Viktor Frankl
jueves, 10 de abril de 2025
Rolando Revagliatti
“Le mort en direct”
Estoy listo
aunque borroso en las panorámicas
para los acercamientos, para la vigilia
Estoy listo
para tanto como hay en esa mujer
en los parques, en el cementerio
Lloro, pestañeo
pero sigo listo
aunque me resienta en la oscuridad
Tomas largas
para llevarla al mar
en mi cámara
Estoy listo
para interceptar la trasmisión
Estoy ciego.
“Le mort en direct” (“La muerte en directo”) de Bertrand Tavernier.
* * *
“Ed Wood”
Descreemos que logren ustedes resistir
la estética hórrida, urticante, pingüe
que los incitaría a ulular, persignarse, contraer
en menos de lo que tardarían en aterrizar
nuestros ígneos platillos voladores
o en menos
de lo que cede al trueno el relámpago
Cualquiera de nuestras enrarecidas atmósferas
los liquidaría rara y atmosféricamente
cualquiera de nuestras polvorosas estampidas
los pulverizaría en sus butacas
Jalamos los hilos, cortamos:
¡ESTUVO PERFECTO!:
casamos en una alta iglesia cósmica
a la travesti Angora, fresca, repentista
con el cavernario Metadona, talentoso, ubicuo
(cualquiera de estas mancomuniones
inasumidamente
los conmovería)
El Emperador Galáctico oficiaba
con nuestros bautistas.
“Ed Wood” de Tim Burton.
* * *
“Police Python 357”
Sus propias balas lo llevaron al último tren de París
a ser fotografiado en la noche
a lamerse solo
No requirió a otro balas
para ser el positivo de esos negativos recuperados
para seguirla y golpearla a la fotógrafa
Sus propias balas lo llevaron a desaparecer
con sus objetos por el fuego
al estigma del vitriolo
a la escena del crimen
Sus propias balas lo llevaron a la bala que lo mata
al asesino.
“Police Python 357” (“Policía Python 357”) de Alain Corneau.
* * *
“Striking distance”
“Esas carnadas en el río
me las ponen a mí”
dijo Bruce
“Eres un pez envenenado”
pensó de sí mismo
“Pero aún vivo y hambriento”
dijo.
“Striking distance” (“Zona de impacto”) de Rowdy Herrington.
* * *
Ese vestido verde
Ese vestido verde
feo
en el cuerpo desmayado
entre los brazos de Frank Sinatra
le queda bárbaro
a Kim Novak.
* * *
“As good as it gets”
Tener una vida
por fin y sin embargo
Hacernos una
Desvencijado el sarcasmo humildemente
acaso sólo reste
gozar.
“As good as it gets” (“Mejor… imposible”) de James L. Brooks.
Poemas pertenecientes al libro del autor: Tomavistas
Rolando Revagliatti
Buenos Aires, Argentina
Ana Romano
De la memoria
La memoria
ensalza zonas de riesgo
Descienden dispersando
los brotes
desestimando las visiones
mientras cavan
círculos violetas.
Enhebra
Acorralada
en la quietud
enhebra
su contorno.
Cuerpos
Apareándose en la orfandad
serpentean las sombras
La garganta embalsama
el efímero silencio
Decentes muslos
enjaulan jazmines
y en los tardíos recuerdos
se mutila la noche
que desnuda otro cuerpo.
Sin pensar
Desgano
en tus arrugas frágiles
en la almohada
en tu cama
Sin pensar, yo
inquebrantable
exploro.
* * *
Asomada
desde un disfraz
de espejo
es coronada.
* * *
La aureola plateada de la luna
se refleja
en el alma descolorida
de un rostro que amanece.
* * *
Hacia mí
sopla
el libro ese
su melancolía.
Derrama
La partida derrama
su acotado vacío
en el umbral de una
penosísima lágrima.
Las gardenias
Las gardenias
se alojan en el abanico
de quien escudriña
silencios que retuercen
confrontaciones.
Orgullo
El orgullo
despedido, por el cansancio
redimensiona, o bien captura
las miradas
y es postergado
discontinuado
el desencanto.
Poemas inéditos de la autora
Ana Romano
Poeta nacida en Córdoba. Reside en Capital Federal, Argentina
Roberto Romeo Di Vita
El hombre de las bolsas
Llegó a casa pereciendo la mañana de un mes de noviembre. Venía más allá de la General Paz, dejó sus huellas en edificios fantasmas del barrio de Villa Linch. Cruzó por la populosa Villa Maipú y cuentan los que saben que lo vieron fatigar las calles de Villa Martelli, Villa Concepción, Villa Libertad y el antiguo Puerto Billinghurts.
Lo vi esa mañana recorriendo con sus siete bolsas a cuesta el Paseo Vía Civitanova de la Plaza San Martín.
Su canto melodioso llegaba a nuestros corazones. Cantaba con un acento castizo, suave y dulce a la vez, se refería a olivares en flor, a tierras fecundadas por la hoja del arado, a balcones con muchachas florecidas que recibían serenatas de Romeos apasionados.
Esa canción también hablaba de una guerra cruel y lejana, de una tal Pasionaria amada hasta el sacrificio por obreros y mineros asturianos.
Hermosas canciones escuchamos en la Plaza San Martin esa mañana de noviembre, de parte de este anciano de quijotesca figura y de andar sereno.
No sé por qué motivo, lo asocié con la imagen de nuestro Martín Fierro, siendo tan distantes la una de la otra. Tal vez porque me pareció que compartían casi iguales pesares.
El anciano de las bolsas, al terminar sus canciones, caminó otro trayecto y se llevó consigo sus siete bolsas arcanas. Aplaudimos emocionados a tan brillante juglar y tierno abuelo de la plaza.
Éste no pudo verme, su mirada iba más allá del Océano Atlántico, quizás en un punto fijo de la tierra española que lo viera nacer.
Roberto Romeo Di Vita
Buenos Aires, Argentina
Jorge Dipré
Escrito en el cielo
Podría no haber sido.
La espuma cubría los pies
como si el olvido nos acariciara.
Pereza primordial
incluso para garabatear en la arena
una invocación.
Las huellas fueron arrebatadas
por el resplandor del mar
o por ese cielo de palabras.
Febrero 2016
Mientras
Me habré dormido.
La noche dio otra vuelta
o el mundo cambió su eje;
el perfume de los paraísos
en invierno
el olor a tierra mojada,
este frío de verano
un verso extraviado.
Algo se movió
mientras soñaba.
24/10/2015
Verano
Hace calor
y no encuentro un verso
que no pueda ser traducido al rumano.
Te diría que te deseo
pero las gotas de transpiración
impiden que te abrace.
La imagen tras la ventana arde;
me pregunto
por mis amigos
a los que ya no hablo
a los que de a poco voy olvidando
como si un viento leve
levantara las cenizas y la tierra
de un callejón
en un pueblo muerto llamado
extrañamente,
Memoria.
Vos me mirás
y eso no puede traducirse amor.
¿2017?
Futuro imperfecto
A donde nunca he estado
aunque distinto
regresaré.
Alguna palabra
inevitable
me traiciona.
Que no sea
Amor
Que no sea
en esta espiral
solo
un agujero
donde
no estoy.
10/11/2015
Cada tanto
“Cada tanto, hay que romper un jarrón chino de la dinastía Ming, y rearmarlo”
Jorge Alberdi.
Romper una obra de arte milenaria y excelsa es una necesidad. Rearmarla es un arte tan milenario como aquel que le aportó su valor de ícono de una época, y también necesario.
El concepto puede horrorizar pero, en realidad es una dinámica que se viene dando desde nuestra primera expresión; lo “nuevo” siempre surge de una “rotura”, lo que cuestionaría tanto el concepto generalizado de Rotura, como el de Nuevo.
Agosto 2023
Jorge Dipré
Córdoba, Argentina
Adriano de San Martín
Quieta balada de la eternidad
“que no me llame nadie,
que no quepo en la voz de nadie”
Declinaciones del monólogo, Eunice Odio.
En la bañera extendida, visión única y perfecta,
amparada por andróginos arcángeles, ya ida,
ya quieta, es el místico momento cuando tus ojos
verdes auscultan el tiempo del fuego, la tonada
azul del firmamento, la apagada sinfonola donde
arden tus amantes y quienes negaron tus octavillas
de furor por o contra un mundo en llamas. Nunca
lo supimos, ni lo sabrán las amapolas; acaso
las almas de los poetas que te acompañan
o las trompetas de jazz que acordonan la danza
perpetua en esa tina que permanece cual imagen
feroz de la patria que tampoco tuviste, la que negaste
y amaste como nadie.
En esa tumba líquida de luz
donde reposa la ceniza sosegada, por ahora,
para siempre, filme inédito que proyectan
y visionamos repetida e incesantemente, deja vu
absurdo acerca de la Gran Dadora que convoca
y sostiene la eterna circularidad de la palabra.
Matria
He asistido al ascenso y caída
del país más feliz del mundo.
Crecí arropado por la solidaria
condición del pacto, por la entusiasta
ola cooperativa del proyecto.
Estuve en sus aulas, fábricas,
galerías, teatros, museos, cantinas.
En la plaza pública del carnaval
y la polilla. En sus mascaradas,
en el espanto de la cacería nocturna.
En el resplandor de playas, bosques,
montañas, llanuras, lagos, lagunas,
tierras de ancestros siempre llovidas.
Ahora cierran el telón. Clausuran
la feria de lo colectivo, ahogan
el sonido y apagan las luces.
Quienes se quedan en la oscuridad
para siempre, aplauden, aplauden, aplauden…
Poesía
…pero que vuela saca las uñas duerme
vive ahí
-¿en dónde?-¡aquí en el entornado
desierto mundo del amanecer!
Carlos Martínez Rivas
Tarde de lluvia
en algún bar (el Morazán digamos)
sin que cesen la lluvia
ni el bar
El patio verdefruta de la infancia
Mujer con cabello suelto
por el sueño donde cabalgo
sobre pechos abiertos
cuando despierto
Vaca rumiante con nubes en la memoria
de colinas cafetos recreos
en los primeros besos al fuego
Multitud agitadora de letras
sepulturera de palabras
contra el caviar la baba la ceguera
Yegua desbocada cruzando el río
con pequeño jinete futuro poeta
“Convertir lo interior en exterior”
al mediodía del camino
con el arrullo de los pastizales
y la techumbre azul de pájaros idos
Perro pastor tras el hato de la luna
con la palidez de marzo en el rocío
Muchacha desnudándose con lentitud
ante las playas agitadas de nuestro desvarío
Pero siempre al acecho sin cuartel
salvajemente embellecida
con machete
¡amenazante!
Dos primeros poemas pertenecen al libro del autor: Secuencias, 2023
Último poema, del libro del autor: Profesión u Oficio, 2002
Adriano de San Martín
San Carlos, Costa Rica
Anabel Vera Suárez
Tinte de amor
Mi amor puede ser el tuyo
Pero alcanza otro antes de mí
Tiene en el cuello un rosario de Oro Azul.
En la cabeza un sombrero malcarado
Aunque lo adorno con frutillas y coqueteos.
Mi amor ha perdido la calle
No responde mis quejas
Este sollozo imposible de escucharse
En la otra esquina donde duermes
Donde los autos nunca llegan
Donde te escondes de mis pasiones.
Estoy voceando en la ciudad
Para alejarme, dejarlo en el camino.
Su ruidoso estruendo me hace volver.
Mi amor aún corre por estas estrechas calles
Pero tu nombre no ve mi rostro
No mira los bancos donde te espero
No entiende la marcha angosta del tiempo
se vuelve loco y va y duerme.
Versos para Huidobro
Cuando la tristeza venga a mí
No me alegren ni las calles llenas de gente
Ni la música en el parque
Ni los regalos, ni el pescado frito
Quiero que estés ahí
Porque contigo me salgo de lo cotidiano
Te entretejo en mis pensamientos
Y eres a quien más atención presto.
Cuando la tristeza venga a mí
Quiero tenerte para poder ver
Más allá del tiempo,
más allá del pueblo, más allá del mar.
Cuando la tristeza venga a mí
Estarás conmigo Huidobro como
Si fueras roca.
Aunque Chile se trague mis pasos.
La fuga
Como ciervo asustado
Quieres cruzar el cerco
Mover la cabeza y desaparecer sin dejar huellas
Quieres animal del monte
Perderte en los trillos debajo de los careyes
Ah si el suspiro del susto
No desparece
Con tan solo esquivar la flecha.
Panes y peces
Nos gustaría volver un día a ser como nunca
Traer panes y peces para todos.
Amarnos como en ningún tiempo, sentarnos y hablar
Sin exprimir el pensamiento, no mirar el reloj
No existir a la mira de una sola noticia
Sobre guerras y epidemias, sobre el que cometió la falta
Y ahora es el detalle del que viene detrás.
Abrir las ventanas y las puertas
Tomar del aire su brisa más tranquila
Bajar al río, observarle de un golpe el fondo que estaba oculto.
Nos gustaría besarnos y besarnos, pegar los cuerpos todos
Como si fuéramos a despedirnos de tanta enfermedad.
Ganas de tenerte
Esta gana de tenerte me hace muda
Estoy guardándome para tus besos
Porque sé que oculto ahí entre la gente
Me llamarás con el gesto mágico de tus manos.
Hombre de besos apretados.
Textos del último poemario de la autora: Amar de un grito
Anabel Vera Suárez
Fomento, Cuba
María Pugliese
en lo que cae sobre cimientos de algas y raíces
para crecer de nuevo
en tu mirada que niega las orillas
para permanecer lejos siempre lejos
en los patios de naranjos
en las bicicletas colmadas de plantas y rosas
a la espera de piernas y movimientos
en los cables que arrullan a palomas en celo
en el felino atento por saltar al vacío
en un lado
en otro
* * *
que llegue al ritmo
de la persistencia
que cubra con su manto
lo inhóspito y lo yermo
que caiga
y no deje de caer
que esta lluvia amanezca
con junio
y se esparza
y trace horizontes
que llueva entonces
sin tregua
que caiga y no deje de caer
para dar paso
hacia arriba
al abajo
* * *
se alimentó del agua
con un goteo perseverante y quieto en apariencia
asistió al desprendimiento minucioso
de los jacarandás
al oleaje de tilos
a la danza de plátanos
al péndulo de glicinas en flor
reconoció
su recinto en el desorden
a pasos de la pared y los mentales
de lo hostil y de los sinsentidos
permaneció al acecho
de la luz refractaria
del sol y las estrellas
* * *
¿y entonces?
¿en nombre de qué o quién?
¿de lo extremo e inaudito?
¿de lo inquebrantable?
¿de lo obsceno?
¿dónde?
a un paso
del vacío y los barrancos
del estallido
que no es fin
sino principios
en medio de bosques
entre lianas y líquenes
desde el asilo a las cavernas
con el reverbero del agua
o su espejismo
¿con cuánto?
sin más
que una hora señalada
despojos
aguijones en sangre
sin más
que un manto de niebla espesa
¿por cuánto?
a precio
de un beso
y dos abrazos
un son de violetas enlazadas
cae
es lo único que cae
haz de luces
cae
de cara al sol
de cara al sol
Textos del poemario inédito de la autora: El silencio de los corales, 2024
María Pugliese
Muñiz, Buenos Aires, Argentina
Beatriz Caserta
Hojas de otoño
Abril cumplía el mandato de la naturaleza, despojando a los árboles de sus hojas muertas.
Manuela, Lucía y Belén salían del Normal 10, las veredas rotas de Tres de Febrero lucían alfombradas por las hojas de otoño.
Experimentadas pisadoras, buscaban las ocres, las sabían bien secas y crujían bajo los abotinados (que odiaban).
- ¡Nena! No me empujes, yo la vi antes.
A pesar del empujón, Manuela logra el objetivo y disfruta del crujir.
- ¡Ay! ¡Ay! No, no fue sin querer -Lucía apoyada en una rodilla, se masajeaba el tobillo-. Me pateaste con ese zapatón.
Belén se siente horrible… realmente no la había pateado adrede; pero cuando Lucía le dijo zapatón, la odió, y la sentó en la vereda sin compasión… a ella zapatón, que tenía el complejo de calzar cuarenta.
Lucía grita:
- ¿Te volviste loca Belén? ¡Mira el guardapolvo!
- ¿Ahora también me tiraste sin querer?
- ¡Chicas! - grita Teresa; la portera estaba limpiando las aulas que daban a la calle, y los gritos la hicieron salir-. ¿Por qué gritan así? ¿Lucía qué haces en el suelo?
- ¡Señoritas! En la puerta del colegio con esos modales de… parecen los del Industrial.
La secretaria las miró despectivamente y volvió a entrar.
- Justo la bruja tenía que verlas… ¡Ay! Mañana las llaman de la dirección.
Teresa sufre, Teresa compinche del centenar de adolescentes que pueblan el Normal.
¿Teresa era? Teresa… y nunca hizo falta saber nada más que su nombre.
Beatriz Caserta
Buenos Aires, Argentina
Ricardo Ponce Castillo
Lotería de amor
Descubrí, amada mía
en el cénit de tu mirada
cómo revolvías mis sueños,
como lotería de amor,
para ver si te tocaba
mi sonrisa que te haría feliz,
mis caricias que te harían
soñar, cantar, bailar, reír,
mis besos plenos de pasión
que te llevarían al premio mayor:
hijos, familia, el amor de Dios.
Feliz construí un castillo,
con el más hermoso jardín,
como el celestial que el padre dios
tiene preparado para recibirnos
cuando llegue la hora desconocida
de nuestro retorno a casa;
lo cubrí de flores y árboles,
con frutos sagrados, cuya savia,
con ingenio la trocamos en vino,
y otros que con su cuerpo
lo trocamos en pan de vida.
Por eso, te reitero amada mía,
mi amor por ti es eterno,
y te cubro de joyas y vestidos
que modelen tu figura corporal,
y cenicientos zapatos que te llevarán
a caminar por el valle de los sueños,
por eso, sólo mírame y regálame
una sonrisa para hacerlo realidad.
23.08.24
La música
Antes, cuando las cítaras
eran acariciadas
como la madre a un hijo,
las notas musicales
acariciaban el cuerpo
de las odaliscas
y éstas impregnaban
ceremonias sagradas
y nos llevaban a conversar
con el padre Dios.
Así era la música,
un deleite para el paladar el alma,
un pan en momentos de aflicción,
un vaso de agua en las sequías,
un beso de mujer enamorada.
Qué pena, la nueva generación,
ahora prefieren más
la sonajera de tarros
y canciones en idiomas
que ni entienden.
Dios, qué fácil es para el mal
envolvernos con su mentira
y llevarnos por el camino del dolor.
¡Qué pena!
No es tu culpa
Ya lo sé, por favor ya no llores,
entiende, no es tu culpa,
en tu malévola construcción
los humanos inteligentes
celebraron tu nacimiento
brindando con champagne
con su socio, la muerte.
Sí, lo sabemos, somos humanos,
traerás muerte y destrucción,
no es tu culpa, créeme,
doblegados por el dios Dinero
no pudimos ni siquiera evaluar
nuestro grado de idiotez.
Estamos como estamos
porque el bueno,
el que tenía que alzar la voz
no fue capaz de protestar
por el atropello a su derecho.
Te llamaron la bomba atómica,
temible por tu poder,
anda, ven, te esperamos,
la corrupción y la frialdad
de los con corazón podrido
te llevan en su idiotez
a nuestra autodestrucción.
Últimos dos poemas, tomados de la web 'Literatura y algo más'
Ricardo Ponce Castillo
Coquimbo, Chile
Gustavo Reyes Escalona
Otras verdades
Necesito creer
en el claro-oscuro
que me devuelven los espejos
en la quiromancia
que predice las líneas de mis manos
en la verdad o la mentira del horóscopo,
necesito creer
en mis retazos,
mis odios y mis complacencias
necesito creer
como un filántropo
cuán inocua es la maldad
si se combate,
a golpes de cerebro
necesito, tan solo creer
en la inmaculada virginidad
de otras verdades.
Mi corazón
Mi corazón,
Es una campana de cristal
Un beso,
Una palabra tímida al acecho
Mi corazón
Enferma de amor por primavera
Y gusta de:
La luz, el mar, la libertad, el aire
Mi corazón se emborracha de paz
Ante una mirada tierna
Y ante un niño
Mi corazón, infarta
Si le falta el verso.
Siempre
Antes de nacer,
ya estabas
sembrándome caricias
en tu panza
cantándome las nanas
inventándome un nombre
al nacer,
fuiste: cama, camino y alimento,
día, tarde, noche, madrugada
sin importar cansancio,
tú el bastón del primer paso,
el consejo
y también la reprimenda,
el perdón, la confianza
la luz, lo sagrado
en lo bueno y en lo malo
junto a mí, tu paso
hoy,
ya has partido hacia lo eterno
yo, aquí a mi lado
siempre te llevo.
Aviso
que este artificio humano
que es mi cuerpo
explotará cualquier domingo
de un verano por venir
Aviso
a los que compartieron
mis extrañas fantasías
que pueden brindar por mí
y beber su ron ese domingo
Aviso
que por el momento,
voy a seguir Amando
y escribiendo versos.
Último poema tomado de la página de 'Revista Montaje'
Gustavo Reyes Escalona
Vázquez, Puerto Padre, Cuba
Ivan Pozzoni
Hotel Acapulco
Mis manos demacradas siguieron escribiendo
convirtiendo en papel cada voz de la muerte,
no dejé testamento,
olvidando cuidar
lo que todos definen como el quehacer normal
de todo ser humano: oficina, hogar, familia,
el ideal, al fin, de una vida normal.
En el lejano futuro de 2026, toda la defensa
de un contrato indefinido,
tachada de desequilibrada,
encerrado en el centro de Milán,
en el Hotel Acapulco, un hotel decrépito,
reclamando la cosecha de sueños marginales,
agotando los ahorros de toda una vida
en revistas y comidas escasas.
Cuando los Carabinieri irrumpan
en la decrépita habitación del Hotel Acapulco
y encuentren a otro muerto sin testamento,
¿quién contará la historia ordinaria
de un viejo cortavientos desgastado?
Epimilligram
No debes enfadarte si a veces te nombro,
te he hecho inmortal en el “retrato anónimo”.
Mi tinta graba mejor que un tazón de cicuta:
sin que nadie lo sepa, tu reputación ha evolucionado.
No encajo
No encajo, tengo un trastorno límite de la personalidad
reparto codazos como Greg “El Martillo” Valentín,
si no me aplico nunca podré aspirar al Premio Nobel
un ternero irreductible entre las vacas negras de Hegel.
No encajo, tengo un delirio esquizofrénico
odio al pueblo y mojo mi pluma en arsénico,
canto, fuera del coro, como un mitómano de Factor X
desactivando bombas y lidiando con un detector de metales.
No encajo, tengo una disposición asesina,
deambulo entre los zombis, al estilo del Rey del Pop en Thriller,
volando bajo sobre la costa cito cocientes,
obligado a empaquetar subtítulos para los no usuarios.
No encajo, tengo todo tipo de fobias,
incluyendo mi amor por el verde, como virtuoso dendrófilo,
incendiando el mundo, difuminando el tiempo con el zoom,
me rindo a la obsolescencia de la consecutio temporum.
La balada de Villon
La muerte tiene sus ojos de verano coloreados
baila con el ahorcado, endosa cabezas decapitadas
le cuenta al suicidio sus historias de invierno,
que la lágrima de un suicida puede extinguir el infierno.
La muerte recoge flores de huesos gastados
en cerebros goteantes y cuencas oculares agujereadas,
llora flores de nenúfar en el estómago de los ahogados,
ella, puta, frágil, adiós al celibato.
La muerte se casa con el cadáver quemado,
sigue siendo la única fuerza fuera de la lógica del mercado,
abraza al hipercapitalista, al anarquista, al indiferente,
sin darse cuenta de que no sirve para nada.
Clamamos por la vida, abolimos la muerte,
lo intentaron en masa con el apoyo del arte,
distraídos con ricos homenajes y cotillones,
abolimos la muerte y cantamos Villon.
Ivan Pozzoni
Monza, Italia
Salomé Moltó
Me molan los maniquíes
Tiempo ha, cuando aún no existían los Centros Comerciales, muchas de las modistas sobre todo las que tenían cierto “caché”, poseían un maniquí. Eran personas muy respetadas y al maniquí lo utilizaban para las clientas con cierto relieve, con el propósito de ahorrarles y hacer menos viajes para probarles el modelo que habían seleccionado. Hasta aquí todo perfecto.
Transcurrido cierto tiempo, fueron extinguiéndose las modistas y surgieron los modistos, “los creadores”. Ellos son los que han cogido el relevo a las modistas que ahora son jornaleras, es decir, las que realizan el trabajo sin ser vistas. Más claro, las invisibles, están en la trastienda, aguja en ristre y trabajo a destajo.
Los modistos son una especie de voyeurs, son muy “famosos”, como las estrellas de cine, vamos. De manera que ahora los maniquíes son sustituidos por gráciles y exuberantes mujeres jóvenes, guapas, curvas, pechos duros, potentes, mucho “glamour”. Pero a mí, lo que me apasiona de las maniquíes, no sé cómo decirlo: Son como ingrávidas esculturas, figuras fijas, tienen un no sé qué de misterio… No hablan y resuelven todo, si les pinchan con las agujas para hilvanar cualquier parte de la prenda que están creando, no se quejan, no se mueven, no incordian.
Hacer costura sobre los estáticos maniquíes intuyo debe ser un frenesí, con ganas les ponen, les quitan, les ajustan el talle, cortan, pegan. Certifico que debe ser un placer trabajar con las maniquíes. Yo adoro el trabajo sobre el maniquí y me recuerdan a algunos cuadros de Picasso, Chagall o Matisse que han utilizado cuerpos de mujeres con cierto aire de figura-maniquí.
Refinando, ajustándome más al lenguaje de mo-dis-ta, hago constar que los maniquíes son mi debilidad ya que creo que son un objeto artístico e irrepetible. Y doy fe, al acabar este escrito, me voy a comprar un maniquí.
Texto del libro de la autora: Cosas que quiero decir, 2018
Salomé Moltó
Alcoy, Alicante, España
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Cada experiencia lleva en sí misma su lección.
Frank Herbert
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domingo, 2 de marzo de 2025
Editorial
con voz propia Nº 139
Revista literaria
Marzo 2025
Propietaria – Editora – Directora: Analía Pascaner
Publicación creada en noviembre de 2006
Distribución y publicación gratuitas
ISSN 2314-0275
Si todo a tu alrededor parece oscuro, mira de nuevo: quizás tú seas la luz.
Rumi
Van pasando mujeres
Cada día que pasa, más dueña de mí misma,
sobre mí misma cierro mi morada interior;
en medio de los seres la soledad me abisma.
Ya ni domino esclavos, ni tolero señor.
Ahora van pasando mujeres a mi lado
cuyos ojos trascienden la divina ilusión.
El fácil paso llevan de un cuerpo aligerado:
se ve que poco o nada les pesa el corazón.
Algunas tienen ojos azules e inocentes;
van soñando embriagadas, los pasos al azar.
La claridad del cielo se aposenta en sus frentes
y como son muy finas se las oye soñar.
Sonrío a su belleza, tiemblo por sus ensueños,
el fino tul de su alma ¿quién lo recogerá?
Son pequeñas criaturas, mañana tendrán sueños,
y ella pedirá flores… y él no comprenderá.
Les llevo una ventaja que place a mi conciencia:
Los sueños que ellas tejen no los supe tejer,
y en manos ignorantes no perdí mi inocencia.
Como nunca la tuve, no la pude perder.
Nací yo sin blancura; pequeña todavía
el pequeño cerebro se puso a combinar;
cuenta mi pobre madre que, como comprendía,
yo aprendí muy temprano la ciencia de llorar.
Y el llanto fue la llama que secó mi blancura
en las raíces mismas del árbol sin brotar,
y el alma está candente de aquella quemadura.
¡Hierro al rojo mi vida!
¿Cómo pude durar?
Alma mía, la sola; tu limpieza, escondida
con orgullo sombrío, nadie la arrullará;
si en música divina fuera el alma dormida,
el alma, comprendiendo, no despertara ya.
Tengo sueño, mujeres, tengo un sueño profundo.
Oh humanos, en puntillas el paso deslizad;
mi corazón susurra: me haga silencio el mundo,
y mi alma musita fatigada: ¡callad!…
Alfonsina Storni
Argentina, 1892-1938
Termina cada día y hazte con él. Hiciste lo que pudiste. Algunos errores y cosas absurdas se han deslizado; olvídalos tan pronto como puedas. Mañana es un nuevo día: debes comenzarlo con serenidad, con un espíritu demasiado alto como para ser gravado con tus viejas tonterías.
Ralph Waldo Emerson
Revista literaria con voz propia
ISSN 2314-0275
Propietaria: Analía Pascaner
San Fernando del Valle de Catamarca
Catamarca – Argentina
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor.
Analía Pascaner
Mi corazón se conmueve por todo lo que no puedo salvar. Tanto ha sido destruido.
Adrienne Rich
Autores publicados
Albert Schweitzer
con voz propia Nº 139
Revista literaria
Marzo 2025
Autores publicados en esta edición:
Haidé Daiban
Gerardo Molina
Manuel Serrano
Elena Garritani
Daniel Abelenda Bonnet
Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia:
https://revistaconvozpropia-autorespublicados.blogspot.com.ar/
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor.
Analía Pascaner
Revista literaria con voz propia
Publicación y distribución gratuitas
ISSN 2314-0275
Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner
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