Cada estrella soporta con paciencia
las aburridas miradas de los controladores aéreos.
(También algún poeta se despista contemplándolas
pero eso no supone una reducción en sus impuestos)
Ahora que la más negra noche parece aproximarse,
tengo que declarar que, a pesar de los motores
y los incendios y las sirenas de los coches patrulla
y el día a día terrible que a su luz nos somete,
hay una magia infinita en amarse cuerpo a cuerpo
bajo el influjo amigo de la luna
(esa luna que algún anochecer me regalaste)
¡Ay, estrellas que me visteis besarla en noches como ésta!
Cerrad, cerrad mi herida con un destello clandestino.
Apaciguad el loco galope que ha invadido mis venas.
Disimulad su ausencia con canciones y recuerdos de otras noches.
Detened los relojes en el instante exacto de la nieve
o en el momento inolvidable de París y su Torre
o en las playas nocturnas de Donosti.
¡Ay, estrellas, luna,
cómplices del pasado!
Devolvedme su risa
o convocad el fuego
piadoso que me extinga.
Otra noche más, todo está perdido
Otra noche más, todo está perdido.
Ni una sola parada de autobús
reconoció los ecos de mis pasos.
Ningún pájaro invadió mis pensamientos.
Nadie besó mis párpados cerrados.
Difusos recuerdos de una ciudad lejana
mientras me voy diluyendo entre las sombras.
¡Nunca conocerán mis plantas sus paseos!
Mas una gota de lluvia me acaricia…
…Y nazco.
No he muerto y sin embargo
No he muerto y sin embargo…
Lágrimas blancas de un dios desconocido
caen sobre la calle, se van posando, forman
una brillante capa donde el ojo resbala.
Pero aquí, entre estas cuatro paredes,
otro es el frío que blanquea el ámbito.
El aire viene helado desde dentro.
Ved que al pecho se insinúan cicatrices
profundas como un sol desvanecido.
No me ha sobrevivido ningún ángel.
Tan sólo quedo yo
aquí parado al borde del incierto futuro.
Sé que toda caída es infinita
más allá de las venas.
Pero la fila avanza irremisible
como un vagón de muertos fingiendo ser felices.
No, no he muerto y sin embargo,
en el fondo del mar no hay ojos para nadie.
Y en ese lugar no hay árboles ni pájaros
Y en ese lugar no hay árboles ni pájaros.
Tan sólo destellos del neón engañoso,
plastificados rostros seductores
que te invitarán a conocer mundos atrayentes
y generalmente caros.
Tan sólo sonrisas cosméticas, palabras
aprendidas en cursos de autodefensa dialéctica,
cuerpos falsos de silicona y rayos UVA.
Tan sólo las sortijas y el pétreo edificio de la bolsa
y el culto a los gimnasios y a los titulares diarios
de la sección de economía.
Tan sólo pies afilados siempre prestos a la rápida zancadilla
y el posterior aplastamiento entre disculpas apesadumbradas.
Pero en ese lugar no existe un solo árbol verdadero
y el sol es una brasa de alquiler, y la vida
el torpe simulacro de un incendio.
Poemas inéditos
Sergio Borao Llop
Zaragoza, España
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