todavía no,
éste comienza
cuando Dios separa
el trigo de la cizaña,
cuando separa la gente
de bien y la del mal.
 
¿Qué viene después?
Que un nervioso
de los poderosos
que nos gobiernan,
impulsado por el odio
lance el primer misil
y todo será
muerte y destrucción.
 
¿Cómo estamos cooperando?
Con la destrucción
del medio ambiente,
muerte y destrucción.
 
Satanás ganó la batalla
cuando nos alejó
a todos del camino
al padre Dios.
 
Ricardo Ponce Castillo 
Coquimbo, Chile

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Dios viene a nosotros escondido en las vicisitudes de nuestra vida.
Richard Rohr

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Aviso a mis lectores:

Esta edición Nº 148 de marzo de la revista con voz propia continúa en "Entradas antiguas", justo aquí debajo, a la derecha. Allí en la página siguiente, hay otros autores de esta misma edición.
Muchas gracias por vuestra lectura.
Analía Pascaner

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Gustavo Reyes Escalona

La voz del silencio

La voz de los sin voz
tiene en el gesto,
el terrible alarido
que le niega el silencio
a sus gargantas,
el lenguaje de señas
del cuerpo,
las miradas;
como un todo se revelan
al designio de natura
de no poder articular palabras,
puede más que el silencio
en sus gargantas,
el gutural sonido,
la rabia, la ternura
que en miradas y gestos
dibujan vida;
y lo que pudiera
parecer error del creador,
se trasmuta en himno,
la voz del silencio
de los que hablan con el cuerpo;
tienen de arte y de milagro,
en el que a veces
hasta las palabras se sonrojan.

Espectro 

Soy de la luz espectro esquivo,
del sonido;
quebrada nota musical del pentagrama en fuga,
guardo el aroma de azucenas
y jazmines mustios,
soy un paisaje invernal
de la desierta playa,
el gris y el magenta en la paleta
de un ciego pintor
que traza sobre el lienzo
el grito de su llanto interior,
soy la duda y el amor en pugna
la bruma, la oscuridad
el mañana y el ayer
quebrando la balanza,
el presente que muere
en sus segundos,
soy solo estos versos
un arcoíris de sueños
que muere en el jardín,
la sombra que nubló mis ojos
cuando me tocó partir.

Hay días 

Hay días en que quisiera diluirme
no existir, eclipsar
dejar la vida, desaparecer
ser solo el vacío de mis cuencas
y el dolor de otros
y no el mío propio
Hay días que duelen,
que amargan como hiel
y quisiéramos
que ni el polvo de nuestros huesos nos perpetúe
Hay días que nos hacen ser culpables
hasta del haber nacido
por el designio ajeno,
y a partir de esos días
el dolor pesa más sobre los hombros
nos corroe la columna de la vida
hay días en que
comenzamos a morir
aunque sigamos vivos
y disfracemos con una sonrisa falsa
la pesadumbre de existir
sin razón ni causa.

Poemas tomados de: ‘Revista Montaje’, Chile
Gustavo Reyes Escalona
Vázquez, Puerto Padre, Cuba

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Prefiero poder apreciar las cosas que no puedo tener que tener las que no puedo apreciar.
Elbert Hubbard

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Hilda Augusta Schiavoni

Generosidad de la poesía
 
     La trama de seda de la poesía      
     acaricia la finura del alma
 
¡Oh amadas sean
aquellas poesías,
que nos acercan
al Altísimo,
nos muestran
almas piadosas,
enseñan
a tener conmiseración
con las propias falencias
y se aproximan
con palabras piadosas
a los que confunden
su camino.
Admiradas poesías
cuyas letras amorosas cobijan,
tienden un manto,
muestran la magnanimidad
de la Madre Teresa de Calcuta,
sin esos poemas,
se silenciaría el mundo.
Por ellos, los hombres
se avecinan más a la piedad
porque ilustran
sobre tantos sufrimientos       
e inculcan el amor profundo
que rebasa el corazón.
 
La poesía, bálsamo perfecto, no nos pertenece.
 
Reminiscencia disipada
 
Perdida
en la oquedad del silencio
arañé en el recuerdo
tu torrente de olvido.
Abrí grietas en tus fibras
y al ver que nada quedaba
en la memoria,
rasgué el momento
cerrando con un golpe
el libro de esa historia.
  
Balada para una noche de rocío
 
              A la memoria de Edgard Copioli
 
Cuando se durmió,
un murmullo de violines
bosquejó un lamento,
mientras, los ángeles
de los escenarios
en penumbras,
guiaron su paso varonil
que rodó por la calzada
y se detuvo en la ochava
rememorando,
entre el humo de la nostalgia,
al malevo
de los acordes cadenciosos
que se hizo inmortal.
Voz de tango, voz de Inriville,
susurro bronco que chamuyó
recuerdos de entreveros
y de compases queridos
que invitaron a bailar.
Un coro de bandoneones
sollozaron tu partida
y una lágrima prístina
buscó su guarida,
humedeció la roca
la cual se trocó en el pedestal
de tu expresión tanguera
que no se olvidará.
  
Hilda Augusta Schiavoni
Inriville, Córdoba, Argentina

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La verdadera amistad es como la fosforescencia: resplandece mejor cuando todo ha oscurecido.
Rabindranath Tagore

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Miguel Ángel Oviedo Álvarez

 Transformaciones

Como nacen las palmas en la arena
y la rosa en la orilla al mar salobre,
así de mi dolor mis versos surgen
convulsos, encendidos, perfumados.
José Martí.

Hablamos
 
saudades que laten
 
nombramos la realidad
sustantivamos al mundo.
 
Hablamos y descorremos las cortinas.
 
Hablamos para que se haga la luz
entre los arrullos
de los cantos del viento.
 
Hablamos para nombrar
la libertad
como la que en el cielo
despliegan los pájaros.
  
Lenguaje
 
herramienta para nombrar
las crueles verdades
de este mundo que gira
 
con sus estaciones a cuestas
con los discos de las semanas
con los anillos de los meses
con los vinilos de los años.
 
Cada vez que hablamos
derrotamos los silencios
desempañamos los olvidos
crismamos las circunstancias.
 
Cada vez que hablamos
unimos los puntos
y cerramos los cósmicos mandalas.
 
Necesitamos
 
que broten,
de círculos mágicos
 
diagramas cósmicos
que convoquen al misterio 
que anulen la inercia
 
que revuelvan
hasta el granito de las rocas
que remuevan la arena del ruedo.
 
El ruedo donde se libran
las diarias batallas.
 
que derroten
los olvidos
y emerjan
como
el verbo inaugural.
 
Del libro del autor: Palabra concisa, en ‘Transformaciones’
Miguel Ángel Oviedo Álvarez
La Rioja, Argentina

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Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existe la oportunidad de cambiar las cosas.
Noam Chomsky

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Lila Levinson

Cosmogónico y floral 
Y el tiempo, como suele pasar, acabó pasando… 
La causalidad, el efecto mariposa… 
Todas esas cosas…había desvanecido. 
José Antonio Cotrina: Entre líneas 

Quien mira hacia afuera sueña, 
Quien mira hacia adentro despierta y sueña 
C. Jung
 
   Cuando el director me dijo que escribiera sobre Cosmogónico y Floral, nunca sabré de dónde se le escapó ese encabezado, si desde el cerebro o si, semejante a las madres que ponen ciertos nombres a los chicos que les pesarán toda la vida. En qué piensan ellas cuando surgen esas extrañezas. Será el niño aún sin nacer, que se lo sopla desde el claustro, vengador del encierro durante nueve meses. 
   Que título idiota o sofisticado o metafísico o paupérrimo o rosa rococó: “cosmogónico y floral”, esa debía ser la nota. No sé en qué espacio de la mente se forman las palabras. Dudaba de todo: de las órdenes, del sentido, de lo práctico, de lo equilibrado. ¿Adónde deseaba llegar? Tal vez el descreimiento del director de la revista sobre el tema había cambiado y la curiosidad de lo que había sido hermético y metafísico ya no existía. Decían que en un sorprendente mito cosmogónico, cuando se creó a uno de los primeros hombres fue consciente de los dioses y de sí mismo, como sustentador de ellos. Cualitativamente distinto de los anteriores y capaz de mantener en su propia constitución física los elementos sagrados: maíz y sangre de las deidades, que le dieron la conciencia. 
    Fue entonces que se dio cuenta que ese no era su lugar habitual. Un momento antes, allí estaba en la terraza con la netbook escribiendo la nota que le había solicitado la revista: un informe sobre el día en que la luna y Marte, decían, estarían cerca. Algo del cosmos. Se quedó hasta las dos de la mañana. No vio nada. 
   Fue al despertar que comprendió que el tiempo anterior ya no estaba, entonces miró todo. Plantas enormes, pájaros extraños, animales que pasaban delante suyo como si no existiera. Prevalecía o había muerto. Arroyos rumorosos fluían sin cesar. Los sonidos y los aromas del mundo aquel eran diferentes. Nada era conocido. Dónde estaba el celular y la netbook, la casa, la terraza. Un instante antes tenía todo a la mano, listo para enviar el informe. Recordó que agotado de observar la luna solitaria sin ver a Marte y de escudriñar las estrellas, se había quedado adormecido. Y ahora esta pesadilla. Se sintió arrinconado, sin rincones. Sólo espacios. Pero éste no le era propio. Comenzó a girar para captar la Eternidad en todos los puntos dimensionales. La energía cuántica constituía el plano potencial manifestado al expandirse su mente más allá de las barreras que había creado para sí. Se le ofrecía la oportunidad de entrar a un reino personal del cielo en la tierra. 
   Se abrió paso en aquel horizonte sin límites, donde cada vibración era un eco de su propia conciencia. La zona ya no era vacía, sino un tejido vivo que respondía a cada intención. Al extender las manos descubrió que no eran carne ni hueso, sino destellos de luz. 
   El tiempo dejó de ser una línea y se convirtió en un círculo cósmico que lo invitaba a danzar. Cada giro revelaba orbes ocultos: ciudades suspendidas en cristal, océanos que murmuraban el canto de las sirenas, constelaciones que se inclinaban para observarlo. Comprendió que la Eternidad no era un destino, sino un estado de presencia. Ya no estaba arrinconado. Era el Arquitecto de su propio universo. 
   Las calles se transformaron en puentes suspendidos sobre ríos de fuego, los parques en bosques que susurraban nombres olvidados y las plazas arenas de desafíos donde las sombras cobraban vida. 
   Entonces entendió.  
   Entonces lo aprovechó.  
   Lo último que supo es que nadie lo resolvería. Traía el Infinito adentro. Sólo necesitaba ordenarse. 

Febrero 2026 
Lila Levinson 
Mendoza, Argentina

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La creatividad requiere el valor de dejar de lado las certezas.
Erich Fromm

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jueves, 5 de febrero de 2026

Editorial


con voz propia Nº 147 

Revista literaria 

Febrero 2026 


Propietaria – Editora – Directora: Analía Pascaner 
Publicación creada en noviembre de 2006 
Distribución y publicación gratuitas 
ISSN 2314-0275 




Hay cosas en la vida que no puedes controlar. Pero siempre podrás controlar cómo respondes ante ellas. Y eso puede salvarte. Porque incluso en el infierno, quien tiene un propósito, tiene esperanza. 
Viktor Frankl 




Ventana sobre la utopía
 
-Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar. 

Eduardo Galeano 
Montevideo, Uruguay. 1940-2015
Del libro ‘Las palabras andantes’ 



De igual forma que ningún río es tan ancho que no se pueda cruzar, no hay circunstancia tan adversa que no pueda remediarse. 
Abraham Juárez 



Revista literaria con voz propia 
ISSN 2314-0275 
Propietaria: Analía Pascaner 
San Fernando del Valle de Catamarca 
Catamarca – Argentina 
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor. Analía Pascaner 


Lo que compartiera con los demás sería lo que quedara de ella cuando muriera. 
Rafael Tarradas Bultó


Autores publicados


Tal vez la esperanza sea lo más bonito. La luz que va por delante de ti. 
Anne Jacobs 

con voz propia Nº 147 
Revista literaria 
Febrero 2026 

Autores publicados en esta edición

Roberto Romeo Di Vita 


Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia
https://revistaconvozpropia-autorespublicados.blogspot.com.ar/
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor. Analía Pascaner 


Revista literaria con voz propia 
Publicación y distribución gratuitas
ISSN 2314-0275 
Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner

César Cantoni

             Motivos dispares 

1. Metafísica

Y después de mucho indagar 
llegué a la conclusión 
de que mi otro yo 
era mi yo verdadero, 
y que yo, en realidad, 
era el otro. 

3. Un pequeño insecto 

Un pequeño insecto con alas 
se posa sobre el freezer. 
Cuando me acerco a él, 
ni siquiera intenta moverse. 
Es evidente que no cree en el mal. 
Iba a aplastarlo con el diario 
que enrollé al efecto, 
pero su fe en el mundo
me hace desistir de la acción. 

4. Epigrama 

Nadie satirizó mejor que yo, 
Marco Valerio Marcial, 
la flaqueza moral y la impostura 
de la Magna Roma; 
mas no me sonrojó agasajar 
con idéntico genio a Domiciano 
-un despótico emperador- 
a cambio de sus dádivas. 

5. Poema medieval 

El rey murió esta mañana, 
picado por una avispa. 
Mientras tanto, el mirlo 
cantó en el bosque y los cerdos 
volvieron a aparearse. 
¡Qué poca cosa es un rey! 

6. Obra cerrada 

El día que Maiakovski 
se dispensó un balazo en el tórax, 
el mundo entendió que estaba 
frente a un poeta coherente. 
Si alguna prueba debía el difunto, 
era cerrar su obra con el cuerpo. 

9. Riqueza 

Con mi lengua afanosa, 
recojo las monedas de oro 
que atesora tu cuerpo. 
Soy el hombre más rico de la tierra. 

10. Tiempo suplementario 

No juramos amarnos eternamente, 
no hicimos la promesa 
de suicidarnos juntos, 
no somos Romeo y Julieta; 
pero algo más hondo que el deseo 
nos mueve a caminar, 
hombro con hombro, 
bajo el sol tardío. 

11. Rutina 

El poeta se levanta temprano, 
abre la puerta del comedor 
para que salga el perro 
y, mientras mira despuntar el sol, 
mueve con desencanto la cabeza. 
Después, apura el desayuno, 
se sienta a su mesa de trabajo 
y escribe poemas contra el cielo.

12. Poesía y geometría 

Según el teorema de Pitágoras, 
en todo triángulo rectángulo, 
la suma del cuadrado de los catetos 
es igual al cuadrado de la hipotenusa. 
Más allá de su fría enunciación, 
¿quién puede asegurar 
que semejante alarde geométrico 
no rinde tributo a la poesía, 
como una fanfarria de zorzales 
o la cabeza de un tirano 
rodando por el piso? 


Poemas del libro del autor: El último hombre. Proyecto Hybris Ediciones, 2025 

César Cantoni 
La Plata, Buenos Aires, Argentina 

La manera de comprender la vida es amar muchas cosas. 
Vincent Van Gogh

Anabel Vera Suárez

Esperando cerca del río 

Necesito un amor para no enloquecer a la gente. 
Humedecernos en el río, y agarrar los peces 
con la boca. 
Escuchar la música de las palmas que 
me obligan a mirar el cielo y verlas bailar. 
Una excusa, beber café. Comer sin miedo, 
tragarme la comida que nunca tengo.
Dejarle la suerte de los pobres, a los pobres. 
Engañar la muerte detrás de los árboles, 
perdonarle al tiempo su inocencia, librarlo de culpas. 
Necesito estallar de risa, una mano que atraviese 
de una vez la vida, la vida que se muere sin ser vista. 


Sombra en el camino 

Este escándalo de perros en mi pecho 
es un túnel cargado de ganas. 
Las ganas de no perder el camino 
de regreso a casa, mi casa infinita: 
tesoro abierto a las nubes,
delirio mientras me ausento. 
Donde mi Dios es un regocijo entre ojo y lágrima 
Una alegría que me deja libre 
Libre como garza en busca de refugio. 
Puesta la tarde como enorme oreja 
me escucha el viento y me levanta la 
gigante mano en el hombro 
Impulso como algo inexplicable 
que me carga con fuerza hasta hacerme 
la misma garza. 


Donde traigo las culpas 

De donde traigo las culpas 
nadie debe temerles, no son espinas 
Son raíces del mal que tanto ahogo en el fango,
en las partes donde no soy nada. 
Espero el tiempo para detener la aguja
ésa que ahora cose todo lo roto en mi interior. 
Mis culpas pueden ser nuevas 
Pero no las confundas 
Porque son pasos ahogados en el corazón 
Y me asusto y corro, pero no pasa nada 
Tomo agua y no muero. 


Caída y ascenso 

¿Por qué temes acercarte al espejo? 
Tan fiero viene a despertarte un día 
¿Cómo debió ser su estreno? 
Dejo mis amores con un grito, 
como tambor sonando en mi cuarto. 
Mis amores fueron sueños de águilas: 
siempre batieron libres sus vuelos 
se posaron en las ramas que los descotan 
y arrancaron de un tajo, ese nervio palpitante 
en espera de otro empuje del cuerpo al retrato.


Héroes de mi ventana 

Los dos son como dibujos en papel estrujado 
se van al parque cada tarde, a mirar los árboles, 
a perderse en el pasado, decir adiós a los jóvenes. 
Hoy los ojos de ambos tiemblan, la risa se hace muda. 
Ella está camino a casa, y él desea acompañarla. 
Más allá del mar, después de las nubes, el viento, 
más allá de esa plaza en la almohada que sube. 


Anabel Vera Suárez 
Fomento, Cuba

No esperes a mañana. Recolecta hoy las rosas de la vida. 
Pierre de Ronsard

Rubén Pérez Hernández

El blues de la estación 
(Miradas que se cruzan) 

1. 
 En el ruidoso andén 
las notas de mi guitarra flotan 
en el denso vaho,
reflejo de los espejos quebrados 
que veo pasar. 
Los acordes vuelan 
cadentes, lentos, 
tocan algunos corazones 
que miran de costado 
mientras caminan. 
Mi canción les llega a todos, 
para que guarden en los bolsillos 
un saludo matinal, una historia 
para contar. 
Una historia nada más. 

2. 
Apurado, consulta 
la hora y me mira, 
me descubre entre la gente 
sentado, acariciando las cuerdas 
que se transforman en lluvia torrencial: 
figuras aladas sobrevuelan la estación. 
Y el hombre me mira curioso
(sin creer)
rodeado de notas danzantes 
que derriten los tristes muros de su soledad. 
Cuando pasa a mi lado, 
busca entender 
porqué parado en el andén 
regalo esta canción, 
a quien la quiera escuchar.
El viento levanta el humo, 
lo desparrama anárquico,
por todos lados, 
mientras el tren comienza a correr 
con encono, mira indiferente 
cómo todos lo ven pasar. 

3. 
Al consultar el reloj,
se da cuenta 
de que la hora llegó. 
Toma el silbato,
anuncia con estrépito 
que el tiempo se cumplió. 
El tren responde 
con impulso ensordecedor. 
Lo veo caminar 
esclavo del reloj. 
Levanta la cabeza 
cuando pulso las cuerdas.
Se da cuenta y me 
busca, presiente 
que más allá del humo 
hay una vida 
por explorar. 

4. 
El niño guarda su tesoro 
en el bolsillo derecho.
La señora camina lento, 
apoyándose en su bastón 
con cabeza de dragón. 
La muchacha despide a su amor 
besándolo con pasión. 
El velo oscuro cubre la estación 
como si fuera un mal regalo, 
sin gusto, despojado 
de toda intención. 
Y yo, ingenuo observador 
camino de regreso tarareando la canción, 
porque finalizó mi función. 
Mientras camino al bar pienso:
“beberé un café” 
que despeje de mi mente 
a toda esa gente, necesitada 
de amor. Mientras 
voy silbando despacio 
el blues de la estación. 


Rubén Pérez Hernández 
Uruguay

El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla. 
Robert Browning