....................Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?
.....................................................Frida Kahlo
con voz propia nº 4 - febrero 2007
Queridos amigos, lectores y colaboradores:
Agradezco a todas las personas que me acompañan. A quienes me escriben o están en silencio del otro lado de la pantalla. A quienes me incentivan y me escuchan. A los nuevos suscriptos, a quienes espero no defraudar. A quienes envían textos interesantes para compartir. A quienes se animan a leer con voz propia y a participar con su propia voz.
Nos reencontramos en marzo.
Reciban un abrazo.
Analía Pascaner
* * *
No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta.
Mafalda (Personaje de Quino)
............................Edición y dirección: Analía Pascaner
............................San Fernando del Valle de Catamarca
............................Catamarca – Argentina
No puede evitarse el viento, pero pueden construirse molinos.
Proverbio holandés
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lunes, 5 de marzo de 2007
Julio Cortázar
Instrucciones para cantar
Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.
De Historias de cronopios y de famas
Cortísimo metraje
Automovilista en vacaciones recorre las montañas del centro de Francia, se aburre lejos de la ciudad y de la vida nocturna. Muchacha le hace el gesto usual del auto stop, tímidamente pregunta si dirección Beaune o Tournus. En la carretera unas palabras, hermoso perfil moreno que pocas veces pleno rostro, lacónicamente a las preguntas del que ahora, mirando los muslos desnudos contra el asiento rojo. Al término de un viraje el auto sale de la carretera y se pierde en lo más espeso. De reojo sintiendo cómo cruza las manos sobre la minifalda mientras el terror poco a poco. Bajo los árboles una profunda gruta vegetal donde se podrá, salta del auto, la otra portezuela y brutalmente por los hombros. La muchacha lo mira como si no, se deja bajar del auto sabiendo que en la soledad del bosque. Cuando la mano por la cintura para arrastrarla entre los árboles, pistola del bolso y a la sien. Después billetera, verifica bien llena, de paso roba el auto que abandonará algunos kilómetros más lejos sin dejar la menor impresión digital porque en este oficio no hay que descuidarse.
**********************************
Cuando se pierde la paciencia, las consecuencias son imprevisibles.
Sigmund Freud
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Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.
De Historias de cronopios y de famas
Cortísimo metraje
Automovilista en vacaciones recorre las montañas del centro de Francia, se aburre lejos de la ciudad y de la vida nocturna. Muchacha le hace el gesto usual del auto stop, tímidamente pregunta si dirección Beaune o Tournus. En la carretera unas palabras, hermoso perfil moreno que pocas veces pleno rostro, lacónicamente a las preguntas del que ahora, mirando los muslos desnudos contra el asiento rojo. Al término de un viraje el auto sale de la carretera y se pierde en lo más espeso. De reojo sintiendo cómo cruza las manos sobre la minifalda mientras el terror poco a poco. Bajo los árboles una profunda gruta vegetal donde se podrá, salta del auto, la otra portezuela y brutalmente por los hombros. La muchacha lo mira como si no, se deja bajar del auto sabiendo que en la soledad del bosque. Cuando la mano por la cintura para arrastrarla entre los árboles, pistola del bolso y a la sien. Después billetera, verifica bien llena, de paso roba el auto que abandonará algunos kilómetros más lejos sin dejar la menor impresión digital porque en este oficio no hay que descuidarse.
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Cuando se pierde la paciencia, las consecuencias son imprevisibles.
Sigmund Freud
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Charles Bukowski
bien, así es la cosa…
a veces cuando todo parece ir de mal
en peor
cuando todo conspira
y corroe
y las horas, días, semanas
años
parecen desperdiciados-
tendido sobre mi cama
en la oscuridad
mirando hacia el techo
concibo lo que muchos considerarán un
detestable pensamiento:
aún es agradable ser Bukowski.
A la puta que llevó mis poemas
Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.
No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía.
**********************************
El más terrible de todos los sentimientos es tener la esperanza muerta.
Federico García Lorca
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a veces cuando todo parece ir de mal
en peor
cuando todo conspira
y corroe
y las horas, días, semanas
años
parecen desperdiciados-
tendido sobre mi cama
en la oscuridad
mirando hacia el techo
concibo lo que muchos considerarán un
detestable pensamiento:
aún es agradable ser Bukowski.
A la puta que llevó mis poemas
Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.
No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía.
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El más terrible de todos los sentimientos es tener la esperanza muerta.
Federico García Lorca
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Norberto Pannone
La tarde que me visitó Borges
Tarde invernal, tediosa y de sólo tres grados de temperatura. Soplaba viento del sur y esto hacía que la sensación térmica fuera de cero grados.
La calle se hallaba desierta y los árboles de hojas caducas agitaban sus desnudos tallos como en una extraña y vegetal añoranza de tiempos mejores. Nostalgias de savia y clorofila.
Todo aquello veía desde mi ventana que daba a la calle Mitre. Desde esa habitación, mi preferida, observaba aquel paisaje invernal. Bajo la exigua luz que entraba a través del vidrio, trataba de encontrar la rima de un verso, huidiza y necesaria.
En realidad, estaba ansioso, aguardaba el auto gris.
La noche anterior me habían dicho: “Espera un auto de color gris, en él, va a llegar Borges a tu casa”.
Las horas se sucedían atormentándome con un explicable nerviosismo. Para calmarme, me decía en voz alta: “Fue sólo un sueño. Borges está muerto. Te estás volviendo loco”. Sin embargo, contrariamente a este rasgo de mi pensamiento, yo seguía observando la calle desde mi ventana, porque, aunque no pudiese probarlo, sabía que Borges iba a llegar a las 17:40.
Un auto gris se detuvo frente a mi casa. El conductor descendió del coche, abrió la puerta posterior derecha y Borges bajó del vehículo. Vestía un traje gris a rayas. Llevaba una camisa celeste y no tenía corbata… Sonó el timbre y abrí la puerta. Borges miraba sin ver, pero al oír el sonido, me saludó.
-Buenas tardes, ¿puedo entrar?
-Sí, pase, señor Borges.
Entró tras de mí, empuñando su bastón. Nos sentamos en la sala y el genial literato preguntó:
-¿Cómo era su nombre?
-Ezequiel -respondí.
-Ezequiel -repitió pensativo-. Como el profeta. ¿Es usted judío? –me preguntó de improviso.
-No, para nada. Es mi seudónimo. Lo elegí porque es breve y me ha dado suerte.
-¡La suerte! –Espetó Borges- ¡Siempre la suerte formando círculos invisibles alrededor del hombre para empujar las leyes del destino!
-No sabía que usted creyera en la suerte.
-Perdone, Ezequiel, pero, ¿leyó usted mis libros?
-Sí –Respondí azorado.
-Si los leyó, comprenderá porqué estoy aquí. ¿Por qué hoy y no ayer ni mañana? Es una suerte que estemos conversando. Usted, en verdad, es un hombre afortunado. A mí me dieron esta licencia para visitarlo hoy, pero me explicaron que no abusara. Debo volver a las veinte en punto.
-Antes que nada, Borges, ¿me va a firmar un autógrafo?
-Sí, como no.
Le extendí un papel y Borges me firmó con paciencia infinita: “Para mi amigo Ezequiel, con afecto, Jorge Luis Borges”. De pronto, sonrió y me preguntó:
-¿Sabe que estoy escribiendo un cuento?
-No lo sabía… ¿De qué se trata?
-Es un cuento extraño, aún para mí. Trata sobre un escritor desconocido que me está esperando, yo llego a su casa en un auto gris a visitarlo, él me está aguardando impaciente, pero, como ocurre siempre, en lugar de preguntarme cosas importantes, sólo me pide un autógrafo y me echa un párrafo de trivialidades… Lo extraño de todo esto es que yo realizo esa visita mucho después de mi muerte. ¿Qué opina usted de esto?
-Siempre tuve una teoría sobre este asunto: existen huecos dimensionales, a veces alguien cae en algunos de esos huecos y llega la muerte. En otras ocasiones, algunos de los que habitan el “otro lado” pasan a éste y…
-Es una teoría interesante… Lo imposible es probar que es verdad… Esto es como la vida, uno se rompe los sesos pensando qué es y cuando logra obtener alguna respuesta se da cuenta que ya está muerto. Lo cual para nada significa que los muertos sepan qué es en realidad la muerte. Se dice que la muerte es un misterio aún más insondable que la vida. Se debe uno morir varias veces para comprenderlo.
-¿Y la fama qué es, Borges?
-La fama es como la primavera que cubre los árboles, las flores y los frutos. Las flores representan el entusiasmo, los frutos la paciencia…
-¿Y las hojas?
-Las hojas son la multitud que rodean al famoso, a veces, su frondosidad no deja ver muy bien como realmente se es… ¿Qué hora es?
-Las 20:00.
-Debo irme.
-No me va a negar que es extraño.
-¿Qué es lo que le resulta extraño, Ezequiel?
-Que usted respete tanto los horarios.
-Ocurre que antes estaba vivo, pero ahora estoy muerto. Es decir, para que usted se haga una idea, muerto, significa ocupar un lugar en un tiempo exacto, ni antes, ni después… Da lo mismo morir en cualquier parte… yo morí en Ginebra.
-Adiós, Ezequiel. Escriba y lea mucho.
Esas fueron las últimas palabras de Borges. Me estrechó la mano y salió hacia la tarde fría. Ascendió al auto y se perdió en la distancia. Me quedé más solo que antes, mirando hacia la calle Mitre. El viento aún agitaba los tallos desnudos.
Recogí el autógrafo de Borges que había quedado sobre la mesa y tomando un libro de él, me senté a leer aquello que continuó diciéndome a través de la palabra escrita…
**********************************
¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?
Santiago Ramón y Cajal
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Tarde invernal, tediosa y de sólo tres grados de temperatura. Soplaba viento del sur y esto hacía que la sensación térmica fuera de cero grados.
La calle se hallaba desierta y los árboles de hojas caducas agitaban sus desnudos tallos como en una extraña y vegetal añoranza de tiempos mejores. Nostalgias de savia y clorofila.
Todo aquello veía desde mi ventana que daba a la calle Mitre. Desde esa habitación, mi preferida, observaba aquel paisaje invernal. Bajo la exigua luz que entraba a través del vidrio, trataba de encontrar la rima de un verso, huidiza y necesaria.
En realidad, estaba ansioso, aguardaba el auto gris.
La noche anterior me habían dicho: “Espera un auto de color gris, en él, va a llegar Borges a tu casa”.
Las horas se sucedían atormentándome con un explicable nerviosismo. Para calmarme, me decía en voz alta: “Fue sólo un sueño. Borges está muerto. Te estás volviendo loco”. Sin embargo, contrariamente a este rasgo de mi pensamiento, yo seguía observando la calle desde mi ventana, porque, aunque no pudiese probarlo, sabía que Borges iba a llegar a las 17:40.
Un auto gris se detuvo frente a mi casa. El conductor descendió del coche, abrió la puerta posterior derecha y Borges bajó del vehículo. Vestía un traje gris a rayas. Llevaba una camisa celeste y no tenía corbata… Sonó el timbre y abrí la puerta. Borges miraba sin ver, pero al oír el sonido, me saludó.
-Buenas tardes, ¿puedo entrar?
-Sí, pase, señor Borges.
Entró tras de mí, empuñando su bastón. Nos sentamos en la sala y el genial literato preguntó:
-¿Cómo era su nombre?
-Ezequiel -respondí.
-Ezequiel -repitió pensativo-. Como el profeta. ¿Es usted judío? –me preguntó de improviso.
-No, para nada. Es mi seudónimo. Lo elegí porque es breve y me ha dado suerte.
-¡La suerte! –Espetó Borges- ¡Siempre la suerte formando círculos invisibles alrededor del hombre para empujar las leyes del destino!
-No sabía que usted creyera en la suerte.
-Perdone, Ezequiel, pero, ¿leyó usted mis libros?
-Sí –Respondí azorado.
-Si los leyó, comprenderá porqué estoy aquí. ¿Por qué hoy y no ayer ni mañana? Es una suerte que estemos conversando. Usted, en verdad, es un hombre afortunado. A mí me dieron esta licencia para visitarlo hoy, pero me explicaron que no abusara. Debo volver a las veinte en punto.
-Antes que nada, Borges, ¿me va a firmar un autógrafo?
-Sí, como no.
Le extendí un papel y Borges me firmó con paciencia infinita: “Para mi amigo Ezequiel, con afecto, Jorge Luis Borges”. De pronto, sonrió y me preguntó:
-¿Sabe que estoy escribiendo un cuento?
-No lo sabía… ¿De qué se trata?
-Es un cuento extraño, aún para mí. Trata sobre un escritor desconocido que me está esperando, yo llego a su casa en un auto gris a visitarlo, él me está aguardando impaciente, pero, como ocurre siempre, en lugar de preguntarme cosas importantes, sólo me pide un autógrafo y me echa un párrafo de trivialidades… Lo extraño de todo esto es que yo realizo esa visita mucho después de mi muerte. ¿Qué opina usted de esto?
-Siempre tuve una teoría sobre este asunto: existen huecos dimensionales, a veces alguien cae en algunos de esos huecos y llega la muerte. En otras ocasiones, algunos de los que habitan el “otro lado” pasan a éste y…
-Es una teoría interesante… Lo imposible es probar que es verdad… Esto es como la vida, uno se rompe los sesos pensando qué es y cuando logra obtener alguna respuesta se da cuenta que ya está muerto. Lo cual para nada significa que los muertos sepan qué es en realidad la muerte. Se dice que la muerte es un misterio aún más insondable que la vida. Se debe uno morir varias veces para comprenderlo.
-¿Y la fama qué es, Borges?
-La fama es como la primavera que cubre los árboles, las flores y los frutos. Las flores representan el entusiasmo, los frutos la paciencia…
-¿Y las hojas?
-Las hojas son la multitud que rodean al famoso, a veces, su frondosidad no deja ver muy bien como realmente se es… ¿Qué hora es?
-Las 20:00.
-Debo irme.
-No me va a negar que es extraño.
-¿Qué es lo que le resulta extraño, Ezequiel?
-Que usted respete tanto los horarios.
-Ocurre que antes estaba vivo, pero ahora estoy muerto. Es decir, para que usted se haga una idea, muerto, significa ocupar un lugar en un tiempo exacto, ni antes, ni después… Da lo mismo morir en cualquier parte… yo morí en Ginebra.
-Adiós, Ezequiel. Escriba y lea mucho.
Esas fueron las últimas palabras de Borges. Me estrechó la mano y salió hacia la tarde fría. Ascendió al auto y se perdió en la distancia. Me quedé más solo que antes, mirando hacia la calle Mitre. El viento aún agitaba los tallos desnudos.
Recogí el autógrafo de Borges que había quedado sobre la mesa y tomando un libro de él, me senté a leer aquello que continuó diciéndome a través de la palabra escrita…
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¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?
Santiago Ramón y Cajal
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Lucas Centurión
No recuerdo los cumpleaños de mi Abuelo
ayer fue la fecha de su cumpleaños
mis viejos fueron al cementerio
yo brindé por él
pero no me acuerdo cómo eran sus cumpleaños
recuerdo miles de detalles a su lado
miles de olores de las diferentes maderas
de las plantas
y de la tierra
pero no recuerdo un solo cumpleaños suyo
recuerdo sus obsesiones con el aloe
con la miel
con el cigarrillo
y con el agua tibia del mate
su historia de la taza de café calentada al rojo vivo
del sargento que te veía a la legua
de cuando dormía abajo de la casa en Orán
y el día que vio unos surubíes gigantes
pero no lo puedo ver soplando una velita
supongo que lo estaré olvidando
pero prefiero creer que mis recuerdos con él
eran de cuando estábamos solos
los dos
tomando mate en el galpón
fumando armados
entre las virutas
las telarañas
y las partes del armario que nunca terminó
sí
minga lo olvido
Feliz Cumpleaños.
******
Despierto
sigo despierto
metido en la cama
toda la noche en la fábrica
y sigo despierto
las sábanas molestan
la ropa molesta
la luz molesta
mi respiración molesta
bajo la persiana
falta un pedazo en una esquina
prendo la tele
me desnudo
tomo un poco de té
lapsang souchong
sigo despierto
veo el noticiero
dos bebés muertos a golpes
por sus padres
500 muertos por un tsunami
el dentista Barreda queda en libertad
14 años por matar a su familia
no duermo
abajo
una cortina metálica
se abre a borbotones
taladrándome
un mosquito gira como tiburón
esperando inútilmente
lo veo aparecer y desaparecer
entre los rayos de luz que se filtran por la persiana rota
lo escucho
el chino de enfrente prende su televisor
y mira una película de artes marciales
el volumen me permite aprender su idioma desde mi cama
toda la noche queriendo estar en la cama
cabeceando violentamente
durmiéndome sentado
parado
hablando
y ahora no puedo dormir
pasan colectivos
autos
camiones
botelleros
50.000 chicos van al colegio
50.000 idiotas van al trabajo
50.000 mujeres salen a comprar comida
todos graznando
y yo
desnudo en la cama
los escucho
los imagino
los veo
los odio
y sigo despierto
el mosquito se cansó de esperar
está vampirizándome la mano que sostiene el control remoto
lo observo
un colectivo de la línea 723
está regulando hace 17 minutos
en la parada del recorrido de Aviación
justo debajo de mi ventana
claro
tengo que ir al baño
no sé para qué tomé el té
vuelvo
me acuesto
me doy vuelta
respiro hondo
tapo mi cabeza con la almohada
cierro los ojos
y sigo despierto.
**********************************
Hace muchos años vine a este país sin una moneda de cinco centavos en el bolsillo. Hoy (…) tengo una moneda de cinco centavos en el bolsillo.
Groucho Marx
**********************************
Rubén Vedolvaldi
De huérfano a desocupado
Fulano había tenido una desgracia con suerte. La suerte era que había nacido sin ombligo y se pudo ganar el pan los primeros años mostrando su panza lisa en el Gran Circo.
Pero ésa era también su desgracia, ya que Fulano no tenía ombligo porque no había nacido de madre ni tenía padre ni nada, y eso a veces le daba un poco de pena.
La gente cuchicheaba y reía:
-“Ja…ja…miren. Ahí va el que no estuvo atado a nadie”.
Cuando no soportó más las burlas, Fulano se fue a hacer una cirugía identitaria.
Le implantaron un ombligo de mona no tan lisa o de loba romana. Y antes de que le cicatrizara la intervención pudo sentir asustado que del ombligo le brotaba gente.
Primero le asomó una abnegada madre envuelta en culpa, después un padre asustado, después un amante de la madre, después una amante del padre y un tío abuelo y un vendedor de golosinas.
Y cuando le estaban por salir un hermano o una prima política, vino el dueño del Gran Circo para felicitarlo por haber tenido una mamá y un papá. Y de paso trajo un telegrama de despido, avisando que lo sentía mucho pero, ya no le podía conservar el empleo. ¡Justo ahora, que tenía toda una familia de bocas por mantener!
Viaje de ida
El primer astronauta muerto en la luna fue un negro.
Lo abandonaron desnudo en la superficie, porque no había mucho presupuesto para la aventura espacial.
Su cadáver se veía como una mancha sombría desde la Tierra, arruinando el sueño romántico de los nocturnos enamorados.
El presidente ordenó que una próxima expedición trasladara sus todavía negros restos al fondo de un cráter en lado oscuro.
Cumplida la nueva misión, en la Tierra los hombres lobos y enamorados volvieron alegremente a sus romances, nocturnos y serenatas a la luz de la luna.
M A D R E
donde sobra
es
tan terrible
como si faltase
Al mes más corto del año
es febrero
orfebre del abrazo
breve fervor la vida
brujo brebaje el aire
joven lejía el beso
lejanía el futuro
y el ayer
**********************************
Lo que más choca en la vanidad ajena es que deja tan escaso lugar para la nuestra.
Luis Franco
**********************************
Fulano había tenido una desgracia con suerte. La suerte era que había nacido sin ombligo y se pudo ganar el pan los primeros años mostrando su panza lisa en el Gran Circo.
Pero ésa era también su desgracia, ya que Fulano no tenía ombligo porque no había nacido de madre ni tenía padre ni nada, y eso a veces le daba un poco de pena.
La gente cuchicheaba y reía:
-“Ja…ja…miren. Ahí va el que no estuvo atado a nadie”.
Cuando no soportó más las burlas, Fulano se fue a hacer una cirugía identitaria.
Le implantaron un ombligo de mona no tan lisa o de loba romana. Y antes de que le cicatrizara la intervención pudo sentir asustado que del ombligo le brotaba gente.
Primero le asomó una abnegada madre envuelta en culpa, después un padre asustado, después un amante de la madre, después una amante del padre y un tío abuelo y un vendedor de golosinas.
Y cuando le estaban por salir un hermano o una prima política, vino el dueño del Gran Circo para felicitarlo por haber tenido una mamá y un papá. Y de paso trajo un telegrama de despido, avisando que lo sentía mucho pero, ya no le podía conservar el empleo. ¡Justo ahora, que tenía toda una familia de bocas por mantener!
Viaje de ida
El primer astronauta muerto en la luna fue un negro.
Lo abandonaron desnudo en la superficie, porque no había mucho presupuesto para la aventura espacial.
Su cadáver se veía como una mancha sombría desde la Tierra, arruinando el sueño romántico de los nocturnos enamorados.
El presidente ordenó que una próxima expedición trasladara sus todavía negros restos al fondo de un cráter en lado oscuro.
Cumplida la nueva misión, en la Tierra los hombres lobos y enamorados volvieron alegremente a sus romances, nocturnos y serenatas a la luz de la luna.
M A D R E
donde sobra
es
tan terrible
como si faltase
Al mes más corto del año
es febrero
orfebre del abrazo
breve fervor la vida
brujo brebaje el aire
joven lejía el beso
lejanía el futuro
y el ayer
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Lo que más choca en la vanidad ajena es que deja tan escaso lugar para la nuestra.
Luis Franco
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Sergio Borao Llop
Morirás y otra estrella
Morirás y otra estrella
otro vendaval de luz otra quimera
ocupará tus ropas mirará con tus ojos
besará con tus labios imitará tu risa
la forma en que caminas tu tristeza...
pero ¿quién?
dime ¿quién
te soñará despacio cada noche
cuando el olvido barra las palabras?
Cuando la vida insiste poco a poco en vencernos
Cuando la vida insiste poco a poco en vencernos
y en nuestra piel desnuda clava sus negras uñas.
Cuando la pena encharca la noche interminable
y el tic-tac insufrible va llagando las almas
sin conceder la gracia de un sueño navegable.
Cuando los días nacen cubiertos de ceniza
y el húmedo rocío es tan sólo un pretexto
para hundir sus cuchillos en la quietud marchita.
Cuando la zarpa horrible del crudo desencanto
implacable se cierra en torno a la garganta.
Cuando todo converge hacia un vórtice ciego
y en el aire viciado sólo quedan palabras
que una voz clandestina pronunció en otro tiempo…
Entonces, cuando nada, cuando el otoño apenas;
entonces, cuando nadie, ni siquiera la sombra,
cuando sólo el olvido, cuando ni alba ni lluvia
ni música en el aire ni brisa, ni el reflejo
de un minuto precioso anclado en el recuerdo…
Entonces, cuando Nada, a veces hay un pájaro
cantando por nosotros; una flor que dispara
la risa de sus pétalos, una breve fragancia,
un rumor de pisadas, como un salvoconducto.
**********************************
La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
Miguel de Unamuno
**********************************
Morirás y otra estrella
otro vendaval de luz otra quimera
ocupará tus ropas mirará con tus ojos
besará con tus labios imitará tu risa
la forma en que caminas tu tristeza...
pero ¿quién?
dime ¿quién
te soñará despacio cada noche
cuando el olvido barra las palabras?
Cuando la vida insiste poco a poco en vencernos
Cuando la vida insiste poco a poco en vencernos
y en nuestra piel desnuda clava sus negras uñas.
Cuando la pena encharca la noche interminable
y el tic-tac insufrible va llagando las almas
sin conceder la gracia de un sueño navegable.
Cuando los días nacen cubiertos de ceniza
y el húmedo rocío es tan sólo un pretexto
para hundir sus cuchillos en la quietud marchita.
Cuando la zarpa horrible del crudo desencanto
implacable se cierra en torno a la garganta.
Cuando todo converge hacia un vórtice ciego
y en el aire viciado sólo quedan palabras
que una voz clandestina pronunció en otro tiempo…
Entonces, cuando nada, cuando el otoño apenas;
entonces, cuando nadie, ni siquiera la sombra,
cuando sólo el olvido, cuando ni alba ni lluvia
ni música en el aire ni brisa, ni el reflejo
de un minuto precioso anclado en el recuerdo…
Entonces, cuando Nada, a veces hay un pájaro
cantando por nosotros; una flor que dispara
la risa de sus pétalos, una breve fragancia,
un rumor de pisadas, como un salvoconducto.
**********************************
La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
Miguel de Unamuno
**********************************
Liliana Chávez
Vulnerable
En esta desnudez
de costura invisible,
piel por donde el cuerpo
se estremece,
siento rasgarse en mí
ese trozo
apenas hilvanado.
De la obra Camafeo, Premio Municipal Autores Inéditos 2003 – Córdoba
Cinco y veinte
Bendita idea
la de morir hoy,
cuando apenas amanece
y a nadie se le ocurre
mirar hacia el noveno.
De la plaqueta A corazón abierto – Feria del Libro 2005 - Córdoba
Círculo
El tiempo organiza un banquete que prefiero ignorar.
Nada nuevo
le será develado
a la memoria.
Hoy, es serenidad la palabra conveniente.
Aquí
agota su paso el juglar.
El cara o cruz
de las monedas.
Cada capítulo de vida ha tenido su estribillo
y en este muelle,
viendo pasar nimiedad y genio,
cuando nadie puede impedir
que mi sombra capitule,
la posibilidad maravillosa de concluir
en muerte.
De Antología Internacional Homenaje al Quijote IV Centenario, Pegaso Ediciones – Rosario, Santa Fe, 2005
**********************************
Lo que está en nuestro poder hacer, también está en nuestro poder no hacerlo.
Aristóteles de Estagira
**********************************
En esta desnudez
de costura invisible,
piel por donde el cuerpo
se estremece,
siento rasgarse en mí
ese trozo
apenas hilvanado.
De la obra Camafeo, Premio Municipal Autores Inéditos 2003 – Córdoba
Cinco y veinte
Bendita idea
la de morir hoy,
cuando apenas amanece
y a nadie se le ocurre
mirar hacia el noveno.
De la plaqueta A corazón abierto – Feria del Libro 2005 - Córdoba
Círculo
El tiempo organiza un banquete que prefiero ignorar.
Nada nuevo
le será develado
a la memoria.
Hoy, es serenidad la palabra conveniente.
Aquí
agota su paso el juglar.
El cara o cruz
de las monedas.
Cada capítulo de vida ha tenido su estribillo
y en este muelle,
viendo pasar nimiedad y genio,
cuando nadie puede impedir
que mi sombra capitule,
la posibilidad maravillosa de concluir
en muerte.
De Antología Internacional Homenaje al Quijote IV Centenario, Pegaso Ediciones – Rosario, Santa Fe, 2005
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Lo que está en nuestro poder hacer, también está en nuestro poder no hacerlo.
Aristóteles de Estagira
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Harold Alvarado Tenorio
Tango
Valiente y hermoso
no pudo la muerte malgastarte.
Mis labios
te hacen inmortal:
te he amado mucho.
Sin falta recuerdo
el fulgor de tus ojos
la magnolia de tu piel
tu sonrisa de malevo
tu rítmico andar
y esa manera de engañar
que sólo en ti perdono.
No volverás,
ya lo sé.
Tampoco soy el mismo
que amaste.
El daño y las penas
han hecho de mí un despojo
y de mi alma
una errante sustancia.
Y entonces
de repente
en un café
de Alvear con Uriburu
apareces.
Te veo llegar,
me buscas
y como si nunca hubieses partido
me saludas
y sonríes desde esa eternidad
donde te amo.
Vana es la muerte
para quien sobrevive
y sigue amando.
Vana también la vida.
Llama
Con las viejas canciones
volvía a la muchacha
de la una de la tarde.
La incansable pianola
repetía un perfume de talco barato,
blusa de colegial y miradas furtivas.
Fueron tiempos donde el insaciable
no hartaba la sed del corazón.
Veinte años después, una mañana,
ese olvidado placer volvió a visitarlo.
Ahora ella tenía veinticuatro años,
hablaba una lengua que ignoraba el bolero;
era color de nieve y una inmensa espiga
coronaba su cabeza.
No se repite la historia, repitió.
Supo, no obstante, que la vida
está hecha de gestos.
Esa mañana, un aire, que venía del tiempo,
había mecido aquella cabellera
deteniéndolo todo.
**********************************
Y llegó el día en que el riesgo que representaba permanecer encerrada en el capullo era más doloroso que el riesgo de florecer.
Anaïs Nin
**********************************
Valiente y hermoso
no pudo la muerte malgastarte.
Mis labios
te hacen inmortal:
te he amado mucho.
Sin falta recuerdo
el fulgor de tus ojos
la magnolia de tu piel
tu sonrisa de malevo
tu rítmico andar
y esa manera de engañar
que sólo en ti perdono.
No volverás,
ya lo sé.
Tampoco soy el mismo
que amaste.
El daño y las penas
han hecho de mí un despojo
y de mi alma
una errante sustancia.
Y entonces
de repente
en un café
de Alvear con Uriburu
apareces.
Te veo llegar,
me buscas
y como si nunca hubieses partido
me saludas
y sonríes desde esa eternidad
donde te amo.
Vana es la muerte
para quien sobrevive
y sigue amando.
Vana también la vida.
Llama
Con las viejas canciones
volvía a la muchacha
de la una de la tarde.
La incansable pianola
repetía un perfume de talco barato,
blusa de colegial y miradas furtivas.
Fueron tiempos donde el insaciable
no hartaba la sed del corazón.
Veinte años después, una mañana,
ese olvidado placer volvió a visitarlo.
Ahora ella tenía veinticuatro años,
hablaba una lengua que ignoraba el bolero;
era color de nieve y una inmensa espiga
coronaba su cabeza.
No se repite la historia, repitió.
Supo, no obstante, que la vida
está hecha de gestos.
Esa mañana, un aire, que venía del tiempo,
había mecido aquella cabellera
deteniéndolo todo.
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Y llegó el día en que el riesgo que representaba permanecer encerrada en el capullo era más doloroso que el riesgo de florecer.
Anaïs Nin
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Miguel Crispín Sotomayor
Reposada inquietud…
...Y desde aquí
en incómodo sillón
inquietos ojos
escarban el pasado
enfrentan el presente
cuestionan el mañana.
Árbol Viejo
Poco a poco se desgaja este árbol viejo
las ramas van cayendo
por el tiempo
la débil savia que llega hasta sus hojas
las raíces podridas por los años
las sacudidas violentas de los vientos
las heridas recibidas por extraños
y los gusanos que carcomen desde adentro.
Se quiebran las ramas más queridas
las que ofrecieron sus mejores sombras
la primavera traerá nuevos retoños
que intentarán alimentar con sombra y frutos
como éstas que han sufrido solitarias los otoños
y que vecinas ramas no amortiguan su caída.
Se muere este árbol
se pudre poco a poco
gajo a gajo en que me poso
pronto caerá con él
la enfermiza sombra y ajenos
son los árboles más próximos.
“Sé que la vida se esconde
tras la apariencia de un muerto”.
Silvio Rodríguez
Desaparecidos
Están
en calles empedradas.
En esqueletos ocultos en cerros.
En el fondo de ríos y mares.
Sin banderas.
Sin cristos.
Sin salmos.
Sin el consuelo del creído paraíso.
Están
en Madres y Abuelas emplazadas.
**********************************
Quizá no queda nada que hacer cuando un hombre se derrumba por dentro.
Diga usted que tal vez guardo aún algo de niño en mis adentros, y quizá eso como un amanecer con pájaros que anuncia agua en el desierto, me ayudó y me salvó.
Luis Franco
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...Y desde aquí
en incómodo sillón
inquietos ojos
escarban el pasado
enfrentan el presente
cuestionan el mañana.
Árbol Viejo
Poco a poco se desgaja este árbol viejo
las ramas van cayendo
por el tiempo
la débil savia que llega hasta sus hojas
las raíces podridas por los años
las sacudidas violentas de los vientos
las heridas recibidas por extraños
y los gusanos que carcomen desde adentro.
Se quiebran las ramas más queridas
las que ofrecieron sus mejores sombras
la primavera traerá nuevos retoños
que intentarán alimentar con sombra y frutos
como éstas que han sufrido solitarias los otoños
y que vecinas ramas no amortiguan su caída.
Se muere este árbol
se pudre poco a poco
gajo a gajo en que me poso
pronto caerá con él
la enfermiza sombra y ajenos
son los árboles más próximos.
“Sé que la vida se esconde
tras la apariencia de un muerto”.
Silvio Rodríguez
Desaparecidos
Están
en calles empedradas.
En esqueletos ocultos en cerros.
En el fondo de ríos y mares.
Sin banderas.
Sin cristos.
Sin salmos.
Sin el consuelo del creído paraíso.
Están
en Madres y Abuelas emplazadas.
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Quizá no queda nada que hacer cuando un hombre se derrumba por dentro.
Diga usted que tal vez guardo aún algo de niño en mis adentros, y quizá eso como un amanecer con pájaros que anuncia agua en el desierto, me ayudó y me salvó.
Luis Franco
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Jorge Lemoine y Bosshardt
Cuando los veo a los dos juntos
Julio es un flor de tipo.
Practica karate, tiene diecisiete años.
Va muy a menudo a casa.
No es muy buen mozo pero, al parecer, según dicen, tiene su pinta.
Tiene la nariz un poco halcónica y es algo rojo, pero a veces me gusta mirarlo.
Yo no soy invertido, al contrario, me gustaría ser Julio.
Es más chico que yo, pero más alto. Es más flaco, es muchas cosas más que yo.
Además, Julio se me vuelve Julio cuando los veo a los dos juntos.
Los dos están en el colegio. Él en quinto, ella en tercero.
Yo terminé hace mucho. Pero él me va a alcanzar. Me sigue con la velocidad de sus pasos. Yo estoy parado.
A veces cuando viene a casa, si está con ella, se sientan al lado sin mirarse. Ella es de él. Se nota. No sé porqué, pero se nota.
No tienen nada urgente, pero son inexorablemente “ellos”.
Ella le es.
Él hace muchas cosas por ella.
Me gustaría ser Julio.
Poder hacer con ella las cosas que yo no sé que hacen y que siempre me pregunto, entre súbdito y celoso.
Yo a ella la quiero. Tal vez por eso me gustaría ser Julio. Quizá lo envidie.
Aunque yo la veo más a menudo. Pero eso sí, de lejos.
Con frialdad, casi familiar.
Él tiene sus mejores cosas.
Yo otras, cotidianas algunas, y otras que son Julio mismo.
Siempre me habla de él.
Siempre me dice: “Aconsejame vos; después de todo, sos mi hermano, ¿no?”
Estoy escribiendo tu nombre
En esta noche aquí en esta ciudad
hoy, cualquier día un cualquier nunca
en esta ninguna parte rescatada
yo: este nadie de cosas y almanaques
de resecadas rosas y poemas volados
aquí en esta ciudad yo ahora
estoy escribiendo tu nombre
con dedos de niebla
roto contra el aire encallado
en la noche triste y sola de esta ciudad
donde hay tantos que tal vez recogen
su memoria, su alma, su tristeza
para llevársela luego a algún poema oscuro
en una ciudad cualquiera, solos.
Chiquita de Boca
Hoy es domingo 22 de octubre, y estaba recordando mis Domingos con mayúsculas, los de mi niñez, los anteriores a los siete años, los de mi casilla verde (bien pintadita) con lajas amarillas. Con un sol amarillo y un cielo azul, y los mismos colores en la vieja radio, que mi padre tenía sobre el dintel de la cocina, mientras se afeitaba, pausadamente, escuchando los goles de Boca en la radio; entonces, todo era triunfo, todo era amarillo y azul: Norma, Amalia, Herminia, Abel…
Caín no, Caín tenía el pelo negro y los ojos oscuros, como yo, y jugaba en el fondo del terreno con sus primas más grandes. Las ataba alrededor del tronco y ellas gritaban como si estuvieran prisioneras, sobre todo Sara que ya estaba por casarse y Ercilia que también tenía novio; yo dejaba mi juego de té de porcelana y mi muñeca articulada que me llamaba: “Ma-má, ma-má”, y me quedaba mirando bajo la sombra de la higuera sin entender. (¿Los grandes pueden entender? ¿Los grandes también juegan?)
Entonces aparecía Abel, tan alto, tan bueno, tan macho: nunca vi una cara de hombre tan linda. Yo lo adoraba, y él a mí también. Cuando me alzaba a upa, me parecía que estaba volando, volaba en realidad, estiraba mis piernas largas hacia atrás junto con la cabeza y quedaba como un arco, mi pecho sobre su pecho; entonces pasaba una brisa entre la higuera y mi pelo y yo le decía: “Abel, tenés el cielo en los ojos, y en el pelo el sol”, y en ese momento se sentían los mismos colores en la boca de mi padre.
Los textos pertenecen al libro Te acorralaré hasta matarte
**********************************
Hazlo. Trabaja duro en ello. Pero hazlo.
Tobías Wolff
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Julio es un flor de tipo.
Practica karate, tiene diecisiete años.
Va muy a menudo a casa.
No es muy buen mozo pero, al parecer, según dicen, tiene su pinta.
Tiene la nariz un poco halcónica y es algo rojo, pero a veces me gusta mirarlo.
Yo no soy invertido, al contrario, me gustaría ser Julio.
Es más chico que yo, pero más alto. Es más flaco, es muchas cosas más que yo.
Además, Julio se me vuelve Julio cuando los veo a los dos juntos.
Los dos están en el colegio. Él en quinto, ella en tercero.
Yo terminé hace mucho. Pero él me va a alcanzar. Me sigue con la velocidad de sus pasos. Yo estoy parado.
A veces cuando viene a casa, si está con ella, se sientan al lado sin mirarse. Ella es de él. Se nota. No sé porqué, pero se nota.
No tienen nada urgente, pero son inexorablemente “ellos”.
Ella le es.
Él hace muchas cosas por ella.
Me gustaría ser Julio.
Poder hacer con ella las cosas que yo no sé que hacen y que siempre me pregunto, entre súbdito y celoso.
Yo a ella la quiero. Tal vez por eso me gustaría ser Julio. Quizá lo envidie.
Aunque yo la veo más a menudo. Pero eso sí, de lejos.
Con frialdad, casi familiar.
Él tiene sus mejores cosas.
Yo otras, cotidianas algunas, y otras que son Julio mismo.
Siempre me habla de él.
Siempre me dice: “Aconsejame vos; después de todo, sos mi hermano, ¿no?”
Estoy escribiendo tu nombre
En esta noche aquí en esta ciudad
hoy, cualquier día un cualquier nunca
en esta ninguna parte rescatada
yo: este nadie de cosas y almanaques
de resecadas rosas y poemas volados
aquí en esta ciudad yo ahora
estoy escribiendo tu nombre
con dedos de niebla
roto contra el aire encallado
en la noche triste y sola de esta ciudad
donde hay tantos que tal vez recogen
su memoria, su alma, su tristeza
para llevársela luego a algún poema oscuro
en una ciudad cualquiera, solos.
Chiquita de Boca
Hoy es domingo 22 de octubre, y estaba recordando mis Domingos con mayúsculas, los de mi niñez, los anteriores a los siete años, los de mi casilla verde (bien pintadita) con lajas amarillas. Con un sol amarillo y un cielo azul, y los mismos colores en la vieja radio, que mi padre tenía sobre el dintel de la cocina, mientras se afeitaba, pausadamente, escuchando los goles de Boca en la radio; entonces, todo era triunfo, todo era amarillo y azul: Norma, Amalia, Herminia, Abel…
Caín no, Caín tenía el pelo negro y los ojos oscuros, como yo, y jugaba en el fondo del terreno con sus primas más grandes. Las ataba alrededor del tronco y ellas gritaban como si estuvieran prisioneras, sobre todo Sara que ya estaba por casarse y Ercilia que también tenía novio; yo dejaba mi juego de té de porcelana y mi muñeca articulada que me llamaba: “Ma-má, ma-má”, y me quedaba mirando bajo la sombra de la higuera sin entender. (¿Los grandes pueden entender? ¿Los grandes también juegan?)
Entonces aparecía Abel, tan alto, tan bueno, tan macho: nunca vi una cara de hombre tan linda. Yo lo adoraba, y él a mí también. Cuando me alzaba a upa, me parecía que estaba volando, volaba en realidad, estiraba mis piernas largas hacia atrás junto con la cabeza y quedaba como un arco, mi pecho sobre su pecho; entonces pasaba una brisa entre la higuera y mi pelo y yo le decía: “Abel, tenés el cielo en los ojos, y en el pelo el sol”, y en ese momento se sentían los mismos colores en la boca de mi padre.
Los textos pertenecen al libro Te acorralaré hasta matarte
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Hazlo. Trabaja duro en ello. Pero hazlo.
Tobías Wolff
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Don Ramón de Almagro
En Vela (la Madre)
Cuando un ruido de llaves
le diga que ha llegado
el más rezagado de los hijos, por fin,
cesará en sus rezos,
sonreirá tranquila
y ahogando un bostezo
buscará dormir.
sabes porqué ahoga el bostezo, para que el padre no se vaya a despertar, sino seguro que grita,
qué hora de llegar este hijo de puta
Confidencias
Y entonces tú me hablarás
de aquélla la que tú sabes
y entonces yo te diré
de la que tú te imaginas
Esas cosas que se hablan
a un solo amigo
y con vino
Que yo hablo solo
¿Que yo hablo solo?
No me digan eso.
Es que soy poeta
yo vivo buscando
que rimen mis versos.
¿Que yo hablo solo?
Es que soy un viejo
y los que escuchaban
se han ido tan lejos
y los que vinieron
a ocupar sus puestos
casi ni me hablan,
hasta me tropiezan,
andan apurados
con todas sus cosas
y yo de tan lerdo,
siento que molesto.
Que yo hablo solo,
yo nunca hablo solo.
Hablo con mis viejos,
con todos los míos,
con tantos amigos
que ya se me han ido.
Y ellos me escuchan.
Porque ellos no corren,
porque ellos me esperan,
porque están conmigo
aunque no los vean.
Que yo hablo solo
Será…
Será porque rezo,
debe ser por eso,
será porque rezo,
y al mover los labios
pensarán que hablo,
debe ser por eso
será por mis rezos
y que soy poeta,
si vivo buscando
que rimen mis versos.
**********************************
Poesía.
Perdóname por haberte ayudado a comprender
que no estás hecha sólo de palabras.
Roque Dalton
**********************************
Cuando un ruido de llaves
le diga que ha llegado
el más rezagado de los hijos, por fin,
cesará en sus rezos,
sonreirá tranquila
y ahogando un bostezo
buscará dormir.
sabes porqué ahoga el bostezo, para que el padre no se vaya a despertar, sino seguro que grita,
qué hora de llegar este hijo de puta
Confidencias
Y entonces tú me hablarás
de aquélla la que tú sabes
y entonces yo te diré
de la que tú te imaginas
Esas cosas que se hablan
a un solo amigo
y con vino
Que yo hablo solo
¿Que yo hablo solo?
No me digan eso.
Es que soy poeta
yo vivo buscando
que rimen mis versos.
¿Que yo hablo solo?
Es que soy un viejo
y los que escuchaban
se han ido tan lejos
y los que vinieron
a ocupar sus puestos
casi ni me hablan,
hasta me tropiezan,
andan apurados
con todas sus cosas
y yo de tan lerdo,
siento que molesto.
Que yo hablo solo,
yo nunca hablo solo.
Hablo con mis viejos,
con todos los míos,
con tantos amigos
que ya se me han ido.
Y ellos me escuchan.
Porque ellos no corren,
porque ellos me esperan,
porque están conmigo
aunque no los vean.
Que yo hablo solo
Será…
Será porque rezo,
debe ser por eso,
será porque rezo,
y al mover los labios
pensarán que hablo,
debe ser por eso
será por mis rezos
y que soy poeta,
si vivo buscando
que rimen mis versos.
**********************************
Poesía.
Perdóname por haberte ayudado a comprender
que no estás hecha sólo de palabras.
Roque Dalton
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Mary Acosta
Cristales rotos
Cristales rotos profanan mi bohemia disfrazada.
No puedo moverme.
Señalan mi pasado.
Devoro mi última carcajada lanzada en un grito.
Coloreo el fin, con múltiples rostros,
delineando el hueco del olvido.
Busco la grieta por donde escape la locura,
atrapada en nudos de un tiempo suplicante.
Verbos paranoicos movilizan los cristales rotos,
degollando a la muerte sobre una cruz,
mientras una luna seca en cuerpo presente
no deja de mirarme.
Del libro En brazos de dos lunas
Capullo no vidente
Diseñó su vida en la mitad del ocaso,
apretando los puños y en violento avance.
Caminó por el borde de su cuerpo,
entre sollozos incoloros y oscuros.
Buscó desesperadamente
encontrarse en la próxima esquina de su cielo.
En la partida perdió su nombre,
junto al último zapato que vestía su paso.
Sobre las aristas brillantes de una estrella
dibujó besos secos,
abandonados por héroes de polvo.
Resistió sin declinar a su sueño
abrazada a sus misterios.
Como un capullo de rosa no vidente
no logró expandir su fragancia,
y hoy visita el jardín sin pétalos,
tan sólo esperando ver
si en algún ocaso volverá a encontrarse.
**********************************
Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas.
Joseph Cossman
**********************************
Cristales rotos profanan mi bohemia disfrazada.
No puedo moverme.
Señalan mi pasado.
Devoro mi última carcajada lanzada en un grito.
Coloreo el fin, con múltiples rostros,
delineando el hueco del olvido.
Busco la grieta por donde escape la locura,
atrapada en nudos de un tiempo suplicante.
Verbos paranoicos movilizan los cristales rotos,
degollando a la muerte sobre una cruz,
mientras una luna seca en cuerpo presente
no deja de mirarme.
Del libro En brazos de dos lunas
Capullo no vidente
Diseñó su vida en la mitad del ocaso,
apretando los puños y en violento avance.
Caminó por el borde de su cuerpo,
entre sollozos incoloros y oscuros.
Buscó desesperadamente
encontrarse en la próxima esquina de su cielo.
En la partida perdió su nombre,
junto al último zapato que vestía su paso.
Sobre las aristas brillantes de una estrella
dibujó besos secos,
abandonados por héroes de polvo.
Resistió sin declinar a su sueño
abrazada a sus misterios.
Como un capullo de rosa no vidente
no logró expandir su fragancia,
y hoy visita el jardín sin pétalos,
tan sólo esperando ver
si en algún ocaso volverá a encontrarse.
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Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas.
Joseph Cossman
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Helios Buira
El vuelo
El tipo volaba.
En medio del festejo, mientras los invitados bebían, paladeaban bocados preparados a la sazón y hablaban en agradable reciprocidad, él se elevó verticalmente, apenas medio metro del piso; recorrió lentamente con su mirada todo el salón a la vez que regocijándose de las voces que se iban transmutando en susurro y menguando hasta llegar al silencio. Un intenso silencio; podría hasta decirse un corpóreo silencio. Entonces Él, con graduales movimientos fue tomando posición horizontal, muy lentamente, dando la sensación de que se introducía en ese corporal silencio; así, comenzó a sobrevolar por sobre las cabezas de quienes parecían estatuas dada la inmovilidad provocada por tamaña sorpresa; a medida que él avanzaba en su vuelo de grafías ondeantes, armoniosas, podía observarse también el movimiento de las cabezas que seguían con la mirada el sentido de su trayecto y ese meneo de cabezas era una sinrazón dada la rigidez de los cuerpos. Él, con una sonrisa imperceptible, disfrutaba como pocos pueden llegar a disfrutar de esa manera en todo el planeta.
De repente, se escucha en un grito, una voz de tono metálico, una voz excitada: -¡Eso lo hace cualquiera! Y el cuerpo del dueño de la voz sale disparado como saeta hacia el techo del salón, se estrella en el cielorraso y cae con el cráneo destrozado, quedando inmóvil en el piso.
Es el momento en que los invitados abruptamente salen de su quietud y comienzan entre gritos, llantos, desesperación, a correr por todo el salón, buscando puertas de salida, huyendo, tropezando unos con otros, golpeándose contra columnas, sillas, mesas y todo se transforma en un caos indescriptible.
Mientras, Él, con absoluta serenidad, sale por una de las ventanas y elevándose, se dedica a gozar desde la altura, el espectáculo que ofrece Buenos Aires por las noches.
**********************************
Fundar el porvenir es, primero y exclusivamente, pensar el presente. Lo mismo que crear el navío es exclusivamente fundar la pendiente hacia el mar.
Antoine de Saint-Exupery
**********************************
El tipo volaba.
En medio del festejo, mientras los invitados bebían, paladeaban bocados preparados a la sazón y hablaban en agradable reciprocidad, él se elevó verticalmente, apenas medio metro del piso; recorrió lentamente con su mirada todo el salón a la vez que regocijándose de las voces que se iban transmutando en susurro y menguando hasta llegar al silencio. Un intenso silencio; podría hasta decirse un corpóreo silencio. Entonces Él, con graduales movimientos fue tomando posición horizontal, muy lentamente, dando la sensación de que se introducía en ese corporal silencio; así, comenzó a sobrevolar por sobre las cabezas de quienes parecían estatuas dada la inmovilidad provocada por tamaña sorpresa; a medida que él avanzaba en su vuelo de grafías ondeantes, armoniosas, podía observarse también el movimiento de las cabezas que seguían con la mirada el sentido de su trayecto y ese meneo de cabezas era una sinrazón dada la rigidez de los cuerpos. Él, con una sonrisa imperceptible, disfrutaba como pocos pueden llegar a disfrutar de esa manera en todo el planeta.
De repente, se escucha en un grito, una voz de tono metálico, una voz excitada: -¡Eso lo hace cualquiera! Y el cuerpo del dueño de la voz sale disparado como saeta hacia el techo del salón, se estrella en el cielorraso y cae con el cráneo destrozado, quedando inmóvil en el piso.
Es el momento en que los invitados abruptamente salen de su quietud y comienzan entre gritos, llantos, desesperación, a correr por todo el salón, buscando puertas de salida, huyendo, tropezando unos con otros, golpeándose contra columnas, sillas, mesas y todo se transforma en un caos indescriptible.
Mientras, Él, con absoluta serenidad, sale por una de las ventanas y elevándose, se dedica a gozar desde la altura, el espectáculo que ofrece Buenos Aires por las noches.
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Fundar el porvenir es, primero y exclusivamente, pensar el presente. Lo mismo que crear el navío es exclusivamente fundar la pendiente hacia el mar.
Antoine de Saint-Exupery
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