sábado, 13 de junio de 2026

Damián Andreñuk

Delicia, traición, belleza 

Delicia es apagar la soledad 
sobre una espalda de mujer 
en un instante azul que rompe los absurdos. 

Traición es un incendio en lo sagrado 
una amarga cicatriz fosforescente 
que nunca termina de sanarse. 

Belleza es el intenso resplandor 
de magnolias que se abren 
o una niña entusiasmada por el arcoíris. 


Cárceles y cementerios 

Cárceles y cementerios me limpiaron la visión. 
He aprendido lo importante en el peñasco de las lágrimas. 

Libre como las panteras o los arcoíris. 
Como el reino secreto de la noche. 
Como la luz purificada de ciertas cicatrices. 

Pájaros y flores y niñez divinidades sencillas
He avivado en mis entrañas un fuego de otro mundo. 


Murciélagos y colibríes 

Cae la mañana y con ella algo de mí. 
Cadena de gorriones y cuervos en las calles cotidianas. 
Árboles como brujas que susurran. 
¿Qué me roban los ojos reptiles, 
los ojos ávidos que nunca dan dulzura? 

Atardece 
en el vértigo violento de la ciudad donde vivo. 
Veo palomas dormidas y rostros con huellas de dolor. 
Nada, nada exime 
de asumir la lucidez más ardiente. 

Llega la noche entre murciélagos y colibríes. 
Un sabio transforma su martirio en un reino de luciérnagas. 


Acribillado 

Acribillado 
por una gris codicia. 
En las contradanzas del idilio. 
Entre crímenes y rosas. 
Con la certeza más feroz 
ante todos los abismos. 

Añoro el principio; 
los juegos sin reloj, 
las manos de mi abuela, 
el asombro indecible 
mirando a una tortuga. 

Es duro conocer el rencor. 
La lucha salvaje por la supervivencia. 
El verano desmedido quemando las cosechas. 
Que a veces no hay nada 
debajo de las máscaras. 

Alternancia agridulce 
de música y aullidos. 


Escombros encendidos

He asimilado la vastedad. 
Cuando mi mirada liberó todas sus cargas 
como escombros encendidos.
Cuando mi pecho aceptó su sombra antigua 
de cuervo que agoniza. 
Cuando mi lengua saboreó una mujer 
con nuestras almas fusionadas. 

He forjado la llave milagrosa 
para mutar con elegancia al Otro Lado 
y no volver a este denso territorio 
repleto de trampas 
repleto de prisiones. 

He tiritado en la cumbre del temor. 
He quemado las máscaras mundanas 
perdido en el ocaso brutal 
de la última felicidad transparente. 


Damián Andreñuk 
La Plata, Buenos Aires, Argentina

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