domingo, 5 de abril de 2020


Cuenta los días de tu vida, y verás cuán pocos y desechados han sido los que has tenido para ti.
Lucio Anneo Séneca

Carlos Javier Jarquin


Eres prodigio de supremo prestigio

Tu primorosa existencia es el sorprendente
motivo de mi magnífica respiración,
desde ese inolvidable instante que nos conocimos
mi vida tiene sensación única e insuperable.
Hoy con acento universal puedo expresar
lealmente que mi existir tiene glamour ilimitado,
la gracia de coincidir contigo es delicia irrepetible
que viviré en este mundo, eres “embajadora”
de la belleza femenina, el tiempo y el universo
han permitido que desde este momento juntos,
nos perdamos de placer,
nos ahoguemos de inspiración,
pero sobre todo que nos deleitemos
de amor desde hoy, para siempre…
Eres luz de mi mundo,
gracias por darme luz constantemente,
el aroma de tu presencia en mi destino, 
es una preeminencia
que atesoro con fascinación indescifrable,
jamás dejaré de agradecerle al universo
por su genial sutileza para crear tu ilustre elegancia,
eres prodigio de supremo prestigio.


Carlos Javier Jarquin 
Costa Rica


Para amar a una persona y perdonárselo todo basta con contemplarla un rato en silencio. A veces vivimos durante muchos años al lado de otra persona y sólo la vemos de verdad en el momento de sobrevenirle una desgracia.
Maurice Maeterlinck

Adalberto Hechavarría Alonso


Sigo árbol
lejos de los amontonados caseríos
donde el ruido grita
con alternancia
y el aire caliente corre
como niño descalzo
por el pavimento

lejos de los centros urbanos
con el poder humilde
que los días
ofrecen a la vida


Glosa

       Mirando caer la lluvia
       Las gotas en mi ventana.
        Canción popular

Como amaneció nublado
hay cierta melancolía
y en los umbrales del día
un paisaje desolado.
Estoy distante, callado,
y en el recuerdo diluvia.
Por cada imagen que efluvia
existe un verso latente,
mientras divaga mi mente
mirando caer la lluvia.

Un estado de quietud
oyendo llover me envuelve.
Una nube se disuelve
cargada en la infinitud.
El pecho con inquietud
siente avanzar la mañana
y un aguacero desgrana
diminutos proyectiles,
cuando golpean sutiles
las gotas en mi ventana.


Adalberto Hechavarría Alonso
Omaja, Cuba


Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. Poner las cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control.
Denis Diderot

Pedro Murúa Castro


Selector de paz

En un ambiente así
de calles y roces de diálogos entrecortados,
teme, abre de vez en cuando los ojos,
y sus mutis facciones seleccionan al receptor.

No logra contactar.
Aplica las medidas del estándar,
un ruido como de ahogo y
de expresión de silencio.
Mejor callar cuando el aire se presenta así;
un tanto como en desventaja frente a un universo en expansión.
Si usted se da cuenta, elije a sus interlocutores;
enrojece a veces sin motivo aparente. Este silencio que a usted
le atormenta es el selector de su paz.

Este silencio que para usted cierra
muchas ventanas hace que el pensamiento
se introduzca y salga repentinamente por un túnel
de paredes inconclusas, de un alma, de su alma, en continua modificación.
Este silencio que a usted
significa gritos, voces, palabras de grueso calibre
es para él un arma secreta
multiplicada por todas las bombas del abanico de sus emociones.
He notado en las entrevistas el revuelo de argollas de su mirada,
sin duda sus lecturas del canon e incluso aquellas apócrifas
han modelado su ya temeroso carácter.
Su mutismo astral es hoy el objeto de la ciencia,
pero su sentido de pertenencia a la soledad
es la mácula de la mirada triste, sin vida, con una terrible lágrima
que no arrima a su fin.

Ayer en nuestra segunda reunión
habló de sus gustos
       y su apego a la literatura mexicana
       y cómo los personajes de Juan Rulfo
       se le asoman vestidos de gris en sus sueños.
Son muchas aristas,
los tiempos de respiración de las diferentes
capas que componen su máscara vital
no entregan su resplandor tan fácilmente.

Habrá que indagar; los motivos, la inseguridad,
el desapego tan gnóstico que a usted le atormenta.
Una vez por semana, tal vez dos, pero sí, se ajusta a mi disciplina.
        Sus tendencias superiores no serán objeto.
        La fe, la esperanza y la caridad se ven intactas.

Del libro del autor: En otras palabras. 2018


Pedro Murúa Castro
Viña del Mar, Chile


Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar.
Antonio Machado

Fernanda Andriole


Ironía

Mientras la tarde va muriendo
Con el silencio letal de tu recuerdo
Te busco entre las horas donde el tiempo
Sólo es un fantasma que la noche crea cuando te pienso…
Dónde andarás? En qué lugar te habrás quedado que no te encuentro?
Te busco en los laberintos del alma, en los confines de mi cuerpo y estás en todos lados, pero estás lejos.
Qué loca ironía la de este amor que me pesa el pecho!!!
Loca ironía de saber que aún te espero!!!
Que aunque los años y el invierno haya teñido de blanco mis cabellos
Aún te espero… Aturdida por el galope de aquello que no ha sido y que quizás Alguna vez fue… cierto.


Tempestad

Tempestad, absurda, diría necesaria es
Aquella que nos inunda el alma
Cuando el recuerdo como un huracán bravío
Nos lleva las palabras.

Torrente que nos lleva el corazón es el murmullo
Del sentimiento que embelesa nuestro ser cuando se ama
Espejos que en la noche reflejan la imagen de aquello que se ha ido
Ideas que aparecen como daga en los sentidos, que
Juegan con las hojas del otoño y dibujan en el aire los delirios.

Tempestad que nos sacude las olas de los mares, volcán que enciende las heridas y anuncia que va arder.
Y la vida pasa entre pasos que se hilvanan en caminos, entre mosaicos encastrados…
Y la impronta que blasfema los designios nos marca lo que llaman destino.
Y eso es el hombre, zozobra de la espera y de esperanza…


Fernanda Andriole
Inriville, Córdoba, Argentina


La persona feliz jamás se afana por poseer mucho, disfruta plenamente de lo que tiene, en calidad no en cantidad. 
Bernabé Tierno

Teresa Fonseca Oropeza


Tu libro

         (Dedicado al libro de Adalberto
          Todos los Trenes pasan por Omaja)

Mientras leía tus palabras llenas
percibí agigantado el pensamiento
para testimoniar aquel momento
porque tus obras no me eran ajenas.

Las páginas anduve de emoción,
me sentí renacer en la pradera,
subí hasta la más alta enredadera
desde el aliento de tu corazón.

Y tus poemas con esa armonía
me han obsequiado el bien más presentido
como al sediento dan el agua fría.

Descubrir el secreto de tu verso 
que profundo penetra en mi oído
dueña me consagró del universo.


Gestos del alma

              (A Danelis)

Eres la rosa encendida
que a mi jardín ha llegado
para alegrarme la vida
y el camino transitado.

Siempre me has iluminado
con tu juvenil sonrisa
en aquel beso apretado
que se mezcla con la brisa.

El tiempo encarna figura 
de un cariño relumbrante
me orienta como escultura
y con luz impresionante.

Gestos del alma encamina
porque el corazón me anima.


Teresa Fonseca Oropeza
Omaja, Cuba


Siempre que haya un hueco en tu vida, llénalo con amor.
Amado Nervo

Nechi Dorado


Zorzales peregrinos

Perdió su propio rastro y empezó a buscarlo en un claro de luna. En el rayo de un sol malhumorado. En el capricho del viento, en madrugada. Enraizada en arcanos ancestrales empujaba cada hilo conductor de su propia maraña heredada.
Odió ese fuego que sentía extra mundano, casi hierático ardiendo como caldero circulando por sus venas a las que imaginó flacas, pálidas, como si fueran una vara de plástico envolviendo los secretos de un pequeño grimorio*, su propia vida, su esencia. Era como si las venas mantuvieran atada su debilidad inadvertida por todos, resguardándola en un cofre de silencios.
Pensó en esa especie de potrada ya crecida, que la impulsó a desafiar los peores temporales, tratando de sobrevivir como una pajarilla revolcada en un nido de estiércol. Rememoró su pasado fantasmagórico bailoteando entre las horas de su hoy desgastado. Sonrió a medias al recordar la admiración que provocaba a todo aquel que la conociera:
-Es tan fuerte, decían
-Soy tan débil, sabía.
Así transcurría lo que conocía como vida, ella misma fue creadora de una imagen distorsionada sin darse cuenta, creyéndose arquitecta de su propio desgarro inadvertido, aceptando cargar culpas no propias, tragando agravios en un mundo donde las injurias son como una constante naturalizada. Aunque perturben.
En el ocaso de su vida ya deshecha antes de tiempo, antes de ahora, no fue suficiente el canto de los zorzales peregrinos para espantar de su alma tantas ausencias. Así siguió caminando quién sabe hasta cuándo.

Nota de la autora:
*grimorio: tipo de libro de conocimiento mágico europeo, generalmente datado desde mediados de la Baja Edad Media hasta el siglo XVIII, y son muy pocos los que se datan en fechas anteriores al siglo XIII

Nechi Dorado
Buenos Aires, Argentina


¿Qué es lo que más quiero hacer? Esto es lo que no debo dejar de preguntarme ante las dificultades.
Katherine Mansfield

domingo, 22 de marzo de 2020

Editorial


con voz propia nº 95

Revista literaria

Marzo 2020

Propietaria – Editora – Directora: Analía Pascaner

Publicación creada en noviembre de 2006
Distribución y publicación gratuitas
ISSN 2314-0275



Iba La Peste camino a Bagdad cuando se encontró con Nasrudín.
Él le preguntó: “¿A dónde vas?”.
La Peste le contestó: “A Bagdad, a matar a diez mil personas”.
Después de un tiempo, La Peste volvió a encontrarse con Nasrudín, quien muy enojado le dijo: “Me mentiste. Dijiste que matarías a diez mil personas y mataste a cien mil”.
Y La Peste respondió: “Yo no mentí, maté a diez mil, el resto se murió de miedo”.
Cuento sufí




Tiempos de reflexión

En momentos donde una pandemia amenaza a nuestra gente, nuestros peores enemigos son el miedo y la ignorancia.
El miedo paraliza, nos afecta y reduce nuestros mecanismos de defensa natural.
La energía que manifestemos, positiva o negativa, se puede traducir en la magnitud del daño que esta situación pueda causar.
Seamos responsables. Usemos nuestro sentido común y más allá de transmitir pánico a nuestros conocidos y seres queridos, informémonos e informemos a los demás de las medidas necesarias. Procurando a través de nuestra comunicación y energía transmitir paz y amor, que en estos momentos son nuestras defensas más poderosas.
Son tiempos de recogimiento y reflexión, algo tenemos que aprender de esto.

Texto tomado de la web. Incluido en revista con voz propia nº 31 -julio 2009- ante la epidemia de Gripe A




El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió; y afuera no había nadie.
Proverbio chino



Revista literaria con voz propia
Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
Propietaria: Analía Pascaner
San Fernando del Valle de Catamarca
Catamarca – Argentina



Toda lágrima enseña a los mortales una verdad.
Ugo Foscolo


Autores publicados


Revista literaria con voz propia nº 95
Marzo 2020
Autores publicados en esta edición: 



Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia:

Revista literaria con voz propia
Publicación y distribución gratuitas
ISSN 2314-0275
Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner


Cecilia Glanzmann


Desafío

No puedo aceptar
que se vaya haciendo costumbre
silenciar la esperanza
atenuar el valor de la vida
creer en las vanidades del poder.
Sabemos
en ese adentro que nos espera
de los cambios en nosotros
en este hoy oscuro del mundo.
No puedo aceptar
que apaguemos ese leño encendido
siempre amanece
siempre el arco iris
anuncia el fin de la lluvia o la tormenta.
Acepto el desafío   más y más
hermano humano.
La esperanza recupera horizontes
invita al abrazo para acciones diferentes,
a galopar ya en su energía
la del universo, que es de todos.


Alfilerillo de luz

En el terrón más duro de la calcinada greda
encuentro un alfilerillo de luz,
tiritando de penas y miseria
y aún soñando
con amaneceres diáfanos
en medio de la ceguera de los hombres.

En el terrón más duro
la calcinada greda me habla

     los alfileres duelen / el dolor puede ser luz
     la paz es luz parida en los pesebres del alma…

…y hay alfilerillos de luz
sobre los genocidios
y la envidia
…y hay alfilerillos de luz
cantando a la alegría.

Ahí están,
       desde todos los silencios de los códigos
en ese terrón
en el terrón más duro
       de la calcinada greda.

Último poema pertenece al libro Abedul pródigo. Obra escogida por la autora. Edición: EL PICHE CARTONERO, 2018

Cecilia Glanzmann
Nació en Bell Ville, Córdoba. Reside en Trelew, Chubut, Argentina


En la vida ordinaria apenas damos cuenta de que recibimos mucho más de lo que damos, y que es sólo con gratitud que la vida se enriquece.
Dietrich Bonhoeffer 

María Cristina Berçaitz


Un día Dios…

Una mañana Dios se llamó a descanso.
Las estrellas y las aves se desconcertaron: ya no tenían el hilo conductor de sus vidas y, lo que era aún peor, no sabían si lo tendrían al día siguiente.
El sol, liberado, cinco veces apareció tras la montaña y cinco veces se ocultó.
La luna paseó su luz mortecina bajo las aguas del lago.
Los sauces de despeinaron junto al río mientras las luciérnagas, creyendo ser estrellas, se inmolaron contra el cielo.
El hombre hizo noche del día.
Dios, viendo el desorden general, decidió regresar, y todo retomó, una vez más, su monótona rutina.


María Cristina Berçaitz
Buenos Aires, Argentina


Nunca es demasiado tarde para ser lo que podría haber sido.
George Eliot

Haidé Daiban


Borges, letra memoriosa

Hay una casona, patio abierto
con glicinas, y puertas de cancelas,
un refugio de Palermo viejo
que atesora tus palabras nuevas.

Casa que albergó tu alma triste,
tu ironía de genio en laberinto,
barrio como tantos que te viste
de héroe en las letras de tu pueblo.

Hay vestigios de tiempo y
encerrados los ecos
de tu chispa dorada,
de tu lento andar.

Y un fantasma nos marca
taconeando las calles,
las milongas sentidas
de tu pluma al crear.

En la íntima sombra
de las calles desiertas
una esquina te nombra
en rosado almacén.

Y el cuchillo ya brilla
del Muraña bravío
que mentaste en recuerdo
del coraje de ayer.

Vamos por Maipú viendo tu estampa,
en bancos de la Plaza tu esperar
y como el tiempo, sigue tu memoria,
no hay olvido que te pueda borrar.

Encontramos la música en un Borges,
que resuena en canto universal.
Es orgullo la herencia de tus letras,
laberinto de ideas que supiste sembrar…


Haidé Daiban
Buenos Aires, Argentina


Nuestra imaginación nos agranda tanto el tiempo presente, que hacemos de la eternidad una nada, y de la nada una eternidad.
Blaise Pascal

Silvia Susana Rivera


El abuelo Saturnino

El día que lo iban a matar, Saturnino Rivera se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en el que llegaba el obispo. Venía a bendecir las armas, confesar a los rebeldes, darles los santos óleos, rediman sus pecados y continuar su viaje hacia América.
Saturnino había tenido un sueño dulce y tranquilo. Su mente estaba relajada. Había llegado el día tan esperado. Del otro lado del muro, su compañero de calabozo, dio tres golpes secos y uno cortado. Durante el tiempo del encierro habían establecido una amistad. En el muro que los separaba había un hueco pequeño por donde se enviaban mensajes. De esta forma planificaron la fuga.
Llamó al guardia. Este se acercó a su celda. Santiago con los grilletes de sus manos, lo ahorcó y le quitó las llaves. Fue a la celda de al lado y liberó a su amigo. Corrieron hacia el puerto. Se tiraron al agua y subieron al buque del prelado. Como Jonás, se escondieron en la bodega del barco y emprendieron viaje junto con aquél que no pudo cumplir con su mandato divino.
Es así, que hoy puedo contar la historia de mi abuelo Saturnino Rivera.


Silvia Susana Rivera
Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina


Yo no soy lo que me ha ocurrido. Yo soy lo que elijo ser.
Carl Jung

Ana Romano


Carisma

Las manos
con algo
de un hálito
de la sabiduría
se posan
La chalina flamea
en el cuello decorado
El instante
es acompañado por los gestos
Las cuentas
husmean los dedos
La utopía
es engalanada por las plegarias
El canto hierático
auxilia
La sanación
irradia la abadía
Barnizada
se desploma
ante la vestidura.


Corolario

Recuerdos
y su tráfico
tóxico
en la mente
y esto
en aguas bizarras

Bosteza
y cierra la mochila
¿Decidido?
salta
a ese vacío.


Sedimento

Vacía
y en el centro
Salpico
Circula
la ira
en el hueco
Asombro
entre llagas
Giro
a la pena

Flota.


Ana Romano
Poeta nacida en Córdoba. Reside en Capital Federal, Argentina


Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.
Aristóteles

Hilda Augusta Schiavoni


La armonía

La armonía es un concierto
de miles de ruiseñores
donde impera la belleza
entre hermosos sones.
Es el mármol suavizado
bajo formas perfectas.
Es la melodía selecta
que anida en los corazones.
Es un poema cadencioso
donde resplandece la concordia
o una niña candorosa
que camina entre flores.
La armonía es la versión perfecta
que une el primor,
se solaza entre las Musas,
da paz a los Hombres
y reverencia al Señor creador.


Indio Siglo XX

Indio cachuzo,
mugroso, harapiento,
machao de trabajo
y de sufrimiento.
Con los ojos mudos
miras hacia adentro
el imperio lejano
que se llevó el viento
y las chuzas del blanco
en un solo momento.
Ausente en el progreso,
no abres los ojos, indio;
yo te entiendo.
No quieres ver la daga
con que prolongan
tu sufrimiento,
ésa, que llaman crecimiento,
mientras
te revuelcan las crenchas
y te mantienen
en el pisadero.


Hilda Augusta Schiavoni
Inriville, Córdoba, Argentina