-Ituzaingó, Buenos Aires, Argentina-
De la noche
Pregunto a la noche peregrina
por la música
y en los portales del silencio
entro por el lucero
a una nuez abriéndose en el cielo
ahora,
bajo suavemente como una caricia
hasta el amor
los ojos quieren ver por sí mismos
los oídos, oír
el tacto…
pero no pueden
no pueden con la noche...
De ella,
somos las preguntas
……………………………………………los grillos
y más adentro
……………………………los sueños de la luz.
Preguntas
………………………A Nidia Santa Cruz y Eduardo Dalter
Habíamos hablado de espesura
en una densa tarde donde brotaron sueños
¿fue por el verano que reía en la estación?
¿por el verde que humedecía los labios?
tras decir, cantar y beber vino en el jardín
ya no vi mis pies
sólo pasos que subían
alas
de regreso a la Palabra.
Memoria del Agua
En este desierto
hay tanta sed y luz como silencio
traspasando la muerte
la memoria del Agua brillante y poderosa
rompe las cáscaras del fruto
Oh Amor!
Si los magos
¿Cómo resiste la princesa entre muros?
Si un gorrión le canta desde la torre más alta
Si los árboles del mundo hacen nidos en los altares de la Tierra
¿Cómo resiste la princesa entre muros?
Si los magos del fuego pintan seres multicolores sobre el aire, sobre el agua
Si una lluvia de estrellas moja el valle de su cuerpo despierto y trémulo
¿Cómo resiste la princesa entre muros?
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Cuando el hombre no se encuentra a sí mismo, no encuentra nada.
Johann Wolfgang Goethe
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lunes, 19 de septiembre de 2011
Amanda Espejo
-Quilicura, Chile-
Hablando de faltas
Para contigo pasa que...
Le encontré el sentido
a la palabra FALTA
y se antepone al tiempo,
al espacio, al habla,
al descanso de la noche
y al romper de la mañana.
Y faltan caminos nuevos
con estaciones y plazas
en donde agarrar aliento
para gritar fuerte ¡FALTA!
Faltan peldaños que suben,
faltan planicies que bajan,
falta volumen, reverso, pizarra,
para graficar las fórmulas
los excesos, las confianzas.
Faltan dedos en mis manos
para descubrir tu espalda.
Faltan besos en las bocas
falta goce en las gargantas
falta tirar la cordura
falta locura en las sábanas.
Y en contrapunto perfecto,
si hay algo que sobra
son ganas.
…………………………Quilicura/19/04/2006
Aprendizaje
Entonces, dime...
¿Alguna vez te aprendiste mi espalda?
¿Caminaste a paso firme los adoquines de mi columna
deslizando tu cuerpo por sus lomas de huesos curvos
lamiendo - de paso - la textura leve de mis pecas
y el quiebre altivo de mi cintura?
¿Sellaste con tus labios al final del recorrido
la hondonada tibia donde se guarece
la última vértebra de la serpiente?
Y si no lo haz hecho...
¿Cómo puedes saber
quién es la que duerme a tu lado?
……………………………Quilicura / 6 / septiembre / 2008
Algo así...
De vez en cuando, dormía así:
con los brazos cruzados,
curvos y apretados
sobre la cálida luna de su vientre.
Soñaba tal vez...
Acunando, conteniendo, prolongando
todos los calores
los orgasmos, los temblores,
inducidos por...
el tanteo, la lamida y el jadeo
del intruso persistente,
(no nombrado)
empecinado en guarecerse
en el húmedo refugio
que (ella) esconde entre sus piernas.
Los viernes, noche,
casi rozando la madrugada,
después de la venida, la irrupción
y la estampida al galope
del Amatorio Prestado
(y para no llorar su falta...)
ella dormía así.
……………………………Quilicura/20/05/07
*************************************************************
No es lo que los otros hacen ni nuestros propios errores lo que más nos daña, es nuestra respuesta.
Stephen Covey
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Hablando de faltas
Para contigo pasa que...
Le encontré el sentido
a la palabra FALTA
y se antepone al tiempo,
al espacio, al habla,
al descanso de la noche
y al romper de la mañana.
Y faltan caminos nuevos
con estaciones y plazas
en donde agarrar aliento
para gritar fuerte ¡FALTA!
Faltan peldaños que suben,
faltan planicies que bajan,
falta volumen, reverso, pizarra,
para graficar las fórmulas
los excesos, las confianzas.
Faltan dedos en mis manos
para descubrir tu espalda.
Faltan besos en las bocas
falta goce en las gargantas
falta tirar la cordura
falta locura en las sábanas.
Y en contrapunto perfecto,
si hay algo que sobra
son ganas.
…………………………Quilicura/19/04/2006
Aprendizaje
Entonces, dime...
¿Alguna vez te aprendiste mi espalda?
¿Caminaste a paso firme los adoquines de mi columna
deslizando tu cuerpo por sus lomas de huesos curvos
lamiendo - de paso - la textura leve de mis pecas
y el quiebre altivo de mi cintura?
¿Sellaste con tus labios al final del recorrido
la hondonada tibia donde se guarece
la última vértebra de la serpiente?
Y si no lo haz hecho...
¿Cómo puedes saber
quién es la que duerme a tu lado?
……………………………Quilicura / 6 / septiembre / 2008
Algo así...
De vez en cuando, dormía así:
con los brazos cruzados,
curvos y apretados
sobre la cálida luna de su vientre.
Soñaba tal vez...
Acunando, conteniendo, prolongando
todos los calores
los orgasmos, los temblores,
inducidos por...
el tanteo, la lamida y el jadeo
del intruso persistente,
(no nombrado)
empecinado en guarecerse
en el húmedo refugio
que (ella) esconde entre sus piernas.
Los viernes, noche,
casi rozando la madrugada,
después de la venida, la irrupción
y la estampida al galope
del Amatorio Prestado
(y para no llorar su falta...)
ella dormía así.
……………………………Quilicura/20/05/07
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No es lo que los otros hacen ni nuestros propios errores lo que más nos daña, es nuestra respuesta.
Stephen Covey
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Francisco Garzón Céspedes
-Madrid, España-
Sudor de amor
No hace tanto se celebró en Madrid un maratón. La carrera atravesaba festiva: Adolescentes, ancianos, hombres, mujeres. Entusiasmo, esfuerzos, sonrisas y velocidad.
Me hallaba en un café, salí. Encontré una avalancha de corredores que no me permitía llegar de una acera a la otra. Demoré y al fin crucé cuando la carrera no fue compacta.
Caminaba en paralelo, y por entre el gentío pasó un tornado rubio, de piel muy blanca, falda amplísima y cabello en larga cola. Parecía una figura de las películas de los cincuenta. Corría más rápido que los corredores. Pensé que podía haberme hecho caer porque me rozó.
La muchacha se detuvo sobre la acera veinte pasos más allá, giró y levantó un cartel con un letrero en inglés, amoroso y de aliento, que tenía el número de un corredor. Busqué al corredor, lo vi sonreír y pasar como exhalación. A la muchacha, agitar el cartel. Y a él perderse en la distancia con los brazos levantados por sobre su cabeza, moviéndolos como júbilo y despedida.
Comencé mi clase esa mañana contando esta acción que humedeció a Madrid con sudor de cuatro brazos en alto. Un sudor que, de la acera a la calle, se entrelazó.
El primer narrador oral
Él tenía una imaginación creadora. Desbordantemente fecunda. De tanto andar y andar por el universo, a solas, en silencio, inventó un idioma. Palabras a las que hubo de imaginarles lo que nombraban. Dijo: "Luz". Y la imaginó. Y fue la luz. Y habló y habló. Dijo: "Hombre". Dijo: "Mujer". Y los imaginó. Y ellos fueron. Hasta que al séptimo día de imaginar, eligió el reposo. Nunca ha sabido Él, el primer narrador oral, que cuando los hombres y las mujeres, en el tiempo de ese séptimo día, reinventaron las palabras, crearon una y nombraron al narrador oral: "Dios".
Los talismanes de Dios
El Narrador Oral tomó una parte de sí, recordó al Hombre y la moldeó como éste. Le llamó Jesús, lo envió a la Tierra y le dijo las dos palabras elegidas talismanes. "Imaginarás." "Narrarás." Hizo una pausa. Y añadió: "Formarás discípulos. Y te negarán. Pero tú resucitarás. Imaginarás. Narrarás. Tal vez los humanos se den cuenta".
La mirada del amor
Amor:
Dos cosas. Deseo que me recuerdes desde la mirada con la que me viste por primera vez, la mirada de tu juventud, de tu búsqueda; aquella mirada palpitante de anhelo. Y deseo que me recuerdes tal y como me viste la primera vez: en ese instante en que, cristal por medio, me descubriste y todo se iluminó como expectación; y, especialmente, deseo que me recuerdes en ese instante, minutos después, en que en la calle me tomaste del brazo y giré y nuestros ojos se encontraron para saber. Desde entonces hemos sido. Ni vida alguna ni muerte alguna han podido nunca con la mirada del amor.
Como un predestinado
La servilleta esconde lo escrito. Es dejada por el escritor con apariencia virgen. Cuando el siguiente comensal la usa, el texto no leído, cumpliendo feroz como un predestinado, se le graba en la boca, punta de la nariz y en ciertas zonas de las mejillas para que todos puedan degustarlo.
Cuando sale a la intemperie
Cuando el viento del otoño comienza a soplar es imparable. Tan pronto el escritor sale a la intemperie, el viento comienza a deshacerlo. El escritor se va volviendo arena suelta, esparcida. Su corazón no logra protegerlo, está ausente, alojado junto a su razón en alguna de las páginas que ha escrito.
Relevo
Corrió. Están detrás: Le cortan la cabeza. La cabeza seguirá corriendo aún más aterrada.
Corporeidad de la sombra
Cuando la ciencia logre que la sombra humana sea corpórea creará los primeros clones de hombre y de mujer, sólo que se prevé que, lamentablemente, sin autonomía. Los defensores de los derechos humanos, alertas ante las investigaciones en este campo, preparan los argumentos para llevar a juicio a los científicos en cuestión. Consideran que podrían acusarlos por lo que la corporeidad de las sombras significaría a personas y sociedades muy exhaustas por los efectos devastadores de la crisis económica reiterada. No se teme que las sombras vueltas corpóreas estén en condiciones de intervenir en los procesos judiciales.
Textos incluidos en:
Cuadernos de las Gaviotas Número 17: Microficción / Microtextos: 50 Formas Literarias / 2011 y Los Libros de las Gaviotas Número 3 / Cuentos breves e hiperbreves / 2010. Editados por CIINOE Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica / Madrid / México D. F.
*************************************************************
Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida, cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor.
Oscar Wilde
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Sudor de amor
No hace tanto se celebró en Madrid un maratón. La carrera atravesaba festiva: Adolescentes, ancianos, hombres, mujeres. Entusiasmo, esfuerzos, sonrisas y velocidad.
Me hallaba en un café, salí. Encontré una avalancha de corredores que no me permitía llegar de una acera a la otra. Demoré y al fin crucé cuando la carrera no fue compacta.
Caminaba en paralelo, y por entre el gentío pasó un tornado rubio, de piel muy blanca, falda amplísima y cabello en larga cola. Parecía una figura de las películas de los cincuenta. Corría más rápido que los corredores. Pensé que podía haberme hecho caer porque me rozó.
La muchacha se detuvo sobre la acera veinte pasos más allá, giró y levantó un cartel con un letrero en inglés, amoroso y de aliento, que tenía el número de un corredor. Busqué al corredor, lo vi sonreír y pasar como exhalación. A la muchacha, agitar el cartel. Y a él perderse en la distancia con los brazos levantados por sobre su cabeza, moviéndolos como júbilo y despedida.
Comencé mi clase esa mañana contando esta acción que humedeció a Madrid con sudor de cuatro brazos en alto. Un sudor que, de la acera a la calle, se entrelazó.
El primer narrador oral
Él tenía una imaginación creadora. Desbordantemente fecunda. De tanto andar y andar por el universo, a solas, en silencio, inventó un idioma. Palabras a las que hubo de imaginarles lo que nombraban. Dijo: "Luz". Y la imaginó. Y fue la luz. Y habló y habló. Dijo: "Hombre". Dijo: "Mujer". Y los imaginó. Y ellos fueron. Hasta que al séptimo día de imaginar, eligió el reposo. Nunca ha sabido Él, el primer narrador oral, que cuando los hombres y las mujeres, en el tiempo de ese séptimo día, reinventaron las palabras, crearon una y nombraron al narrador oral: "Dios".
Los talismanes de Dios
El Narrador Oral tomó una parte de sí, recordó al Hombre y la moldeó como éste. Le llamó Jesús, lo envió a la Tierra y le dijo las dos palabras elegidas talismanes. "Imaginarás." "Narrarás." Hizo una pausa. Y añadió: "Formarás discípulos. Y te negarán. Pero tú resucitarás. Imaginarás. Narrarás. Tal vez los humanos se den cuenta".
La mirada del amor
Amor:
Dos cosas. Deseo que me recuerdes desde la mirada con la que me viste por primera vez, la mirada de tu juventud, de tu búsqueda; aquella mirada palpitante de anhelo. Y deseo que me recuerdes tal y como me viste la primera vez: en ese instante en que, cristal por medio, me descubriste y todo se iluminó como expectación; y, especialmente, deseo que me recuerdes en ese instante, minutos después, en que en la calle me tomaste del brazo y giré y nuestros ojos se encontraron para saber. Desde entonces hemos sido. Ni vida alguna ni muerte alguna han podido nunca con la mirada del amor.
Como un predestinado
La servilleta esconde lo escrito. Es dejada por el escritor con apariencia virgen. Cuando el siguiente comensal la usa, el texto no leído, cumpliendo feroz como un predestinado, se le graba en la boca, punta de la nariz y en ciertas zonas de las mejillas para que todos puedan degustarlo.
Cuando sale a la intemperie
Cuando el viento del otoño comienza a soplar es imparable. Tan pronto el escritor sale a la intemperie, el viento comienza a deshacerlo. El escritor se va volviendo arena suelta, esparcida. Su corazón no logra protegerlo, está ausente, alojado junto a su razón en alguna de las páginas que ha escrito.
Relevo
Corrió. Están detrás: Le cortan la cabeza. La cabeza seguirá corriendo aún más aterrada.
Corporeidad de la sombra
Cuando la ciencia logre que la sombra humana sea corpórea creará los primeros clones de hombre y de mujer, sólo que se prevé que, lamentablemente, sin autonomía. Los defensores de los derechos humanos, alertas ante las investigaciones en este campo, preparan los argumentos para llevar a juicio a los científicos en cuestión. Consideran que podrían acusarlos por lo que la corporeidad de las sombras significaría a personas y sociedades muy exhaustas por los efectos devastadores de la crisis económica reiterada. No se teme que las sombras vueltas corpóreas estén en condiciones de intervenir en los procesos judiciales.
Textos incluidos en:
Cuadernos de las Gaviotas Número 17: Microficción / Microtextos: 50 Formas Literarias / 2011 y Los Libros de las Gaviotas Número 3 / Cuentos breves e hiperbreves / 2010. Editados por CIINOE Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica / Madrid / México D. F.
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Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida, cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor.
Oscar Wilde
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Maruja Vieira
-Manizales, Colombia-
Más que nunca
Porque amarte es así, tan dulce y hondo
como esta fiel serenidad del agua
que corre por la acequia, derramando
su amorosa ternura sobre el campo.
Te amo en este sitio de campanas y árboles,
en esta brisa, en estos jazmines y estas dalias.
La vida y su belleza me llegan claramente
cuando pienso en tus ojos, bajo este cielo pálido.
Sobre la yerba limpia y húmeda mis pisadas
no se oyen, no interrumpen el canto de los pájaros.
Ya la niebla desciende con luz de la tarde
y en tu ausencia y mi angustia más que nunca te amo.
Promesa
Está mi voz creciendo, buscando bajo tierra
el júbilo del agua, del trigo y la violeta.
Sube por las raíces milagrosas de un sueño
hacia el aire y la nube, desde la oscura greda.
Nacerá como un árbol de ramas florecidas
que ceñirán la frente del espacio en sus dedos.
Y alargará mi sombra por un camino eterno,
más allá de la imagen borrosa de mi cuerpo.
Luz de presencia
Tú venías buscándome desde playas y sierras.
Venías presintiéndome por todos los caminos.
Encontrabas mi voz en los ecos del viento
y tocabas mis manos en el agua del río.
Me hallaste en una tarde de soledad y música.
Dulcemente llegabas con tu amor a mi vida.
Al fondo las montañas heridas por la lluvia
y en medio de los muros la lámpara encendida.
Yo entendí tu presencia porque un fuego de angustia
destructor y quemante se apagó entre mis venas.
Porque el agua invasora de una inmensa amargura
desplegó hacia el olvido sus oscuras mareas.
Te di mi lejanía de bruma y de silencio
–la tienes en tus manos como una flor de sombra–
en cambio tú me has dado tu claridad de fuego
que resucita muros en mis ciudades rotas.
La tarde lenta
Tengo llenas las manos de sol y de perfume.
La tarde me devuelve tu invisible presencia.
Tu mirada me sigue, dibujando mi sombra.
Estás en el paisaje como un árbol de sueño.
Gotas de luz inquieta tiemblan entre las hojas.
Una columna fina de humo gris en el viento
está formando apenas el nombre del recuerdo.
Pequeño nocturno
Tu mirada encendía
llamaradas lejanas en el bosque del viento.
Se borraba tu sombra.
Se alejaba tu acento
–lenta flor en el tallo de mis manos heridas–.
En la tierra, en el cielo,
en la espuma del aire y en el árbol del eco.
Hondamente la mano
de la noche clavaba sus puñales de lluvia.
Te llamaba el silencio.
……………………………De los libros Campanario de lluvia I y II (1947)
*************************************************************
¿Qué mundos tengo dentro del alma que hace tiempo vengo pidiendo medios para volar?
Alfonsina Storni
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Más que nunca
Porque amarte es así, tan dulce y hondo
como esta fiel serenidad del agua
que corre por la acequia, derramando
su amorosa ternura sobre el campo.
Te amo en este sitio de campanas y árboles,
en esta brisa, en estos jazmines y estas dalias.
La vida y su belleza me llegan claramente
cuando pienso en tus ojos, bajo este cielo pálido.
Sobre la yerba limpia y húmeda mis pisadas
no se oyen, no interrumpen el canto de los pájaros.
Ya la niebla desciende con luz de la tarde
y en tu ausencia y mi angustia más que nunca te amo.
Promesa
Está mi voz creciendo, buscando bajo tierra
el júbilo del agua, del trigo y la violeta.
Sube por las raíces milagrosas de un sueño
hacia el aire y la nube, desde la oscura greda.
Nacerá como un árbol de ramas florecidas
que ceñirán la frente del espacio en sus dedos.
Y alargará mi sombra por un camino eterno,
más allá de la imagen borrosa de mi cuerpo.
Luz de presencia
Tú venías buscándome desde playas y sierras.
Venías presintiéndome por todos los caminos.
Encontrabas mi voz en los ecos del viento
y tocabas mis manos en el agua del río.
Me hallaste en una tarde de soledad y música.
Dulcemente llegabas con tu amor a mi vida.
Al fondo las montañas heridas por la lluvia
y en medio de los muros la lámpara encendida.
Yo entendí tu presencia porque un fuego de angustia
destructor y quemante se apagó entre mis venas.
Porque el agua invasora de una inmensa amargura
desplegó hacia el olvido sus oscuras mareas.
Te di mi lejanía de bruma y de silencio
–la tienes en tus manos como una flor de sombra–
en cambio tú me has dado tu claridad de fuego
que resucita muros en mis ciudades rotas.
La tarde lenta
Tengo llenas las manos de sol y de perfume.
La tarde me devuelve tu invisible presencia.
Tu mirada me sigue, dibujando mi sombra.
Estás en el paisaje como un árbol de sueño.
Gotas de luz inquieta tiemblan entre las hojas.
Una columna fina de humo gris en el viento
está formando apenas el nombre del recuerdo.
Pequeño nocturno
Tu mirada encendía
llamaradas lejanas en el bosque del viento.
Se borraba tu sombra.
Se alejaba tu acento
–lenta flor en el tallo de mis manos heridas–.
En la tierra, en el cielo,
en la espuma del aire y en el árbol del eco.
Hondamente la mano
de la noche clavaba sus puñales de lluvia.
Te llamaba el silencio.
……………………………De los libros Campanario de lluvia I y II (1947)
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¿Qué mundos tengo dentro del alma que hace tiempo vengo pidiendo medios para volar?
Alfonsina Storni
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Migé Aparicio
-Málaga, Andalucía, España-
Leer,
temas creados
a Miguel Hernández Gilabert,
no es cosa trivial, u…
rutinaria.
Pensar en él,
duele hasta erizarte los vellos,
si así no es tu estado de ánimo;
sólo ejerces oficio.
Lo que significa,
sólo le usas,
cual icono desaparecido.
Él como otros anteriores u posteriores,
han de ser honrados ejemplos a seguir; y…
eso no llega al corazón con la imagen en una camiseta.
Clavelillo,
ya recién polinizado,
se preguntaba él,
¿dónde estoy?,
sólo pedregal veo.
¿de qué matas he brotado?
¿caeré seco
antes de llegar al Oasis
que todos merecemos?
Percibo de escorpiones estoy rodeado,
mi infantil intuición,
dice hasta la muerte ellos me cercarán.
La hipocresía y muchas más cosas malas,
a cada segundo,
de ubicación me lo cambia.
……....………11 04 12
Vocecita
apasionada;
puede tú no te des cuenta,
con ella y tu presencia;
rindes corazones a tus pies.
El comparar es muy normal,
pero esta tuya significa me miraste, y…
por ello reafirmas, mis roces;
que tú no analizas.
Ahora ya te has indisolubilizado en yo,
¡lástima! sorda estés a mis ojos;
moriré sin en mis brazos mecerte.
Cada vez nos veamos,
que al centenar no creo llegue;
musitando te seguiré besando.
….....………11 01 06
Sus corceles blancos;
eran esos bichitos plateados,
que a oscuras, y…
entre papelorios viejos se mueven,
como peces en el agua.
La morita quinceañera,
que encerrada estaba,
en el cuarto dorado;
pero ella volar deseaba.
Ella no quería,
casorio obligatorio,
pactado por los mayores.
Mueran las tradiciones todas;
que obligan a los humanos,
a ser tan criminales.
…….....……11 04 06
*************************************************************
El mundo va a ser cada vez más peligroso. No porque haya cada vez más gente mala, sino porque cada vez hay más gente que mira y no hace nada.
Albert Einstein
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Leer,
temas creados
a Miguel Hernández Gilabert,
no es cosa trivial, u…
rutinaria.
Pensar en él,
duele hasta erizarte los vellos,
si así no es tu estado de ánimo;
sólo ejerces oficio.
Lo que significa,
sólo le usas,
cual icono desaparecido.
Él como otros anteriores u posteriores,
han de ser honrados ejemplos a seguir; y…
eso no llega al corazón con la imagen en una camiseta.
Clavelillo,
ya recién polinizado,
se preguntaba él,
¿dónde estoy?,
sólo pedregal veo.
¿de qué matas he brotado?
¿caeré seco
antes de llegar al Oasis
que todos merecemos?
Percibo de escorpiones estoy rodeado,
mi infantil intuición,
dice hasta la muerte ellos me cercarán.
La hipocresía y muchas más cosas malas,
a cada segundo,
de ubicación me lo cambia.
……....………11 04 12
Vocecita
apasionada;
puede tú no te des cuenta,
con ella y tu presencia;
rindes corazones a tus pies.
El comparar es muy normal,
pero esta tuya significa me miraste, y…
por ello reafirmas, mis roces;
que tú no analizas.
Ahora ya te has indisolubilizado en yo,
¡lástima! sorda estés a mis ojos;
moriré sin en mis brazos mecerte.
Cada vez nos veamos,
que al centenar no creo llegue;
musitando te seguiré besando.
….....………11 01 06
Sus corceles blancos;
eran esos bichitos plateados,
que a oscuras, y…
entre papelorios viejos se mueven,
como peces en el agua.
La morita quinceañera,
que encerrada estaba,
en el cuarto dorado;
pero ella volar deseaba.
Ella no quería,
casorio obligatorio,
pactado por los mayores.
Mueran las tradiciones todas;
que obligan a los humanos,
a ser tan criminales.
…….....……11 04 06
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El mundo va a ser cada vez más peligroso. No porque haya cada vez más gente mala, sino porque cada vez hay más gente que mira y no hace nada.
Albert Einstein
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Emilio Yaggi
-Escritor de Santa Fe. Reside en Catamarca, Argentina-
La colorada de las vaquitas de San Antonio
-Se largó a llover más fuerte y yo, sin paraguas… ¡a correr! Mejor me saco todo esto y lo guardo en el bolso, porque si no, al diablo las hermosas vaquitas de San Antonio de mis auriculares…¡epa!, casi me caigo; estas corridas ya no son para mí. Es que estoy cansada, muy cansada; pasé la noche sin dormir. ¡Aj! no quiero ni acordarme.
-Hola, ¿hay alguien en casa? ¡arriba dormilones! Alberto, bebé… ¡aquí están!
-Hola Cris, estás mojada y pálida…
-¿Cómo se portó mi preciosura?
-Bien, durmió toda la noche. Sólo se despertó una vez a la hora que le correspondía tomar la mamadera. No dejó ni una gota.
-¿Y vos? ¿cómo estás? ¿descansaste?
-Mal, vos sabés que estoy mal. No soporto todo lo que nos está pasando…
-Yo tampoco, me asquea, pero qué otra salida tenemos… ¿qué otra salida rápida tenemos? ¿qué otra cosa podemos hacer? A varias personas les pedí que si sabían de algún laburito para mí me avisaran, así dejo esta basura… ¿qué otra cosa podemos hacer?
-Esa es la eterna pregunta. Anoche mandé mi currículum a un par de lugares, vamos a ver qué pasa. También me ofrecí para cortar el césped en la casa linda de la avenida y tengo que ir el martes; algo es algo, ¿no? Se te desarmó una trencita, Colorada…
-Qué querés, con tanto trajín; cinco tipos… ¡asquerosos!, ¡repugnantes!...Tengo que bañarme lo antes posible… ¡qué asco! Necesito purificarme, estar limpia para abrazar a mi angelito y a vos, pero cuando esté limpia…
-Andá Cris, hay agua calentita. ¿Te preparo algo para comer o tomamos mates?
-Tomemos mates…ya vuelvo.
-¡País de porquería! ¡País de porquería! ¡Que a los cuarenta años un hombre ya no sirva para trabajar! ¿Y los estudios, la experiencia? ¿No sirven para nada? No sé si en todos lados será igual; sí, los tiempos son así, pero qué me importa, el jodido soy yo y mi familia. Quedás enganchado con deudas y si no pagás te embargan todo o te quitan lo que con tanto esfuerzo habías logrado… ¡maldición!, ¡recontra maldición!...
-Alberto, ¡qué pasa? ¿Estás gritando o es la tele? Me pareció escuchar unos golpes…
-No pasa nada mujer, es la tele, bañate tranquila…después se preguntan por qué los hombres viven menos que las mujeres, o por qué hay más suicidios entre los hombres que entre las mujeres…qué otra salida hay…es que vas cayendo en un pozo, un pozo negro; un torbellino que te hace girar y girar y perder la noción del entorno y se te pegotea el desprecio propio, ya no ves nada, todo está muy oscuro, se pierden los valores, te vas hundiendo, te traga la ciénaga…
-Alberto, me alcanzás la toalla por favor.
-Si Colorada, ya te la llevo; acá está; ya está el mate listo…
-Enseguida estoy con vos y con mi corazoncito.
-…y pasás a ser un cero a la izquierda, un don nadie, nada; se te cierran todas las puertas, no se te ocurre nada y llegás a esto…
-Listo, aquí estoy, dame a mi niño, mi dulce, mi ilusión, y dame un beso. Por favor secate esas lágrimas, no hagas más difícil mi situación. Esto no va a durar toda la vida; creo que en poco tiempo podré dejarlo y trataremos de olvidar. Trataremos.
-Sos tan buena Colorada, no merecés lo que estás pasando…
-Nadie lo merece, vos tampoco. Dame un mate.
-Sí.
-¡Hola mi bebé! ¡Aquí está tu mamá! ¡Qué precioso estás! ¿Así que te portás bien, dormís toda la noche y tomás la mamadera entera? ¡Mi amor! Espero que nunca te enteres de lo que estoy haciendo, pero aunque lo que hago no sea lo mejor, también lo hago por vos mi vida, por vos.
-Ahora no llores vos; valés oro Colorada, y yo soy una basura.
-¡No vuelvas a repetir eso! La vida ya te dará y nos dará una nueva oportunidad. Te amo. Abrazame.
-Valés oro, de verdad…ya vamos a salir de ésta…
-¡Claro que sí!
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Se cree en la sangre que corre, y se duda de las lágrimas.
Alfred de Musset
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La colorada de las vaquitas de San Antonio
-Se largó a llover más fuerte y yo, sin paraguas… ¡a correr! Mejor me saco todo esto y lo guardo en el bolso, porque si no, al diablo las hermosas vaquitas de San Antonio de mis auriculares…¡epa!, casi me caigo; estas corridas ya no son para mí. Es que estoy cansada, muy cansada; pasé la noche sin dormir. ¡Aj! no quiero ni acordarme.
-Hola, ¿hay alguien en casa? ¡arriba dormilones! Alberto, bebé… ¡aquí están!
-Hola Cris, estás mojada y pálida…
-¿Cómo se portó mi preciosura?
-Bien, durmió toda la noche. Sólo se despertó una vez a la hora que le correspondía tomar la mamadera. No dejó ni una gota.
-¿Y vos? ¿cómo estás? ¿descansaste?
-Mal, vos sabés que estoy mal. No soporto todo lo que nos está pasando…
-Yo tampoco, me asquea, pero qué otra salida tenemos… ¿qué otra salida rápida tenemos? ¿qué otra cosa podemos hacer? A varias personas les pedí que si sabían de algún laburito para mí me avisaran, así dejo esta basura… ¿qué otra cosa podemos hacer?
-Esa es la eterna pregunta. Anoche mandé mi currículum a un par de lugares, vamos a ver qué pasa. También me ofrecí para cortar el césped en la casa linda de la avenida y tengo que ir el martes; algo es algo, ¿no? Se te desarmó una trencita, Colorada…
-Qué querés, con tanto trajín; cinco tipos… ¡asquerosos!, ¡repugnantes!...Tengo que bañarme lo antes posible… ¡qué asco! Necesito purificarme, estar limpia para abrazar a mi angelito y a vos, pero cuando esté limpia…
-Andá Cris, hay agua calentita. ¿Te preparo algo para comer o tomamos mates?
-Tomemos mates…ya vuelvo.
-¡País de porquería! ¡País de porquería! ¡Que a los cuarenta años un hombre ya no sirva para trabajar! ¿Y los estudios, la experiencia? ¿No sirven para nada? No sé si en todos lados será igual; sí, los tiempos son así, pero qué me importa, el jodido soy yo y mi familia. Quedás enganchado con deudas y si no pagás te embargan todo o te quitan lo que con tanto esfuerzo habías logrado… ¡maldición!, ¡recontra maldición!...
-Alberto, ¡qué pasa? ¿Estás gritando o es la tele? Me pareció escuchar unos golpes…
-No pasa nada mujer, es la tele, bañate tranquila…después se preguntan por qué los hombres viven menos que las mujeres, o por qué hay más suicidios entre los hombres que entre las mujeres…qué otra salida hay…es que vas cayendo en un pozo, un pozo negro; un torbellino que te hace girar y girar y perder la noción del entorno y se te pegotea el desprecio propio, ya no ves nada, todo está muy oscuro, se pierden los valores, te vas hundiendo, te traga la ciénaga…
-Alberto, me alcanzás la toalla por favor.
-Si Colorada, ya te la llevo; acá está; ya está el mate listo…
-Enseguida estoy con vos y con mi corazoncito.
-…y pasás a ser un cero a la izquierda, un don nadie, nada; se te cierran todas las puertas, no se te ocurre nada y llegás a esto…
-Listo, aquí estoy, dame a mi niño, mi dulce, mi ilusión, y dame un beso. Por favor secate esas lágrimas, no hagas más difícil mi situación. Esto no va a durar toda la vida; creo que en poco tiempo podré dejarlo y trataremos de olvidar. Trataremos.
-Sos tan buena Colorada, no merecés lo que estás pasando…
-Nadie lo merece, vos tampoco. Dame un mate.
-Sí.
-¡Hola mi bebé! ¡Aquí está tu mamá! ¡Qué precioso estás! ¿Así que te portás bien, dormís toda la noche y tomás la mamadera entera? ¡Mi amor! Espero que nunca te enteres de lo que estoy haciendo, pero aunque lo que hago no sea lo mejor, también lo hago por vos mi vida, por vos.
-Ahora no llores vos; valés oro Colorada, y yo soy una basura.
-¡No vuelvas a repetir eso! La vida ya te dará y nos dará una nueva oportunidad. Te amo. Abrazame.
-Valés oro, de verdad…ya vamos a salir de ésta…
-¡Claro que sí!
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Se cree en la sangre que corre, y se duda de las lágrimas.
Alfred de Musset
*************************************************************
Raúl Feroglio
-Las Parejas, Santa Fe, Argentina-
Zamba para Antonio
Llegar a su casa es ganarle al tiempo unas emociones
que empujan la tristeza y la muerte hasta los baldíos del olvido
Llegar a su casa es hallar en el revés del día
los misterios retaceados por la noche
Llegar a su casa es agrupar los corazones
y entregar las manos al juego colectivo del abrazo
La risa y la palabra señorean por un tiempo imposible de medir.
En esas profundas y grandes horas, el vino no falta:
¡Salud, Antonio, amigo del alma!
Hay una casa despierta
Entre todas las que duermen
Hay una música cierta
Donde el silencio se pierde.
Hay un amigo despierto
Entre todos los que duermen
Hay una mano que aprieta
Si la soledad te pierde.
Digo casa, digo amigo, digo tiempo y soledad
Nombro las cosas que quiero porque al nombrar
Voy disolviendo las penas que necesito cantar
Destape Antonio otro tinto, que ya está por aclarar.
Hay un verso emocionado
Una canción y una historia
Pal que llega siempre un plato
Pal que se va, la memoria.
Conversar y amar el tiempo
Humano de la esperanza
Cambiar el mundo y la vida
Cambiar dolor por confianza.
Fuegos
Aquel hombre que mi verso toca
ungiéndolo no
apenas nombrándolo
crujía como un viejo puente
se astillaba en las fibras de sus huesos
y nacía
permanente y blanco
en el disparo de luz del orden nuevo.
Búsqueda...
Buscaba el corazón del frío
el centro donde los hilos confluyen y se abrazan...
la intensidad de los colores y los días.
Pero también,
y ahí está el asunto
la dulzura secreta en la acidez de los limones
cierta suavidad espumosa en el fuego del ají.
Y perseguía en todo tiempo y noche
el silencio de las voces, el vacío en el grito.
Quería hallarse
encontrar el punto de partida de la historia
aunque supiera de antemano
que los continuos no se desmadejan.
En los viejos buscaba
restos de mandarinas que pelaron hace un siglo
y en los niños
las cortaduras
que el futuro pondrá, si es que puede,
en esas almas de hombres y mujeres sofocados de años,
tristes.
Buscaba donde no había
Mientras
iba hallando
voces, luz, palabras,
hermanas de sus miedos
carne de sus mismas soledades
Y así vivió, quién sabe…
*************************************************************
Injusticia es no dejar que un anciano hable sobre su vida.
Leandro Fernández de Moratín
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Zamba para Antonio
Llegar a su casa es ganarle al tiempo unas emociones
que empujan la tristeza y la muerte hasta los baldíos del olvido
Llegar a su casa es hallar en el revés del día
los misterios retaceados por la noche
Llegar a su casa es agrupar los corazones
y entregar las manos al juego colectivo del abrazo
La risa y la palabra señorean por un tiempo imposible de medir.
En esas profundas y grandes horas, el vino no falta:
¡Salud, Antonio, amigo del alma!
Hay una casa despierta
Entre todas las que duermen
Hay una música cierta
Donde el silencio se pierde.
Hay un amigo despierto
Entre todos los que duermen
Hay una mano que aprieta
Si la soledad te pierde.
Digo casa, digo amigo, digo tiempo y soledad
Nombro las cosas que quiero porque al nombrar
Voy disolviendo las penas que necesito cantar
Destape Antonio otro tinto, que ya está por aclarar.
Hay un verso emocionado
Una canción y una historia
Pal que llega siempre un plato
Pal que se va, la memoria.
Conversar y amar el tiempo
Humano de la esperanza
Cambiar el mundo y la vida
Cambiar dolor por confianza.
Fuegos
Aquel hombre que mi verso toca
ungiéndolo no
apenas nombrándolo
crujía como un viejo puente
se astillaba en las fibras de sus huesos
y nacía
permanente y blanco
en el disparo de luz del orden nuevo.
Búsqueda...
Buscaba el corazón del frío
el centro donde los hilos confluyen y se abrazan...
la intensidad de los colores y los días.
Pero también,
y ahí está el asunto
la dulzura secreta en la acidez de los limones
cierta suavidad espumosa en el fuego del ají.
Y perseguía en todo tiempo y noche
el silencio de las voces, el vacío en el grito.
Quería hallarse
encontrar el punto de partida de la historia
aunque supiera de antemano
que los continuos no se desmadejan.
En los viejos buscaba
restos de mandarinas que pelaron hace un siglo
y en los niños
las cortaduras
que el futuro pondrá, si es que puede,
en esas almas de hombres y mujeres sofocados de años,
tristes.
Buscaba donde no había
Mientras
iba hallando
voces, luz, palabras,
hermanas de sus miedos
carne de sus mismas soledades
Y así vivió, quién sabe…
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Injusticia es no dejar que un anciano hable sobre su vida.
Leandro Fernández de Moratín
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Betty Badaui
-Rosario, Santa Fe, Argentina-
Brindis
Los lagares, las uvas y el momento
de encontrar en el jugo alucinante
un impacto, un hechizo, un duende andante
que disipe el glacial aburrimiento.
Lagares y manzanas; un invento
de la tierra, del sol y el palpitante
exprimido que aloja, exuberante,
el voto de un frutal aturdimiento.
Los lagares de Dios son un regalo
para el hombre, su sueño y sus albores;
y es la mujer la copa y el consuelo,
el elixir cabal del intervalo,
la que sostiene en todos los dolores,
porque es cabaña, sembradío y cielo.
Alquimia
Espíritu y materia, combinados,
suceso substancial del universo;
no sé cuál de los dos es el anverso
ni qué logros consiguen, separados.
Se repiten en los hechos cimentados,
en el bien, en el mal, en el esfuerzo;
no sé cuál de los dos es el reverso
pero siempre estarán amalgamados.
Bello enigma de siglos recorridos...
cíclicos son, espíritu y materia,
y aún así, en el cosmos se eternizan.
Lo tangible y lo etéreo suspendidos
en la luz y en la sombra de una arteria,
por la vida y la muerte se deslizan.
La manzana y su fantasía
Comienza en el Edén su larga historia
cubierta de pecados y placeres,
tentación que destruye los deberes
y un mordisco se yergue en la victoria.
Su sensual inducción condenatoria
en sabores repliega apeteceres
y mortales, hoy somos, por ayeres
que culminan en dura purgatoria.
Hoy descansa, rallada, sobre un plato
que en infancias recoge su dulzura;
es Eva, nuevamente, quien la ofrece
cabrilleando su cálido arrebato
y en la fúlgida huerta la apostura
del mítico manzano, resplandece.
*************************************************************
La vida es hermosa. Vivirla no es una casualidad.
Albert Einstein
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Brindis
Los lagares, las uvas y el momento
de encontrar en el jugo alucinante
un impacto, un hechizo, un duende andante
que disipe el glacial aburrimiento.
Lagares y manzanas; un invento
de la tierra, del sol y el palpitante
exprimido que aloja, exuberante,
el voto de un frutal aturdimiento.
Los lagares de Dios son un regalo
para el hombre, su sueño y sus albores;
y es la mujer la copa y el consuelo,
el elixir cabal del intervalo,
la que sostiene en todos los dolores,
porque es cabaña, sembradío y cielo.
Alquimia
Espíritu y materia, combinados,
suceso substancial del universo;
no sé cuál de los dos es el anverso
ni qué logros consiguen, separados.
Se repiten en los hechos cimentados,
en el bien, en el mal, en el esfuerzo;
no sé cuál de los dos es el reverso
pero siempre estarán amalgamados.
Bello enigma de siglos recorridos...
cíclicos son, espíritu y materia,
y aún así, en el cosmos se eternizan.
Lo tangible y lo etéreo suspendidos
en la luz y en la sombra de una arteria,
por la vida y la muerte se deslizan.
La manzana y su fantasía
Comienza en el Edén su larga historia
cubierta de pecados y placeres,
tentación que destruye los deberes
y un mordisco se yergue en la victoria.
Su sensual inducción condenatoria
en sabores repliega apeteceres
y mortales, hoy somos, por ayeres
que culminan en dura purgatoria.
Hoy descansa, rallada, sobre un plato
que en infancias recoge su dulzura;
es Eva, nuevamente, quien la ofrece
cabrilleando su cálido arrebato
y en la fúlgida huerta la apostura
del mítico manzano, resplandece.
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La vida es hermosa. Vivirla no es una casualidad.
Albert Einstein
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Horacio Laitano
-Pergamino, Buenos Aires, Argentina-
El tercer ojo
El tercer ojo calcula la distancia a medida que se alejan las carretas. En la primera de ellas, un sheriff de cuarenta años, empobrecido por su trabajo, grita far west a los cuatro vientos. Primeramente en inglés, luego en español y por último en árabe. Esta vez, algo turbado por las dificultades del idioma, recuerda que, en realidad, nunca fue feliz... En la segunda carreta, atestada de bolsos y valijas, el conductor castiga sin piedad a los caballos, hasta que la sangre que brota de las bestias le anticipa su propio sufrimiento. Después de cuarenta y ocho horas sin novedades, el conductor da muerte a los animales y se arroja desde un puente... En la tercera carreta, que, a su vez, guarda relación con el tercer ojo, una familia procedente de San Francisco, aconseja encerrar a los ancianos cada vez que el invierno se aproxima.
(Marque con una cruz en qué carreta viajaría usted, si tuviera cuarenta años como el sheriff, cuarenta y ocho horas sin novedades y cuatro ancianos a cargo.)
Los invitados
Al llegar los invitados, levantaron las manos y salieron. Nivelaron sus zapatos a la altura de la puerta y corrieron sobre el pasto mal cortado.
Después de la comida, se reunieron en la casa de uno de ellos. “El menor” para los grandes. “El mayor” para los chicos. “El émbolo aceitado” para todos los vecinos.
Por último, (para qué contar los detalles de la espera) un llamado congregó a los escasos concurrentes:
“Pocas pacas lechosas y aclaradas. Las calaras no son maravillosas”.
Un hombre sensible
Al decir que la quería, golpeaba una mano contra otra. Se apretaba los dedos con el borde de la puerta y gemía de dolor pegado al pasto. Era raro encontrarlo mal dispuesto. Sus piernas se agitaban al llegar la primavera o cambiaban de color como su espalda... No podía ocultar que, pese a todo, era un hombre sensible a los afectos.
La receta del señor Miraballes
El señor Miraballes desplazó de un plumazo a la señorita Milli. Sus manos se crisparon ante tanto movimiento que nadie contenía.
-El reuma sólo afecta a los mayores –sentenció el sacerdote que andaba por la casa, abriendo y cerrando puertas y ventanas.
-La pata del pollo no es buena para el caldo –comentó la señorita Milli a su vecina. (Ella también consultaba al sacerdote, cuando empezaba a sentir esos dolores en las piernas.)
El señor Miraballes insistió con su receta: dos gotas de vinagre en la punta de la lengua y alguna infusión al despertarse.
Al oír estas palabras, el sacerdote y la vecina opusieron resistencia.
-El reuma sólo afecta a los mayores –respondieron con firmeza.
La tormenta
-Siempre tuve temor a las tormentas –desgranó el Sr. Aravolazo ante un núcleo apretado de vecinos.
-¿La cala es una flor o es una planta? -preguntó la hermana de la viuda.
A medida que las nubes cubrían el entorno, los niños corrían montados en triciclos. El agua salpicaba pantalones y polleras, hasta tomar el color de las baldosas.
Un rumor silencioso recorría el vecindario. Una especie de reptil amarillento, que entraba y salía de las casas.
..............Del libro Humores familiares. Editorial de los Cuatro Vientos
……………………… * * *
Algo más sobre la Srta. Dixi
Quienes conocen a la Srta. Dixi aseguran que no es como nosotros suponemos. La Srta. Dixi es una mujer fogosa y decidida, capaz de triturar entre sus piernas a cuanto hombre se le acerque. Ah, si no fuera por la Srta. Dixi, qué sería de esos señores impecables que buscan un sexo cauto y reservado después de su trabajo.
¿Se puede acaso decir lo mismo de la Srta. Dixi? ¿Necesita ella de esos respetables caballeros, cuyas vidas familiares son un ejemplo de armonía? … Seguramente, no es esto lo que más preocupa a la Srta. Dixi.
-Bah, mujeres como ella hay en todas partes.
-Sí, pero ninguna como la Srta. Dixi.
-Sí, sí, la verdadera Srta. Dixi, no la que nosotros suponemos.
Una charla inconclusa
-Dolorosa recurrencia –manifestó ante el auditorio la Srta. Dilty.
El encuestador sacó su cuaderno del maletín y anotó la frase entre comillas.
La Srta. Dilty prosiguió la charla, tratando de observar al encuestador disimuladamente. Poco después, alguien formuló una pregunta que despertó su interés por un momento. Aprovechando la situación, el encuestador volvió a tomar nota en su cuaderno de tapas negras. La Srta. Dilty lo miró esta vez con insistencia, hasta que uno de los presentes le sugirió que guardara su cuaderno.
-Mi verdadera intención no era ésa –comentó el encuestador en voz alta. Existe la creencia generalizada de que no cumplimos la función que nos corresponde.
-¿Y entonces? –preguntó el otro-. ¿Cuál es la función que cumplen?
-La que mejor se ajuste a las circunstancias –respondió el encuestador, poniéndose de pie.
La Srta. Dilty se preparó para continuar la charla, pero tuvo la impresión de que nadie la escuchaba. Las palabras del encuestador habían concitado la atención del auditorio.
Últimos dos microrrelatos de Los apuntes del Sr. Quq. Ediciones El Cañón Oxidado
*************************************************************
Muchas personas están demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no les preocupa hacerlo con la cabeza hueca.
Orson Welles
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El tercer ojo
El tercer ojo calcula la distancia a medida que se alejan las carretas. En la primera de ellas, un sheriff de cuarenta años, empobrecido por su trabajo, grita far west a los cuatro vientos. Primeramente en inglés, luego en español y por último en árabe. Esta vez, algo turbado por las dificultades del idioma, recuerda que, en realidad, nunca fue feliz... En la segunda carreta, atestada de bolsos y valijas, el conductor castiga sin piedad a los caballos, hasta que la sangre que brota de las bestias le anticipa su propio sufrimiento. Después de cuarenta y ocho horas sin novedades, el conductor da muerte a los animales y se arroja desde un puente... En la tercera carreta, que, a su vez, guarda relación con el tercer ojo, una familia procedente de San Francisco, aconseja encerrar a los ancianos cada vez que el invierno se aproxima.
(Marque con una cruz en qué carreta viajaría usted, si tuviera cuarenta años como el sheriff, cuarenta y ocho horas sin novedades y cuatro ancianos a cargo.)
Los invitados
Al llegar los invitados, levantaron las manos y salieron. Nivelaron sus zapatos a la altura de la puerta y corrieron sobre el pasto mal cortado.
Después de la comida, se reunieron en la casa de uno de ellos. “El menor” para los grandes. “El mayor” para los chicos. “El émbolo aceitado” para todos los vecinos.
Por último, (para qué contar los detalles de la espera) un llamado congregó a los escasos concurrentes:
“Pocas pacas lechosas y aclaradas. Las calaras no son maravillosas”.
Un hombre sensible
Al decir que la quería, golpeaba una mano contra otra. Se apretaba los dedos con el borde de la puerta y gemía de dolor pegado al pasto. Era raro encontrarlo mal dispuesto. Sus piernas se agitaban al llegar la primavera o cambiaban de color como su espalda... No podía ocultar que, pese a todo, era un hombre sensible a los afectos.
La receta del señor Miraballes
El señor Miraballes desplazó de un plumazo a la señorita Milli. Sus manos se crisparon ante tanto movimiento que nadie contenía.
-El reuma sólo afecta a los mayores –sentenció el sacerdote que andaba por la casa, abriendo y cerrando puertas y ventanas.
-La pata del pollo no es buena para el caldo –comentó la señorita Milli a su vecina. (Ella también consultaba al sacerdote, cuando empezaba a sentir esos dolores en las piernas.)
El señor Miraballes insistió con su receta: dos gotas de vinagre en la punta de la lengua y alguna infusión al despertarse.
Al oír estas palabras, el sacerdote y la vecina opusieron resistencia.
-El reuma sólo afecta a los mayores –respondieron con firmeza.
La tormenta
-Siempre tuve temor a las tormentas –desgranó el Sr. Aravolazo ante un núcleo apretado de vecinos.
-¿La cala es una flor o es una planta? -preguntó la hermana de la viuda.
A medida que las nubes cubrían el entorno, los niños corrían montados en triciclos. El agua salpicaba pantalones y polleras, hasta tomar el color de las baldosas.
Un rumor silencioso recorría el vecindario. Una especie de reptil amarillento, que entraba y salía de las casas.
..............Del libro Humores familiares. Editorial de los Cuatro Vientos
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Algo más sobre la Srta. Dixi
Quienes conocen a la Srta. Dixi aseguran que no es como nosotros suponemos. La Srta. Dixi es una mujer fogosa y decidida, capaz de triturar entre sus piernas a cuanto hombre se le acerque. Ah, si no fuera por la Srta. Dixi, qué sería de esos señores impecables que buscan un sexo cauto y reservado después de su trabajo.
¿Se puede acaso decir lo mismo de la Srta. Dixi? ¿Necesita ella de esos respetables caballeros, cuyas vidas familiares son un ejemplo de armonía? … Seguramente, no es esto lo que más preocupa a la Srta. Dixi.
-Bah, mujeres como ella hay en todas partes.
-Sí, pero ninguna como la Srta. Dixi.
-Sí, sí, la verdadera Srta. Dixi, no la que nosotros suponemos.
Una charla inconclusa
-Dolorosa recurrencia –manifestó ante el auditorio la Srta. Dilty.
El encuestador sacó su cuaderno del maletín y anotó la frase entre comillas.
La Srta. Dilty prosiguió la charla, tratando de observar al encuestador disimuladamente. Poco después, alguien formuló una pregunta que despertó su interés por un momento. Aprovechando la situación, el encuestador volvió a tomar nota en su cuaderno de tapas negras. La Srta. Dilty lo miró esta vez con insistencia, hasta que uno de los presentes le sugirió que guardara su cuaderno.
-Mi verdadera intención no era ésa –comentó el encuestador en voz alta. Existe la creencia generalizada de que no cumplimos la función que nos corresponde.
-¿Y entonces? –preguntó el otro-. ¿Cuál es la función que cumplen?
-La que mejor se ajuste a las circunstancias –respondió el encuestador, poniéndose de pie.
La Srta. Dilty se preparó para continuar la charla, pero tuvo la impresión de que nadie la escuchaba. Las palabras del encuestador habían concitado la atención del auditorio.
Últimos dos microrrelatos de Los apuntes del Sr. Quq. Ediciones El Cañón Oxidado
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Muchas personas están demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no les preocupa hacerlo con la cabeza hueca.
Orson Welles
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Rosa Lía Cuello
-Cañada de Gómez, Santa Fe, Argentina-
Tus manos
La soledad se filtra en tu mirada
y tu risa acaricia el alma
sedienta de experiencias.
Tu boca besa mis silencios
cuando en la tarde espero a que vuelvas.
Tus pasos se llenan de promesas
para intentar regresos.
Y tus manos son dos palomas
con la fuerza del águila
posándose en mi espalda.
Pájaro de abrazo
Fuiste pájaro de abrazo y no lo sabes,
cuando los harapos del delirio
anclaron el coraje en los cristales.
Fue la tarde o la noche, no recuerdo,
que callaba estremecida uniendo soledades
la que me hizo arder en la penumbra
de tu amor entero.
No quise aceptar que en la mirada
ardían los leños de tu llama inextinguible
y tus proféticas manos aún cargadas de utopías
desplegaban estandartes con mi nombre.
Moríamos las muertes cotidianas
cuando el deseo cabalgaba en los portales,
por haber vivido a contramano
cuando el amor golpea,
porque eras el poema que surge en una lágrima
cuando los restos del amor disperso tambalean,
desflorando la raíz de la conciencia.
Te amé con el cuerpo y la palabra,
con la sorpresa en la piel, sin necedades,
con la tormenta queriendo absorber el fuego
en los suspiros de la fragua,
y después seguí con el corazón quebrado
deambulando cansancios en la tarde.
*************************************************************
Procura amar mientras vivas, en el mundo no se ha encontrado nada mejor.
Máximo Gorki
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Tus manos
La soledad se filtra en tu mirada
y tu risa acaricia el alma
sedienta de experiencias.
Tu boca besa mis silencios
cuando en la tarde espero a que vuelvas.
Tus pasos se llenan de promesas
para intentar regresos.
Y tus manos son dos palomas
con la fuerza del águila
posándose en mi espalda.
Pájaro de abrazo
Fuiste pájaro de abrazo y no lo sabes,
cuando los harapos del delirio
anclaron el coraje en los cristales.
Fue la tarde o la noche, no recuerdo,
que callaba estremecida uniendo soledades
la que me hizo arder en la penumbra
de tu amor entero.
No quise aceptar que en la mirada
ardían los leños de tu llama inextinguible
y tus proféticas manos aún cargadas de utopías
desplegaban estandartes con mi nombre.
Moríamos las muertes cotidianas
cuando el deseo cabalgaba en los portales,
por haber vivido a contramano
cuando el amor golpea,
porque eras el poema que surge en una lágrima
cuando los restos del amor disperso tambalean,
desflorando la raíz de la conciencia.
Te amé con el cuerpo y la palabra,
con la sorpresa en la piel, sin necedades,
con la tormenta queriendo absorber el fuego
en los suspiros de la fragua,
y después seguí con el corazón quebrado
deambulando cansancios en la tarde.
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Procura amar mientras vivas, en el mundo no se ha encontrado nada mejor.
Máximo Gorki
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Leo Lobos
-Santiago, Chile-
Los vagabundos del karma
El cielo es blanco como el suelo blanco
Ciegos e invisibles vamos
En esta marcha
Para no olvidar en nosotros
El recuerdo de nosotros que se borra insistente
¿cambiará esta luna?
……………….....………Santiago de Chile, 2007
Temor
…………………… “La mejor parte es sentirse vivo pintando
……………………y la peor es necesitar hacer pinturas para sentirse vivo”.
……………………Geoffrey Lawrence
Reverencia emocionada
cuando todo
deje
de
importar
cuando todo esté oscuro
cuando todo esté perdido
Que la musa te toque con sus
dedos la espalda
y te empuje al camino
Que la frialdad de las ciudades
que la rosa de la nada
que el fango inmóvil
que la arena movediza del desierto
no borre la tristeza de tinta
que ha de alcanzar el agua
Y sea aire movido por los labios
una
vez
más
…………..……………San Pedro de Atacama, Chile, 2009
Perdidos en La Habana
Se puede ver a lo largo de Cuba verdes
o rojos o amarillos descascarándose con el
agua y el sol, verdaderos paisajes de estos
tiempos de guerra
Después de tres botellas de ron
ella lloraba en el lobby
del Hotel Capri, mientras le leía poemas que no eran míos
Hablaba de las playas a las que llegó
en motocicleta, cuando aún el sol brillaba
los cubanos son niños que lo miran todo decía
Otro él, aparece desde el centro del salón y necesito
más de un segundo para
reconocerle
me acerco y me cuenta de mujeres, palacios de salsa,
de bailes mágicos
no hay, pienso
no existe una isla
sin orillas...
No quiero habanos
no tengo dólares
mejor será
desaparecer antes que la noche
……………………………El Vedado, La Habana, Cuba, 1995
*************************************************************
A veces por muy alto que pongas la música sólo puedes oírte a ti mismo.
Kurt Cobain
*************************************************************
Los vagabundos del karma
El cielo es blanco como el suelo blanco
Ciegos e invisibles vamos
En esta marcha
Para no olvidar en nosotros
El recuerdo de nosotros que se borra insistente
¿cambiará esta luna?
……………….....………Santiago de Chile, 2007
Temor
…………………… “La mejor parte es sentirse vivo pintando
……………………y la peor es necesitar hacer pinturas para sentirse vivo”.
……………………Geoffrey Lawrence
Reverencia emocionada
cuando todo
deje
de
importar
cuando todo esté oscuro
cuando todo esté perdido
Que la musa te toque con sus
dedos la espalda
y te empuje al camino
Que la frialdad de las ciudades
que la rosa de la nada
que el fango inmóvil
que la arena movediza del desierto
no borre la tristeza de tinta
que ha de alcanzar el agua
Y sea aire movido por los labios
una
vez
más
…………..……………San Pedro de Atacama, Chile, 2009
Perdidos en La Habana
Se puede ver a lo largo de Cuba verdes
o rojos o amarillos descascarándose con el
agua y el sol, verdaderos paisajes de estos
tiempos de guerra
Después de tres botellas de ron
ella lloraba en el lobby
del Hotel Capri, mientras le leía poemas que no eran míos
Hablaba de las playas a las que llegó
en motocicleta, cuando aún el sol brillaba
los cubanos son niños que lo miran todo decía
Otro él, aparece desde el centro del salón y necesito
más de un segundo para
reconocerle
me acerco y me cuenta de mujeres, palacios de salsa,
de bailes mágicos
no hay, pienso
no existe una isla
sin orillas...
No quiero habanos
no tengo dólares
mejor será
desaparecer antes que la noche
……………………………El Vedado, La Habana, Cuba, 1995
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A veces por muy alto que pongas la música sólo puedes oírte a ti mismo.
Kurt Cobain
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María Fabiana Calderari
-Santiago del Estero, Argentina-
Un café con mi padre
Cuando llegué al bar, no había otras mesas ocupadas.
Me senté en un rincón, junto a una mesa redonda y pequeña pegada a la ventana. Acomodé la silla y disimulé la mirada hacia la calle. Podía olerse la lluvia a través del cristal humedecido.
No hizo falta ocultar la nostalgia ni el desahogo de las palabras encerradas. Como siempre, mi padre, sereno y sabio; acompañó el café, caliente y rebajado.
No recuerdo cuanto tiempo estuve sentado. Me levanté aliviado. Las monedas quedaron esparcidas sobre la mesa solitaria.
Estos diálogos, desde la eternidad, me alimentan.
No es un cuento
En las ficciones, los besos suelen convertir sapos en elegantes príncipes y princesas.
En la vida real un beso es más poderoso. Rescata de la soledad, de la apatía, del desamor.
Un simple beso… Aventurémonos a sentir el encantamiento.
La tortuga
Tropiezo. Mis pasos se vuelven torpes.
Hablo demasiado o enmudezco. Mis palabras se desordenan.
Mi respiración se agita y se detiene en un suspiro lento y prolongado.
Mientras todo alrededor se adormece se agigantan mis sentidos.
Toda sonrojada y temblorosa escondo la mirada, mi cabeza. Me guardo entera.
Cada vez que te veo. Envuelta en este caparazón juicioso, desbordante de costumbres buenas y ataviadas.
Cada vez que te veo.
“Ilusión imprevista”
Una interminable hilera de jovencitas, apiladas en la sala del teatro Perrault, sueña el protagónico de la obra a estrenarse. Avanzan ágiles y a desgano.
Quedan las últimas. Los encargados no encontraron a ninguna que encuadrase en el personaje. Se apagan varias luces, pasada la medianoche. Los ecos inundan la sala. La empleada del teatro ordena a su hija que colabore con las tareas de orden y limpieza.
Los cuchicheos entre el director de la obra y el resto de los actores sorprenden a una niña de rodillas, fregando el escenario, con un estropajo entre sus manos.
-He ahí a la princesa- señalan complacidos.
Hidalguía
Subastaban ideales en una antigua posada.
-Invertid- dijo un ingenioso hidalgo. –Provechoso es quedar armado caballero.
El vínculo de la humanidad
El mar hambriento abría sus fauces para devorar al sol anaranjado. Ellos lo observaban atónitos, tendidos sobre la arena.
Un escorpión rojizo trepó la empalizada del castillo y entró en los aposentos del rey.
-El enemigo acecha. ¡Preparemos las armas! -exclamó uno de los mosqueteros, desnudando la espada con liviana destreza. El otro lo detuvo asentando su pequeña mano sobre el pecho.
-Abatiremos al intruso -recitó con voz de acero. Recogió la paleta aún humedecida y el baldecito con restos de arena y añadió hincado de rodillas: -Intentaremos primero con la palabra.
El funeral
Hacía apenas unas horas que me sentía mejor. Decidí, por fin, no estar ausente en el funeral.
Cuando llegué, el olor nauseabundo de las flores de la sala y la muchedumbre entretenida y atribulada casi me hizo regresar. Con interminables pasos llegué hasta el féretro. El muerto estaba solo, pálido, frío, desconocido.
Me di cuenta que en la mano derecha tenía el anillo inconfundible de mi padre. No pude llorar mi muerte, me sentía mejor.
*************************************************************
No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre.
Epicteto
*************************************************************
Un café con mi padre
Cuando llegué al bar, no había otras mesas ocupadas.
Me senté en un rincón, junto a una mesa redonda y pequeña pegada a la ventana. Acomodé la silla y disimulé la mirada hacia la calle. Podía olerse la lluvia a través del cristal humedecido.
No hizo falta ocultar la nostalgia ni el desahogo de las palabras encerradas. Como siempre, mi padre, sereno y sabio; acompañó el café, caliente y rebajado.
No recuerdo cuanto tiempo estuve sentado. Me levanté aliviado. Las monedas quedaron esparcidas sobre la mesa solitaria.
Estos diálogos, desde la eternidad, me alimentan.
No es un cuento
En las ficciones, los besos suelen convertir sapos en elegantes príncipes y princesas.
En la vida real un beso es más poderoso. Rescata de la soledad, de la apatía, del desamor.
Un simple beso… Aventurémonos a sentir el encantamiento.
La tortuga
Tropiezo. Mis pasos se vuelven torpes.
Hablo demasiado o enmudezco. Mis palabras se desordenan.
Mi respiración se agita y se detiene en un suspiro lento y prolongado.
Mientras todo alrededor se adormece se agigantan mis sentidos.
Toda sonrojada y temblorosa escondo la mirada, mi cabeza. Me guardo entera.
Cada vez que te veo. Envuelta en este caparazón juicioso, desbordante de costumbres buenas y ataviadas.
Cada vez que te veo.
“Ilusión imprevista”
Una interminable hilera de jovencitas, apiladas en la sala del teatro Perrault, sueña el protagónico de la obra a estrenarse. Avanzan ágiles y a desgano.
Quedan las últimas. Los encargados no encontraron a ninguna que encuadrase en el personaje. Se apagan varias luces, pasada la medianoche. Los ecos inundan la sala. La empleada del teatro ordena a su hija que colabore con las tareas de orden y limpieza.
Los cuchicheos entre el director de la obra y el resto de los actores sorprenden a una niña de rodillas, fregando el escenario, con un estropajo entre sus manos.
-He ahí a la princesa- señalan complacidos.
Hidalguía
Subastaban ideales en una antigua posada.
-Invertid- dijo un ingenioso hidalgo. –Provechoso es quedar armado caballero.
El vínculo de la humanidad
El mar hambriento abría sus fauces para devorar al sol anaranjado. Ellos lo observaban atónitos, tendidos sobre la arena.
Un escorpión rojizo trepó la empalizada del castillo y entró en los aposentos del rey.
-El enemigo acecha. ¡Preparemos las armas! -exclamó uno de los mosqueteros, desnudando la espada con liviana destreza. El otro lo detuvo asentando su pequeña mano sobre el pecho.
-Abatiremos al intruso -recitó con voz de acero. Recogió la paleta aún humedecida y el baldecito con restos de arena y añadió hincado de rodillas: -Intentaremos primero con la palabra.
El funeral
Hacía apenas unas horas que me sentía mejor. Decidí, por fin, no estar ausente en el funeral.
Cuando llegué, el olor nauseabundo de las flores de la sala y la muchedumbre entretenida y atribulada casi me hizo regresar. Con interminables pasos llegué hasta el féretro. El muerto estaba solo, pálido, frío, desconocido.
Me di cuenta que en la mano derecha tenía el anillo inconfundible de mi padre. No pude llorar mi muerte, me sentía mejor.
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No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre.
Epicteto
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Leonardo Zapata
-La Habana, Cuba-
Hombre de ningún lugar
Llegué a mi Buenos Aires querido una tarde tan gris
como el propio aluminio del cisne que me llevó,
ninguno de los amigos me esperaba,
ni el de los poemas tan famosos por Internet,
ni la chica de los ojos almendrados,
ni la iguana azul mensual,
ni el invisible Aldo de la pampa,
aunque a lo lejos se oía gritar un tren
pero sin Letras en el Andén
muy cerca del Río de la Plata;
dónde estaban todos,
quién me trajo a aquí,
por qué éste restaurante se llama Clo Clo,
yo era un hombre más cansado de un viaje largo
tan cansado como los enterrados de Montparnasse,
en mi vida nunca había recordado a mis amigos como ahora,
aunque con tantos poemas bajo el brazo
para mí la poesía es otra novia
y no esta desconocida que me viró la cara;
vivimos en un mundo virtual,
respiramos aire virtual,
nos amamos virtualmente,
pero ya estoy aquí
y éste es mi Buenos Aires querido,
ahora sé por qué el cronopio de Cortazar
no está enterrado aquí sino en París,
son 13 millones para un solo ángel,
Volverá a esperar al Cisne gris
Para que me lleve de regreso.
el hoyo
hoy la calle de mi cuadra
amaneció con un hoyo nuevo,
por donde se avistan
sin la ayuda de los minúsculos,
las estrujadas pieles terrestres,
las lunas del silencio del mundo,
el útero ajado de la vida,
las semillas infernales del purgatorio,
los días y las noches
del espacio-tiempo,
los capilares a flor de piel
por donde corren los verdes
de los árboles y las flores,
las fosas vacías
donde una vez
los amantes hicieron el amor
con las mórulas pérfidas;
pero casi a la superficie
incluso relucen,
un sistema de pensamientos
que le darán las respuestas
a tus preguntas,
la expresión de la realidad
que no tiene nada que ver
con las apariencias,
los acontecimientos de la vida
que no invitaste a tu casa,
alguna que otra tinaja
para la posesión del vino,
aquél Luego sin consultar partida,
lo que ignorábamos
porque excepto el resto
sólo eran mentiras provisionales,
porque este nuevo hoyo
es más propenso al terror
que a los salideros de aguas,
porque aquí no relucen las estrellas
sino los ojos del abismo,
una mano que lejos de ayudarse
se asoma de vez en cuando
para que tú la tomes y halarte
hasta el final de los tiempos.
*************************************************************
Puedo resumir en tres palabras todo lo que he aprendido sobre la vida: sigue su curso.
Robert Frost
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Hombre de ningún lugar
Llegué a mi Buenos Aires querido una tarde tan gris
como el propio aluminio del cisne que me llevó,
ninguno de los amigos me esperaba,
ni el de los poemas tan famosos por Internet,
ni la chica de los ojos almendrados,
ni la iguana azul mensual,
ni el invisible Aldo de la pampa,
aunque a lo lejos se oía gritar un tren
pero sin Letras en el Andén
muy cerca del Río de la Plata;
dónde estaban todos,
quién me trajo a aquí,
por qué éste restaurante se llama Clo Clo,
yo era un hombre más cansado de un viaje largo
tan cansado como los enterrados de Montparnasse,
en mi vida nunca había recordado a mis amigos como ahora,
aunque con tantos poemas bajo el brazo
para mí la poesía es otra novia
y no esta desconocida que me viró la cara;
vivimos en un mundo virtual,
respiramos aire virtual,
nos amamos virtualmente,
pero ya estoy aquí
y éste es mi Buenos Aires querido,
ahora sé por qué el cronopio de Cortazar
no está enterrado aquí sino en París,
son 13 millones para un solo ángel,
Volverá a esperar al Cisne gris
Para que me lleve de regreso.
el hoyo
hoy la calle de mi cuadra
amaneció con un hoyo nuevo,
por donde se avistan
sin la ayuda de los minúsculos,
las estrujadas pieles terrestres,
las lunas del silencio del mundo,
el útero ajado de la vida,
las semillas infernales del purgatorio,
los días y las noches
del espacio-tiempo,
los capilares a flor de piel
por donde corren los verdes
de los árboles y las flores,
las fosas vacías
donde una vez
los amantes hicieron el amor
con las mórulas pérfidas;
pero casi a la superficie
incluso relucen,
un sistema de pensamientos
que le darán las respuestas
a tus preguntas,
la expresión de la realidad
que no tiene nada que ver
con las apariencias,
los acontecimientos de la vida
que no invitaste a tu casa,
alguna que otra tinaja
para la posesión del vino,
aquél Luego sin consultar partida,
lo que ignorábamos
porque excepto el resto
sólo eran mentiras provisionales,
porque este nuevo hoyo
es más propenso al terror
que a los salideros de aguas,
porque aquí no relucen las estrellas
sino los ojos del abismo,
una mano que lejos de ayudarse
se asoma de vez en cuando
para que tú la tomes y halarte
hasta el final de los tiempos.
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Puedo resumir en tres palabras todo lo que he aprendido sobre la vida: sigue su curso.
Robert Frost
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Cris Fernández
-La Pampa, Argentina-
Desde el corazón
En planos superpuestos
de grises y de piedra
el horizonte corta la mirada.
Y la tarde dibuja
con pinceles de nubes
las rocas y los cauces.
Guarda el aire la frágil consistencia
de un embrujo secreto.
Obstinada nostalgia de tu nombre,
de la savia vital de tu poesía.
Viento zonda repasa con silbidos
verticales paredes.
Hay un perfil distinto cada hora
mientras el sol matiza los silencios...
Hay un temblor profundo entre las sombras
preanunciando el regreso...
Toda la luz negada alza el vuelo
en la mirada clara, pensativa.
En el rastro de un cóndor
sobrevuelo las piedras desveladas.
Y te nombra mi pena,
herido el corazón por la distancia.
En planos superpuestos
de azules y de sombra
apenas el recuerdo te convoca.
Obstinada nostalgia.
Memoria de piedra
Existe una razón para que vuelva
a nutrirme de magia y de misterio.
Acaso sea un lazo que me une
a estas piedras desnudas y ancestrales
desde alguna otra vida que aún ignoro.
……………………………………………… ...Pero sé que la voz que me reclama
……………………………………………… insiste sin descanso dentro mío...
En un vuelo de cóndores planeo
entre nubes de airosa consistencia
que dibujan sus formas en la piedra.
En aromas silvestres de algarrobo
me sumerjo buscando una quimera,
ese sueño constante que me acosa.
Y descubro la paz en los lapachos
fulgor rosa que incendia el viento leve
en las tardes calladas de setiembre.
……………………………………………… ...Hay un duende siestero que me llama.
……………………………………………… ¿Es su nombre "destino"?...
Espíritus del aire
En esta Sanagasta del silencio,
que percibo plural y desgarrado
por el viento que, eterno en sus insomnios,
deambula por montañas sin edades,
me reencuentro en la piel y las raíces.
Los ancestros, espíritus del aire,
recorren estas piedras sin descanso.
Milenarios fantasmas que la sangre
siente latir clamando desde el alba.
…………………En esta Sanagasta del silencio,
…………………del verde brillo que despunta el agua
…………………me desvelo de sol entre los cerros
…………………policromos, audaces, que me atrapan
…………………mientras las nubes les dibujan sombras
…………………en un tiempo sin tiempo ni distancia.
…………………Siento crecer la tarde entre canciones
………………… -susurrada tonada en la alameda-
…………………y en un fulgor de oros y de ocres
…………………se adentran, dulcemente, las estrellas.
En esta Sanagasta del silencio,
de las altas paredes gris y greda
recupero mi asombro adolescente,
mi identidad primera. Y la promesa
de guardar un retazo de su cielo
en mi pequeño corazón de arena.
*************************************************************
Algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices.
William Shakespeare
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Desde el corazón
En planos superpuestos
de grises y de piedra
el horizonte corta la mirada.
Y la tarde dibuja
con pinceles de nubes
las rocas y los cauces.
Guarda el aire la frágil consistencia
de un embrujo secreto.
Obstinada nostalgia de tu nombre,
de la savia vital de tu poesía.
Viento zonda repasa con silbidos
verticales paredes.
Hay un perfil distinto cada hora
mientras el sol matiza los silencios...
Hay un temblor profundo entre las sombras
preanunciando el regreso...
Toda la luz negada alza el vuelo
en la mirada clara, pensativa.
En el rastro de un cóndor
sobrevuelo las piedras desveladas.
Y te nombra mi pena,
herido el corazón por la distancia.
En planos superpuestos
de azules y de sombra
apenas el recuerdo te convoca.
Obstinada nostalgia.
Memoria de piedra
Existe una razón para que vuelva
a nutrirme de magia y de misterio.
Acaso sea un lazo que me une
a estas piedras desnudas y ancestrales
desde alguna otra vida que aún ignoro.
……………………………………………… ...Pero sé que la voz que me reclama
……………………………………………… insiste sin descanso dentro mío...
En un vuelo de cóndores planeo
entre nubes de airosa consistencia
que dibujan sus formas en la piedra.
En aromas silvestres de algarrobo
me sumerjo buscando una quimera,
ese sueño constante que me acosa.
Y descubro la paz en los lapachos
fulgor rosa que incendia el viento leve
en las tardes calladas de setiembre.
……………………………………………… ...Hay un duende siestero que me llama.
……………………………………………… ¿Es su nombre "destino"?...
Espíritus del aire
En esta Sanagasta del silencio,
que percibo plural y desgarrado
por el viento que, eterno en sus insomnios,
deambula por montañas sin edades,
me reencuentro en la piel y las raíces.
Los ancestros, espíritus del aire,
recorren estas piedras sin descanso.
Milenarios fantasmas que la sangre
siente latir clamando desde el alba.
…………………En esta Sanagasta del silencio,
…………………del verde brillo que despunta el agua
…………………me desvelo de sol entre los cerros
…………………policromos, audaces, que me atrapan
…………………mientras las nubes les dibujan sombras
…………………en un tiempo sin tiempo ni distancia.
…………………Siento crecer la tarde entre canciones
………………… -susurrada tonada en la alameda-
…………………y en un fulgor de oros y de ocres
…………………se adentran, dulcemente, las estrellas.
En esta Sanagasta del silencio,
de las altas paredes gris y greda
recupero mi asombro adolescente,
mi identidad primera. Y la promesa
de guardar un retazo de su cielo
en mi pequeño corazón de arena.
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Algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices.
William Shakespeare
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Cuentos breves
Eduardo Bieger Vera
-Madrid, España-
El libro
Tumbado en el diván, leía el libro. Al pasar la página las hojas rasgaban el silencio y cuando terminaba un párrafo, una frase, a veces incluso tras detenerse –sin prisa– en una palabra, cerraba los ojos y aspiraba la fragancia del papel. Después, colocaba el libro abierto boca abajo sobre su pecho, y lo observaba moverse al ritmo acompasado de su respiración, como un pájaro raro que hubiera venido a morir junto a él. Y así hasta que la luz declinaba y se dejaba ganar por el sueño, a la espera del nuevo día que le permitiría seguir leyendo.
Carmen Frontera Quiroga
-Madrid, España-
La pluma
La pluma que días antes se deslizaba rápida, estaba detenida en un punto y aparte, caía un abismo.
Sentado, escudado por la mesa del despacho miró hacia la puerta. Entonces la vio. Llevaba ese moño que a él le gustaba deshacer, y ese escote en el vestido que le gustaba dejar caer, y esas medias de seda que le gustaba acariciar, y esos tacones de aguja fina que le gustaba escuchar resonando en la madera de su habitación.
La pluma se abrió paso por la cuartilla en blanco. La había encontrado. Era la mujer de su novela.
Noemí Valiente Sánchez
-Ávila, España-
¿Penélope?
Después de tantos viajes, de andenes y estaciones, repetidas y distintas, nunca vi a Penélope marchita.
Penélope es siempre joven y en cada espera cambia de rostro, de sonrisa, muda de expresión en la mirada.
Habrá una Penélope en cada Ítaca, varada de nostalgia; pues todas seremos Penélope cuando ansiemos el silbido de metal, mientras busquemos, entre la momentánea multitud, correspondencia en una intensa mirada.
Lo seríamos todas pero tú, Penélope, eres única.
Concha Fernández González
-Guadalajara, México-
El último té
Ernestina preparó el té con la misma minuciosidad de siempre. Luego lo vertió en dos tazas y las depositó sobre la bandeja junto a las servilletas, el azucarero y el platito con las pastas de té. Antes de salir, se acercó a la llave del gas y la giró media vuelta. Después realizó la misma operación con los fuegos de la cocina y, sin acercarles ninguna llama, abandonó la estancia.
Roque la esperaba sentado ya a la mesa en la sala contigua. Ernestina le sirvió el té sonriendo sin reprocharle, ni por un solo momento, que la fuera a abandonar.
Yose Álvarez-Mesa
-Asturias, España-
Liberación
El silencio traspasó los umbrales y se posó en su lecho solitario. La noche, aquella primera noche sin él, había pasado, dejando en la piel un antes y un después de aquel momento. Cesaron las cadenas, el miedo, los puñetazos de amor, el odio guardado en la alacena. Salió a la calle con el único propósito de buscar en las esquelas la noticia de su liberación.
Javier Bervel Solís
-Cataluña, Barcelona, España-
Cuestión de prioridades
Hace ya un tiempo, Leo supo que le quedaba poco de vida. Reflexionó y compuso una larga lista ordenando cronológicamente todo aquello que ansiaba hacer antes de fallecer, poniendo como inicio y fin: la enfermedad y la muerte. Desafortunadamente, la muerte se adelantó algunas posiciones, dejando así sin cumplir algunos de sus deseos.
Ahora, en su lecho de muerte, se arrepiente de haber puesto como penúltimo paso el estar con su gente. No se arrepentía de la posición, sino de la aparición de ésta, ya que ¿acaso recordó en esa lista que debía respirar?
Sofía Castañón
-Asturias, España-
Otra vuelta al mundo
“Hasta la caseta de los helados y paro” se dijo Domingo Díaz aquella mañana en la que había salido a correr. No recordó que hacía una semana que era Octubre y ya habían quitado todos los puestos del paseo.
Beatriz Coira Ríos
-Galicia, Vigo, España-
Alaida
Soñaba con que Alaida estaba con ella, que corrían juntas por el pasillo, el mismo que, cada día, fregaba con la ilusión de conseguir dinero para traer a su hija desde Perú.
Parecía escuchar sus risas en la habitación y, al limpiar los espejos del comedor, casi podía ver reflejado su risueño rostro infantil.
Esa esperanza la ayudaba a sobrellevar su soledad y soportar mejor el duro trabajo diario.
El firme paso del tiempo se iba evidenciando en su semblante y, aunque la aproximaba más a su objetivo, sentía también como desdibujaba lentamente los rasgos de Alaida en el cristal.
M. Salomé Chulvi Lleó
-Valencia, España-
Caracol
Estaba a punto de llegar a su festín: una enorme y jugosa hoja de morera. Entonces el granjero salió de su cabaña y fue a orinar a los pies crujientes del árbol.
Miguel Flores Pintado
-Huesca, España-
La niña que no quería crecer
La niña contempló lo que le rodeaba y decidió que no deseaba seguir creciendo. Vio a su madre sentada en un rincón del sofá y a su padre en el otro sin mayor distancia entre ambos que un cojín mullido que semejaba ser gruesa muralla de silencios. Vio a su abuela observando el vacío sin mayor esperanza que la que tienen aquéllos que nada esperan. Luego giró la cabeza y engatusada por las chispeantes luces de la televisión, abrió la boca y se dejó embelesar.
Intentó hacer un esfuerzo pero fue en vano… ya no se acordaba que deseaba.
Cuentos incluidos en la Colección Gaviotas de Azogue Nº 62 (agosto 2008), editada por la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE). Madrid, España.
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No hay ni malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores.
Victor Hugo
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-Madrid, España-
El libro
Tumbado en el diván, leía el libro. Al pasar la página las hojas rasgaban el silencio y cuando terminaba un párrafo, una frase, a veces incluso tras detenerse –sin prisa– en una palabra, cerraba los ojos y aspiraba la fragancia del papel. Después, colocaba el libro abierto boca abajo sobre su pecho, y lo observaba moverse al ritmo acompasado de su respiración, como un pájaro raro que hubiera venido a morir junto a él. Y así hasta que la luz declinaba y se dejaba ganar por el sueño, a la espera del nuevo día que le permitiría seguir leyendo.
Carmen Frontera Quiroga
-Madrid, España-
La pluma
La pluma que días antes se deslizaba rápida, estaba detenida en un punto y aparte, caía un abismo.
Sentado, escudado por la mesa del despacho miró hacia la puerta. Entonces la vio. Llevaba ese moño que a él le gustaba deshacer, y ese escote en el vestido que le gustaba dejar caer, y esas medias de seda que le gustaba acariciar, y esos tacones de aguja fina que le gustaba escuchar resonando en la madera de su habitación.
La pluma se abrió paso por la cuartilla en blanco. La había encontrado. Era la mujer de su novela.
Noemí Valiente Sánchez
-Ávila, España-
¿Penélope?
Después de tantos viajes, de andenes y estaciones, repetidas y distintas, nunca vi a Penélope marchita.
Penélope es siempre joven y en cada espera cambia de rostro, de sonrisa, muda de expresión en la mirada.
Habrá una Penélope en cada Ítaca, varada de nostalgia; pues todas seremos Penélope cuando ansiemos el silbido de metal, mientras busquemos, entre la momentánea multitud, correspondencia en una intensa mirada.
Lo seríamos todas pero tú, Penélope, eres única.
Concha Fernández González
-Guadalajara, México-
El último té
Ernestina preparó el té con la misma minuciosidad de siempre. Luego lo vertió en dos tazas y las depositó sobre la bandeja junto a las servilletas, el azucarero y el platito con las pastas de té. Antes de salir, se acercó a la llave del gas y la giró media vuelta. Después realizó la misma operación con los fuegos de la cocina y, sin acercarles ninguna llama, abandonó la estancia.
Roque la esperaba sentado ya a la mesa en la sala contigua. Ernestina le sirvió el té sonriendo sin reprocharle, ni por un solo momento, que la fuera a abandonar.
Yose Álvarez-Mesa
-Asturias, España-
Liberación
El silencio traspasó los umbrales y se posó en su lecho solitario. La noche, aquella primera noche sin él, había pasado, dejando en la piel un antes y un después de aquel momento. Cesaron las cadenas, el miedo, los puñetazos de amor, el odio guardado en la alacena. Salió a la calle con el único propósito de buscar en las esquelas la noticia de su liberación.
Javier Bervel Solís
-Cataluña, Barcelona, España-
Cuestión de prioridades
Hace ya un tiempo, Leo supo que le quedaba poco de vida. Reflexionó y compuso una larga lista ordenando cronológicamente todo aquello que ansiaba hacer antes de fallecer, poniendo como inicio y fin: la enfermedad y la muerte. Desafortunadamente, la muerte se adelantó algunas posiciones, dejando así sin cumplir algunos de sus deseos.
Ahora, en su lecho de muerte, se arrepiente de haber puesto como penúltimo paso el estar con su gente. No se arrepentía de la posición, sino de la aparición de ésta, ya que ¿acaso recordó en esa lista que debía respirar?
Sofía Castañón
-Asturias, España-
Otra vuelta al mundo
“Hasta la caseta de los helados y paro” se dijo Domingo Díaz aquella mañana en la que había salido a correr. No recordó que hacía una semana que era Octubre y ya habían quitado todos los puestos del paseo.
Beatriz Coira Ríos
-Galicia, Vigo, España-
Alaida
Soñaba con que Alaida estaba con ella, que corrían juntas por el pasillo, el mismo que, cada día, fregaba con la ilusión de conseguir dinero para traer a su hija desde Perú.
Parecía escuchar sus risas en la habitación y, al limpiar los espejos del comedor, casi podía ver reflejado su risueño rostro infantil.
Esa esperanza la ayudaba a sobrellevar su soledad y soportar mejor el duro trabajo diario.
El firme paso del tiempo se iba evidenciando en su semblante y, aunque la aproximaba más a su objetivo, sentía también como desdibujaba lentamente los rasgos de Alaida en el cristal.
M. Salomé Chulvi Lleó
-Valencia, España-
Caracol
Estaba a punto de llegar a su festín: una enorme y jugosa hoja de morera. Entonces el granjero salió de su cabaña y fue a orinar a los pies crujientes del árbol.
Miguel Flores Pintado
-Huesca, España-
La niña que no quería crecer
La niña contempló lo que le rodeaba y decidió que no deseaba seguir creciendo. Vio a su madre sentada en un rincón del sofá y a su padre en el otro sin mayor distancia entre ambos que un cojín mullido que semejaba ser gruesa muralla de silencios. Vio a su abuela observando el vacío sin mayor esperanza que la que tienen aquéllos que nada esperan. Luego giró la cabeza y engatusada por las chispeantes luces de la televisión, abrió la boca y se dejó embelesar.
Intentó hacer un esfuerzo pero fue en vano… ya no se acordaba que deseaba.
Cuentos incluidos en la Colección Gaviotas de Azogue Nº 62 (agosto 2008), editada por la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE). Madrid, España.
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No hay ni malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores.
Victor Hugo
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Telma Vaernet
-Resistencia, Chaco, Argentina-
Tregua
Ayer, ayer nomás, eras el norte:
la brújula, aterida, ancló a tu vera,
recuperé la luz para mis ojos
estrenando fulgores de respuestas.
Todo era nuevo y joven:
calendarios en quiebra,
adolescencia rediviva en días
plenos de mi ansiedad por retenerla.
Ayer, ayer nomás, yo te quería:
la medida del tiempo era mi espera,
el reloj sólo el puerto que aguardaba,
mi vida, tu navío en descubierta
Pero a esta edad, comprendes,
es difícil el viaje a las estrellas,
las heridas antiguas
por leves roces abren sus compuertas
y duelen potenciadas de otras llagas:
paren angustias viejas.
Fachadas de sonrisas
van tapiando las penas,
el almanaque vuelve a tener hojas,
la mirada se aquieta,
y tu barco se encalla
atascado entre piedras.
Ayer, ayer nomás, eras el norte:
hoy la brújula busca costa nueva.
Viejo play-boy
Y pasas por la vida sin amarras
con tu actitud eterna de viajero...
Fóbica inmadurez de cualquier ancla,
soledad con escudo hecho de hierro,
sentir superficial que no se arraiga,
señales de peligro en el afecto.
Nunca cruzar el área compartida,
beber del mismo vaso, ni por sueño.
Terror de caminar iguales pasos,
cancelar cercanías ante el riesgo.
Entretanto, la vida se te escapa,
la vejez luce garfios en acecho,
y tú juegas a ser el siempre joven
mientras quedas a solas con tu juego.
Sucedáneo
Acallar los latidos de la sangre
con ancestrales ritos intuidos...
Inquietud que aletea en las entrañas,
ansiedad con destino,
muerte de soledades,
fugaz gozo y olvido,
golpe herido de sueño,
liberado delirio.
No es amor, pero sirve:
a su impulso revivo.
……….........……......…………De Poesía y Cuento, 1977
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El no esperar remedio ni desesperar de él, suele ser el remedio en los casos desesperados.
Diego Saavedra Fajardo
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Tregua
Ayer, ayer nomás, eras el norte:
la brújula, aterida, ancló a tu vera,
recuperé la luz para mis ojos
estrenando fulgores de respuestas.
Todo era nuevo y joven:
calendarios en quiebra,
adolescencia rediviva en días
plenos de mi ansiedad por retenerla.
Ayer, ayer nomás, yo te quería:
la medida del tiempo era mi espera,
el reloj sólo el puerto que aguardaba,
mi vida, tu navío en descubierta
Pero a esta edad, comprendes,
es difícil el viaje a las estrellas,
las heridas antiguas
por leves roces abren sus compuertas
y duelen potenciadas de otras llagas:
paren angustias viejas.
Fachadas de sonrisas
van tapiando las penas,
el almanaque vuelve a tener hojas,
la mirada se aquieta,
y tu barco se encalla
atascado entre piedras.
Ayer, ayer nomás, eras el norte:
hoy la brújula busca costa nueva.
Viejo play-boy
Y pasas por la vida sin amarras
con tu actitud eterna de viajero...
Fóbica inmadurez de cualquier ancla,
soledad con escudo hecho de hierro,
sentir superficial que no se arraiga,
señales de peligro en el afecto.
Nunca cruzar el área compartida,
beber del mismo vaso, ni por sueño.
Terror de caminar iguales pasos,
cancelar cercanías ante el riesgo.
Entretanto, la vida se te escapa,
la vejez luce garfios en acecho,
y tú juegas a ser el siempre joven
mientras quedas a solas con tu juego.
Sucedáneo
Acallar los latidos de la sangre
con ancestrales ritos intuidos...
Inquietud que aletea en las entrañas,
ansiedad con destino,
muerte de soledades,
fugaz gozo y olvido,
golpe herido de sueño,
liberado delirio.
No es amor, pero sirve:
a su impulso revivo.
……….........……......…………De Poesía y Cuento, 1977
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El no esperar remedio ni desesperar de él, suele ser el remedio en los casos desesperados.
Diego Saavedra Fajardo
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Susana Máspoli
-Buenos Aires, Argentina-
Transcurrir
Cada día comienza y llega a su fin
cientos de misterios nos traen cada uno
algunos los incorporamos a nuestra vida
Vivir es viajar a través del tiempo
descubriendo personas, sitios,
valorando el aquí y el ahora.
Acumulamos sentimientos y emociones
que nos permiten valorar
la esencia de la vida
avanzando hacia nuestros sueños.
Gozando de la maravillosa
………………………………aventura
de hacer que cada jornada
sea algo especial.
La vida con sus días
…………………es una travesía
recorremos senderos
mágicos y misteriosos
……………que nunca imaginamos.
Transcurrir nuestra existencia
es lo que hace que cada día se convierta en el siguiente.
Elisa
Miniatura, mezcla de porcelana y papel maché.
Tus ojos delineados albergan secretos muy
profundos. Sonidos que vienen del arcano
emite tu boca, una y otra vez,
en tus frágiles pequeños oídos.
Siempre pensé que tus manos púrpuras
abrían las puertas a miles de sueños.
Cofre, abanico, zafiro tu cuerpo breve es la
clave para tener en cuenta. Se aferra al espacio,
hace recreos, aprieta botones maravilla de tu
ingenio, que transita el entretejido del tiempo.
*************************************************************
Cuando tratamos de descubrir lo mejor que hay en los demás, descubrimos lo mejor de nosotros.
William Arthur Ward
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Transcurrir
Cada día comienza y llega a su fin
cientos de misterios nos traen cada uno
algunos los incorporamos a nuestra vida
Vivir es viajar a través del tiempo
descubriendo personas, sitios,
valorando el aquí y el ahora.
Acumulamos sentimientos y emociones
que nos permiten valorar
la esencia de la vida
avanzando hacia nuestros sueños.
Gozando de la maravillosa
………………………………aventura
de hacer que cada jornada
sea algo especial.
La vida con sus días
…………………es una travesía
recorremos senderos
mágicos y misteriosos
……………que nunca imaginamos.
Transcurrir nuestra existencia
es lo que hace que cada día se convierta en el siguiente.
Elisa
Miniatura, mezcla de porcelana y papel maché.
Tus ojos delineados albergan secretos muy
profundos. Sonidos que vienen del arcano
emite tu boca, una y otra vez,
en tus frágiles pequeños oídos.
Siempre pensé que tus manos púrpuras
abrían las puertas a miles de sueños.
Cofre, abanico, zafiro tu cuerpo breve es la
clave para tener en cuenta. Se aferra al espacio,
hace recreos, aprieta botones maravilla de tu
ingenio, que transita el entretejido del tiempo.
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Cuando tratamos de descubrir lo mejor que hay en los demás, descubrimos lo mejor de nosotros.
William Arthur Ward
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Marylena Cambarieri
-Viedma, Río Negro, Argentina-
Violación
………Me encerró y me acosó sexualmente. Insistió. No quería que me fuera. Yo tenía mucho miedo y no quería quedarme. Me dijo que se estaba convirtiendo en un delincuente. Que siendo bueno no le había ido bien. Me contó que tiene una causa por agresiones recíprocas con otra persona. El otro ya era un delincuente. Que se va del pueblo. Que no quiere más problemas. Que no cree en la justicia ni en la policía. Me pidió que me sentara a su lado. Yo no quería. Tenía que irme. La conversación me había alterado. No pude abrir la puerta. Me permitió que lo intentara y yo lo hice y no pude. Finalmente cedí para que no usara la violencia. No quise oponerme. Y me violó.
No lo lleven preso, por favor.
A mí me gustó.
Y yo lo quiero.
Sí, nos conocíamos.
No, no es mi amante.
Fue mi amante, sí.
No, no estoy enamorada de él.
Sí, estuve enamorada.
Sí, somos amigos.
Sí, le tengo confianza.
Fue un juego, sí.
Tuve miedo, claro.
Él tiene sentido del humor, sí.
Yo tuve pánico, sí.
Él me quiere bastante, sí.
No, no quiere causarme problemas ni dañarme.
Sí, le gusta estar conmigo.
Sí, yo fui por mi propia voluntad.
Me quedé bien, sí.
Está bien.
No me violó entonces.
No molesto más.
Nadie me violó nunca.
¿Falso testimonio? ¿Yo? ¿Una causa por falso testimonio?
Tengo 42 años.
¿Falso testimonio?
Yo soy una señora decente.
En 10ª Antología Anual Especial 2009 de poesía y narrativa breve Tomo 3. Ediciones Raíz Alternativa
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Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Françoise Sagan
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Violación
………Me encerró y me acosó sexualmente. Insistió. No quería que me fuera. Yo tenía mucho miedo y no quería quedarme. Me dijo que se estaba convirtiendo en un delincuente. Que siendo bueno no le había ido bien. Me contó que tiene una causa por agresiones recíprocas con otra persona. El otro ya era un delincuente. Que se va del pueblo. Que no quiere más problemas. Que no cree en la justicia ni en la policía. Me pidió que me sentara a su lado. Yo no quería. Tenía que irme. La conversación me había alterado. No pude abrir la puerta. Me permitió que lo intentara y yo lo hice y no pude. Finalmente cedí para que no usara la violencia. No quise oponerme. Y me violó.
No lo lleven preso, por favor.
A mí me gustó.
Y yo lo quiero.
Sí, nos conocíamos.
No, no es mi amante.
Fue mi amante, sí.
No, no estoy enamorada de él.
Sí, estuve enamorada.
Sí, somos amigos.
Sí, le tengo confianza.
Fue un juego, sí.
Tuve miedo, claro.
Él tiene sentido del humor, sí.
Yo tuve pánico, sí.
Él me quiere bastante, sí.
No, no quiere causarme problemas ni dañarme.
Sí, le gusta estar conmigo.
Sí, yo fui por mi propia voluntad.
Me quedé bien, sí.
Está bien.
No me violó entonces.
No molesto más.
Nadie me violó nunca.
¿Falso testimonio? ¿Yo? ¿Una causa por falso testimonio?
Tengo 42 años.
¿Falso testimonio?
Yo soy una señora decente.
En 10ª Antología Anual Especial 2009 de poesía y narrativa breve Tomo 3. Ediciones Raíz Alternativa
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Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Françoise Sagan
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Esther González Sánchez
-España-
Sin brújulas ni acentos
Ahora que voy sola en este cuerpo,
sin brújulas ni acentos,
sin pañuelos ni adioses
que agiten despedidas,
los feudos de mis aguas corren tristes,
vacíos ya de mar,
como una Navidad
de verso solitario.
Y frente al mar abierto
de soliloquio eterno,
siento la pesadumbre
del que vuelve vencido
portando barricadas
de duelo entre los dedos.
-La tarde sucumbió cual mariposa
de mística desdicha
y a mi sangre alcanzó
su pertinaz sonido-
No hay dioses en mi cuarto,
ni gubias, ni cinceles,
ni muelas moledoras de infortunios.
Tan sólo una metástasis de pasos
y un arca de Noé, tras el Diluvio.
Inspiración
Alfarera de sueños
inesperada dueña
de rosas en la espiga
de sol de cada tarde
y en el grano que muere
de luz abuhardillada.
Sin pactos ni reposo te procuras
de lengua helicoidal de las hogueras
que bajan en redadas
al fuego de los pechos
para temblar al par beso y olvido
en sus embarcaderos.
Yo sé que vas de miel y vas de sales,
y en tu dicotomía,
lo mismo eres átomo gozoso
del pan sobre la mesa
que vas triste de miga,
como hambre buscada en las cuaresmas.
*************************************************************
Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Paulo Coelho
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Sin brújulas ni acentos
Ahora que voy sola en este cuerpo,
sin brújulas ni acentos,
sin pañuelos ni adioses
que agiten despedidas,
los feudos de mis aguas corren tristes,
vacíos ya de mar,
como una Navidad
de verso solitario.
Y frente al mar abierto
de soliloquio eterno,
siento la pesadumbre
del que vuelve vencido
portando barricadas
de duelo entre los dedos.
-La tarde sucumbió cual mariposa
de mística desdicha
y a mi sangre alcanzó
su pertinaz sonido-
No hay dioses en mi cuarto,
ni gubias, ni cinceles,
ni muelas moledoras de infortunios.
Tan sólo una metástasis de pasos
y un arca de Noé, tras el Diluvio.
Inspiración
Alfarera de sueños
inesperada dueña
de rosas en la espiga
de sol de cada tarde
y en el grano que muere
de luz abuhardillada.
Sin pactos ni reposo te procuras
de lengua helicoidal de las hogueras
que bajan en redadas
al fuego de los pechos
para temblar al par beso y olvido
en sus embarcaderos.
Yo sé que vas de miel y vas de sales,
y en tu dicotomía,
lo mismo eres átomo gozoso
del pan sobre la mesa
que vas triste de miga,
como hambre buscada en las cuaresmas.
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Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
Paulo Coelho
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Adolfo “Vasco” Zabalza
-Pergamino, Buenos Aires, Argentina-
El fruto prohibido
Fuiste la fruta prohibida
del árbol de mis ilusiones
y la flor de los malvones
en el jardín de mi vida,
fuiste la luna dormida
que con destellos de plata,
alumbró la noche grata
de mis sueños de cantor,
y fuiste el suave rubor
que al amor siempre delata.
La noche de tus cabellos
y tus labios seductores,
son aromas de las flores
de un tiempo lejano y bello,
en tus ojos vi destellos
iluminando mis sueños,
pero no sería el dueño
de tu mirada amorosa,
que cual tierna mariposa
voló en busca de otro ensueño.
Tus palabras tienen fuego
que van quemando mi mente,
y en tus decires ardientes
el grito de amor es ruego,
difícil llevar sosiego
a mi alma enamorada,
la que vive atormentada
por las luchas de la vida,
y de ilusiones perdidas
hoy se encuentra desolada.
Plegaria de amor
Quiero postrarme de hinojos
junto a tu cuerpo de diosa
y en ti, ver la más hermosa
luz brillante de tus ojos,
quiero ver tus labios rojos
sonreír muy dulcemente,
quiero grabar en mi mente
tus palabras de ternura
y quiero ser la aventura
¡de este sueño irreverente!
*************************************************************
Ocupar un lugar en el corazón de alguien significa no estar nunca solo.
Alejandro Pérez
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El fruto prohibido
Fuiste la fruta prohibida
del árbol de mis ilusiones
y la flor de los malvones
en el jardín de mi vida,
fuiste la luna dormida
que con destellos de plata,
alumbró la noche grata
de mis sueños de cantor,
y fuiste el suave rubor
que al amor siempre delata.
La noche de tus cabellos
y tus labios seductores,
son aromas de las flores
de un tiempo lejano y bello,
en tus ojos vi destellos
iluminando mis sueños,
pero no sería el dueño
de tu mirada amorosa,
que cual tierna mariposa
voló en busca de otro ensueño.
Tus palabras tienen fuego
que van quemando mi mente,
y en tus decires ardientes
el grito de amor es ruego,
difícil llevar sosiego
a mi alma enamorada,
la que vive atormentada
por las luchas de la vida,
y de ilusiones perdidas
hoy se encuentra desolada.
Plegaria de amor
Quiero postrarme de hinojos
junto a tu cuerpo de diosa
y en ti, ver la más hermosa
luz brillante de tus ojos,
quiero ver tus labios rojos
sonreír muy dulcemente,
quiero grabar en mi mente
tus palabras de ternura
y quiero ser la aventura
¡de este sueño irreverente!
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Ocupar un lugar en el corazón de alguien significa no estar nunca solo.
Alejandro Pérez
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Emilse Zorzut
-La Plata, Buenos Aires, Argentina-
La pecera
Los ojos oblicuos destilaban recelo, la recién llegada no era bien recibida, ella pensó que venía a alterar la paz, su paz. El desparpajo con que se movía era augurio de problemas.
La miraba desde su rincón, estática, sin mover un solo músculo, como un púgil antes de iniciar la pelea del siglo. El gran trofeo era él que estaba con candidez flotando sobre una nube de fantasías.
Hasta ese momento la vida había sido tranquila, habían convivido mansamente compartiendo el pan diario, los requiebros, los coqueteos. También ella sabía mover su cuerpo audazmente y seducirlo, entonces los ojos de él se agrandaban para mirarla, para decirle cuánto la deseaba. ¡Y cómo gozaban los acercamientos y esos contactos piel a piel mientras se dejaban estar disfrutando su intimidad!
Ella no necesitaba más para ser feliz.
Pero ahora llegaba “esa”, entraba por la puerta grande, desplegaba sus encantos en ese contorneo rítmico; sus ojos se convertían en dardos dirigidos hacia él y su boca se entreabría sensualmente y se volvía a cerrar ofreciendo un largo beso apasionado.
Él parecía no darse cuenta, estaba quieto pero blando; ella quiso creer que miraba sin ver pero no podía evitar estar a la espera de un signo, una señal que le indicara que ella seguía siendo la preferida. Pero esa señal no llegaba y sus dudas crecían como plantas en tierras recién abonadas.
Esperó el tiempo que su inquietud juzgó indispensable, luego, lentamente se fue colocando entre la recién llegada y él; sin darse cuenta sus movimientos eran sinuosos, sensuales. Estaba compitiendo, quería ensombrecer los encantos de la rival.
De pronto, a través del cristal, se insinuaron dos grandes ojos azules trasparentes de inocencia. Luego surgió una sombra larga y delgada que descendió amenazante y cinco diminutos dedos asieron con firmeza el pequeño cuerpo de él sacándolo de su elemento. Entrecortados resoplidos indicaron su agonía. Ella paralizada sólo atinó a mirar a la recién llegada, sus ojos la acusaron de todo lo que ocurría; sólo ella podía tener la culpa. La otra siguió nadando sensualmente en la pecera, no había perdido nada.
Discriminación
Todos los miembros de la Asamblea firmaron la resolución que a partir de ese momento quedaba firme: “Plutón era un planeta enano, no pertenecía a nuestro sistema solar”.
Al día siguiente otros científicos que no asistieron a la Asamblea presentaron el reclamo por considerarlo una opinión parcial. Pero el mayor cuestionamiento partió de las Organizaciones que se oponían a toda forma de discriminación diciendo que por ser enano no correspondía que fuera expulsado del sistema.
Mi ofrenda a "tu amor"
Has comido el pan de mi mesa, has bebido de mi manantial, has cortado las flores de mi jardín y ni siquiera has lamentado su muerte.
¿Qué más exigirás que dé como pago de eso que llamas "tu amor"?
Textos tomados de Inventiva Social, publicación editada por Eduardo Coiro, Buenos Aires
*************************************************************
Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.
Michel de Montaigne
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La pecera
Los ojos oblicuos destilaban recelo, la recién llegada no era bien recibida, ella pensó que venía a alterar la paz, su paz. El desparpajo con que se movía era augurio de problemas.
La miraba desde su rincón, estática, sin mover un solo músculo, como un púgil antes de iniciar la pelea del siglo. El gran trofeo era él que estaba con candidez flotando sobre una nube de fantasías.
Hasta ese momento la vida había sido tranquila, habían convivido mansamente compartiendo el pan diario, los requiebros, los coqueteos. También ella sabía mover su cuerpo audazmente y seducirlo, entonces los ojos de él se agrandaban para mirarla, para decirle cuánto la deseaba. ¡Y cómo gozaban los acercamientos y esos contactos piel a piel mientras se dejaban estar disfrutando su intimidad!
Ella no necesitaba más para ser feliz.
Pero ahora llegaba “esa”, entraba por la puerta grande, desplegaba sus encantos en ese contorneo rítmico; sus ojos se convertían en dardos dirigidos hacia él y su boca se entreabría sensualmente y se volvía a cerrar ofreciendo un largo beso apasionado.
Él parecía no darse cuenta, estaba quieto pero blando; ella quiso creer que miraba sin ver pero no podía evitar estar a la espera de un signo, una señal que le indicara que ella seguía siendo la preferida. Pero esa señal no llegaba y sus dudas crecían como plantas en tierras recién abonadas.
Esperó el tiempo que su inquietud juzgó indispensable, luego, lentamente se fue colocando entre la recién llegada y él; sin darse cuenta sus movimientos eran sinuosos, sensuales. Estaba compitiendo, quería ensombrecer los encantos de la rival.
De pronto, a través del cristal, se insinuaron dos grandes ojos azules trasparentes de inocencia. Luego surgió una sombra larga y delgada que descendió amenazante y cinco diminutos dedos asieron con firmeza el pequeño cuerpo de él sacándolo de su elemento. Entrecortados resoplidos indicaron su agonía. Ella paralizada sólo atinó a mirar a la recién llegada, sus ojos la acusaron de todo lo que ocurría; sólo ella podía tener la culpa. La otra siguió nadando sensualmente en la pecera, no había perdido nada.
Discriminación
Todos los miembros de la Asamblea firmaron la resolución que a partir de ese momento quedaba firme: “Plutón era un planeta enano, no pertenecía a nuestro sistema solar”.
Al día siguiente otros científicos que no asistieron a la Asamblea presentaron el reclamo por considerarlo una opinión parcial. Pero el mayor cuestionamiento partió de las Organizaciones que se oponían a toda forma de discriminación diciendo que por ser enano no correspondía que fuera expulsado del sistema.
Mi ofrenda a "tu amor"
Has comido el pan de mi mesa, has bebido de mi manantial, has cortado las flores de mi jardín y ni siquiera has lamentado su muerte.
¿Qué más exigirás que dé como pago de eso que llamas "tu amor"?
Textos tomados de Inventiva Social, publicación editada por Eduardo Coiro, Buenos Aires
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Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.
Michel de Montaigne
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Zulema Funes
-Nacida en Zapala, Neuquén. Reside en Gral. Madariaga, Argentina-
Búsqueda
Sola, busco mi imagen en el espejo
Y él, burlón y soberano,
Me la devuelve,
Mostrándome impávido
Las señales del tiempo.
Atisbo mis ojos, buscando en su interior
El recuerdo de otros tiempos,
Aquéllos en los que la risa,
Sana, chispeante y musical
Llenaba de luces encendidas mi mirada
Y no encuentro nada,
Absolutamente nada
Sólo el gris.
El tiempo es un ladrón silencioso
Y se fue llevando en un minucioso
Trabajo de hormiga, lo mejor de mí.
Estoy triste, lo sé,
Pero no es por lo que veo
Sino por lo que aún no he visto
Y ni siquiera sé si alcanzaré a ver:
La felicidad.
Esa señora huidiza
Que no fue patrimonio de mi vida
ni fue mi riqueza,
Que no fue nada más
Que una sombra fugaz y rauda
Que pasó levemente por mi costado.
Estoy volviendo el camino.
Pero aún le busco, dentro de mí.
Con gusto a viento
Palabras con gusto a viento, que con tu pequeña mano,
……………………………Fuiste tejiendo y tejiendo.
Entre pueblo y cordillera, escribiste la ternura
……………………………En la historia de los tiempos.
Violeta Parra, mi hermana, en esto, de hacer un cielo
……………………………Hilvanando tus entrañas.
Violeta Parra, mi amiga, en esto, de hacer camino
……………………………Igualito a las hormigas.
Violeta Parra, maestra, de los poetas andinos
……………………………Y de los de más afuera.
¿Por dónde andará tu alma, de trigal y enredadera?
……………………………Por dónde andará, Violeta...
¿Por dónde andará tu risa, de cascada y primavera?
……………………………Por dónde andará, Violeta...
¿En dónde estarán los sueños, de tu Chile quinceañera?
……………………………En dónde estarán, Violeta...
Ya lo sé. No me lo digas gajito de hierba buena,
……………………………Se han enredado en el alma
……………………………De los que escriben poemas.
*************************************************************
El poema de amor que escribíamos juntos
terminó en epitafio.
Joan Mateu (del libro Pensamientos)
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Búsqueda
Sola, busco mi imagen en el espejo
Y él, burlón y soberano,
Me la devuelve,
Mostrándome impávido
Las señales del tiempo.
Atisbo mis ojos, buscando en su interior
El recuerdo de otros tiempos,
Aquéllos en los que la risa,
Sana, chispeante y musical
Llenaba de luces encendidas mi mirada
Y no encuentro nada,
Absolutamente nada
Sólo el gris.
El tiempo es un ladrón silencioso
Y se fue llevando en un minucioso
Trabajo de hormiga, lo mejor de mí.
Estoy triste, lo sé,
Pero no es por lo que veo
Sino por lo que aún no he visto
Y ni siquiera sé si alcanzaré a ver:
La felicidad.
Esa señora huidiza
Que no fue patrimonio de mi vida
ni fue mi riqueza,
Que no fue nada más
Que una sombra fugaz y rauda
Que pasó levemente por mi costado.
Estoy volviendo el camino.
Pero aún le busco, dentro de mí.
Con gusto a viento
Palabras con gusto a viento, que con tu pequeña mano,
……………………………Fuiste tejiendo y tejiendo.
Entre pueblo y cordillera, escribiste la ternura
……………………………En la historia de los tiempos.
Violeta Parra, mi hermana, en esto, de hacer un cielo
……………………………Hilvanando tus entrañas.
Violeta Parra, mi amiga, en esto, de hacer camino
……………………………Igualito a las hormigas.
Violeta Parra, maestra, de los poetas andinos
……………………………Y de los de más afuera.
¿Por dónde andará tu alma, de trigal y enredadera?
……………………………Por dónde andará, Violeta...
¿Por dónde andará tu risa, de cascada y primavera?
……………………………Por dónde andará, Violeta...
¿En dónde estarán los sueños, de tu Chile quinceañera?
……………………………En dónde estarán, Violeta...
Ya lo sé. No me lo digas gajito de hierba buena,
……………………………Se han enredado en el alma
……………………………De los que escriben poemas.
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El poema de amor que escribíamos juntos
terminó en epitafio.
Joan Mateu (del libro Pensamientos)
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Lydia Pistagnesi
-Banfield, Buenos Aires, Argentina-
Calle Corrientes
Calle Corrientes, la trasnochada,
en ti descansa
la historia viva de Buenos Aires.
Noches gloriosas, sin madrugadas.
El dos por cuatro
en las parejas entrelazadas.
Luces y risas.
Los cafetines
en sus recintos se dieron cita
inolvidables glorias pasadas,
Pascual Contursi, José Ingenieros.
Homero Manzi, Firpo, Caritos.
¿Dónde quedó tu calle angosta
y el empedrado?
En la nostalgia suenan los ecos
de las milongas,
inspiración de los poetas
glorias escritas en servilletas
que dieron letra a grandes tangos.
Hoy, el recuerdo va de tu mano
remodelaron y te cambiaron, pero en el alma del argentino
serás la misma
siempre Corrientes
la calle angosta que nunca duerme
mientras solloza la comparsita
La cuna
Desde mi ventana
dibujé la cuna
que forjé en mis sueños
La vestí de fiesta,
sábanas de espuma
Contemplé el milagro
un ángel dormía
réplica perfecta
del renacimiento
Se abrió la ventana,
el viento…La lluvia,
un borrón de tinta
transformado en hombre
Con una sonrisa
cercana al desprecio
Rostros
Dibujo rostros
hurgando
en el vacío.
Afloran barreras
infranqueables.
Una sonrisa
sacude pasados
de infancias dormidas.
Emocionada
extiendo mis manos
………………………………pretendiendo retener
………………………………………la figura querida
……………………………………………de mi padre.
*************************************************************
No hay que atarse demasiado a los fines perecederos de este mundo, y hay que saber abandonar lo que nos abandona.
Anatole France
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Calle Corrientes
Calle Corrientes, la trasnochada,
en ti descansa
la historia viva de Buenos Aires.
Noches gloriosas, sin madrugadas.
El dos por cuatro
en las parejas entrelazadas.
Luces y risas.
Los cafetines
en sus recintos se dieron cita
inolvidables glorias pasadas,
Pascual Contursi, José Ingenieros.
Homero Manzi, Firpo, Caritos.
¿Dónde quedó tu calle angosta
y el empedrado?
En la nostalgia suenan los ecos
de las milongas,
inspiración de los poetas
glorias escritas en servilletas
que dieron letra a grandes tangos.
Hoy, el recuerdo va de tu mano
remodelaron y te cambiaron, pero en el alma del argentino
serás la misma
siempre Corrientes
la calle angosta que nunca duerme
mientras solloza la comparsita
La cuna
Desde mi ventana
dibujé la cuna
que forjé en mis sueños
La vestí de fiesta,
sábanas de espuma
Contemplé el milagro
un ángel dormía
réplica perfecta
del renacimiento
Se abrió la ventana,
el viento…La lluvia,
un borrón de tinta
transformado en hombre
Con una sonrisa
cercana al desprecio
Rostros
Dibujo rostros
hurgando
en el vacío.
Afloran barreras
infranqueables.
Una sonrisa
sacude pasados
de infancias dormidas.
Emocionada
extiendo mis manos
………………………………pretendiendo retener
………………………………………la figura querida
……………………………………………de mi padre.
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No hay que atarse demasiado a los fines perecederos de este mundo, y hay que saber abandonar lo que nos abandona.
Anatole France
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Eduardo González Viaña
-Nacido en Chepén, Perú. Reside en Oregón, Estados Unidos-
La estrella errante
Aquella noche, vimos una luz azul que volaba de un extremo al otro el cielo de los Andes. Mi amiga tenía quince años y me pidió que cerrara los ojos y que nos fuéramos juntos en esa estrella errante, para que nadie pudiera separarnos jamás hasta el tiempo del fin del mundo.
Han pasado muchos años desde entonces, y nuestras casas se levantan separadas en uno y otro extremo del continente, pero cuando alguien trata de mirarnos, no alcanza por completo a vernos en ellas. Es como si no estuviéramos allí, y cuando cierro los ojos, siento sobre ellos una implacable luz celeste, un vuelo de vértigo y un corazón asustado que late y vuela con el mío hasta la hora del fin del mundo.
*************************************************************
No hay mejor medida de lo que una persona es que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.
William Bulger
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La estrella errante
Aquella noche, vimos una luz azul que volaba de un extremo al otro el cielo de los Andes. Mi amiga tenía quince años y me pidió que cerrara los ojos y que nos fuéramos juntos en esa estrella errante, para que nadie pudiera separarnos jamás hasta el tiempo del fin del mundo.
Han pasado muchos años desde entonces, y nuestras casas se levantan separadas en uno y otro extremo del continente, pero cuando alguien trata de mirarnos, no alcanza por completo a vernos en ellas. Es como si no estuviéramos allí, y cuando cierro los ojos, siento sobre ellos una implacable luz celeste, un vuelo de vértigo y un corazón asustado que late y vuela con el mío hasta la hora del fin del mundo.
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No hay mejor medida de lo que una persona es que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.
William Bulger
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Irene Mercedes Aguirre
-Avellaneda, Buenos Aires, Argentina-
……..Tríptico de la Paz
1
Blanca paloma
¿Dónde te fuiste, sueño de la infancia
cuyos audaces vuelos admiraba,
y con pequeña mano dibujaba,
en los estíos de sutil fragancia?
¿Dónde te fuiste?¿De qué copa escancia
tu pico áureo que en mi ser se clava
como una ausencia que la dicha traba,
como veneno, como cosa rancia?
Vagan mis ojos como los corceles
de mil Atilas cabalgando al viento,
añicos ya los falsos oropeles.
¡Y entre las redes de mi pensamiento,
Corro a buscar de nuevo los pinceles
Para plasmarte con mi sentimiento!
2
Oscura guerra
¿De qué manera captaré la aurora
en estos tiempos de constantes noches?
¡Años del lobo, triunfos de fantoches,
dolores de hoy, espanto de las horas!
¿Cómo guardar un poco de esperanza
mientras tus negros hados, desde un podio
quieren, con rostros florecidos de odio,
entorpecer al Hombre cuando avanza?
¿Debo dudar que puedo, que podemos,
y sofocar el grito que se escapa,
preso de angustia, desde mi garganta?
¿O recordar que el alma no se atrapa
pues, aunque duela, siempre avanzaremos,
pese a las flores negras que tú implantas?
3
Tu milagro
¡Te estoy buscando entre lo mutilado,
entre el dolor que fluye a borbotones,
hoy, que no existen calma ni razones,
y la Bondad y el Ser se han replegado!
¡Te estoy buscando entre los recovecos
de estos momentos de terror humano,
cuando Satán nos tiende las dos manos
para encerrarnos en sus negros huecos!
¡Y al fin te encuentro, triste, desolada,
buscando en vano la fragancia hermosa
-laurel caído de tu pico magro-
que ausente está. Sólo cenizas. Nada.
¡Salvo tu Amor, ese plumón que roza
nuestra opresión y tiende hacia el milagro!
...…Del libro Territorios del alma, Ediciones La Ciudad, Buenos Aires, 2000
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La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón.
George Sand
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……..Tríptico de la Paz
1
Blanca paloma
¿Dónde te fuiste, sueño de la infancia
cuyos audaces vuelos admiraba,
y con pequeña mano dibujaba,
en los estíos de sutil fragancia?
¿Dónde te fuiste?¿De qué copa escancia
tu pico áureo que en mi ser se clava
como una ausencia que la dicha traba,
como veneno, como cosa rancia?
Vagan mis ojos como los corceles
de mil Atilas cabalgando al viento,
añicos ya los falsos oropeles.
¡Y entre las redes de mi pensamiento,
Corro a buscar de nuevo los pinceles
Para plasmarte con mi sentimiento!
2
Oscura guerra
¿De qué manera captaré la aurora
en estos tiempos de constantes noches?
¡Años del lobo, triunfos de fantoches,
dolores de hoy, espanto de las horas!
¿Cómo guardar un poco de esperanza
mientras tus negros hados, desde un podio
quieren, con rostros florecidos de odio,
entorpecer al Hombre cuando avanza?
¿Debo dudar que puedo, que podemos,
y sofocar el grito que se escapa,
preso de angustia, desde mi garganta?
¿O recordar que el alma no se atrapa
pues, aunque duela, siempre avanzaremos,
pese a las flores negras que tú implantas?
3
Tu milagro
¡Te estoy buscando entre lo mutilado,
entre el dolor que fluye a borbotones,
hoy, que no existen calma ni razones,
y la Bondad y el Ser se han replegado!
¡Te estoy buscando entre los recovecos
de estos momentos de terror humano,
cuando Satán nos tiende las dos manos
para encerrarnos en sus negros huecos!
¡Y al fin te encuentro, triste, desolada,
buscando en vano la fragancia hermosa
-laurel caído de tu pico magro-
que ausente está. Sólo cenizas. Nada.
¡Salvo tu Amor, ese plumón que roza
nuestra opresión y tiende hacia el milagro!
...…Del libro Territorios del alma, Ediciones La Ciudad, Buenos Aires, 2000
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La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón.
George Sand
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Marta Streck
-Nació en Buenos Aires. Reside en Oberá, Misiones, Argentina-
Recuerdos
Triste soledad en Biblioteca
estudiantes inmersos en su hoja, en su libro, en sus Tomos.
En esos tomos que forman barricadas a tu cara, a tus ojos, a tu sonrisa.
Veo sólo tu frente, ceñuda por el esfuerzo de entender, de aprender;
Veo tu pelo, y sólo a veces, la punta de tus dedos cuando en el tic nervioso lo alisás;
Pero no veo tus ojos, no veo tu sonrisa,
Porque no me vas a mirar,
Porque sabes que estoy acá, mirándote
Porque soy la que no estudia mucho
y aprueba igual
Porque soy la que se ríe, la que canta y baila,
y aprueba igual
Porque soy la que te ama,
y cuando te das cuenta
alzas tu barricada de Tomos
y te vas, a otra parte
a alzar otra barricada
para no pensar,
para no sentir.
De limón y frutilla
Si me das un beso,
te compro un helado
Miré tus ojos,
tan pícaros
miré tu cara,
tan llena de sol
Eras tan viejo
y yo tan mocosa
Quince / Treinta
Y yo perdía el partido
De Limón y Frutilla
te dije,
y te besé en la boca
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Lo mejor del recuerdo es el olvido...
Manuel Alcántara
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Recuerdos
Triste soledad en Biblioteca
estudiantes inmersos en su hoja, en su libro, en sus Tomos.
En esos tomos que forman barricadas a tu cara, a tus ojos, a tu sonrisa.
Veo sólo tu frente, ceñuda por el esfuerzo de entender, de aprender;
Veo tu pelo, y sólo a veces, la punta de tus dedos cuando en el tic nervioso lo alisás;
Pero no veo tus ojos, no veo tu sonrisa,
Porque no me vas a mirar,
Porque sabes que estoy acá, mirándote
Porque soy la que no estudia mucho
y aprueba igual
Porque soy la que se ríe, la que canta y baila,
y aprueba igual
Porque soy la que te ama,
y cuando te das cuenta
alzas tu barricada de Tomos
y te vas, a otra parte
a alzar otra barricada
para no pensar,
para no sentir.
De limón y frutilla
Si me das un beso,
te compro un helado
Miré tus ojos,
tan pícaros
miré tu cara,
tan llena de sol
Eras tan viejo
y yo tan mocosa
Quince / Treinta
Y yo perdía el partido
De Limón y Frutilla
te dije,
y te besé en la boca
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Lo mejor del recuerdo es el olvido...
Manuel Alcántara
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