jueves, 5 de julio de 2007

Sebastián Barrasa

La identidad de los demonios

Entonces un día Benjamín se murió. Pero antes de cruzar el umbral de las puertas del cielo (o del infierno, que más da) se paró ante el responsable del área y reclamó:
-Viví mis últimos años padeciendo las más atroces calamidades; soportando hasta el hartazgo el dolor de mil angustias en mi estómago. Sin embargo, lo que más me indigna, no fue el sufrimiento en sí, ni el sentirme tan forzado a tomar la decisión de quitarme la vida. No; mi reclamo es porque yo, como buen cristiano, te pedí ayuda tantas veces; te recé todas las noches para que castigues con tu mayor dureza al gestor de mis desdichas; al que, sin saber yo por qué, con su odio me maldijo hasta el silencio.
Te imploré que le des muerte, o que al menos me develes su rostro y me des la fuerza para desangrarlo con mis manos.

Hubo después un silencio corto pero eterno:
-Todo lo que me has pedido hice –respondió la voz del otro lado, y no dijo más.


Paradoja del amor eterno

....................................a Ivis

Por alguna ambigua circunstancia que no viene al caso recordar ahora, él consigue un favor de la muerte. Es tan grande el amor que siente por su amada, que ruega porque nunca se la lleve. La muerte confiesa no poder otorgar tal pedido; a cambio promete darles la oportunidad de despedirse, antes de que ella cierre por última vez los ojos.
La amada no mejora y él piensa que su final está pronto a llegar. Sabe que la muerte es cruel pero no miente; sabe que cualquiera de sus visitas puede ser la despedida y, pese a su pena, huye a una tierra lejana.

Pasa el tiempo. Él quizás muere. Ella no puede partir porque aún no se ha despedido de su amado.
Con su chal azul, canosa y arrugada, perpetúa en el umbral su espera eterna.


Maldición Gitana

…pero él no le creyó a la gitana. No le creyó nada, porque ella le auguró un futuro apenas definido. Y por eso se levantó de la silla de mimbre sin pagarle. Entonces, cuando corrió los tules del cortinado de la puerta, la gitana le pronosticó el peor de los destinos. Lo injurió con la mayor de las calamidades: “Ojalá que se cumplan todos tus deseos” lo maldijo, y se esfumó.


Entrevistas

Le parecerá extraño, pero yo ya he estado aquí. Recuerdo el lugar e incluso la situación. Se hacían las mismas preguntas, y se daban las mismas respuestas. Todo era tal cual como lo es ahora. Sin embargo, en aquella ocasión sucedía algo ligeramente distinto: usted estaba sentado aquí, y era yo; y yo lo miraba, como lo está haciendo usted ahora.


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Todo creador es ciudadano de una patria desconocida, diferente de aquélla que le dio origen.
Marcel Proust

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1 comentario:

  1. Gracias Analía por publicarme!

    Me siento muy honrado!

    Quiero la dirección de tu blog personal para incluirlo en el catálogo de cruzagramas

    http://cruzagramas.blogspot.com

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Muchas gracias por pasar por aquí.
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Analía Pascaner