jueves, 5 de febrero de 2026

Jorge Dipré

Entonces tuve ese extraño sueño 

Perpetrada por el título
el poema ya está preñado de muerte 
pero aún con atrevimiento. 
En la casa espectral 
en la que pisé la alacranada superficie de pinotea 
con un pie confuso 
me arrastraba por el pasillo 
hacia una luz de luna 
allí, en la penumbra hiriente 
-donde durante las mañanas 
el sol jugaba 
con los grandes ventanales del living- 
la conversación se escurría 
chorreaba como una sombra más por las paredes. 
Mi padre estaba allí 
pero no conseguía verle la cara. 
Era él, aunque diferente 
vestía un pullover escote en V 
le susurraba algo a mi madre en tono apesadumbrado 
y a la vez con un dejo de indignación. 
La imagen se fue fundiendo en negro 
a medida que ella se acercó 
lo rodeó con sus brazos 
lo cobijó como a un hijo perdido. 

Pensé que despertaba 
que volvía nuevamente
a aquella mañana de mi cumpleaños 
no sé, quizá el sexto. 
El día se abría a la primavera perfumada 
hasta que la tormenta comenzó a silbar 
levantaron vuelo las hojas como insectos enloquecidos
luego los gorriones y las torcazas 
papeles, ramas secas 
algunas revistas de Isidorito Cañones 
el polvo entre los árboles del patio 
mi ñata contra el vidrio
que se enfriaba inexorable 
abrir y cerrar los ojos
los espectros danzaban 
arrojando las últimas hojas invernales 
como una blasfemia 
el remolino se hizo consistente, se abrió: 
sentado 
yo dibujaba impertérrito 
sobre el suelo de tierra 
como si no hubiese nadie 
en esa fiesta fallida 
dibujaba con un palito lo dibujado. 
Intuí 
no puedo jurar que haya visto aquello que dibujaba 
y sigo sin recordar 
pero supe aún negado de posibilidad 
que no dibujaba ni presente, ni pasado. 

¡Los tiros! 

Las explosiones secas ¿una? ¿dos? 
se llevaron todo 
aunque siempre algo queda de las pesadillas 
al menos hasta el primer café de la mañana. 
En la borra 
en el fondo del pocillo 
no hay, no quedó 
ningún dibujo interpretable. 

15/8/23 


Las cucarachas 

Quizá no creía 
en las oscuras cucarachas 
que se ocultan 
entre grietas verduzcas

Tal vez el tiempo de uno pasó 
o solo dejó un rastro volátil 
la huella de una babosa 

En una de esas 
la vía láctea es la baba de un caracol eléctrico 
que sueña 
con un viaje por la sombría eternidad 

Ya no sé
no sé si tendré la oportunidad 
de levantar una baldosa 
mirarme 
cara a cara 
con esa cucaracha 
que el tiempo me devuelve 
como otra ilusoria pero efectiva 
oportunidad.

30/7/2023 


Jorge Dipré
Córdoba, Argentina 

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