lunes, 16 de marzo de 2026

Hilda Augusta Schiavoni

Generosidad de la poesía
 
     La trama de seda de la poesía      
     acaricia la finura del alma
 
¡Oh amadas sean
aquellas poesías,
que nos acercan
al Altísimo,
nos muestran
almas piadosas,
enseñan
a tener conmiseración
con las propias falencias
y se aproximan
con palabras piadosas
a los que confunden
su camino.
Admiradas poesías
cuyas letras amorosas cobijan,
tienden un manto,
muestran la magnanimidad
de la Madre Teresa de Calcuta,
sin esos poemas,
se silenciaría el mundo.
Por ellos, los hombres
se avecinan más a la piedad
porque ilustran
sobre tantos sufrimientos       
e inculcan el amor profundo
que rebasa el corazón.
 
La poesía, bálsamo perfecto, no nos pertenece.
 
Reminiscencia disipada
 
Perdida
en la oquedad del silencio
arañé en el recuerdo
tu torrente de olvido.
Abrí grietas en tus fibras
y al ver que nada quedaba
en la memoria,
rasgué el momento
cerrando con un golpe
el libro de esa historia.
  
Balada para una noche de rocío
 
              A la memoria de Edgard Copioli
 
Cuando se durmió,
un murmullo de violines
bosquejó un lamento,
mientras, los ángeles
de los escenarios
en penumbras,
guiaron su paso varonil
que rodó por la calzada
y se detuvo en la ochava
rememorando,
entre el humo de la nostalgia,
al malevo
de los acordes cadenciosos
que se hizo inmortal.
Voz de tango, voz de Inriville,
susurro bronco que chamuyó
recuerdos de entreveros
y de compases queridos
que invitaron a bailar.
Un coro de bandoneones
sollozaron tu partida
y una lágrima prístina
buscó su guarida,
humedeció la roca
la cual se trocó en el pedestal
de tu expresión tanguera
que no se olvidará.
  
Hilda Augusta Schiavoni
Inriville, Córdoba, Argentina

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