……………………Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?
……………………………………………………………………..Frida Kahlo
con voz propia nº 10 - agosto 2007
Los argentinos hemos sido ociosos por derecho y holgazanes legalmente. Se nos alentó a consumir sin producir. Nuestras ciudades capitales son escuelas de vagancia, de quienes se desparraman por el resto del territorio después de haberse educado entre las fiestas, la jarana y la disipación. Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental. En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.
Sobre todo se muere de pereza, es decir de abundancia. Quieren pan sin trabajo, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición. El origen de la riqueza son el trabajo y el capital, ¿qué duda cabe de que la ociosidad es el manantial de la miseria? La ociosidad es el gran enemigo del pueblo en las provincias argentinas. Es preciso marcarla de infamia: ella engendra la miseria y el atraso mental de los cuales surgen los tiranos y la guerra civil que serían imposibles en medio del progreso y la mejora del pueblo.
Juan Bautista Alberdi, del libro “Bases”
Satisfacciones
Bertolt Brecht
La primera mirada por la ventana al despertarse
el viejo libro vuelto a encontrar
los rostros entusiasmados
nieve, el cambio de las estaciones
el periódico, un perro, la dialéctica
bañarse, nadar, música antigua
zapatos cómodos, comprender, música nueva
escribir, plantar, viajar, cantar y ser amable.
Queridos Amigos:
Deseo que tengamos la capacidad de abrir nuestras manos y nuestro corazón para entregar, para entregarnos… Observar y disfrutar las cosas simples. Detener nuestros pasos para regalar una sonrisa, una mirada, una caricia, una palabra.
Deseo que siempre sepamos encontrar alguna satisfacción en nuestro andar cotidiano.
Muchas gracias por acompañarme mes a mes.
Les envío un abrazo cálido y mis deseos que estén muy bien, que cada uno de sus días sea agradable.
Analía Pascaner
……………....……Edición y dirección: Analía Pascaner
…..…………………San Fernando del Valle de Catamarca
..……………………Catamarca – Argentina
viernes, 3 de agosto de 2007
Gabriel García Márquez
Para la muerte de Albaniña
Y pensar que todo -Albaniña- estará alguna vez habitado por la muerte. Que esa cálida madurez de tu piel, que hace bajar el tacto hasta el abismo del desasosiego, está siendo empujada cada día, cada hora, hacia la niebla de ignoradas comarcas. Que este orden de cosas naturales que hace de ti y del aire y del agua y los pájaros, claros volúmenes para la vendimia de los sentidos, es materia dispuesta para el cautiverio de la ceniza y substancia de sabor grato al paladar de la tierra.
Ha de venir una mañana en que los caminantes se sorprendan, cuando todos los pájaros enmudezcan de pronto, cuando detenga la naturaleza su secreto ritmo de creación diaria, y acaso no comprendan que es llegada la hora en que tú has vuelto a encontrarte con tu nombre, más allá de tus huesos. Y una tarde como ésta regresarán los bueyes del arado con las cuchillas alumbradas de una amorosa claridad, y todos preguntarán si hay estrellas sembradas, sin saber que eres tú, que ya estás bajo el surco aventando las semillas. Y un domingo cualquiera doblarán las campanas con bronce estremecido, y preguntarán los niños asombrados quién ha muerto en domingo, sin saber que eres tú -Albaniña- que aún te sigues muriendo en todas sus preguntas.
Ese día preguntarán los árboles a sus raíces cuándo ha de pasar por su enterrado cauce el vidrio de tus ojos, para que sea más limpia y más pura la luz de las naranjas. Y los muertos suspenderán por un instante la profunda tarea de convertirse en polvo, para colaborar en la fabricación subterránea de esa hierba menuda y apretada donde va a reposar el peso de tu muerte.
Porque a esa hora, cuando todos los seres aspiren a convertirse en hombro para hacer más liviano y menos duro el madero de tus andas, alguien hará girar la llave del tiempo y con tus párpados será cerrado el transcurso de la creación.
Será esa la hora en que escampe sobre el río la insistente llovizna del sauce y se detenga en la mitad del vuelo el ala turbia de su funeraria estación, abierta desde el principio del mundo. Y será la hora en que la espiga suspenda su viaje vertical y minucioso hacia la altura del grano, porque a la noticia de tu muerte no nacerán las cosechas y quedará su cordón vegetal atado para siempre a la matriz del surco.
Cuando eso acontezca -Albaniña- todos sabremos que la muerte ha empezado a habitar tu hermosura y que se ha torcido para siempre el rumbo maravillado de tus huesos.
De TEXTOS COSTEÑOS I
Obra Periodística de los años 1948 a 1950
BIBLIOTECA GARCÍA MÁRQUEZ
EDITORIAL SUDAMERICANA
…………………………………………………Texto enviado por Rubén Vedovaldi
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Cuando nacemos y nos criamos en el artificio, el ser natural exige un porfiado aprendizaje.
Luis Franco
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Y pensar que todo -Albaniña- estará alguna vez habitado por la muerte. Que esa cálida madurez de tu piel, que hace bajar el tacto hasta el abismo del desasosiego, está siendo empujada cada día, cada hora, hacia la niebla de ignoradas comarcas. Que este orden de cosas naturales que hace de ti y del aire y del agua y los pájaros, claros volúmenes para la vendimia de los sentidos, es materia dispuesta para el cautiverio de la ceniza y substancia de sabor grato al paladar de la tierra.
Ha de venir una mañana en que los caminantes se sorprendan, cuando todos los pájaros enmudezcan de pronto, cuando detenga la naturaleza su secreto ritmo de creación diaria, y acaso no comprendan que es llegada la hora en que tú has vuelto a encontrarte con tu nombre, más allá de tus huesos. Y una tarde como ésta regresarán los bueyes del arado con las cuchillas alumbradas de una amorosa claridad, y todos preguntarán si hay estrellas sembradas, sin saber que eres tú, que ya estás bajo el surco aventando las semillas. Y un domingo cualquiera doblarán las campanas con bronce estremecido, y preguntarán los niños asombrados quién ha muerto en domingo, sin saber que eres tú -Albaniña- que aún te sigues muriendo en todas sus preguntas.
Ese día preguntarán los árboles a sus raíces cuándo ha de pasar por su enterrado cauce el vidrio de tus ojos, para que sea más limpia y más pura la luz de las naranjas. Y los muertos suspenderán por un instante la profunda tarea de convertirse en polvo, para colaborar en la fabricación subterránea de esa hierba menuda y apretada donde va a reposar el peso de tu muerte.
Porque a esa hora, cuando todos los seres aspiren a convertirse en hombro para hacer más liviano y menos duro el madero de tus andas, alguien hará girar la llave del tiempo y con tus párpados será cerrado el transcurso de la creación.
Será esa la hora en que escampe sobre el río la insistente llovizna del sauce y se detenga en la mitad del vuelo el ala turbia de su funeraria estación, abierta desde el principio del mundo. Y será la hora en que la espiga suspenda su viaje vertical y minucioso hacia la altura del grano, porque a la noticia de tu muerte no nacerán las cosechas y quedará su cordón vegetal atado para siempre a la matriz del surco.
Cuando eso acontezca -Albaniña- todos sabremos que la muerte ha empezado a habitar tu hermosura y que se ha torcido para siempre el rumbo maravillado de tus huesos.
De TEXTOS COSTEÑOS I
Obra Periodística de los años 1948 a 1950
BIBLIOTECA GARCÍA MÁRQUEZ
EDITORIAL SUDAMERICANA
…………………………………………………Texto enviado por Rubén Vedovaldi
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Cuando nacemos y nos criamos en el artificio, el ser natural exige un porfiado aprendizaje.
Luis Franco
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Alejandra Pizarnik
Origen
Hay que salvar al viento
los pájaros queman el viento
en los cabellos de la mujer solitaria
que regresa de la naturaleza
y teje tormentos
Hay que salvar al viento
De La última inocencia, en Obras completas. Poesía y Prosas.
Centro Virtual Cervantes http://cvc.cervantes.es/
********************************************
Se puede tener, en lo más profundo del alma, un corazón cálido, y, sin embargo, puede que nadie acuda jamás a acogerse a él.
Vincent Van Gogh
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Hay que salvar al viento
los pájaros queman el viento
en los cabellos de la mujer solitaria
que regresa de la naturaleza
y teje tormentos
Hay que salvar al viento
De La última inocencia, en Obras completas. Poesía y Prosas.
Centro Virtual Cervantes http://cvc.cervantes.es/
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Se puede tener, en lo más profundo del alma, un corazón cálido, y, sin embargo, puede que nadie acuda jamás a acogerse a él.
Vincent Van Gogh
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Andrés Aldao
Y entonces entraron esos hombres
………………….…………“porque entonces yo aún no sabía que a pesar de crecer
……………….……………y por mucho que uno mire hacia el futuro,
………………….…………uno siempre crece hacia el pasado,
………………….…………en busca tal vez del primer deslumbramiento”
.……………….…………… (Juan Marsé, “El embrujo de Shangahi”)
.....Siempre me acuerdo de mi mamá se preocupaba por alcanzarme el tazón de leche ponerme el guardapolvo bien arregladito porque decía mi mamá que la limpieza de afuera muestra la limpieza de adentro y la verdad que yo no sé muy bien qué quería decir mi mamá con eso pero si ella lo decía tenía que ser muy importante y mi papá también la escuchaba a ella porque mi mamá es la que nos decía a nosotros lo que teníamos que hacer y mi hermanita Celia y mi hermano Juan y mi papá siempre le hacíamos caso porque mi mamá sabía de todo y se ocupaba de nuestras necesidades y de la comida y de la ropa y de nuestros juegos y si salíamos a pasear también mamá nos decía como vestirnos y no te pongas esa corbata Atilio (que es mi papá ¿saben?) porque no combina con el traje y a mi hermanita no la dejaba ponerse el vestido con encaje que le regaló la abuela Sara que es la mamá de mi mamá en el cumpleaños de Celita y cuando un día le pegué al Beto porque me dijo “uruguayo muerto de hambre” fue mi mamá al colegio porque la maestra la mandó llamar y me pusieron en penitencia y también mi mamá me puso en penitencia en el rincón y no me dejó ver la tele me acuerdo que me chilló y me dijo che botija sos un peleador y al ratito se ablandó y dijo “ta ta” andá nomás y yo pensé que buenaza que es mami y esa noche se lo contó a papá que se puso a reír y le dijo a mamá pero dejalo al botija que aprenda a ser hombre y ese domingo papá me llevó a la cancha de Atlanta pero ésta no es la camiseta de Peñarol ya lo sé hijo pero no estamos en Montevideo y me compró maníes y esa noche mamá nos dijo hoy comemos como si estuviéramos en Andes y la 18 y nos preparó «chivitos» y después nos mandó a dormir mamá nunca estaba cuando volvíamos de la escuela porque trabajaba en lo de la señora Silvia y mi hermano nos calentaba la comida y todos los días mamá preguntaba ¿comieron todo? ¿estaba rico el arrocito? y me acuerdo el día ese que volvimos y mamá estaba en casa y le preguntamos por qué no fue a trabajar y mamá nos dijo fui pero algo pasó en la casa de la señora Silvia porque estaba llena de policías y yo me asusté y volví para casa bueno vengan a comer y esa noche nos fuimos a dormir temprano y papá y mamá hablaron en voz baja parecían asustados y a los ojos de mamá los vi llorosos y no me acuerdo más y entonces entraron esos hombres y rompieron los muebles y le pegaron a mi papá y a mi mamá que gritaba no se por qué «socorro, suéltenme por Dios!» la tiraron al suelo y la pateaban y yo y mis hermanitos nos pusimos a llorar y se los llevaron y no los vimos nunca más a mi mamá y a mi papi… y después nos vino a buscar la abuela Sara y nos quedamos con ella y yo ahora estoy aquí solo separado de mis hermanitos y de mi abuela que a veces me viene a visitar con Juancito que tiene unos bigotes como de hombre y Celia con los labios pintados y tacos de señorita ellos están tan grandes y yo no sé por qué me quedé chiquito y ellos no… sí, siempre me acuerdo de mi mamá… y entonces entraron esos hombres…
Del libro Cuentos desde lejos - 1998
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No es que el genio se adelante un siglo a su tiempo, es la humanidad la que se encuentra cien años por detrás de él.
Robert Musil
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………………….…………“porque entonces yo aún no sabía que a pesar de crecer
……………….……………y por mucho que uno mire hacia el futuro,
………………….…………uno siempre crece hacia el pasado,
………………….…………en busca tal vez del primer deslumbramiento”
.……………….…………… (Juan Marsé, “El embrujo de Shangahi”)
.....Siempre me acuerdo de mi mamá se preocupaba por alcanzarme el tazón de leche ponerme el guardapolvo bien arregladito porque decía mi mamá que la limpieza de afuera muestra la limpieza de adentro y la verdad que yo no sé muy bien qué quería decir mi mamá con eso pero si ella lo decía tenía que ser muy importante y mi papá también la escuchaba a ella porque mi mamá es la que nos decía a nosotros lo que teníamos que hacer y mi hermanita Celia y mi hermano Juan y mi papá siempre le hacíamos caso porque mi mamá sabía de todo y se ocupaba de nuestras necesidades y de la comida y de la ropa y de nuestros juegos y si salíamos a pasear también mamá nos decía como vestirnos y no te pongas esa corbata Atilio (que es mi papá ¿saben?) porque no combina con el traje y a mi hermanita no la dejaba ponerse el vestido con encaje que le regaló la abuela Sara que es la mamá de mi mamá en el cumpleaños de Celita y cuando un día le pegué al Beto porque me dijo “uruguayo muerto de hambre” fue mi mamá al colegio porque la maestra la mandó llamar y me pusieron en penitencia y también mi mamá me puso en penitencia en el rincón y no me dejó ver la tele me acuerdo que me chilló y me dijo che botija sos un peleador y al ratito se ablandó y dijo “ta ta” andá nomás y yo pensé que buenaza que es mami y esa noche se lo contó a papá que se puso a reír y le dijo a mamá pero dejalo al botija que aprenda a ser hombre y ese domingo papá me llevó a la cancha de Atlanta pero ésta no es la camiseta de Peñarol ya lo sé hijo pero no estamos en Montevideo y me compró maníes y esa noche mamá nos dijo hoy comemos como si estuviéramos en Andes y la 18 y nos preparó «chivitos» y después nos mandó a dormir mamá nunca estaba cuando volvíamos de la escuela porque trabajaba en lo de la señora Silvia y mi hermano nos calentaba la comida y todos los días mamá preguntaba ¿comieron todo? ¿estaba rico el arrocito? y me acuerdo el día ese que volvimos y mamá estaba en casa y le preguntamos por qué no fue a trabajar y mamá nos dijo fui pero algo pasó en la casa de la señora Silvia porque estaba llena de policías y yo me asusté y volví para casa bueno vengan a comer y esa noche nos fuimos a dormir temprano y papá y mamá hablaron en voz baja parecían asustados y a los ojos de mamá los vi llorosos y no me acuerdo más y entonces entraron esos hombres y rompieron los muebles y le pegaron a mi papá y a mi mamá que gritaba no se por qué «socorro, suéltenme por Dios!» la tiraron al suelo y la pateaban y yo y mis hermanitos nos pusimos a llorar y se los llevaron y no los vimos nunca más a mi mamá y a mi papi… y después nos vino a buscar la abuela Sara y nos quedamos con ella y yo ahora estoy aquí solo separado de mis hermanitos y de mi abuela que a veces me viene a visitar con Juancito que tiene unos bigotes como de hombre y Celia con los labios pintados y tacos de señorita ellos están tan grandes y yo no sé por qué me quedé chiquito y ellos no… sí, siempre me acuerdo de mi mamá… y entonces entraron esos hombres…
Del libro Cuentos desde lejos - 1998
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No es que el genio se adelante un siglo a su tiempo, es la humanidad la que se encuentra cien años por detrás de él.
Robert Musil
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Myriam Leal
Dudas
acaso un sueño
….palabra
….movimiento
o no fuiste
ya no sé
tengo calambres
de ausencia
y la incertidumbre
del silencio.
***
Él come pizza
con fruición relame
el trozo de caja sabor queso
y estira la mano
hacia la probable lluvia de centavos
pero
hay sequía piensa
aspirando el pegamento
que torna al invierno en primavera
***
Cuando llegues
saciada tu sed de caminos
dormirán mis manos canto
tus sienes arrebujadas
en el fuego níveo de mis senos
Cuando tu humanidad errante
agote los zapatos y el aliento
y con paso cansino llegues a casa
en busca del reposo necesario
al final de la noche
mientras florecen las vetas de mis ojos
te arroparé en el umbral del sueño
III
vuelan pequeñas primaveras
y mis dedos pétalos
llueven el contorno de tu nariz
en aquella foto que amarillea
como tu aroma
perenne
en el vértigo
en el músculo que late
ahora silencioso
en la imagen
para siempre detenida en el espejo
II
Él desperezaba sueños
tenues hilados musicales
y el añejo sabor
a naranjas
de aquellos labios
Ahora
en el piano
llueven sus dedos conjugando
la exacta cicatriz que duerme
en el lado izquierdo de la cama.
********************************************
La vida no nos quita cosas, nos libera de cosas.
Facundo Cabral
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acaso un sueño
….palabra
….movimiento
o no fuiste
ya no sé
tengo calambres
de ausencia
y la incertidumbre
del silencio.
***
Él come pizza
con fruición relame
el trozo de caja sabor queso
y estira la mano
hacia la probable lluvia de centavos
pero
hay sequía piensa
aspirando el pegamento
que torna al invierno en primavera
***
Cuando llegues
saciada tu sed de caminos
dormirán mis manos canto
tus sienes arrebujadas
en el fuego níveo de mis senos
Cuando tu humanidad errante
agote los zapatos y el aliento
y con paso cansino llegues a casa
en busca del reposo necesario
al final de la noche
mientras florecen las vetas de mis ojos
te arroparé en el umbral del sueño
III
vuelan pequeñas primaveras
y mis dedos pétalos
llueven el contorno de tu nariz
en aquella foto que amarillea
como tu aroma
perenne
en el vértigo
en el músculo que late
ahora silencioso
en la imagen
para siempre detenida en el espejo
II
Él desperezaba sueños
tenues hilados musicales
y el añejo sabor
a naranjas
de aquellos labios
Ahora
en el piano
llueven sus dedos conjugando
la exacta cicatriz que duerme
en el lado izquierdo de la cama.
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La vida no nos quita cosas, nos libera de cosas.
Facundo Cabral
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Gabriel Velozo
Anemia Existencial
La primera luz del hombre, fue su propia oscuridad. Clara y propia, nadie la ofreció como chuchería juguete o ideología, tan sólo su propia creación de lo que vendría.
Proyecto milenario de alumbramiento, eso que permite alimentar su alma anónima, día tras día.
Aventurero de necesidades, como desgarros de su propio ser. Se realizaría en lo desconocido por conocer …conociendo en rebeldía. Sólo una ínfima parte propia, a veces de carambola y un poco tarde.
Como resorte impulsor de su próximo viaje. Explorador mas allá de la nariz del presentimiento y el horizonte feroz …océanos de dudas, jactancias y dulces temores.
Sobrevivir, sucumbir lentamente en siglos …socavarse en soledad, amor, comida, sexo, mitos y arte.
En entrañas primitivas de la experiencia de …mañana.
Armonía
Los amores verdaderos
se entierran vivos
no se dejan morir,
de pena …se les momifica
para evitar la agonía.
Se les sacrifica
en ceremonias serenas
del crepúsculo y
a la hora de la siesta,
sin despedidas.
Los recuerdos en cambio
quedan …como fantasmas
brotando en heladeras,
repletas de verano
desenchufadas…
Como sueños trasnochados
se deben abortar.
Sin malos tratos,
con los ojos vendados
en la espalda.
Como ancianos de casi 300 años
y playas solitarias en el
mar Caspio, las sombras
del nuevo día te harán…
Castaño.
********************************************
Peor que el gringo que nos compra, es el criollo que nos vende.
Graffiti extraído de Ñusleter
********************************************
La primera luz del hombre, fue su propia oscuridad. Clara y propia, nadie la ofreció como chuchería juguete o ideología, tan sólo su propia creación de lo que vendría.
Proyecto milenario de alumbramiento, eso que permite alimentar su alma anónima, día tras día.
Aventurero de necesidades, como desgarros de su propio ser. Se realizaría en lo desconocido por conocer …conociendo en rebeldía. Sólo una ínfima parte propia, a veces de carambola y un poco tarde.
Como resorte impulsor de su próximo viaje. Explorador mas allá de la nariz del presentimiento y el horizonte feroz …océanos de dudas, jactancias y dulces temores.
Sobrevivir, sucumbir lentamente en siglos …socavarse en soledad, amor, comida, sexo, mitos y arte.
En entrañas primitivas de la experiencia de …mañana.
Armonía
Los amores verdaderos
se entierran vivos
no se dejan morir,
de pena …se les momifica
para evitar la agonía.
Se les sacrifica
en ceremonias serenas
del crepúsculo y
a la hora de la siesta,
sin despedidas.
Los recuerdos en cambio
quedan …como fantasmas
brotando en heladeras,
repletas de verano
desenchufadas…
Como sueños trasnochados
se deben abortar.
Sin malos tratos,
con los ojos vendados
en la espalda.
Como ancianos de casi 300 años
y playas solitarias en el
mar Caspio, las sombras
del nuevo día te harán…
Castaño.
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Peor que el gringo que nos compra, es el criollo que nos vende.
Graffiti extraído de Ñusleter
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Eduardo Planas
Dolores
Preguntaron si algo me duele.
Dije que no, pero no fui sincero.
Me duele el odio, la discriminación, la injusticia social
y, sobre todo, el horror de la guerra, la inocencia vulnerada.
Podría agregar: la mediocridad general, la indiferencia,
el egoísmo, “la tristeza del metro, las aceras y los supermercados”, la rutina
y la carencia de ideales, el resentimiento, pero sería agregar mayores pesares.
Dolores ajenos me duelen,
Aquellos de Junio y de Marzo, por ejemplo,
y algunos propios:
la impotencia del sufrimiento de seres queridos,
el no poder cambiar algunas cosas, el no haber logrado otras,
el no poder evitar que sucedan.
Y algunos logros: el no hacer perdido la capacidad de asombro, los amigos abrigo, los afectos más cercanos,
el tener más dudas que certezas,
la música
“melancólico alimento para los que vivimos del amor”, (Julito dixit)
y la literatura, verdadero refugio del alma.
Pero para cambiar vertiginosamente de tema,
como se cambia de casilla en una especie de una Rayuela virtual
(¿llegaremos alguna vez al Cielo?)
quisiera preguntarte si sabes algo
de un tal Libra Ezra Pound?
Agosto 2004
Publicado en Boletín Basta Ya! 2005
El genoma y los Dióscuros
Qué importa lo que diga el genoma
si los Dióscuros sólo ellos saben, sólo ellos. Ellos sólo saben…
Es como el árbol: la raíz y el tronco es el mismo,
son las ramas las que son distintas, las que se diversifican.
las que “parecen” separadas.
La marca de nacimiento,
la política, la literatura y la música,
fulano o mengano, Borges o Cortázar,
Beethoven o Mozart,
contradicciones aparentes.
Los juegos infantiles,
aquel reloj bajo la piedra,
la infancia compartida, el nunca estar solo,
las conversaciones nocturnas interminables,
las mil y unas por todos lados,
la confusión de los parientes,
los amigos y las gentes, la misma ropa y
los saltos ornamentales, el derecho y la pasión
puestas por igual.
Los mismos dolores
aunque de distinta forma expresados,
las voces escuchadas que sólo ellos saben que
existen, sólo ellos saben.
El mismo humano corazón,
y el interés por el acontecer diario
aunque aquél un poco a la derecha
y el otro un poco a la izquierda,
como dos partes de una misma cosa,
¿espejos?,
dos caras de la misma moneda,
dos formas del mismo sentir, del pensar,
del padecer, y de la misma alegría también.
Agosto 2004
Publicado en el libro Matices y Pasiones, Editorial Dunken, marzo 2006
********************************************
La Esfinge castigaba a quienes respondían equivocadamente a sus preguntas. Aquéllos que supieron responder "no sé" pasaron adelante, sanos y salvos.
Enrique Anderson Imbert
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Preguntaron si algo me duele.
Dije que no, pero no fui sincero.
Me duele el odio, la discriminación, la injusticia social
y, sobre todo, el horror de la guerra, la inocencia vulnerada.
Podría agregar: la mediocridad general, la indiferencia,
el egoísmo, “la tristeza del metro, las aceras y los supermercados”, la rutina
y la carencia de ideales, el resentimiento, pero sería agregar mayores pesares.
Dolores ajenos me duelen,
Aquellos de Junio y de Marzo, por ejemplo,
y algunos propios:
la impotencia del sufrimiento de seres queridos,
el no poder cambiar algunas cosas, el no haber logrado otras,
el no poder evitar que sucedan.
Y algunos logros: el no hacer perdido la capacidad de asombro, los amigos abrigo, los afectos más cercanos,
el tener más dudas que certezas,
la música
“melancólico alimento para los que vivimos del amor”, (Julito dixit)
y la literatura, verdadero refugio del alma.
Pero para cambiar vertiginosamente de tema,
como se cambia de casilla en una especie de una Rayuela virtual
(¿llegaremos alguna vez al Cielo?)
quisiera preguntarte si sabes algo
de un tal Libra Ezra Pound?
Agosto 2004
Publicado en Boletín Basta Ya! 2005
El genoma y los Dióscuros
Qué importa lo que diga el genoma
si los Dióscuros sólo ellos saben, sólo ellos. Ellos sólo saben…
Es como el árbol: la raíz y el tronco es el mismo,
son las ramas las que son distintas, las que se diversifican.
las que “parecen” separadas.
La marca de nacimiento,
la política, la literatura y la música,
fulano o mengano, Borges o Cortázar,
Beethoven o Mozart,
contradicciones aparentes.
Los juegos infantiles,
aquel reloj bajo la piedra,
la infancia compartida, el nunca estar solo,
las conversaciones nocturnas interminables,
las mil y unas por todos lados,
la confusión de los parientes,
los amigos y las gentes, la misma ropa y
los saltos ornamentales, el derecho y la pasión
puestas por igual.
Los mismos dolores
aunque de distinta forma expresados,
las voces escuchadas que sólo ellos saben que
existen, sólo ellos saben.
El mismo humano corazón,
y el interés por el acontecer diario
aunque aquél un poco a la derecha
y el otro un poco a la izquierda,
como dos partes de una misma cosa,
¿espejos?,
dos caras de la misma moneda,
dos formas del mismo sentir, del pensar,
del padecer, y de la misma alegría también.
Agosto 2004
Publicado en el libro Matices y Pasiones, Editorial Dunken, marzo 2006
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La Esfinge castigaba a quienes respondían equivocadamente a sus preguntas. Aquéllos que supieron responder "no sé" pasaron adelante, sanos y salvos.
Enrique Anderson Imbert
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Emilio Núñez Ferreiro
Hija de la desocupación
Estaba sentada en los escalones de la Estación de Once. Tenía las piernas cruzadas y una revista en la mano. Mostraba una actitud como de no esperar nada de nadie.
Él la reconoció, a pesar de su nuevo corte de pelo y los anteojos ahumados. Hoy estaba limpia y relativamente decente con esa falda ajustada y la blusa color té.
Pero no pudo recordarla, sino desnuda en aquella inmunda habitación de hotel barato. Esa noche, su piel morena estaba sucia como un estigma. Y ese cuerpo desmadejado que se le ofreció por una escueta cena, tenía tantos ayunos como ilusiones postergadas. Quizás, si la hubiera visto comer antes, no se hubiera dejado llevar por su animal instinto. Pues esa boca mellada por las estrías que los fríos habían acumulado, mostraba al sonreír, dos desordenadas hileritas de dientes picados. En aquellos ojos, se operaba la misteriosa putrefacción de la ciudad. En su joven rostro, prematuramente avejentado, se notaban las sucesivas lluvias de humillaciones y engaños.
Mientras esos recuerdos le refrescaban el arrepentimiento que se había enquistado hacía ya tres meses, la contemplaba desde atrás de un taxi. Temía ser reconocido, aún así, como hoy, vestido.
Ella levantó la cabeza y se colocó los lentes ahumados a modo de vincha. En ese momento, pareció adquirir una especie de madurez prestada. Sus labios pintados y entreabiertos, parecían encerrar todas sus futuras pecaminosidades. Luego miró hacia él, pero su mirada triste se posó más allá, en la Plaza Miserere.
De pronto, él dio tres pasos hacia ella. Tenía la necesidad de reivindicarse. Pues no podía dejar de compararse con aquel degenerado celador del reformatorio donde había crecido. Él que, con su cara transformada por la perversidad, le obligó a perder la inocencia y su condición de futuro hombre. Una verdadera antesala del infierno, de la cual, salió dudando durante tantos años de su verdadera sexualidad. Por lo tanto, quería ofrecerle otra cena, pero esta vez sin nada a cambio.
Se ilusionaba que fuera anónima, que ella no recordara en él, a aquel otro. Intentaba, en ese acto, despojarse de la imagen de esa chica, la que le agredía sus sueños. No podía desprenderse de esa mirada que se clavaba en sus ojos culposos, mientras ella se llevaba el tenedor a la boca.
Pero algo fortuito lo detuvo. Enseguida se empeñó en convencerse que, si el tipo que le hizo señas a ella, no se hubiera interpuesto a él, y la chica no lo hubiera aceptado con la resignación que él le conocía, se hubiera animado a esa invitación platónica. Se quedó parado en el medio del flujo de los seres anónimos que cruzaban la vereda, mirando hacia Congreso, hasta que la esquina de Pueyrredón los hizo desaparecer.
Suspiró profundamente. No supo si por el reflejo nervioso de ser descubierto o el alivio, que de golpe le sobrevino. Se encogió de hombros. Después de todo, era una simple callejera. Una putita más. Una hija de la desocupación y la miseria.
Cuando exhaló su efímera angustia, con el dorso de la mano, se quitó la caspa que tenía sobre los hombros de la sotana. Con la Biblia contra el pecho, esperó la luz blanca del semáforo y con pasos resueltos, encaminó sus sandalias por la senda peatonal de la calle Mitre.
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No vemos las cosas como son; vemos las cosas como somos.
Anais Nin
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Estaba sentada en los escalones de la Estación de Once. Tenía las piernas cruzadas y una revista en la mano. Mostraba una actitud como de no esperar nada de nadie.
Él la reconoció, a pesar de su nuevo corte de pelo y los anteojos ahumados. Hoy estaba limpia y relativamente decente con esa falda ajustada y la blusa color té.
Pero no pudo recordarla, sino desnuda en aquella inmunda habitación de hotel barato. Esa noche, su piel morena estaba sucia como un estigma. Y ese cuerpo desmadejado que se le ofreció por una escueta cena, tenía tantos ayunos como ilusiones postergadas. Quizás, si la hubiera visto comer antes, no se hubiera dejado llevar por su animal instinto. Pues esa boca mellada por las estrías que los fríos habían acumulado, mostraba al sonreír, dos desordenadas hileritas de dientes picados. En aquellos ojos, se operaba la misteriosa putrefacción de la ciudad. En su joven rostro, prematuramente avejentado, se notaban las sucesivas lluvias de humillaciones y engaños.
Mientras esos recuerdos le refrescaban el arrepentimiento que se había enquistado hacía ya tres meses, la contemplaba desde atrás de un taxi. Temía ser reconocido, aún así, como hoy, vestido.
Ella levantó la cabeza y se colocó los lentes ahumados a modo de vincha. En ese momento, pareció adquirir una especie de madurez prestada. Sus labios pintados y entreabiertos, parecían encerrar todas sus futuras pecaminosidades. Luego miró hacia él, pero su mirada triste se posó más allá, en la Plaza Miserere.
De pronto, él dio tres pasos hacia ella. Tenía la necesidad de reivindicarse. Pues no podía dejar de compararse con aquel degenerado celador del reformatorio donde había crecido. Él que, con su cara transformada por la perversidad, le obligó a perder la inocencia y su condición de futuro hombre. Una verdadera antesala del infierno, de la cual, salió dudando durante tantos años de su verdadera sexualidad. Por lo tanto, quería ofrecerle otra cena, pero esta vez sin nada a cambio.
Se ilusionaba que fuera anónima, que ella no recordara en él, a aquel otro. Intentaba, en ese acto, despojarse de la imagen de esa chica, la que le agredía sus sueños. No podía desprenderse de esa mirada que se clavaba en sus ojos culposos, mientras ella se llevaba el tenedor a la boca.
Pero algo fortuito lo detuvo. Enseguida se empeñó en convencerse que, si el tipo que le hizo señas a ella, no se hubiera interpuesto a él, y la chica no lo hubiera aceptado con la resignación que él le conocía, se hubiera animado a esa invitación platónica. Se quedó parado en el medio del flujo de los seres anónimos que cruzaban la vereda, mirando hacia Congreso, hasta que la esquina de Pueyrredón los hizo desaparecer.
Suspiró profundamente. No supo si por el reflejo nervioso de ser descubierto o el alivio, que de golpe le sobrevino. Se encogió de hombros. Después de todo, era una simple callejera. Una putita más. Una hija de la desocupación y la miseria.
Cuando exhaló su efímera angustia, con el dorso de la mano, se quitó la caspa que tenía sobre los hombros de la sotana. Con la Biblia contra el pecho, esperó la luz blanca del semáforo y con pasos resueltos, encaminó sus sandalias por la senda peatonal de la calle Mitre.
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No vemos las cosas como son; vemos las cosas como somos.
Anais Nin
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Irma Droz
Tinaja Mujer
En el antiguo silencio de cada vasija añera,
me parece adivinar tu corazón
………………………………………Madre Tierra.
El calor de tus entrañas está vibrando en el rojo
de cada tinaja niña que se arranca de tu vientre,
porque son ellas tus hijas
………………………………………Pacha Mama del silencio;
carne de tu misma carne, fruto eterno de tu suelo...
Tu hombre barro, el que te habita,
el que recibió el aliento de aquel Eterno Alfarero,
quiso acariciar tu piel
………………………………………y en esa caricia tierna
se fue moldeando el amor, hecho tinaja de tierra.
Tinaja Madre, que abriga un secreto hecho promesa
………………………………………depositado en su seno.
Sólo ella puede guardar los milagros de la tierra,
porque ha templado sus carnes
en el calor de la hoguera que enciende el amor eterno...
¡Yo soy Tinaja Mujer, desde el principio del tiempo!
que se ha moldeado en las manos
………………………………………del amor de mi alfarero;
aquél que hizo de mi tierra, surco fecundo en la siembra
y se fue tornando en llama, para templarme en su hoguera!
Por eso, hoy guardo un milagro muy adentro de mi seno,
que va curvando mi vientre, para albergar con tibieza
………………………………………este destino de hijo,
que ya está soñando el sueño de tinaja, madre tierra,
………………………………………o enamorado alfarero.
Hacia la luz
Rodaba la cuarta luna dando rumbo a mi esperanza
y hubo un temblor en mi vientre
…………………………………que se anudó en mi garganta.
¡Por fin se anunció el milagro!
Quise gritárselo al mundo:
¡Ya está aleteando mi niño...! ¡Mi niño ya está aleteando!
Todo mi cuerpo fue nido para proteger su sueño.
Mi corazón entibió cada rincón, con su sangre
y moderó sus latidos para poder acunarlo.
...Tierno cansancio me invade
…………………………………con esta tan dulce carga...
¡Qué hermoso será pequeño, adormecerte en mis brazos,
verte correr por la casa; crecer, entre risa y llanto...
Y qué difícil, tal vez, comprender tus travesuras,
tu natural desafío y tu apuro por ser “grande”...!
Quiero escribir en mi pecho,
las “setenta veces siete” que tendré que perdonarte.
Pero el momento ha llegado:
Nueve lunas se han cumplido y en mi carne ha madurado
este torrente de vida que está buscando su cauce.
...Y ya mi vientre se parte, como fruto de verano.
¡Qué feliz dolor es este, del hijo que está naciendo
…………………………………y pronto estará en mis brazos!
Creo que estallan mis sienes... pero ya escucho su llanto!
¡¡Vamos mi niño a la luz, la Vida te está esperando!!
La escritora ha tenido la gentileza de dedicar estos poemas a una persona pegada a mis afectos. Analía Pascaner
********************************************
Las cosas que importa más decir son aquéllas que muchas veces he creído que no debía decirlas porque me parecían demasiado evidentes.
Andre Gide (Extraído de El Regalador)
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En el antiguo silencio de cada vasija añera,
me parece adivinar tu corazón
………………………………………Madre Tierra.
El calor de tus entrañas está vibrando en el rojo
de cada tinaja niña que se arranca de tu vientre,
porque son ellas tus hijas
………………………………………Pacha Mama del silencio;
carne de tu misma carne, fruto eterno de tu suelo...
Tu hombre barro, el que te habita,
el que recibió el aliento de aquel Eterno Alfarero,
quiso acariciar tu piel
………………………………………y en esa caricia tierna
se fue moldeando el amor, hecho tinaja de tierra.
Tinaja Madre, que abriga un secreto hecho promesa
………………………………………depositado en su seno.
Sólo ella puede guardar los milagros de la tierra,
porque ha templado sus carnes
en el calor de la hoguera que enciende el amor eterno...
¡Yo soy Tinaja Mujer, desde el principio del tiempo!
que se ha moldeado en las manos
………………………………………del amor de mi alfarero;
aquél que hizo de mi tierra, surco fecundo en la siembra
y se fue tornando en llama, para templarme en su hoguera!
Por eso, hoy guardo un milagro muy adentro de mi seno,
que va curvando mi vientre, para albergar con tibieza
………………………………………este destino de hijo,
que ya está soñando el sueño de tinaja, madre tierra,
………………………………………o enamorado alfarero.
Hacia la luz
Rodaba la cuarta luna dando rumbo a mi esperanza
y hubo un temblor en mi vientre
…………………………………que se anudó en mi garganta.
¡Por fin se anunció el milagro!
Quise gritárselo al mundo:
¡Ya está aleteando mi niño...! ¡Mi niño ya está aleteando!
Todo mi cuerpo fue nido para proteger su sueño.
Mi corazón entibió cada rincón, con su sangre
y moderó sus latidos para poder acunarlo.
...Tierno cansancio me invade
…………………………………con esta tan dulce carga...
¡Qué hermoso será pequeño, adormecerte en mis brazos,
verte correr por la casa; crecer, entre risa y llanto...
Y qué difícil, tal vez, comprender tus travesuras,
tu natural desafío y tu apuro por ser “grande”...!
Quiero escribir en mi pecho,
las “setenta veces siete” que tendré que perdonarte.
Pero el momento ha llegado:
Nueve lunas se han cumplido y en mi carne ha madurado
este torrente de vida que está buscando su cauce.
...Y ya mi vientre se parte, como fruto de verano.
¡Qué feliz dolor es este, del hijo que está naciendo
…………………………………y pronto estará en mis brazos!
Creo que estallan mis sienes... pero ya escucho su llanto!
¡¡Vamos mi niño a la luz, la Vida te está esperando!!
La escritora ha tenido la gentileza de dedicar estos poemas a una persona pegada a mis afectos. Analía Pascaner
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Las cosas que importa más decir son aquéllas que muchas veces he creído que no debía decirlas porque me parecían demasiado evidentes.
Andre Gide (Extraído de El Regalador)
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Érica Faerman
Para qué y cuándo aprenden los niños?
Para autorizarse a pensar, descubrirse interesantes, poder sorprenderse, encontrarse pensantes…
Para disfrutar de la alegría de crear, experimentar, jugar, soñar, “inquietarse”, preguntar/se…
Para apropiarse del lenguaje, para historiarse, reconocerse…
Para ser, creer y crear…
Los niños aprenden cuando pueden confiar en los otros y en ellos, cuando son escuchados y reconocidos, cuando se los “atiende” pensantes e interesantes, cuando alguien desea y espera que aprendan…
Porque aprender es tan maravilloso y placentero como jugar!
Actualmente, inmersos en esta sociedad de consumo, se tiende a desvirtuar el acto de aprender transformándolo en un campo de entrenamiento y exigencias, relacionándolo con el éxito, el poder, el prestigio y el tener y dejando fuera al niño de la posibilidad de reconocer y disfrutar su propio deseo.
Vivir en la luna
Seguramente, si los niños pudieran…
…detendrían el mundo con una sola mano…
…saltarían muy alto y se bajarían…
…correrían muy rápido hacia alguna esquina…
…pararían la luna también con una mano…
…darían otro enorme salto y se subirían…
…vivirían para siempre allí intentando construir un mundo tan diferente!
Conozco niños que eligen vivir en la luna a su manera…
…pero claro, eso las personas grandes tampoco lo comprenden.
********************************************
El que tiene imaginación sin instrucción, tiene alas sin pies.
Jacobus Joubet
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Para autorizarse a pensar, descubrirse interesantes, poder sorprenderse, encontrarse pensantes…
Para disfrutar de la alegría de crear, experimentar, jugar, soñar, “inquietarse”, preguntar/se…
Para apropiarse del lenguaje, para historiarse, reconocerse…
Para ser, creer y crear…
Los niños aprenden cuando pueden confiar en los otros y en ellos, cuando son escuchados y reconocidos, cuando se los “atiende” pensantes e interesantes, cuando alguien desea y espera que aprendan…
Porque aprender es tan maravilloso y placentero como jugar!
Actualmente, inmersos en esta sociedad de consumo, se tiende a desvirtuar el acto de aprender transformándolo en un campo de entrenamiento y exigencias, relacionándolo con el éxito, el poder, el prestigio y el tener y dejando fuera al niño de la posibilidad de reconocer y disfrutar su propio deseo.
Vivir en la luna
Seguramente, si los niños pudieran…
…detendrían el mundo con una sola mano…
…saltarían muy alto y se bajarían…
…correrían muy rápido hacia alguna esquina…
…pararían la luna también con una mano…
…darían otro enorme salto y se subirían…
…vivirían para siempre allí intentando construir un mundo tan diferente!
Conozco niños que eligen vivir en la luna a su manera…
…pero claro, eso las personas grandes tampoco lo comprenden.
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El que tiene imaginación sin instrucción, tiene alas sin pies.
Jacobus Joubet
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Leticia Ruiz Rosado
Prodigio
Es un acto singular
con música de cuerda…
y el verso cadencioso
retoma la escena…
parece dibujar la letra:
es la palabra
el prodigio
que todo sustenta…
Ufano ritual de placer
Ufanos juguetean en las
calles donde vuelan
aves aún
la luna las contempla
riente…
ellos entre árboles
y laberintos inventados
retozan a escondidas
porque
no hay balas
que intercedan
ni molesten
ufano ritual de placer
eso… fue ayer;
hoy: bombardean los
extraños su hábitat, ¡cuánto terror
en las callejuelas
del placer!
quimeras arropan
a los niños(as)
de ayer…
y hoy ya no juegan
a esconder
hoy,
se esconden
de terror…
bombardean
con balas...
su hábitat...
sus calles…
y sus casas... ya las
aves no cantan, malogran
los árboles
escondederos de travesuras, placer: ¡palabra de ayer!
La rima
Me recojo ante su presencia
mis cuitas,
poco cuentan…
ésa es la espera…
al callar… aparecerá
la rima que cuenta…
sus venas poco a poco
se impregnarán con sus huellas
un nuevo ritmo
la sellará gota a gota
su brisa
la riega, y ¡cual Pan,
un ritual convergerá con ella!
Del poemario inédito La rima
********************************************
No me dejes juzgar ni criticar a ningún hombre hasta que haya caminado en sus mocasines, por lo menos, durante dos semanas.
Antigua plegaria sioux
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Es un acto singular
con música de cuerda…
y el verso cadencioso
retoma la escena…
parece dibujar la letra:
es la palabra
el prodigio
que todo sustenta…
Ufano ritual de placer
Ufanos juguetean en las
calles donde vuelan
aves aún
la luna las contempla
riente…
ellos entre árboles
y laberintos inventados
retozan a escondidas
porque
no hay balas
que intercedan
ni molesten
ufano ritual de placer
eso… fue ayer;
hoy: bombardean los
extraños su hábitat, ¡cuánto terror
en las callejuelas
del placer!
quimeras arropan
a los niños(as)
de ayer…
y hoy ya no juegan
a esconder
hoy,
se esconden
de terror…
bombardean
con balas...
su hábitat...
sus calles…
y sus casas... ya las
aves no cantan, malogran
los árboles
escondederos de travesuras, placer: ¡palabra de ayer!
La rima
Me recojo ante su presencia
mis cuitas,
poco cuentan…
ésa es la espera…
al callar… aparecerá
la rima que cuenta…
sus venas poco a poco
se impregnarán con sus huellas
un nuevo ritmo
la sellará gota a gota
su brisa
la riega, y ¡cual Pan,
un ritual convergerá con ella!
Del poemario inédito La rima
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No me dejes juzgar ni criticar a ningún hombre hasta que haya caminado en sus mocasines, por lo menos, durante dos semanas.
Antigua plegaria sioux
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Edda Ottonieri
La tarde en mi noche
Cuando la noche retarda las sombras,
la luz se estremece tímida en el estero,
una apolillada luna cae sobre el agua turbia;
y un perro la traga de un solo sorbo.
En el lodo las ranas toman la piel del sauce,
su croar empuja la tarde lacia
y roen alambrados los pinchos duros
…………………………………………….del algarrobo.
La música del viento ondea el llano
cabe entera en una sola nota
corre y despeina los pastos tiernos
para tocar quena entre cañaverales.
(Mi música no cabe en ninguna nota.)
Las voces se pierden en coros lejanos.
(Mi voz es una apagada vela.)
…Por algún camino entrará la noche
…y se abrirá entera en mi propia hondura.
Acantilado del desamor
Trepida el acantilado, la áspera rompiente de los espejismos
en un cimbronazo de cuencas vacías donde no anidan presencias.
Intentos vanos de florecer caminos en abrojal impune
que enmaraña súplicas sin que se revele el amor.
Vientre jamás sembrado nunca alumbrará frutos.
Deseos que vuelan sin posarse, desazón salitre,
desvelos de estrellas aurorales en reclamo de encuentros
en cuartos de espesas cortinas, donde cómplice, habita la noche.
Traslúcida opacidad donde mueren los ruegos
en altares esfumados de cirios, agonizantes,
de quien no compartió los portales de la pasión
ni llegó siquiera a contornear sus labios, en otros labios…
Las esperas batirán la piel que amarillea y envejece
en vaciedad insondable de mundos no alcanzados,
………………….en pórticos de ilusión, en procura de amor
………………….Lo nunca gozado quedará a resguardo en mansiones del alma
………………….………………….………………por las cicatrices de lo jamás vivido…
********************************************
No hay ningún viento favorable para el que no sabe a que puerto se dirige.
Schopenhauer
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Cuando la noche retarda las sombras,
la luz se estremece tímida en el estero,
una apolillada luna cae sobre el agua turbia;
y un perro la traga de un solo sorbo.
En el lodo las ranas toman la piel del sauce,
su croar empuja la tarde lacia
y roen alambrados los pinchos duros
…………………………………………….del algarrobo.
La música del viento ondea el llano
cabe entera en una sola nota
corre y despeina los pastos tiernos
para tocar quena entre cañaverales.
(Mi música no cabe en ninguna nota.)
Las voces se pierden en coros lejanos.
(Mi voz es una apagada vela.)
…Por algún camino entrará la noche
…y se abrirá entera en mi propia hondura.
Acantilado del desamor
Trepida el acantilado, la áspera rompiente de los espejismos
en un cimbronazo de cuencas vacías donde no anidan presencias.
Intentos vanos de florecer caminos en abrojal impune
que enmaraña súplicas sin que se revele el amor.
Vientre jamás sembrado nunca alumbrará frutos.
Deseos que vuelan sin posarse, desazón salitre,
desvelos de estrellas aurorales en reclamo de encuentros
en cuartos de espesas cortinas, donde cómplice, habita la noche.
Traslúcida opacidad donde mueren los ruegos
en altares esfumados de cirios, agonizantes,
de quien no compartió los portales de la pasión
ni llegó siquiera a contornear sus labios, en otros labios…
Las esperas batirán la piel que amarillea y envejece
en vaciedad insondable de mundos no alcanzados,
………………….en pórticos de ilusión, en procura de amor
………………….Lo nunca gozado quedará a resguardo en mansiones del alma
………………….………………….………………por las cicatrices de lo jamás vivido…
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No hay ningún viento favorable para el que no sabe a que puerto se dirige.
Schopenhauer
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Alejandro Dolina
Novia
Hace mucho tiempo, yo tenía una novia buena y hermosa. Me amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la impuntualidad, en la mentira gratuita. Ella lloraba en secreto, cuando yo no la veía, pues sabía que su llanto me irritaba. Pero un día, un incidente que ni siquiera recuerdo me despertó el temor de perderla.
El amor crece con el miedo. Mi conducta cambió. Me fui haciendo bueno. Quise pagar el daño que había hecho y empecé a vivir para ella. Le hacía el amor en todos los zaguanes. Le cantaba valses de Héctor Pedro Blomberg. La llevaba a pasear por los lugares más hermosos del mundo. Le imponía aventuras inesperadas. Me hice sabio y generoso sólo para merecer su amor. Pero un día me dejó.
-No te quiero más -me dijo, y se fue. Supliqué un poco, sólo un poco, porque era bueno. Después me puse a esperar la muerte sentado en el umbral.
Al cabo de un tiempo, aparecieron los celos. Pensé que seguramente me había dejado por otro. Decidí averiguarlo. Indagué a los amigos comunes, pero todos afectaban un aire de trabajosa indiferencia. Resolví seguirla. Pasaba las noches acechando su puerta. Durante el día, me apostaba en la esquina de su trabajo. El resultado de mis pesquisas fue nulo. Mi novia se desplazaba por circuitos inocentes. Perdí mi empleo, mi salud y hasta mis amistades. Mi vida era una perpetua vigilancia.
Pasaron largos meses sin que nada ocurriera. Hasta que una noche la vi salir de su casa con aire decidido. Tuve el presentimiento de que iba a encontrarse con un hombre, tal vez porque estaba demasiado linda. La seguí entre las sombras y vi que se detenía en una esquina que yo conocía bien. Me escondí en un portal.
Ella se detuvo y esperó, esperó mucho. Cerca de una hora después, apareció un hombre alto, oscuro, soberbio. Algo familiar había en su paso. Ella intentó una caricia, pero él la rechazó. Inmediatamente comprendí que el hombre se complacía en verla sufrir y amar al mismo tiempo. Se trataba de un sujeto diabólico. Cada tanto, me llegaban ráfagas de una risa vulgar. No podía concebirse un individuo más vil y detestable.
Caminaron. Tomaron un rumbo que no me sorprendió. Al llegar a la luz de una avenida, pude ver que aquél hombre era yo. Yo mismo, pero antes. Con el desdén cósmico que tanto me había costado borrar del alma, con la maldad de mis peores épocas. Con la impunidad de los necios.
No pude soportarlo. Pensé en cruzar la calle y pegarme una trompada, pero me tuve miedo. Quise gritar, ordenarme a mí mismo dejar tranquila a aquella muchacha. Pero el imperativo no tiene primera persona y no supe qué decirme. Se detuvieron un instante y pasé delante de ellos. Ella no me vio. Yo sí me vi. Me miré con un gesto de advertencia. Después los perdí de vista y me quedé llorando.
********************************************
Se me ocurre que las virtudes, como los alimentos, debieran hacer constar su fecha de vencimiento.
Luis Taborda
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Hace mucho tiempo, yo tenía una novia buena y hermosa. Me amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la impuntualidad, en la mentira gratuita. Ella lloraba en secreto, cuando yo no la veía, pues sabía que su llanto me irritaba. Pero un día, un incidente que ni siquiera recuerdo me despertó el temor de perderla.
El amor crece con el miedo. Mi conducta cambió. Me fui haciendo bueno. Quise pagar el daño que había hecho y empecé a vivir para ella. Le hacía el amor en todos los zaguanes. Le cantaba valses de Héctor Pedro Blomberg. La llevaba a pasear por los lugares más hermosos del mundo. Le imponía aventuras inesperadas. Me hice sabio y generoso sólo para merecer su amor. Pero un día me dejó.
-No te quiero más -me dijo, y se fue. Supliqué un poco, sólo un poco, porque era bueno. Después me puse a esperar la muerte sentado en el umbral.
Al cabo de un tiempo, aparecieron los celos. Pensé que seguramente me había dejado por otro. Decidí averiguarlo. Indagué a los amigos comunes, pero todos afectaban un aire de trabajosa indiferencia. Resolví seguirla. Pasaba las noches acechando su puerta. Durante el día, me apostaba en la esquina de su trabajo. El resultado de mis pesquisas fue nulo. Mi novia se desplazaba por circuitos inocentes. Perdí mi empleo, mi salud y hasta mis amistades. Mi vida era una perpetua vigilancia.
Pasaron largos meses sin que nada ocurriera. Hasta que una noche la vi salir de su casa con aire decidido. Tuve el presentimiento de que iba a encontrarse con un hombre, tal vez porque estaba demasiado linda. La seguí entre las sombras y vi que se detenía en una esquina que yo conocía bien. Me escondí en un portal.
Ella se detuvo y esperó, esperó mucho. Cerca de una hora después, apareció un hombre alto, oscuro, soberbio. Algo familiar había en su paso. Ella intentó una caricia, pero él la rechazó. Inmediatamente comprendí que el hombre se complacía en verla sufrir y amar al mismo tiempo. Se trataba de un sujeto diabólico. Cada tanto, me llegaban ráfagas de una risa vulgar. No podía concebirse un individuo más vil y detestable.
Caminaron. Tomaron un rumbo que no me sorprendió. Al llegar a la luz de una avenida, pude ver que aquél hombre era yo. Yo mismo, pero antes. Con el desdén cósmico que tanto me había costado borrar del alma, con la maldad de mis peores épocas. Con la impunidad de los necios.
No pude soportarlo. Pensé en cruzar la calle y pegarme una trompada, pero me tuve miedo. Quise gritar, ordenarme a mí mismo dejar tranquila a aquella muchacha. Pero el imperativo no tiene primera persona y no supe qué decirme. Se detuvieron un instante y pasé delante de ellos. Ella no me vio. Yo sí me vi. Me miré con un gesto de advertencia. Después los perdí de vista y me quedé llorando.
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Se me ocurre que las virtudes, como los alimentos, debieran hacer constar su fecha de vencimiento.
Luis Taborda
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Carlos Kuraiem
Soy de un pueblo de arquitectos que nunca edifica
Un pájaro indeciso entre dos vientos
un alambre que descansa en dos paredes
útil deforme húmedo y mal vestido
Es la lágrima que reparte su llanto
El hombre vestido de uniforme que vive a traición
El poeta que no dice todo lo que calla
Son sueños de clavos
nuestros sueños, hermano
Nos tuercen los martillazos que nos dan
con sus tambores
en plena cabeza
Hoy amanecí con un libro en la mano
cuidándome toda la noche
amanecí sin uñas en los dedos
Se las dejé clavadas en el sueño
a mis enemigos
que con sus caras ocultas
y sus botas calzadas
daban alaridos de dolor
y huían de mis manotazos
cuando yo los castigaba
con la verdad de mi hambre
Hoy amanecí libre hasta la puerta de calle
hasta el umbral de mi puerta
hasta aquí llegué
***
-un día se deshacen los malvones
y el talismán de ruda
no protege
se rompen los espejos familiares
y caen todas juntas las desgracias
El patio de la casa
es un enjambre de pasos extraños,
………………….…………………..ajeno,
donde arramplan los vientos los postigos
la lluvia come paredes y metales
y la noche
se instala para siempre
detienen su escalada los pastos
amarillentos y mustios
a la altura de las rodillas
***
Los libros mueren un día después de ser cantados
algunos los matan delicadamente
con una flor adentro.
Sólo la caída del tilo
la desaparición de un amigo
o la decadencia de un pueblo
son hechos que se acercan a esta muerte.
Quizá por eso
hoy salgo a descolgar las hojas de los árboles
ganándole al otoño
y recojo los libros que otros no quieren
antes de que mueran.
Poemas del libro La rama inquebrantable (2004)
********************************************
Que te toque vivir en una época interesante.
Antigua maldición china
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Un pájaro indeciso entre dos vientos
un alambre que descansa en dos paredes
útil deforme húmedo y mal vestido
Es la lágrima que reparte su llanto
El hombre vestido de uniforme que vive a traición
El poeta que no dice todo lo que calla
Son sueños de clavos
nuestros sueños, hermano
Nos tuercen los martillazos que nos dan
con sus tambores
en plena cabeza
Hoy amanecí con un libro en la mano
cuidándome toda la noche
amanecí sin uñas en los dedos
Se las dejé clavadas en el sueño
a mis enemigos
que con sus caras ocultas
y sus botas calzadas
daban alaridos de dolor
y huían de mis manotazos
cuando yo los castigaba
con la verdad de mi hambre
Hoy amanecí libre hasta la puerta de calle
hasta el umbral de mi puerta
hasta aquí llegué
***
-un día se deshacen los malvones
y el talismán de ruda
no protege
se rompen los espejos familiares
y caen todas juntas las desgracias
El patio de la casa
es un enjambre de pasos extraños,
………………….…………………..ajeno,
donde arramplan los vientos los postigos
la lluvia come paredes y metales
y la noche
se instala para siempre
detienen su escalada los pastos
amarillentos y mustios
a la altura de las rodillas
***
Los libros mueren un día después de ser cantados
algunos los matan delicadamente
con una flor adentro.
Sólo la caída del tilo
la desaparición de un amigo
o la decadencia de un pueblo
son hechos que se acercan a esta muerte.
Quizá por eso
hoy salgo a descolgar las hojas de los árboles
ganándole al otoño
y recojo los libros que otros no quieren
antes de que mueran.
Poemas del libro La rama inquebrantable (2004)
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Que te toque vivir en una época interesante.
Antigua maldición china
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Para sonreír
Exposición Judicial
En la República Argentina, Provincia de Buenos Aires, Localidad de Avellaneda, partido del mismo nombre y en jurisdicción de la Seccional Primera de Avellaneda, a los -VEINTICINCO- - días del mes de febrero - de mil novecientos noventa y OCHO comparece ante el suscripto COMISARIO DANIEL EDUARDO NIEVAS y secretario designado el OFICIAL SUBINSPECTOR PEDRO BARBIERI una persona con el proposito de radicar una EXPOSICIÓN CIVIL acreditando ser o llamarse: MOYANO ELBA - - - - - - - de nacionalidad -ARGENTINA- -de 63- -años, domicilio en la calle -ALSINA 876- - - - - - de profesión AMA DE CASA- - estado civil CASADA- - acredita su identidad personal mediante su -DNI- nro. 2.434.531 - - - que en este acto exhibe y retiene para sí. Seguidamente cedida la palabra EXPONE: Que la deponente se domicilia en el lugar antes citado y al lado de su domicilio tiene un terreno del ferrocarril vacío y hace un tiempo se metio a vivir en ese terreno un hombre con un sra discapasitada haciendo en ese lugar una casilla precaria y empezo a poner luz electrica utilizando su direccion para tal fin dado que vino una persona de Edesur a preguntarle si tenia suministro electrico y la primera vez la pusieron directamente pero su hijo le dijo a este hombre que no pusiera la luz pero encima rompieron el pilar para poner la luz y lo volvieron a arreglar y la persona de Edesur la insulto pero la que habla fue hasta Edesur y le dicen que no habia ningun pedido, de luz y después quedo en la nada. =Que le dice el tipo que tenia como vecino que le deje de dar su direccion a todos y aparte en la casilla de chapa de estos y se emborrachan quedandose hasta tarde, y se junta gente de mal vivir en y le dice a la mujer de el que le va atirar agua caliente y que si tiene otro macho que se vaya gritando barbaridades deseando la deponente que este respete a la gente, que limpie que trate de respetar a todo el mundo y el citado grita a cualquier hora siendo el mismo grosero y alterando la vida tranquila que llevaba el barrio hasta que vinieron estos dejando que esta seccional lo llame a la reflexion. -Que es todo- No siendo para más el acto previa e integra lectura de la misma la lee se ratifica y firma junto a la instruccion que certifica.
=====================================
Las declaraciones, hechas en un Juzgado de Paz y mecanografiadas por un oficial de la policía bonaerense, se transcriben aquí sin enmiendas.
......................Texto extraído de la Revista Literaria Ñusleter www.niusleter.com.ar
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Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Albert Einstein
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En la República Argentina, Provincia de Buenos Aires, Localidad de Avellaneda, partido del mismo nombre y en jurisdicción de la Seccional Primera de Avellaneda, a los -VEINTICINCO- - días del mes de febrero - de mil novecientos noventa y OCHO comparece ante el suscripto COMISARIO DANIEL EDUARDO NIEVAS y secretario designado el OFICIAL SUBINSPECTOR PEDRO BARBIERI una persona con el proposito de radicar una EXPOSICIÓN CIVIL acreditando ser o llamarse: MOYANO ELBA - - - - - - - de nacionalidad -ARGENTINA- -de 63- -años, domicilio en la calle -ALSINA 876- - - - - - de profesión AMA DE CASA- - estado civil CASADA- - acredita su identidad personal mediante su -DNI- nro. 2.434.531 - - - que en este acto exhibe y retiene para sí. Seguidamente cedida la palabra EXPONE: Que la deponente se domicilia en el lugar antes citado y al lado de su domicilio tiene un terreno del ferrocarril vacío y hace un tiempo se metio a vivir en ese terreno un hombre con un sra discapasitada haciendo en ese lugar una casilla precaria y empezo a poner luz electrica utilizando su direccion para tal fin dado que vino una persona de Edesur a preguntarle si tenia suministro electrico y la primera vez la pusieron directamente pero su hijo le dijo a este hombre que no pusiera la luz pero encima rompieron el pilar para poner la luz y lo volvieron a arreglar y la persona de Edesur la insulto pero la que habla fue hasta Edesur y le dicen que no habia ningun pedido, de luz y después quedo en la nada. =Que le dice el tipo que tenia como vecino que le deje de dar su direccion a todos y aparte en la casilla de chapa de estos y se emborrachan quedandose hasta tarde, y se junta gente de mal vivir en y le dice a la mujer de el que le va atirar agua caliente y que si tiene otro macho que se vaya gritando barbaridades deseando la deponente que este respete a la gente, que limpie que trate de respetar a todo el mundo y el citado grita a cualquier hora siendo el mismo grosero y alterando la vida tranquila que llevaba el barrio hasta que vinieron estos dejando que esta seccional lo llame a la reflexion. -Que es todo- No siendo para más el acto previa e integra lectura de la misma la lee se ratifica y firma junto a la instruccion que certifica.
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Las declaraciones, hechas en un Juzgado de Paz y mecanografiadas por un oficial de la policía bonaerense, se transcriben aquí sin enmiendas.
......................Texto extraído de la Revista Literaria Ñusleter www.niusleter.com.ar
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Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
Albert Einstein
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jueves, 5 de julio de 2007
Editorial
con voz propia nº 9 – julio 2007
……………........……Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?
……………...................................................……..Frida Kahlo
Hace poco, en el Café Literario de la Secretaría de Extensión Universitaria de Tucumán, espacio que coordino hace cinco años, hubo un asomo de debate en el que el tema fue cómo hacer que la gente asista a los espacios culturales. Existieron propuestas inteligentes como la que proponía que cada uno de los interesados en una determinada charla o exposición invitara a un amigo o alguien que propuso que cada uno publicite por su cuenta para interesar a sus amistades, pero, posiblemente de una maestra y con seguridad con la mejor de las intenciones surgió llevar a los poetas a las escuelas.
Yo le pregunté si era para que los poetas les leyeran a los alumnos que se habían portado mal, lo que me parecía un excelente castigo, pero no, era para que se acerquen a la poesía y he aquí un problema que surge y puede ser tema de debate en esta revista que se parece a Gardel ya que cada día canta mejor.
¿Qué se lee frente a chicos que estén cursando el famoso polimodal? ¿Vallejo, Girri, Tejada, Bécquer o Baldomero Fernández Moreno? Ante un público cautivo, como pueden ser los jubilados ¿a quién se lee, a Baldomero o a César Fernández Moreno? Los poetas ansiosos de mostrar sus creaciones ¿sabrán medir sus textos con la probable receptividad del público frente al que se lee? Sobre todo aquéllos que no siguen el consejo de mi amigo Rubén Derlis que dice: “Claridad, poetas, claridad, sucia es el agua estancada”. Estoy en la duda. Los escritores no somos misioneros ni tampoco vamos a aguar los textos para ofrecer gato por liebre con el fin de que determinados sectores nos comprendan.
La escritura es para elevar el nivel cultural, no para rebajar la escritura y la Cultura no es Popular o de élite, es una sola a la que el pueblo sabrá acceder como lo hizo siempre, yendo al teatro a ver las obras de Shakespeare, a escuchar a Mozart u oír a los juglares en las calles.
Julio Carabelli
* * *
La gran mayoría de la gente lee para procurarse descanso y olvido o conciliar el sueño. Debe leerse, en verdad, para intensificar la vigilia, para estar más despiertos y alertas.
Luis Franco
............................Edición y dirección: Analía Pascaner
............................San Fernando del Valle de Catamarca
............................Catamarca – Argentina
Tú tienes un nombre y te van ocurriendo cosas una después de otra, y tú te portas de variadas maneras y haces eso y aquello, de modo que el nombre empieza pronto a tener una significación. Las cosas se van juntando alrededor del nombre. Si es malo y tienes mala reputación, no puedes salir de tu nombre y escapar así como así. Y si es bueno y tienes buena reputación, debes estar contenta y satisfecha.
Carson McCullers
Ana Istarú
Algún día
Algún día
algún misterioso día húmedo
me volcaré en mí misma para siempre,
y no podrá nadie llamarme
por mi nombre,
porque seré un encierro de paz,
único y eterno.
Algún día húmedo,
con el sello infinito de dos palabras:
no volveré.
Y la vida abierta y dolorosa
bajará rodando por las gradas.
De Poesía escogida, 2002
****************************************************
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió.
Joaquín Sabina
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Algún día
algún misterioso día húmedo
me volcaré en mí misma para siempre,
y no podrá nadie llamarme
por mi nombre,
porque seré un encierro de paz,
único y eterno.
Algún día húmedo,
con el sello infinito de dos palabras:
no volveré.
Y la vida abierta y dolorosa
bajará rodando por las gradas.
De Poesía escogida, 2002
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No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió.
Joaquín Sabina
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Gustavo Vaca Narvaja
El trabajo de escribir
A veces pienso que resulta más fácil escribir que encontrar un lector. Ni que decir: encontrar editor que se interese. Es difícil encontrar lectores. El ciberespacio y la tecnología en la comunicación han hecho mella en el magnífico mundo de los libros. Cuando uno manifiesta inocentemente que se dedica a escribir, lo miran con curiosidad. Como si faltase algo más. ¿Será un oficio incompleto para la sociedad? Luego viene una segunda acotación: <¿Y qué escribes?>. Es la pregunta del millón. Mmmm… Me siento raro, avergonzado. Contesto indiferente: <Escribo> -reafirmando mi oficio. Miro fijamente al interlocutor. Duda. Estudio su reacción, y agrego a modo de justificación o venganza sublime: <Escribo varias horas al día, y otras tantas en repensar lo escrito>. El interlocutor me mira. Sonríe. Hay un aspecto burlón, pero está atento. Expulsa una interjección con sonido de asombro: <¡Ah!>. Y llega el momento de la daga: <¿Ganaste algún premio? ¿Te llamó una editorial?>. Mmmm… Me siento desnudo. Me doy cuenta que no me cubre una gloria, tampoco un premio. Toco mi solapa: ninguna medalla. Pienso retirando su daga: <¡No soy nadie!>. Doy media vuelta y silbo cualquier canción. Miro sin mirar nada. Algo me trae a la memoria a León Felipe: ¡Poetas! / Nunca cantemos la vida / de un mismo pueblo / Ni la flor de un solo huerto / ¡Que sean todos los pueblos! / ¡Y todos los huertos! ¡Nuestros! Entonces comprendo. Me propongo explicar: <¡A ver… señor de la pregunta! Voy a escribir a un fantasma>. <¿Tú… al fantasma?> pregunta el interlocutor asombrado. <¡O sea!> explico sin inmutarme: <A quien no puedo ver, sentir y escuchar. A quien no puedo imaginar, ni saber quién es. Voy a escribir al vacío> anuncio orgulloso. <¿Tú… al vacío?> pregunta dudando. <¡O sea!> explico satisfecho: <A quien no puedo medir, pintar o idear>. Seguro de haberlo confundido finalizo: <¿Sabes señor de la daga? Voy a seguir escribiendo>. Sin esperar que reaccione le pregunto: <¿A quién escribo? ¿Al fantasma que no veo. A la noche que no ilumina. Al aire fresco de la mañana. Al vacío o al fantasma?>. <¡No lo sé!> contesta balbuceante. Antes que se reponga concluyo: <No escribo a la vida de un solo pueblo. Ni a la flor de un solo huerto. Escribo a todos los pueblos, y a todos los huertos, para que sean nuestros. Y que nadie pregunte si tengo una medalla, un premio o una propuesta. Menos aún: gloria>. <¡Ah… eso escribes!... ¡Qué bien!> dice el interlocutor convencido que debe retirarse vencido. Palmea mi espalda. Se va. Lleva mi novela. <¡Voy a leerla!> afirma. Me doy cuenta que he ganado un lector. León Felipe tenía razón.
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Esperar que los otros juzguen con sentido común es una prueba del que nos falta a nosotros.
Eugène O'Neil
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A veces pienso que resulta más fácil escribir que encontrar un lector. Ni que decir: encontrar editor que se interese. Es difícil encontrar lectores. El ciberespacio y la tecnología en la comunicación han hecho mella en el magnífico mundo de los libros. Cuando uno manifiesta inocentemente que se dedica a escribir, lo miran con curiosidad. Como si faltase algo más. ¿Será un oficio incompleto para la sociedad? Luego viene una segunda acotación: <¿Y qué escribes?>. Es la pregunta del millón. Mmmm… Me siento raro, avergonzado. Contesto indiferente: <Escribo> -reafirmando mi oficio. Miro fijamente al interlocutor. Duda. Estudio su reacción, y agrego a modo de justificación o venganza sublime: <Escribo varias horas al día, y otras tantas en repensar lo escrito>. El interlocutor me mira. Sonríe. Hay un aspecto burlón, pero está atento. Expulsa una interjección con sonido de asombro: <¡Ah!>. Y llega el momento de la daga: <¿Ganaste algún premio? ¿Te llamó una editorial?>. Mmmm… Me siento desnudo. Me doy cuenta que no me cubre una gloria, tampoco un premio. Toco mi solapa: ninguna medalla. Pienso retirando su daga: <¡No soy nadie!>. Doy media vuelta y silbo cualquier canción. Miro sin mirar nada. Algo me trae a la memoria a León Felipe: ¡Poetas! / Nunca cantemos la vida / de un mismo pueblo / Ni la flor de un solo huerto / ¡Que sean todos los pueblos! / ¡Y todos los huertos! ¡Nuestros! Entonces comprendo. Me propongo explicar: <¡A ver… señor de la pregunta! Voy a escribir a un fantasma>. <¿Tú… al fantasma?> pregunta el interlocutor asombrado. <¡O sea!> explico sin inmutarme: <A quien no puedo ver, sentir y escuchar. A quien no puedo imaginar, ni saber quién es. Voy a escribir al vacío> anuncio orgulloso. <¿Tú… al vacío?> pregunta dudando. <¡O sea!> explico satisfecho: <A quien no puedo medir, pintar o idear>. Seguro de haberlo confundido finalizo: <¿Sabes señor de la daga? Voy a seguir escribiendo>. Sin esperar que reaccione le pregunto: <¿A quién escribo? ¿Al fantasma que no veo. A la noche que no ilumina. Al aire fresco de la mañana. Al vacío o al fantasma?>. <¡No lo sé!> contesta balbuceante. Antes que se reponga concluyo: <No escribo a la vida de un solo pueblo. Ni a la flor de un solo huerto. Escribo a todos los pueblos, y a todos los huertos, para que sean nuestros. Y que nadie pregunte si tengo una medalla, un premio o una propuesta. Menos aún: gloria>. <¡Ah… eso escribes!... ¡Qué bien!> dice el interlocutor convencido que debe retirarse vencido. Palmea mi espalda. Se va. Lleva mi novela. <¡Voy a leerla!> afirma. Me doy cuenta que he ganado un lector. León Felipe tenía razón.
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Esperar que los otros juzguen con sentido común es una prueba del que nos falta a nosotros.
Eugène O'Neil
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Guillermo Pilía
Lo que a nadie le importa
Ahora que el tiempo va trayendo sosiego
y que hallo cada cosa en su lugar
—cada cuerpo geométrico en su sitio
como en un test de inteligencia—, ahora
que cada sentimiento ocupa su baldosa
y lo que de mí me avergüenza se equilibra
con lo que de mí me enorgullece,
ahora —precisamente— me acuerdo
—ya casi sin dolor— de las miserias
que ayer nomás pensaba que tal vez
no iban nunca a concederme reposo:
el color azul gris de mi uniforme
de soldado, el amigo o la mujer
que traicioné, el amigo o la mujer
que a mí me traicionaron, la sonrisa
que alguna vez le di —por miedo— a un asesino
y la imagen de mi abuela que comía en silencio
la manzana de sus cien años de pobreza.
Sólo lo que a nadie le importa sino a mí,
lo que no he vivido y lo que siempre he callado,
lo que nunca conoceré ni escribiré,
lo que conmigo se muere: sólo esto me acongoja.
Niebla
Hay sobre la madrugada un vidrio opaco:
caminamos a tientas, en lo ambiguo
entre la tierra y el cielo: así creemos
que caminan también nuestros difuntos.
Quizás se esparcirá también la niebla
sobre campos y canales, contra el muro
verdinoso de la infancia,
entre los juguetes y el incienso de Rimbaud.
Es este humo de Dios como una llaga
que se percibe apenas con dolor: la pupila turbia
del milagro evangélico, quizás
un ojo lisiado de la mañana y de la vida.
Mi casa y mis palabras
Me empecino en leer con ojos limpios
los frutos de otras vidas: sólo voces
sin ilación, sólo ajeno lenguaje.
Lo que otro amó, yo lo odié; lo que odiaron
fue para mí una devoción. Ninguno
de nosotros escribió el mismo verso.
Con tal pan de mendigo aún me alimento
y no hay tiempo peor que el que va en blanco.
Pasaron días huérfanos de sílabas.
Lectura, amor primero: todo amor
fue tan distinto después de esos libros
en que fundé mi casa y mis palabras...
****************************************************
Yo compartía un país delicado y terrible; amaba todo candor, toda barbarie.
Las tormentas abrían las puertas de mi casa.
Viajero: la piedra en que tropiezas también es el mundo.
Rodolfo Alonso
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Ahora que el tiempo va trayendo sosiego
y que hallo cada cosa en su lugar
—cada cuerpo geométrico en su sitio
como en un test de inteligencia—, ahora
que cada sentimiento ocupa su baldosa
y lo que de mí me avergüenza se equilibra
con lo que de mí me enorgullece,
ahora —precisamente— me acuerdo
—ya casi sin dolor— de las miserias
que ayer nomás pensaba que tal vez
no iban nunca a concederme reposo:
el color azul gris de mi uniforme
de soldado, el amigo o la mujer
que traicioné, el amigo o la mujer
que a mí me traicionaron, la sonrisa
que alguna vez le di —por miedo— a un asesino
y la imagen de mi abuela que comía en silencio
la manzana de sus cien años de pobreza.
Sólo lo que a nadie le importa sino a mí,
lo que no he vivido y lo que siempre he callado,
lo que nunca conoceré ni escribiré,
lo que conmigo se muere: sólo esto me acongoja.
Niebla
Hay sobre la madrugada un vidrio opaco:
caminamos a tientas, en lo ambiguo
entre la tierra y el cielo: así creemos
que caminan también nuestros difuntos.
Quizás se esparcirá también la niebla
sobre campos y canales, contra el muro
verdinoso de la infancia,
entre los juguetes y el incienso de Rimbaud.
Es este humo de Dios como una llaga
que se percibe apenas con dolor: la pupila turbia
del milagro evangélico, quizás
un ojo lisiado de la mañana y de la vida.
Mi casa y mis palabras
Me empecino en leer con ojos limpios
los frutos de otras vidas: sólo voces
sin ilación, sólo ajeno lenguaje.
Lo que otro amó, yo lo odié; lo que odiaron
fue para mí una devoción. Ninguno
de nosotros escribió el mismo verso.
Con tal pan de mendigo aún me alimento
y no hay tiempo peor que el que va en blanco.
Pasaron días huérfanos de sílabas.
Lectura, amor primero: todo amor
fue tan distinto después de esos libros
en que fundé mi casa y mis palabras...
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Yo compartía un país delicado y terrible; amaba todo candor, toda barbarie.
Las tormentas abrían las puertas de mi casa.
Viajero: la piedra en que tropiezas también es el mundo.
Rodolfo Alonso
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David Lagmanovich
Reversible
Estaba hundido en el sillón, con la mirada fija en el televisor cuyo sonido había reducido a cero. Roque pensaba que tenía que resolver de una buena vez el problema de su relación con Alicia. No sabía cómo lograr que ella lo aceptara, descartando esas actitudes de amiga ideal que le sonaban a condescendencia. Ahora mismo reaparecería viniendo del interior del departamento, sonriente, brillante y espléndida la larga cabellera rubia que un rato antes había cepillado aplicadamente. Sabía cómo seguía la historia: serviría otro trago, acercaría el hielo, y luego caminarían en el atardecer por calles arboladas, hasta el momento de detener un taxi y verla desaparecer de su vida quién sabe por cuanto tiempo. Hasta otra visita, de ella a él casi siempre, en la que nuevamente habría un trato cordial pero nada más, algo que lo dejaba solo y frustrado, deseándola intensamente y pensando —como ahora— que debía hacer algo para superar esa barrera invisible.
El reloj que estaba sobre la chimenea saltó de pronto, desde las 19 hasta las 11 de la mañana anterior. Luego comenzó a girar hacia atrás. Fascinado, Roque lo vio desintegrarse con un ruido sordo, acompañado por el estrépito de muebles que se quebraban, ventanas que desaparecían y edificios enteros que entraban en la sombra. Luego se encontró a sí mismo en un paraje desconocido, al atardecer, esperando algo que no se realizaba. Una mujer —¿Alicia?— pasó despaciosamente. El hombre que había sido Roque la alcanzó con un manotazo. Después apresó los largos cabellos amarillos y la arrastró al interior de la cueva, mientras gruñía excitadamente.
Thrillers
El héroe corría desesperadamente por una llanura desolada. Tenía que llegar al penal a tiempo para evitar el ajusticiamiento del condenado, merced al perdón del gobernador que llevaba en el bolsillo. ¿Llegaría a tiempo, o sería éste un fracaso más? Por detrás de él, a cierta distancia, lo perseguía el investigador privado, con cuya joven mujer había tenido la mala idea de entablar un fugaz romance. ¿Conseguiría eludirlo? A mayor distancia de los dos, un destacamento policial venía siguiendo a ambos, pues los polizontes debían cumplir la orden de arresto que el Fiscal de Distrito había emitido contra el héroe y su enemigo, por obstrucción de la justicia. De pronto, el héroe divisó una bicicleta que estaba apoyada contra un poste de telégrafo. Montó en ella para acelerar su ida al penal, pero a poco andar una rueda cedió y lo arrojó, desvanecido por el golpe, a un costado del camino. Su perseguidor no lo advirtió y siguió corriendo. ¿Encontraría alguna vez al frustrado ciclista? En un recodo, mientras el segundo atleta se detenía un instante para tomar aliento, los miembros de la patrulla policial sobrepasaron a ambos y llegaron, jadeantes, a las puertas del penal. Desde el interior llegaba el inconfundible olor de la carne quemada. ¿Lo habrían electrocutado ya? ¿O se trataba de una barbacoa con que los guardias celebraban que un delincuente más había recibido su merecido en esta tierra, como anticipo de lo que le esperaba más allá? Cansado de tanto teclear aventuras por nadie presenciadas, el escritor decidió apagar la computadora e irse a dormir.
El idioma perdido
Despertó sobresaltado. Quería llamar a su mujer, convocar a alguien, explicar lo que había soñado, pero no recordaba ninguna expresión. Las palabras y las frases no acudían. Al parecer podía pensar, pero no encontraba la forma de expresarse. Abría la boca y rápidamente la cerraba al no poder articular sonido alguno. Caminó por la casa, mirando todos los muebles y rincones para que, al reconocerlos, se le ocurriera algo; pero no había nada, su capacidad de expresión verbal había desaparecido. ¿Su mente? No, su mente estaba bien: era su voz la que no reaccionaba, ni en su propio idioma (y él ignoraba cuál era) ni en otro, porque seguramente debía existir más de uno. De pronto creyó encontrar una salida: se dirigió a la biblioteca y hojeó un libro, luego varios más, pero miraba las líneas de tipografía y éstas no le decían nada, estaban tan mudas como él mismo. Cuando su mujer, extrañada por su ausencia de la alcoba, vino en su busca y le dijo algo, él no entendió sus palabras y las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.
Textos inéditos
****************************************************
Cuando le preguntaron a Miguel Ángel cómo había sido capaz de crear una obra de arte del tamaño y la hermosura del “David”, respondió que en realidad “David” ya estaba en el mármol, y que él sólo se había dedicado a quitar lo que sobraba para que esa sublime figura pudiera salir a la luz.
FM Milenium
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Estaba hundido en el sillón, con la mirada fija en el televisor cuyo sonido había reducido a cero. Roque pensaba que tenía que resolver de una buena vez el problema de su relación con Alicia. No sabía cómo lograr que ella lo aceptara, descartando esas actitudes de amiga ideal que le sonaban a condescendencia. Ahora mismo reaparecería viniendo del interior del departamento, sonriente, brillante y espléndida la larga cabellera rubia que un rato antes había cepillado aplicadamente. Sabía cómo seguía la historia: serviría otro trago, acercaría el hielo, y luego caminarían en el atardecer por calles arboladas, hasta el momento de detener un taxi y verla desaparecer de su vida quién sabe por cuanto tiempo. Hasta otra visita, de ella a él casi siempre, en la que nuevamente habría un trato cordial pero nada más, algo que lo dejaba solo y frustrado, deseándola intensamente y pensando —como ahora— que debía hacer algo para superar esa barrera invisible.
El reloj que estaba sobre la chimenea saltó de pronto, desde las 19 hasta las 11 de la mañana anterior. Luego comenzó a girar hacia atrás. Fascinado, Roque lo vio desintegrarse con un ruido sordo, acompañado por el estrépito de muebles que se quebraban, ventanas que desaparecían y edificios enteros que entraban en la sombra. Luego se encontró a sí mismo en un paraje desconocido, al atardecer, esperando algo que no se realizaba. Una mujer —¿Alicia?— pasó despaciosamente. El hombre que había sido Roque la alcanzó con un manotazo. Después apresó los largos cabellos amarillos y la arrastró al interior de la cueva, mientras gruñía excitadamente.
Thrillers
El héroe corría desesperadamente por una llanura desolada. Tenía que llegar al penal a tiempo para evitar el ajusticiamiento del condenado, merced al perdón del gobernador que llevaba en el bolsillo. ¿Llegaría a tiempo, o sería éste un fracaso más? Por detrás de él, a cierta distancia, lo perseguía el investigador privado, con cuya joven mujer había tenido la mala idea de entablar un fugaz romance. ¿Conseguiría eludirlo? A mayor distancia de los dos, un destacamento policial venía siguiendo a ambos, pues los polizontes debían cumplir la orden de arresto que el Fiscal de Distrito había emitido contra el héroe y su enemigo, por obstrucción de la justicia. De pronto, el héroe divisó una bicicleta que estaba apoyada contra un poste de telégrafo. Montó en ella para acelerar su ida al penal, pero a poco andar una rueda cedió y lo arrojó, desvanecido por el golpe, a un costado del camino. Su perseguidor no lo advirtió y siguió corriendo. ¿Encontraría alguna vez al frustrado ciclista? En un recodo, mientras el segundo atleta se detenía un instante para tomar aliento, los miembros de la patrulla policial sobrepasaron a ambos y llegaron, jadeantes, a las puertas del penal. Desde el interior llegaba el inconfundible olor de la carne quemada. ¿Lo habrían electrocutado ya? ¿O se trataba de una barbacoa con que los guardias celebraban que un delincuente más había recibido su merecido en esta tierra, como anticipo de lo que le esperaba más allá? Cansado de tanto teclear aventuras por nadie presenciadas, el escritor decidió apagar la computadora e irse a dormir.
El idioma perdido
Despertó sobresaltado. Quería llamar a su mujer, convocar a alguien, explicar lo que había soñado, pero no recordaba ninguna expresión. Las palabras y las frases no acudían. Al parecer podía pensar, pero no encontraba la forma de expresarse. Abría la boca y rápidamente la cerraba al no poder articular sonido alguno. Caminó por la casa, mirando todos los muebles y rincones para que, al reconocerlos, se le ocurriera algo; pero no había nada, su capacidad de expresión verbal había desaparecido. ¿Su mente? No, su mente estaba bien: era su voz la que no reaccionaba, ni en su propio idioma (y él ignoraba cuál era) ni en otro, porque seguramente debía existir más de uno. De pronto creyó encontrar una salida: se dirigió a la biblioteca y hojeó un libro, luego varios más, pero miraba las líneas de tipografía y éstas no le decían nada, estaban tan mudas como él mismo. Cuando su mujer, extrañada por su ausencia de la alcoba, vino en su busca y le dijo algo, él no entendió sus palabras y las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.
Textos inéditos
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Cuando le preguntaron a Miguel Ángel cómo había sido capaz de crear una obra de arte del tamaño y la hermosura del “David”, respondió que en realidad “David” ya estaba en el mármol, y que él sólo se había dedicado a quitar lo que sobraba para que esa sublime figura pudiera salir a la luz.
FM Milenium
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Olga Ravelli
Pueblo sin nombre
…………… “En un inmenso mar de fuego se ha perdido la dicha”.
Decidí dejar
mis intentos de buscarte.
Decidí no esperarte.
No sé si mi paciencia me sostenga.
No me imagino entre tejidos
como la fiel mujer de Ulises.
En la distancia de tus textos quisiera encontrarme.
Estar en alguna línea de tu último poema.
Este es un amanecer sin canciones.
Sin velas consumidas.
Sin copas vacías de buen vino.
Es una madrugada sin tu brazo encadenando en mi cintura.
Sin tus rodillas agazapadas en mis muslos.
Sin besos consumados.
Y me bebo los recuerdos para que mi boca no se seque.
La cama es un pueblo sin nombre.
He pasado la noche, pacientemente.
Vi un rayo de luz que entró por la ventana.
Recordé la primera vez que nos amamos,
cuando atravesándose entre los dos,
el haz de luz se acomodó en la almohada.
Me veo caminando en la soledad de tu abandono.
Abrazo mis rodillas y me sueño a mí misma.
24 de marzo de 2005
Aniversario 29 del golpe del 76.
Vamos por otra cosa.
Epígrafe de Juano Villafañe (Quito).
El terremoto de San Juan
Cuando parpadea, siente que algo tiembla,
así como los sanjuaninos se dan cuenta cuando un movimiento sísmico les pasa por debajo de las piernas,
él sabe que así
puede causar un terremoto.
Por eso, ni piensa en llorar.
Acurrucado, se la pasa mirando de reojo
la pared manchada de graffitis obscenos, y algunos bastante patéticos. Podría quedarse parado, mucho tiempo
hasta que algún trasnochado se decida a dibujar sobre su cuerpo
grandes manos
para que le acaricien la cara.
Tan sólo quedarse sobre el reflejo del sol
a esperar que alguien se le anime.
Al revolcarse en su cabeza esponjosa de molusco siente que no tiene venas, y por extensión, nada de sangre.
Está sin el contenido necesario que lo redima en un poema
y se queda mirando el sol que tampoco le descubre una cursilería como para ir ganando algo de tiempo.
Si fuera menos cobarde
sus poemas se transformarían en graffitis
y el papel sería esa pared descascarada
y meada por los perros
y por algunos hombres sin techo ni baño.
Piensa, y piensa que es poca cosa.
Nada que valga la pena denunciar poéticamente en una pared sucia, quiere salir de su cabeza esponjosa de molusco.
Destino cruel
no ser un caracol,
no comer flores en la terraza cubierta de begonias
no tener una casa con el caparazón de vitroux
ni manchas en el lomo como una vaquita de San Antonio.
Destino cruel y ¿por qué no? merecido
si es que merecer sea recibir un golpe.
Un golpe bajo,
o alto, a flor de piel,
y ¿para qué?
Cabeza esponjosa de molusco.
Y tener miedo de llorar pateando contra una pared orinada porque
todo se puede desmoronar
como en el '44 en la Provincia de San Juan.
15 de enero de 2007
En la noche del 15 de enero de 1944 los sanjuaninos fueron sorprendidos por un terremoto que en pocos minutos, destruyó casi toda la ciudad. El sismo provocó la muerte de 10.000 personas.
Para Álvaro Ardao
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Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.
Jorge Luis Borges
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…………… “En un inmenso mar de fuego se ha perdido la dicha”.
Decidí dejar
mis intentos de buscarte.
Decidí no esperarte.
No sé si mi paciencia me sostenga.
No me imagino entre tejidos
como la fiel mujer de Ulises.
En la distancia de tus textos quisiera encontrarme.
Estar en alguna línea de tu último poema.
Este es un amanecer sin canciones.
Sin velas consumidas.
Sin copas vacías de buen vino.
Es una madrugada sin tu brazo encadenando en mi cintura.
Sin tus rodillas agazapadas en mis muslos.
Sin besos consumados.
Y me bebo los recuerdos para que mi boca no se seque.
La cama es un pueblo sin nombre.
He pasado la noche, pacientemente.
Vi un rayo de luz que entró por la ventana.
Recordé la primera vez que nos amamos,
cuando atravesándose entre los dos,
el haz de luz se acomodó en la almohada.
Me veo caminando en la soledad de tu abandono.
Abrazo mis rodillas y me sueño a mí misma.
24 de marzo de 2005
Aniversario 29 del golpe del 76.
Vamos por otra cosa.
Epígrafe de Juano Villafañe (Quito).
El terremoto de San Juan
Cuando parpadea, siente que algo tiembla,
así como los sanjuaninos se dan cuenta cuando un movimiento sísmico les pasa por debajo de las piernas,
él sabe que así
puede causar un terremoto.
Por eso, ni piensa en llorar.
Acurrucado, se la pasa mirando de reojo
la pared manchada de graffitis obscenos, y algunos bastante patéticos. Podría quedarse parado, mucho tiempo
hasta que algún trasnochado se decida a dibujar sobre su cuerpo
grandes manos
para que le acaricien la cara.
Tan sólo quedarse sobre el reflejo del sol
a esperar que alguien se le anime.
Al revolcarse en su cabeza esponjosa de molusco siente que no tiene venas, y por extensión, nada de sangre.
Está sin el contenido necesario que lo redima en un poema
y se queda mirando el sol que tampoco le descubre una cursilería como para ir ganando algo de tiempo.
Si fuera menos cobarde
sus poemas se transformarían en graffitis
y el papel sería esa pared descascarada
y meada por los perros
y por algunos hombres sin techo ni baño.
Piensa, y piensa que es poca cosa.
Nada que valga la pena denunciar poéticamente en una pared sucia, quiere salir de su cabeza esponjosa de molusco.
Destino cruel
no ser un caracol,
no comer flores en la terraza cubierta de begonias
no tener una casa con el caparazón de vitroux
ni manchas en el lomo como una vaquita de San Antonio.
Destino cruel y ¿por qué no? merecido
si es que merecer sea recibir un golpe.
Un golpe bajo,
o alto, a flor de piel,
y ¿para qué?
Cabeza esponjosa de molusco.
Y tener miedo de llorar pateando contra una pared orinada porque
todo se puede desmoronar
como en el '44 en la Provincia de San Juan.
15 de enero de 2007
En la noche del 15 de enero de 1944 los sanjuaninos fueron sorprendidos por un terremoto que en pocos minutos, destruyó casi toda la ciudad. El sismo provocó la muerte de 10.000 personas.
Para Álvaro Ardao
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Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.
Jorge Luis Borges
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Alejandro Schmidt
Necesidad
llega la locura a casa
se pone a coser
a cantar
a mediodía, mi chiquito
le ofrece vino
pescado
mi traje sastre
tu vestido
son para la tarde
la demencia cuidará la casa
los juguetes
para ser felices
-dice, caminando por la plaza,
desnuda entre los árboles-
sólo es necesario:
no sentirse lo más importante del mundo.
Escombros
al ver los escombros
se baja del carro
golpea la puerta
y pregunta
si los puede llevar
un hombre gordo
en malla
le dice que sí
que se los lleve nomás
y el hombre
se alegra
con la pala
raspa el pavimento
mientras el sol
da mucho cielo
un montón de ramas
y una hormiga colorada
quedan contra la vereda
eso no le sirvió
piensa el gordo
entonces descubre
urgentes aporías
sobre la percepción
la utilidad
y la muerte
luego
nuevamente lo ocupa
la construcción de su destino:
paciencia y palabras
Esquina del universo
para plantar un fresno
hicieron un pozo
en la esquina donde está mi casa
pasaron las nubes del verano
los rastros de mayo
y el pozo fue cubriéndose
de sustancias innobles
plástico, grandes huesos
un poco de cemento, latas
estas noches
en que no duermo
oigo
murmullos terribles
silencio, insectos
salir del pozo hacia otra negritud
quizás
esta sea la esquina del universo
y el hueco llegue
hasta el ojo de fuego
de la Tierra
acaso
los muchachos regresando del baile
la vecina y sus bolsas
los obreros en su veloz agobio
arrojen también allí
un azar de reconcentrada materia espiritual
y permanezca yo
insomne todavía
entre una calle y otra del universo
oyendo secretos ruidos
y
los rápidos pasos del amanecer.
****************************************************
La vida de un hombre es un miserable borrador, un puñadito de tristezas que cabe en unas cuantas líneas, pero a veces, así, como hay años enteros de una larga y espesa oscuridad, un minuto de la vida de ese hombre es una luz deslumbrante.
Haroldo Conti
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llega la locura a casa
se pone a coser
a cantar
a mediodía, mi chiquito
le ofrece vino
pescado
mi traje sastre
tu vestido
son para la tarde
la demencia cuidará la casa
los juguetes
para ser felices
-dice, caminando por la plaza,
desnuda entre los árboles-
sólo es necesario:
no sentirse lo más importante del mundo.
Escombros
al ver los escombros
se baja del carro
golpea la puerta
y pregunta
si los puede llevar
un hombre gordo
en malla
le dice que sí
que se los lleve nomás
y el hombre
se alegra
con la pala
raspa el pavimento
mientras el sol
da mucho cielo
un montón de ramas
y una hormiga colorada
quedan contra la vereda
eso no le sirvió
piensa el gordo
entonces descubre
urgentes aporías
sobre la percepción
la utilidad
y la muerte
luego
nuevamente lo ocupa
la construcción de su destino:
paciencia y palabras
Esquina del universo
para plantar un fresno
hicieron un pozo
en la esquina donde está mi casa
pasaron las nubes del verano
los rastros de mayo
y el pozo fue cubriéndose
de sustancias innobles
plástico, grandes huesos
un poco de cemento, latas
estas noches
en que no duermo
oigo
murmullos terribles
silencio, insectos
salir del pozo hacia otra negritud
quizás
esta sea la esquina del universo
y el hueco llegue
hasta el ojo de fuego
de la Tierra
acaso
los muchachos regresando del baile
la vecina y sus bolsas
los obreros en su veloz agobio
arrojen también allí
un azar de reconcentrada materia espiritual
y permanezca yo
insomne todavía
entre una calle y otra del universo
oyendo secretos ruidos
y
los rápidos pasos del amanecer.
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La vida de un hombre es un miserable borrador, un puñadito de tristezas que cabe en unas cuantas líneas, pero a veces, así, como hay años enteros de una larga y espesa oscuridad, un minuto de la vida de ese hombre es una luz deslumbrante.
Haroldo Conti
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Jorge Luis Estrella
Semejanza
Arcángelo se miró en el espejo mientras secaba sus manos con la toalla. En ese momento le vino la idea de que, a pesar de las agudas diferencias, se parecía mucho a su hermano. Ya en la sala, pensó que no era una semejanza exterior sino interior, profunda, que se reflejaba en la mirada, en el rictus de la boca, en la manera de poner los hombros como si tuviera que sostener el orbe entero. Un dolor de encías lo perturbaba y una sensación de que sus manos estaban sucias atormentó ese instante de reflexión. Volvió al baño. La toalla yacía en el suelo. La levantó, la puso para lavar y fue a buscar otra. No encontró y se conformó con un repasador. Se volvió a lavar las manos. Se miró nuevamente en el espejo y se halló parecido a su padre pero no pudo precisar en qué. Tal vez su hermano también era parecido a su padre. Dejó el repasador colgado tratando de que no se cayera como le había pasado a la toalla. Le fue difícil conseguir el equilibrio. Lo dejó dando por seguro de que iba a encontrarlo en el piso cuando volviese a lavarse las manos. Retornó a la sala repasando la relación que lo unía con su padre y con su hermano. Caminó en círculos hasta que volvió al baño pero no a lavarse las manos sino a mirarse en el espejo. Se miró largo rato y cuanto más se miraba más parecido se encontraba a ambos, él que había basado su vida en lo diferente que era. Electricistas ellos, poeta él, en lo esencial porque se había ganado la vida como pudo al igual que todo poeta. Ellos se la ganaron en lo que eran. Pero esa manera de encorvar los hombros y mirar las cosas detrás de los lentes, mirarlas con autoridad y duda. Tragó saliva, zapateó un malambo como hubiera hecho su hermano, sólo zapateó porque así lo habría hecho su hermano no porque tuviera ganas de zapatear o tuviera algún sentido hacerlo en ese momento. Cantó el tango “Caminito”, no en forma afinada como lo hubiera hecho su padre pero su padre hubiera cantado el tango “Caminito”. Lloró y vio sus lágrimas correr por el espejo. Volvió a la sala pero nada lo retenía en ese lugar sin espejo y sin agua para lavarse las manos. Volvió al baño justamente a restregar el jabón contra sus dedos hasta herirlos. Le hacía bien sufrir. El repasador no se había caído. Se secó las manos mientras se miraba una vez más en el espejo. Era idéntico a su padre y a su hermano. Hace una hora cuando los mató seguramente había querido suicidarse.
La llamaban
Ella tenía todo lo que hay que tener, pero, aunque lo tuviese, nadie la llamaba por su nombre. Sus hijos le decían “mi madre”, sus padres le decían “mi hija”, yo le decía “mi esposa”, mis padres le decían “mi nuera”. Algunos la llamaban por el número de su obra social, otros no la llamaban. En la escuela era “la morochita de ojos verdes, ésa que se sienta atrás”. Sus amigos la llamaban “mi amiga”, sus tíos la llamaban “mi sobrina”, sus nietos la llamaban “mi abuela”. El nombre que figuraba en su documento era una formalidad innecesaria. Yo la maté el día que supe que alguien la llamaba “mi amante”.
****************************************************
Cuando veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano.
Fiedrich L. Freiherr von Hardenberg
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Arcángelo se miró en el espejo mientras secaba sus manos con la toalla. En ese momento le vino la idea de que, a pesar de las agudas diferencias, se parecía mucho a su hermano. Ya en la sala, pensó que no era una semejanza exterior sino interior, profunda, que se reflejaba en la mirada, en el rictus de la boca, en la manera de poner los hombros como si tuviera que sostener el orbe entero. Un dolor de encías lo perturbaba y una sensación de que sus manos estaban sucias atormentó ese instante de reflexión. Volvió al baño. La toalla yacía en el suelo. La levantó, la puso para lavar y fue a buscar otra. No encontró y se conformó con un repasador. Se volvió a lavar las manos. Se miró nuevamente en el espejo y se halló parecido a su padre pero no pudo precisar en qué. Tal vez su hermano también era parecido a su padre. Dejó el repasador colgado tratando de que no se cayera como le había pasado a la toalla. Le fue difícil conseguir el equilibrio. Lo dejó dando por seguro de que iba a encontrarlo en el piso cuando volviese a lavarse las manos. Retornó a la sala repasando la relación que lo unía con su padre y con su hermano. Caminó en círculos hasta que volvió al baño pero no a lavarse las manos sino a mirarse en el espejo. Se miró largo rato y cuanto más se miraba más parecido se encontraba a ambos, él que había basado su vida en lo diferente que era. Electricistas ellos, poeta él, en lo esencial porque se había ganado la vida como pudo al igual que todo poeta. Ellos se la ganaron en lo que eran. Pero esa manera de encorvar los hombros y mirar las cosas detrás de los lentes, mirarlas con autoridad y duda. Tragó saliva, zapateó un malambo como hubiera hecho su hermano, sólo zapateó porque así lo habría hecho su hermano no porque tuviera ganas de zapatear o tuviera algún sentido hacerlo en ese momento. Cantó el tango “Caminito”, no en forma afinada como lo hubiera hecho su padre pero su padre hubiera cantado el tango “Caminito”. Lloró y vio sus lágrimas correr por el espejo. Volvió a la sala pero nada lo retenía en ese lugar sin espejo y sin agua para lavarse las manos. Volvió al baño justamente a restregar el jabón contra sus dedos hasta herirlos. Le hacía bien sufrir. El repasador no se había caído. Se secó las manos mientras se miraba una vez más en el espejo. Era idéntico a su padre y a su hermano. Hace una hora cuando los mató seguramente había querido suicidarse.
La llamaban
Ella tenía todo lo que hay que tener, pero, aunque lo tuviese, nadie la llamaba por su nombre. Sus hijos le decían “mi madre”, sus padres le decían “mi hija”, yo le decía “mi esposa”, mis padres le decían “mi nuera”. Algunos la llamaban por el número de su obra social, otros no la llamaban. En la escuela era “la morochita de ojos verdes, ésa que se sienta atrás”. Sus amigos la llamaban “mi amiga”, sus tíos la llamaban “mi sobrina”, sus nietos la llamaban “mi abuela”. El nombre que figuraba en su documento era una formalidad innecesaria. Yo la maté el día que supe que alguien la llamaba “mi amante”.
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Cuando veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano.
Fiedrich L. Freiherr von Hardenberg
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Oscar Portela
Elegía
…………A Alicia Dujovne Ortíz, en la lejana Francia
Toma de mí lo que va a desaparecer,
tómame, vigílame como desapareciendo,
fiel vacío de un perfume extinguido,
pura ausencia abismada en lo innombrable,
¡oh! vacilante sombra en el crepúsculo,
vacíame en la memoria de mí,
en el abismo de mi propia locura.
Toma de mí lo que se dicta,
la profecía de un pasado que viene
de lo no acontecido y llama con la fuerza
del fuego, su pabilo entre ruinas,
los simulacros y fantasmas grabados
en lo profundo
de mi llagada lengua. Toma mi voz para
dejarme, los nombres que me dicto,
tu sombra enturbiándose entre
sombras, toma otra vez mi voz, mi cuerpo,
la fría mortaja de la memoria,
y levanta el líquido de las horas
para escanciarla en tu cansada boca,
luego olvídame, vacíame, escándeme.
Yo hice tu alma a imagen de mis dudas,
alma mortal, poesía.
Fidelidad
…………………A Susana Canevaro
Me has llamado, inaudible era entonces
el soplo de tu voz, mi nombre un arabesco
grabados sobre “pindoes” y “lapachos”,
florecidos duraznos o moras y laureles
y yo acudí a tu encuentro, todo inocencia el
fatal destino, y desde entonces,
en cárceles oscuras y desiertos,
en radiantes salas, solo, oscuro,
volé hacia ti sin que nada ni nadie
se opusiese al encuentro. Dejé todo por ti.
Mas tú exhalabas en mi yerta boca
el aliento inmortal que no perece, y
que al final deste camino incierto,
en corona de espinas transformado,
se hacen uno-conmigo!
Nada se opuso a la virginidad del verbo
que ha venido de celestes regiones,
se aposentó en mi oído, y en idos tiempos
cantaron ruiseñores!
¿Ha llegado ya el tiempo de la ceniza y el vacío?
¿Qué más podría yo ofrecer questa carne
que mancillé en tu nombre y el deseo de Ser
Alma Inmortal, diciéndose los nombres
que tú dictabas, en sueños y vigilias?
Todo está dicho ya. El cementerio de palomas
frente al tranquilo mar se estremece
y te nombra. Y no temo el final.
Sobre tormentas volé hacia ti. De sepulcros
volví por ti y el rito se ha cumplido.
¿Qué misteriosos hados pusieron en mi cuna
la flamígera espada, que hiere y que golpea?
Bien, la tenue despedida,
sin truenos ni relámpagos, se cumplirá en silencio,
pues silencio eres tú, y silencio soy yo.
Sin despedidas, en nombre de los muertos
que cumplieron tus órdenes
y se entregaron sordos a tus dones y escarnios
yo te digo hasta pronto.
Tal vez, tal vez, ya descarnado el cuerpo
en aras de tus alas, vuelvas a mí otra vez
transfigurada. El tiempo ha terminado.
Y si de nuevo me llamas por mi nombre
y me dictas endechas no cantadas aún,
el pasado engañoso, pueda ser revocado.
El momento de partir ha llegado.
En nombre de tus fieles me despido de ti
y del carnal recinto que me asfixia.
Eterno es todo devenir. Y eso eres tú,
dador de mundos y de ángeles.
Poesía bellísima.
pindó, lapacho: árboles de la región en lengua guaraní
10 de mayo del 2005
****************************************************
Quien aspira austeramente a la grandeza, ya lleva en sí un grano de ella.
Luis Franco
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…………A Alicia Dujovne Ortíz, en la lejana Francia
Toma de mí lo que va a desaparecer,
tómame, vigílame como desapareciendo,
fiel vacío de un perfume extinguido,
pura ausencia abismada en lo innombrable,
¡oh! vacilante sombra en el crepúsculo,
vacíame en la memoria de mí,
en el abismo de mi propia locura.
Toma de mí lo que se dicta,
la profecía de un pasado que viene
de lo no acontecido y llama con la fuerza
del fuego, su pabilo entre ruinas,
los simulacros y fantasmas grabados
en lo profundo
de mi llagada lengua. Toma mi voz para
dejarme, los nombres que me dicto,
tu sombra enturbiándose entre
sombras, toma otra vez mi voz, mi cuerpo,
la fría mortaja de la memoria,
y levanta el líquido de las horas
para escanciarla en tu cansada boca,
luego olvídame, vacíame, escándeme.
Yo hice tu alma a imagen de mis dudas,
alma mortal, poesía.
Fidelidad
…………………A Susana Canevaro
Me has llamado, inaudible era entonces
el soplo de tu voz, mi nombre un arabesco
grabados sobre “pindoes” y “lapachos”,
florecidos duraznos o moras y laureles
y yo acudí a tu encuentro, todo inocencia el
fatal destino, y desde entonces,
en cárceles oscuras y desiertos,
en radiantes salas, solo, oscuro,
volé hacia ti sin que nada ni nadie
se opusiese al encuentro. Dejé todo por ti.
Mas tú exhalabas en mi yerta boca
el aliento inmortal que no perece, y
que al final deste camino incierto,
en corona de espinas transformado,
se hacen uno-conmigo!
Nada se opuso a la virginidad del verbo
que ha venido de celestes regiones,
se aposentó en mi oído, y en idos tiempos
cantaron ruiseñores!
¿Ha llegado ya el tiempo de la ceniza y el vacío?
¿Qué más podría yo ofrecer questa carne
que mancillé en tu nombre y el deseo de Ser
Alma Inmortal, diciéndose los nombres
que tú dictabas, en sueños y vigilias?
Todo está dicho ya. El cementerio de palomas
frente al tranquilo mar se estremece
y te nombra. Y no temo el final.
Sobre tormentas volé hacia ti. De sepulcros
volví por ti y el rito se ha cumplido.
¿Qué misteriosos hados pusieron en mi cuna
la flamígera espada, que hiere y que golpea?
Bien, la tenue despedida,
sin truenos ni relámpagos, se cumplirá en silencio,
pues silencio eres tú, y silencio soy yo.
Sin despedidas, en nombre de los muertos
que cumplieron tus órdenes
y se entregaron sordos a tus dones y escarnios
yo te digo hasta pronto.
Tal vez, tal vez, ya descarnado el cuerpo
en aras de tus alas, vuelvas a mí otra vez
transfigurada. El tiempo ha terminado.
Y si de nuevo me llamas por mi nombre
y me dictas endechas no cantadas aún,
el pasado engañoso, pueda ser revocado.
El momento de partir ha llegado.
En nombre de tus fieles me despido de ti
y del carnal recinto que me asfixia.
Eterno es todo devenir. Y eso eres tú,
dador de mundos y de ángeles.
Poesía bellísima.
pindó, lapacho: árboles de la región en lengua guaraní
10 de mayo del 2005
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Quien aspira austeramente a la grandeza, ya lleva en sí un grano de ella.
Luis Franco
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Alicia Rey
Cambia la historia
………………………………………“Yo estoy abajo,
………………………………………debajo de la historia,
………………………………………sepultada en antorchas apagadas
………………………………………y estandartes marchitos”.
……………………………………………………Matilde A. Swann
Emisaria del mundo
..............pierdes el camino de regreso
..............hueles el miedo
..............se estremece tu sangre en las venas
La luz de tu lámpara
..............juega con mis palabras
.................-signos admirables-
persigues la memoria,
................-oscura conciencia-
..................(juego violento)
apuestas a la vida
.................respira tu secreto
...................(aspira rosas)
.................“estás debajo de una historia
.................sepultada en antorchas
.................y estandartes marchitos”
tu voz antigua y ronca
.................golpea sombrías puertas en la noche
.................buscas el arca memoriosa
.................-alquimia milenaria de la especie-
sólo acuden el tiempo y el destino
.................deshojas sueños, cartas, enigmas
.................cambias la historia
.................rompes reloj de arena
.................siembras la tierra
.................fecundas un poema
****************************************************
Mientras más colmado de dones está alguien, menos avanza en el plano espiritual. El talento es un obstáculo para la vida interior.
Emile Cioran
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………………………………………“Yo estoy abajo,
………………………………………debajo de la historia,
………………………………………sepultada en antorchas apagadas
………………………………………y estandartes marchitos”.
……………………………………………………Matilde A. Swann
Emisaria del mundo
..............pierdes el camino de regreso
..............hueles el miedo
..............se estremece tu sangre en las venas
La luz de tu lámpara
..............juega con mis palabras
.................-signos admirables-
persigues la memoria,
................-oscura conciencia-
..................(juego violento)
apuestas a la vida
.................respira tu secreto
...................(aspira rosas)
.................“estás debajo de una historia
.................sepultada en antorchas
.................y estandartes marchitos”
tu voz antigua y ronca
.................golpea sombrías puertas en la noche
.................buscas el arca memoriosa
.................-alquimia milenaria de la especie-
sólo acuden el tiempo y el destino
.................deshojas sueños, cartas, enigmas
.................cambias la historia
.................rompes reloj de arena
.................siembras la tierra
.................fecundas un poema
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Mientras más colmado de dones está alguien, menos avanza en el plano espiritual. El talento es un obstáculo para la vida interior.
Emile Cioran
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Sebastián Barrasa
La identidad de los demonios
Entonces un día Benjamín se murió. Pero antes de cruzar el umbral de las puertas del cielo (o del infierno, que más da) se paró ante el responsable del área y reclamó:
-Viví mis últimos años padeciendo las más atroces calamidades; soportando hasta el hartazgo el dolor de mil angustias en mi estómago. Sin embargo, lo que más me indigna, no fue el sufrimiento en sí, ni el sentirme tan forzado a tomar la decisión de quitarme la vida. No; mi reclamo es porque yo, como buen cristiano, te pedí ayuda tantas veces; te recé todas las noches para que castigues con tu mayor dureza al gestor de mis desdichas; al que, sin saber yo por qué, con su odio me maldijo hasta el silencio.
Te imploré que le des muerte, o que al menos me develes su rostro y me des la fuerza para desangrarlo con mis manos.
Hubo después un silencio corto pero eterno:
-Todo lo que me has pedido hice –respondió la voz del otro lado, y no dijo más.
Paradoja del amor eterno
....................................a Ivis
Por alguna ambigua circunstancia que no viene al caso recordar ahora, él consigue un favor de la muerte. Es tan grande el amor que siente por su amada, que ruega porque nunca se la lleve. La muerte confiesa no poder otorgar tal pedido; a cambio promete darles la oportunidad de despedirse, antes de que ella cierre por última vez los ojos.
La amada no mejora y él piensa que su final está pronto a llegar. Sabe que la muerte es cruel pero no miente; sabe que cualquiera de sus visitas puede ser la despedida y, pese a su pena, huye a una tierra lejana.
Pasa el tiempo. Él quizás muere. Ella no puede partir porque aún no se ha despedido de su amado.
Con su chal azul, canosa y arrugada, perpetúa en el umbral su espera eterna.
Maldición Gitana
…pero él no le creyó a la gitana. No le creyó nada, porque ella le auguró un futuro apenas definido. Y por eso se levantó de la silla de mimbre sin pagarle. Entonces, cuando corrió los tules del cortinado de la puerta, la gitana le pronosticó el peor de los destinos. Lo injurió con la mayor de las calamidades: “Ojalá que se cumplan todos tus deseos” lo maldijo, y se esfumó.
Entrevistas
Le parecerá extraño, pero yo ya he estado aquí. Recuerdo el lugar e incluso la situación. Se hacían las mismas preguntas, y se daban las mismas respuestas. Todo era tal cual como lo es ahora. Sin embargo, en aquella ocasión sucedía algo ligeramente distinto: usted estaba sentado aquí, y era yo; y yo lo miraba, como lo está haciendo usted ahora.
****************************************************
Todo creador es ciudadano de una patria desconocida, diferente de aquélla que le dio origen.
Marcel Proust
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Entonces un día Benjamín se murió. Pero antes de cruzar el umbral de las puertas del cielo (o del infierno, que más da) se paró ante el responsable del área y reclamó:
-Viví mis últimos años padeciendo las más atroces calamidades; soportando hasta el hartazgo el dolor de mil angustias en mi estómago. Sin embargo, lo que más me indigna, no fue el sufrimiento en sí, ni el sentirme tan forzado a tomar la decisión de quitarme la vida. No; mi reclamo es porque yo, como buen cristiano, te pedí ayuda tantas veces; te recé todas las noches para que castigues con tu mayor dureza al gestor de mis desdichas; al que, sin saber yo por qué, con su odio me maldijo hasta el silencio.
Te imploré que le des muerte, o que al menos me develes su rostro y me des la fuerza para desangrarlo con mis manos.
Hubo después un silencio corto pero eterno:
-Todo lo que me has pedido hice –respondió la voz del otro lado, y no dijo más.
Paradoja del amor eterno
....................................a Ivis
Por alguna ambigua circunstancia que no viene al caso recordar ahora, él consigue un favor de la muerte. Es tan grande el amor que siente por su amada, que ruega porque nunca se la lleve. La muerte confiesa no poder otorgar tal pedido; a cambio promete darles la oportunidad de despedirse, antes de que ella cierre por última vez los ojos.
La amada no mejora y él piensa que su final está pronto a llegar. Sabe que la muerte es cruel pero no miente; sabe que cualquiera de sus visitas puede ser la despedida y, pese a su pena, huye a una tierra lejana.
Pasa el tiempo. Él quizás muere. Ella no puede partir porque aún no se ha despedido de su amado.
Con su chal azul, canosa y arrugada, perpetúa en el umbral su espera eterna.
Maldición Gitana
…pero él no le creyó a la gitana. No le creyó nada, porque ella le auguró un futuro apenas definido. Y por eso se levantó de la silla de mimbre sin pagarle. Entonces, cuando corrió los tules del cortinado de la puerta, la gitana le pronosticó el peor de los destinos. Lo injurió con la mayor de las calamidades: “Ojalá que se cumplan todos tus deseos” lo maldijo, y se esfumó.
Entrevistas
Le parecerá extraño, pero yo ya he estado aquí. Recuerdo el lugar e incluso la situación. Se hacían las mismas preguntas, y se daban las mismas respuestas. Todo era tal cual como lo es ahora. Sin embargo, en aquella ocasión sucedía algo ligeramente distinto: usted estaba sentado aquí, y era yo; y yo lo miraba, como lo está haciendo usted ahora.
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Todo creador es ciudadano de una patria desconocida, diferente de aquélla que le dio origen.
Marcel Proust
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