La voz del
silencio
La voz de los
sin voz
tiene en el gesto,
el terrible alarido
que le niega el silencio
a sus gargantas,
el lenguaje de señas
del cuerpo,
las miradas;
como un todo se revelan
al designio de natura
de no poder articular palabras,
puede más que el silencio
en sus gargantas,
el gutural sonido,
la rabia, la ternura
que en miradas y gestos
dibujan vida;
y lo que pudiera
parecer error del creador,
se trasmuta en himno,
la voz del silencio
de los que hablan con el cuerpo;
tienen de arte y de milagro,
en el que a veces
hasta las palabras se sonrojan.
Espectro
Soy de la luz
espectro esquivo,
del sonido;
quebrada nota musical del pentagrama en fuga,
guardo el aroma de azucenas
y jazmines mustios,
soy un paisaje invernal
de la desierta playa,
el gris y el magenta en la paleta
de un ciego pintor
que traza sobre el lienzo
el grito de su llanto interior,
soy la duda y el amor en pugna
la bruma, la oscuridad
el mañana y el ayer
quebrando la balanza,
el presente que muere
en sus segundos,
soy solo estos versos
un arcoíris de sueños
que muere en el jardín,
la sombra que nubló mis ojos
cuando me tocó partir.
del sonido;
quebrada nota musical del pentagrama en fuga,
guardo el aroma de azucenas
y jazmines mustios,
soy un paisaje invernal
de la desierta playa,
el gris y el magenta en la paleta
de un ciego pintor
que traza sobre el lienzo
el grito de su llanto interior,
soy la duda y el amor en pugna
la bruma, la oscuridad
el mañana y el ayer
quebrando la balanza,
el presente que muere
en sus segundos,
soy solo estos versos
un arcoíris de sueños
que muere en el jardín,
la sombra que nubló mis ojos
cuando me tocó partir.
Hay días
Hay días en que
quisiera diluirme
no existir, eclipsar
dejar la vida, desaparecer
ser solo el vacío de mis cuencas
y el dolor de otros
y no el mío propio
Hay días que duelen,
que amargan como hiel
y quisiéramos
que ni el polvo de nuestros huesos nos perpetúe
Hay días que nos hacen ser culpables
hasta del haber nacido
por el designio ajeno,
y a partir de esos días
el dolor pesa más sobre los hombros
nos corroe la columna de la vida
hay días en que
comenzamos a morir
aunque sigamos vivos
y disfracemos con una sonrisa falsa
la pesadumbre de existir
sin razón ni causa.
no existir, eclipsar
dejar la vida, desaparecer
ser solo el vacío de mis cuencas
y el dolor de otros
y no el mío propio
Hay días que duelen,
que amargan como hiel
y quisiéramos
que ni el polvo de nuestros huesos nos perpetúe
Hay días que nos hacen ser culpables
hasta del haber nacido
por el designio ajeno,
y a partir de esos días
el dolor pesa más sobre los hombros
nos corroe la columna de la vida
hay días en que
comenzamos a morir
aunque sigamos vivos
y disfracemos con una sonrisa falsa
la pesadumbre de existir
sin razón ni causa.
Poemas
tomados de: ‘Revista Montaje’, Chile
Gustavo Reyes
Escalona
Vázquez,
Puerto Padre, Cuba
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