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domingo, 4 de marzo de 2007

Editorial

.........................Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?
.........................Frida Kahlo


con voz propia nº 3 - enero 2007



Queridos amigos, lectores y colaboradores:

Deseo que hayan comenzado bien el año y con disposición para recorrer este 2007 con entusiasmo, que tengan satisfacciones y se sientan gratificados en las actividades que emprendan.
con voz propia estará a vuestro lado, juntos transitaremos el camino de este desafío literario, compartiendo y disfrutando el esfuerzo de publicar y el placer de la lectura.
Hace pocos días recordé una canción de María Elena Walsh y en esta oportunidad le cedo la palabra: ella expresará aquello que a algunos de nosotros nos hace tanto bien escuchar.
Les dejo un abrazo cálido y mis deseos que cada uno de sus días sea agradable.

Analía Pascaner

* * *

El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestra meta sea demasiado alta y no la alcancemos, sino que sea demasiado baja y la consigamos.
Miguel Ángel

* * *

Como la cigarra

María Elena Walsh

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.


Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.


Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui
sola y llorando.
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez,
y volví cantando.


Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.


Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando.
A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.


Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente

que vuelve de la guerra.


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Nunca andes por el camino trazado pues él te conduce únicamente hacia donde los otros fueron.
Graham Bell



............................Edición y dirección: Analía Pascaner

............................San Fernando del Valle de Catamarca

............................Catamarca – Argentina

Charles Chaplin

El Gran Dictador

Realmente lo siento, pero no aspiro a ser emperador. Eso no es para mí. No pretendo regentar, ni conquistar nada de nada. Me gustaría ayudar en lo posible a cristianos y judíos, negros y blancos. Todos tenemos el deseo de ayudarnos mutuamente. La gente civilizada es así. Queremos vivir de nuestra dicha mutua... no de nuestra mutua desdicha. No queremos despreciarnos y odiarnos mutuamente.
En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede garantizar la subsistencia de todos. El camino de la vida puede ser libre y magnífico, pero hemos perdido ese camino. La voracidad ha envenenado el alma de los hombres, ha rodeado el mundo con un círculo de odio y nos ha hecho entrar marcando el paso de la oca en la miseria y en la sangre. Hemos mejorado la velocidad pero somos esclavos de ella. La mecanización que trae consigo la abundancia nos ha alejado del deseo. Nuestra ciencia nos ha vuelto cínicos. Nuestra inteligencia, duros y brutales. Pensamos en exceso y no sentimos bastante. Tenemos más necesidad de espíritu humanitario que de mecanización.
Necesitamos más la amabilidad y la cortesía que la inteligencia. Sin estas cualidades la vida sólo puede ser violenta y todo estará perdido. La aviación y la radio nos han acercado los unos a los otros. La naturaleza misma de estos inventos requería la bondad del hombre y reclamaba una fraternidad universal para la unión de todos.
En este momento mi voz llega a miles de seres esparcidos por el mundo. A aquéllos que puedan comprenderla les digo: no desesperéis, la desgracia que ha caído sobre nosotros no es más que el resultado de un apetito feroz, de la amargura de unos hombres que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y los dictadores perecerán, y el poder que han usurpado al pueblo volverá al pueblo. ¡Y mientras existan hombres que sepan morir, la libertad no podrá perecer! Soldados, no os entreguéis a esos brutos... hombres que os desprecian y os tratan como esclavos, hombres que regimientan vuestras vidas, imponen vuestros actos, vuestros pensamientos y vuestros sentimientos; que os amaestran, os hacen ayunar, os tratan como ganado y ¡os utilizan como carne de cañón! No os pongáis en manos de esos hombres contra natura, de esos hombres-máquina con corazones de máquina. ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Vosotros no sois ganado! ¡Vosotros sois hombres! ¡Vosotros lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones! No odiéis. Sólo los que no son amados odian. Los que no son amados y los anormales... Soldados, ¡no combatáis por la esclavitud! Combatid por la libertad. En el capítulo 17 del evangelio según San Lucas está escrito: “El reino de Dios está en el hombre mismo”. No en un solo hombre, ni en un grupo de hombres, ¡en todos los hombres! Y ¡vosotros! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder para crear máquinas. El poder para crear la felicidad.
Vosotros el pueblo tenéis el poder para crear esa vida libre y espléndida... para hacer de esa vida una radiante aventura. Entonces, en nombre de la democracia, utilicemos ese poder... ¡unámonos todos! Luchemos por un nuevo mundo, un mundo limpio que ofrezca a todos la posibilidad de trabajar, que dé a la juventud un porvenir y resguarde a los ancianos de la necesidad, prometiendo estas cosas gente ambiciosa se ha hecho con el poder, pero ¡han mentido! No han mantenido sus promesas, ¡ni las mantendrán jamás! Los dictadores se han liberado pero han domesticado al pueblo. Combatamos ahora para que se cumpla esa promesa. Combatamos por un mundo equilibrado... un mundo de ciencia en el que el Progreso lleve a todos a la felicidad. ¡Soldados! en nombre de la democracia, ¡unámonos!

Discurso final de la película El Gran Dictador, de Charles Chaplin, 1940
Nota: La película estuvo censurada en España (1940-1975), Alemania e Irlanda.


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El que usted y yo y algunos otros consigamos un día renovar el mundo, es cosa que ya se verá. Pero, dentro de nosotros mismos, tenemos que renovarlo cada día; de otro modo nada lograremos.
Hermann Hesse


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Gabriela Delgado

Llegada a Río Grande

Tengo mi recuerdo desbordado de Sur.
Ojos de hielo que se mezclan con los míos.
En una madrugada arrancada por la fuerza
a la más larga de las noches,
llegamos mis sueños y yo, cargados de poesía.
Paisaje duro y nuevo.
Calles, costas, campos quemados de frío.
Horizonte de mar y barranco. Arenas heladas. Río.
El viento se deshilacha hasta detenerse,
en galas de estaño se proclama el día.
Se pierden las ausencias en la anchura de la tierra
y deambula mi mirada, insaciable,
capturando cada hebra de ese suelo.
Piso con pies de peregrino, con cuidado,
cada camino tatuado en piedras de esfuerzo.
Respiran profundo mis poros, para robarse el momento
y estallar frente al fuego que crepita adormecido,
encallado en la memoria, adentro y afuera.


Noche

Envuelta en el tiempo,
vigía de eternos secretos,
tallas madera y piedra.
Enciendes la antigua memoria
de la penumbra.
Cubres recuerdos
con vaivenes de mar.
Detrás de tu luna
se amparan los duelos.
Profundidad y misterio.
Entre tus negros,
sin brillo de estrellas,
renace el olvido
de cada día.

Ambos poemas pertenecen al libro AguaLuna


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De las cosas que tienes, escoge entre las mejores y después medita cuán afanosamente las hubieras buscado si no las tuvieras.
Marco Aurelio

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Agustín Elías Jijena Sánchez

El sufrimiento como inspiración

A Enrique Santos Discépolo

Hace pocos días caminaba por la Avenida Corrientes distrayéndome con los dibujos de sus veredas, y también desentendiéndome con los calzados modernos que podía observar de reojo por tener la mirada caída, aunque disfrutando que los míos, mis zapatos, sí eran tangueros.
Mi andar bohemio se detuvo estremecido por un llamado agónico que provocó como súbito presagio leer la señalización del Pasaje Enrique Santos Discépolo. Un extraño susurro me llevó a abandonar la gran avenida para arrojarme en búsqueda sorpresiva e indagar qué encontraría de él allí, en ese pasillo del laberinto de la Ciudad Porteña.
Inmediatamente recordé unas palabras del poeta que me acompañan en mi agenda con otras diversas introspecciones y decidí releerlas a manera de invocación: "Yo honradamente no he vivido las letras de todas mis canciones porque eso sería materialmente imposible, inhumano. Pero las he sentido, todas, eso sí. Me he metido en la piel de otros y las he sentido en la sangre y en la carne. Brutalmente. Dolorosamente. Dicen por ahí que soy un hipersensible y aunque la palabrita no me gusta, algo debe de haber porque vivo los problemas ajenos con una intensidad martirizante”.
En esta Ciudad de Buenos Ayres que ha cambiado muchas veces su vestido pero sigue siendo la misma mujer, como si mis ojos fueran guiados, miré a mi alrededor intentando percibir como Discepolín. Y no fue difícil encontrar al dolor ajeno, la miseria de la incertidumbre de no saber nunca qué nos sucederá, y esa mezcla de rabia y resignación que por momentos llama al heroísmo de la transformación y, otras veces, al derrumbe que nos sepulta en la decepción. Pero Enrique no sólo vivía su ciudad sino que la sufría como entraña humana de esa arquitectura enferma descripta con su genio en Cambalache. Y porque amaba a su ciudad se angustiaba con ella, y su catarsis consistía en escribirle como lo hace un amigo que dice una triste verdad exigiendo el abrazo para llorar en compañía.
Amaba a Buenos Ayres a pesar de sus pesares, y con sus letras soñó que la inmensa ciudad lo amaría también a él. Dicen que la amistad se edifica con la fidelidad, entonces, el poeta debería sentirse feliz. Porque en su pasaje puede verse que no hace falta modificar una sola canción, porque los viejos edificios y su gente ecléctica se mantienen iguales, para que siempre comprobemos que si el tiempo no transcurre en su poesía será que Enrique Santos Discépolo aún está por ahí y es un absurdo decir que se fue…



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Los ritos son al tiempo, lo que la casa es en el espacio. Porque es bueno que el tiempo que pasa no nos parezca nunca que nos desgasta y nos pierde, sino que nos perfecciona. Es bueno que el tiempo sea una construcción. Así voy yo de fiesta en fiesta, de aniversario en aniversario, de vendimia en vendimia... al igual que cuando era pequeño, iba desde el salón al jardín, del jardín a mi cuarto... y cada paso significaba algo.
Saint Exupèry

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Osvaldo Risso

Uno es a veces algo

UNO
es a veces
algo
de este
vehemente poema
azul
contemporáneo
divagamundo
resurgido
entre las tantas muertes
suburbanas
que acechan
las esperanzas
de poder
sobrevivir
al tiempo.


Del libro Hasta que el Sol Nos Aguante


Los naufragantes del silencio

Allí están
los que se bebieron
la tarde
en un solo trago
de esperanzas.
Los naufragantesdel silencio.
Los transeúntes
inadvertidos
que se perfilan
de repente
entre los muros
emergentes
de la noche.

Allí están
como todas las horas
sucedidas
en el desliz
de los
siglos.

Convocados
por los miedos
las palabras
las tragedias.

Exactamente
en este preciso momento
donde la soledad
converge
en el vértice celestial
de la Historia.

Allí están.
Para comenzar
de nuevo.


Del libro inédito Los naufragantes del silencio


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Spam
Lo que resta
(del día)
al abrir el correo virtual
y no encontrarte.
Aldo Novelli

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Reynaldo García Blanco

Te escribo en el año del perro

Te escribo en el año del perro para decirte que no creo en los horóscopos. Han sido demasiadas las guerras los jardines arrasados los giravientos tirados al olvido. Nadie es carne de la carne sin alistar sus brazos. Caen los miércoles como la mostaza en el mantel. No es posible definir los denarios para comprar el pan y los libros que otros compraran a precios de usura. Te escribo en el año del perro sin hacer caso de la jauría de esas músicas que caen de sopetón nos ponen cardíacos irreverentes sordomudos. Aquí no hay línea de la mano izquierda no hay runas no hay una solvencia para sentarnos sobre una piedra blanca y en el espejo del agua se pueda leer el día de la muerte o el casamiento. Han sido suficientes los sobresaltos a mano armada a mano profunda a mano silbante que nos saluda nos dice adiós y luego busca el cuello y nos ahogamos. Aquí no hay signos zodiacales peces sombríos o palomas mensajeras que traigan un respiro. Soy el húmero el coyote la platea donde bailo la danza de la sobrevivencia y esto no está escrito en ninguna parte. Te escribo en al año del perro para decirte que no creo en los horóscopos.


No morir hasta haberlo visto todo

Mi mujer cantando Alfonsina a las diez de la noche
Unas muchachas recostadas a los médanos
Un poeta robándose las obras completas de Severo Sarduy
Tres prostitutas en Medellín que me confunden con un nicaragüense
Un ciego cantando de espaldas al mar
Fayad Jamis leyendo El ahorcado del Café Bonaparte
Una librería con todo Borges y Los alimentos terrestres de Gide
Un pingüino muerto en las costas de Talcahuano
Otra vez mi mujer haciendo pajaritas de papel
Mi madre tendiendo unas sábanas blanquísimas
Un policía leyendo a Rainer María Rilke
Thiago de Melo y María de Aparecida preguntándome por Cuba
Mi padre bebiendo té con bergamota a punto de morir
Una mesa llena de uvas negras y otras ambrosías desconocidas por mí
Tres mendigos sonrientes en la Avenida paulista
Dos revistas Orígenes en la Librería Renacimiento
Unas vacas nadando en el mar de Manzanillo
Un tren francés roto en las llanuras de Camagüey
Un vendedor de agujas con poemas publicados
Un ciervo herido que busca en el zoológico amparo
Mi hermana a la salida de un quirófano
La Plaza de la Revolución vacía y oscura
Los muros del Moncada a las tres de la tarde y en agosto
Esto he visto yo y espero no morir hasta haberlo visto todo.


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Las personas pueden ser divididas en tres grupos: aquéllos que hacen que las cosas sucedan, los que ven cómo suceden las cosas y los que se preguntan qué fue lo que sucedió.
Emisora radial FM Milenium, Buenos Aires

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Javier Saceda

Tu foto

Postrado en los anales de la historia, recordando cómo pudo el ayer que nunca tuve, veía cómo el tiempo se deslizaba entre mis dedos, cual minúsculas partículas de viento colándose entre los agujeros de mi alma.
Tomé prestada del todo tu foto y te soñé, toda tú, preciosa como siempre y noté que tu imagen me guiñaba un ojo, cómplice de una existencia que nunca existió, de una vida que nunca viví, junto a alguien que nunca estuvo allí.
Ser, qué difícil poner en práctica este verbo, no se es, se ocupa un hueco vacío, sin tener que estar, sin poder decir “mi sitio”.
Yo nunca estuve allí, contigo, pero tu fotografía me recordaba muchos sueños que nunca soñé. De mis ojos saltaban al vacío dos lágrimas de olvido, de no saber si las horas pasan o somos nosotros los que nos deslizamos entre ellas. Mi presente no existe, mi pasado, pasado fue, nunca estuvo allí, mi futuro... vendrá? no creo. No creo que quiera perderse por mi existencia y que me haga un guiño, tan cómplice como el tuyo, y me haga entender que yo soy yo, el que está, el que te escribe y ve cada día tu foto en el tablón de su red de amigos, y no aquél que nunca soñé.

Del libro De nuevo… ¡La Nada!


Dame tu silencio

Apágame la luz y dame tu silencio,
deja que las yemas de mis dedos
dibujen,
en la soledad del guerrero,
tu silueta.
Apaga la soledad,
dame tu luz,
siénteme cerca, aunque no estés.
Acállame el silencio,
y a media luz los dos cuerpos
revolotean, cual mariposas,
en la cima del sin ser.
Apágame la luz,
deja que mi cuerpo
juegue con tu alma
y te diga en silencio
que eres la estrella que le alumbra.
Apágame la luz,
apaga tu silencio,
toma mi alma.
...me gustas cuando estás silente,
porque te siento mía.

Del libro Historias en canela y taller


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Nunca discutas con un necio, no sea que te veas en el caso de darle la razón en todo.
Luis Taborda

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Emilio Nuñez Ferreiro

Pedro Pantaleón Paredes

Para paisano paciente y parsimonioso: Yo, Pedro Pantaleón Paredes. Pese a que puedo parecer pánfilo, pajuerano y pacífico, si veo una componenda o parcialidad, me pongo paranoico. Soy de piscis y patagónico, pues me procrearon y parieron en una pocilga de la provincia del petróleo. Padezco piel pajiza, parecida a un papiro y poseo papada. Paralelo a eso, soy un patriota patológico.
Supe tener un pingo de pelaje pampa con el que me paseaba por la pradera, pero por privación de pesos, se lo traspasé a un primo. Pavadas, payasadas y patrañas pueden producirme periódicas perturbaciones. Posiblemente pueda perfilarme penumbroso, pero para percatarme de pelafustanes, papamoscas y papanatas soy un particular y pasional espectador y me pongo pendenciero.
Para paladear parrilladas y beber pingüinos de patero, puedo parecer una piraña y suelo pecar de patán; pues, a papas, pan y pastas les escapo porque me producen pedorreras. Peino pelambre pediculosa y de pelilargas patillas. Para percibir penurias, pienso poco y padezco permanentemente.
Supongo que se percataron que poseo cierta propensión a perorar con la “P”. ¡Positivo! Para eso pagué lo que me impusieron los hispanos parlantes para emplearla a perpetuidad. En pocas palabras, al papanatas que piense poder usarla, tendrá que pagarme impuesto. ¡Piénsenlo!
En mi paradero, pernocto poco. Me permito permanecer pensativo, perseverando en perentorias peripecias. Perplejo, parezco perpetuarme en permisivos pensamientos. Para payar, me perfilo perito, pero soy un poquito plomo y proclive al pleonasmo. Parafraseo perfectas prosas paisajistas, pero porfío en perseguir personalidades perversas. Al populacho le permito perogrulladas, pero persevero, pertinazmente, en perfilarme pésima persona para persuadir a personajes petulantes.
Con Pepita, la pelona, soy pegote y me pienso pícaro y picaflor. En un pimpampum, me produzco la película. Me pongo el pijama, me perfumo, la piropeo y sin protocolos, peticiono su pesebre. Pepita Pantoja, primero pone pretextos, privatiza prioridades, pues padece prolapso; pero procaz, pestañea y, pronta, se dispone a la picardía. Los pezones de sus pechos se ponen de punta; preventiva, se zampa la píldora y plácidamente, se plancha aplastada contra el pasto, paralelo a una planta de paltas. El pastizal pisoteado, participa del proceder pecaminoso. Yo, Pantaleón, y ella, Pepita, pugnamos por empatar la supuesta pelea, pues para prosperar en ese pugilato, empatar: es provechoso y plausible.
El año pasado, me postulé para prefectura, pero no prosperé, pues ni pasé el preescolar. Hoy, para pergeñarme un porvenir provechoso, peleo con sorprendente personalidad; pues, mi ocupación de puestero es postrante y, podrido de peludear privaciones y pobrezas, padezco un precoz y prematuro perjuicio que, como una premonición, me impone a prejuzgarme como prisionero e impotente.
Suelo empilcharme con prendas pobres: un pantalón pardo, un pullover plomizo y apolillado, pordioseras zapatillas “Pampero” y un poncho prehistórico.
Probablemente, el problema de mis pobres privilegios proceda de Pascual Perfecto, mi padre: un prófugo y pringoso ex presidiario, que le pifió al pretender poseer prisionero al presidente de una agrupación de primera.
Pancracia, mi progenitora, era petisa y panzona y de pulposos pechos. Parió una punta de pibes, pero el primogénito, soy yo. A los pecados de mi papá, la vieja los piloteaba, pero peleaban por pavadas. Él, decía que su Pancracia era una petaca petulante y pestilente y que parecía de plástico. Ella, le imputaba su pesimismo, la pigmentación de su piel, el prepucio paspado y sus periódicas melopeas. En lapsos de destemplanza, lo puteaba y como padecía parkinson, le profería al rostro: ¡piltrafa de pacotilla!
Hoy, éste que parlotea: Pedro Pantaleón Paredes, es piquetero. Apretado contra un premolar, pito un porro. Si hay que pegar piñas a los policías, pego. Parcialmente tapado con un pasamontañas, entre provocativos paragolpes, parabrisas y pesados periodistas, transporto una pancarta, proclamando apasionadas peticiones. Próximo a mis compañeros, paramos en una plazoleta y pegado a una pira, me pongo pipón con un puchero popular.
Yo me pienso capaz de empinarme al palco y pronunciar una pomposa prédica, pero como soy un poco pueblerino y chapurreo pamplinas, me lo prohíben. Exponen que soy pletóricamente porfiado en pronunciar la “P”.
Puede ser. Para eso pagué. Por hoy, paro. Pero para la próxima: ¡Prepárense!


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Que tengas la fortaleza de continuar; la paciencia de intentarlo otra vez, cuando algo te resulte mal.
Que tengas la facultad de ver belleza, donde otros no la vean.
Que tengas siempre la esperanza de un sueño nuevo y la persistencia para cumplirlo.
Que tengas siempre la ocasión de ofrecer y compartir, y la sabiduría de esperar lo mejor del mañana.
Emisora radial FM Milenium, Buenos Aires

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Ana María Manceda

El aleteo de la mariposa

Creí que estaba en reposo
la nostalgia
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.

Como un río viajando por su cauce
la mente esculpida a cada instante
timonea emociones en la rutina.
El caos acecha transparente.
Lo simple se vuelve complejo
lo equilibrado comienza el desorden
lo invisible se presenta inexorable.
Uno lucha por encontrar la dulce
entropía.
Porque la nostalgia es perversa,
parásita, seductora.
Omnipresente, se mezcla con el flujo
de la sangre,
con el aire que inspiramos.
El bello paisaje se cubre de neblina
la música escuchada proviene desde
las sombras
y pinta las caras extrañas
que deambulan por las calles.
Entonces... El poema es incipiente
y el temido llanto asoma.

Creí que estaba en reposo la nostalgia
pero en algún lugar del universo
aleteó una mariposa.

De la Antología Arte en Tres Tiempos, Editorial Novelarte, Córdoba, 2006


Los ojos de los hijos sin hogar

La Injusticia se mueve ondulatoria
como alas de cuervos,
expectantes.
Las Leyes reposan inertes
o volátiles,
entre nieblas de indecisión y miedo.
La realidad golpea cruenta y trágica
en una región abrumada de riquezas
bastardeando la belleza de la vida.

Un hogar es el abrigo de la tierra
para el hombre.
Un hogar es la meta atávica
por la que mueren de fracasos las esperanzas.

Los ojos de los hijos sin hogar
tienen el color de la desesperanza
y la mirada volátil
de las leyes que reposan
inertes de indecisión y miedo.

Al negar a un solo grupo humano
negamos a toda la humanidad.
Aniquilamos la belleza de la vida.

Ser solidario no es hacer beneficencia.
Ser solidario eleva nuestro intelecto.
Ser solidario es brindar dignidad.
Quizás
logremos encender en los ojos de los hijos
sin hogar
la luz, la mágica y poderosa luz
que nos debemos.


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Si la gente no incurriera en faltas no sentiría tanto placer en señalar las ajenas.
La Rochefoucauld

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Antonio Calì

Una profesión muy redituable

Le daba igual un cuchillo que un trozo de vidrio.
Los probaba con el codo y los apoyaba, con cuidado, en el suelo, sobre un paño verde.
Entonces, hacía equilibrio mientras bailaba sobre el filo, protegiendo sus pies con dos pares de medias de lana gruesa.
Hizo de esta habilidad una profesión muy redituable.
Siempre se reunía mucha gente en las plazas de los barrios apenas él llegaba los fines de semana, con su valija de madera bien lustrada.
Nunca faltaba quien dijera que en la actuación había fraude.
Ante esto, el profesional tomaba en su mano derecha el objeto cortante y, delante de los presentes, sostenía en la izquierda un cartón que cortaba varias veces, siempre sonriendo.
Cuando terminaba su actuación, pasaba la gorra entre el público ocasional, que aplaudía y acercaba más objetos cortantes: tijeras, bisturíes, hachas, incluyendo, una vez, una hoja de sierra sinfín.
Si tenían filo suficiente, eran útiles para otra demostración.
Sus objetos preferidos eran los cuchillos de cocina, con historia, de hoja larga y cabo de madera.
Haciendo una demostración sobre el filo de una navaja de peluquero, pisó mal y cayó.
El público aplaudió.
El profesional no se movió.
Quedó en el piso.
Quedó boca arriba.
Quedó quieto.
Quedó solo.

Cuando llegó la ambulancia, todavía estaba tibio.
De la planta de su pie derecho salía sangre.
Poca, demasiado poca.

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Todo lo que soy se lo debo a mi bisabuelo, el viejo Cyrus Tecumseh Flywheel. Si aún viviera, el mundo entero hablaría de él… ¿Que por qué? Porque si estuviera vivo tendría 140 años.
Groucho Marx

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Dora Giannoni

Bolivia: 21 - 01 - 06 (inédito)

“El cielo del cóndor abre de par en parlas puertas de Tiahuanacu”...
Armando Tejada Gómez (1)

“Lo que no existía
fue creado” (2)
y lo que existió regresa.
Lo que ayer eran sólo ruinas
hoy es otra vez ayllu
de los primeros habitantes de esta tierra
devastada.
Aymaras, mineros, campesinos,
pobres pero dueños
de ancestral cultura
logran retomar el poder
que será servicio
según su concepción
y una enorme huipala
de esperanza
une la Luna y el Sol
de Puertas milenarias
cuyas piedras
son Memoria del futuro.
Lo que una vez existió
vuelve
porque nunca
pudo ser desaparecido
y en este nacimiento
es toda América
que vuelve
con el mismo sueño.
La noche de Tiahuanacu
es crepúsculo del día
que otra vez amanece
después de 500 años.

(1) Tejada Gómez, Armando: Canción “El cóndor vuelve” con música de Eduardo Aragón.
(2) Ap. 4, 11


Capitán de los pájaros

(A Antonio Esteban Agüero)

“Yo no quiero morir. Es imposible
que yo pueda morir mientras la vida
siga viva en jilgueros y caballos...”
A. E. Agüero

En el valle de Conlara
escuché tu voz profunda
y cantarina
que trajo a mi memoria
viejos versos amados
entre sonidos del silencio.
Tu voz que habla del hombre,
el árbol, las raíces
y esa ansia de infinito,
serena o torrentosa,
buscando a Dios
entre las piedras
de esa tierra hermosa,
con águilas en vuelo
en libertad infinita
en el cielo siempre azul
de tu provincia.
Escuché tu voz,
Capitán de los pájaros,
sus arrullos y trinos
con miles de caballos
briosos y libres
galopando al unísono
para sacar de su modorra
a Buenos Aires.
Capitán de la luz,
el canto, la pureza.
La fuerza de quien sabe
lo que quiere
aún nos llega
golpea nuestra alma
y nos dice que es posible
cambiar con versos la vida.
Digo Antonio Esteban Agüero
y me siento feliz al recordarte.

Del libro Camino a la raíz


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Respeta tus esfuerzos, respétate a ti mismo. El auto respeto conduce a la autodisciplina. Cuando cuentas con estos dos factores es cuando tienes el verdadero poder.
Clint Eastwood

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Guillermo Medina

Paradero

Trato de buscar la palabra.
No existe.
Me dijeron de una sepultura
en la catacumbas del verso.
Rodeada por la ojiva venenosa
del silencio.
Se perdió en el mundanal.
Se estrelló con la codicia y el desprecio.
Confundió el verbo.
Ya es humana.
No,
no existe.


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Mientras hay sangre en las venas
lugar tiene la esperanza.
Porque en el pozo más hondo,
dicen que la soga alcanza.
Arturo Franco, Folklore de Catamarca

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