domingo, 22 de junio de 2014

Eduardo Dalter

POSTALES LONDINENSES

Hora

Racimos de flores rosadas sobre
      las rejas
del viejo ministerio, que lucen
      como pinceladas
en medio de lo abierto y de lo
      gris.
A esta hora, todo se aquieta en
      estas calles
donde otrora Churchill anduvo
      por los bordes
calientes en medio del oscuro
      tronar
de la Luftwaffe. Hace sólo un
      momento
un hombre pensativo contra la
      vidriera,
y con su rubia cerveza, miraba
      hacia la calle…
bajo un halo de soledad, que es
      semejante en todos lados.
Todo parece aquietarse a esta
      hora
extraña en estas calles anchas,
que quedan flotando así, como
      del tiempo.


The Globe
W.S., en memoria

400 años borran todo,
      no siempre
a la piedra, ni a la letra,
que a veces es más duradera
      y sólida.
Por lo demás, el gran río
      siempre estuvo
ahí, y durante algunos meses
      aciagos,
bombardeado por las noches.
      La memoria,
tantas veces volátil, incierta,
      escurridiza,
suele también tener la opaca
      firmeza
del granito. Pero 400 años
      borran
todo, hasta los edificios que
      parecían destinados.
No así algunas palabras,
     algunas voces,
donde parece los tiempos
      respiraran.


La ventana
Faber & Faber

Por esta ventana, entre
      cuarteto
y cuarteto, seguramente
      el poeta
habrá buscado en el
      espacio
y en el paso de la gente
      una respuesta.
Toda ventana abierta,
      siempre
alienta. La poesía,
      algunas veces,
suele ser una ventana,
      donde
el viento llama y deja
      signos.
Además, me digo,
      ésta no es
ni será ya cualquier
     ventana.
Una ventana alta
      para airear
los versos de Mr. Eliot
      para siempre.


Viejo cementerio

En el viejo cementerio de
      Old Brompton,
de antiguas lápidas
      carcomidas
por los soles y las lluvias,
      algunas dibujadas
sin prisa por el moho,
      se extiende
un camino por donde
      los caminantes
apaciguan su momento
      entre los árboles,
mientras los pájaros chistan
      y revolotean
ocultos en lo alto de las
      copas.
Todo está dicho, pareciera,
      en el paisaje,
donde una parte oscura y
      presentida
yace más allá del tiempo
      y de los aires,
en tanto el sol ilumina
      débilmente
la frágil brevedad de todo
      lo que respira,
puja, arde, y olvida.


Del poemario Dos cigarrillos para Eliot;
Londres, mayo de 2013 y mayo de 2014.


Eduardo Dalter. Buenos Aires, Argentina


--
El proyecto es el borrador del futuro. A veces, el futuro necesita cientos de borradores.
Jules Renard
--
         

4 comentarios:

  1. Quedo, desde ya, de lo más motivado como para involucrarme con "Dos cigarrillos para Eliot". (Qué bueno, Eduardo, esos dos mayos londinenses.)


    Rolando

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu lectura, querido Rolando.
      Saludos cordiales
      Analía

      Eliminar
  2. Vitalidad en lo leve, intensidad en lo real. Destreza poética. Jose Tallarico

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Agradezco tu lectura y tus conceptos, José.
      Saludos cordiales
      Analía

      Eliminar

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner