sábado, 13 de junio de 2026

Ana Romano

Basta 

El calmo hastío 
degrada 
el encierro 

Los huesos pesan 
amazacotando 
las vueltas 

Recoge la mirada 
los ojos gotean 

Las botas anuncian 
la soberanía del látigo

Fósforos de carne 
se encienden y cercenan 

Emancipado ese animal 

huye. 


En el barro 

En el barro 
los cascos 

cuando 

en el luto 
sucumben 
los hermanos. 


La mecedora 

Susurran las plantas 
y el fuego rechina en el jardín 

La mecedera atempera 
la asfixia del remordimiento. 


Indagar 

Ráfagas ligeras 
envuelven 
la palidez de la mujer 
Una sombrilla de luna 
observa 
el mar en su enojo 
La arena despreocupada 
se pasea en la cintura 
Un magnetismo aparente 
enjaula las pestañas 
mientras 
indaga con la mirada
los zarpazos del mar. 


Verde 

Oscila 
en el aire 
un verde intenso

El hilo 
sincroniza 
el movimiento 

Llora 
un niño 
su desilusión 

Globo. 


Sobrevolar, revolotear 

Indóciles 
claros oscuros 
sobrevuelan 
los umbrales de la aventura 

Un meneo frágil 
fisura 
el cuerpo compacto 

Revolotean indulgencias 
en los ojos áridos 

Hincada 
Adriana 
zurce tajos 
ensangrentados. 


Poemas inéditos 
Ana Romano 
Poeta nacida en Córdoba. Reside en Capital Federal, Argentina

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