miércoles, 20 de abril de 2016

Robert Gurney


Sinfield’s

Cuando era niño
mi madre me enviaba a comprar
frutas y legumbres.

La tienda se llamaba
Sinfield’s
Campo del Pecado.

Había hileras de manzanas,
naranjas, chauchas,
repollitos de Bruselas.

Podías oler la tierra fresca
en las patatas.
Era como el jardín del Edén.

Luego me aventuré
al centro de la ciudad
donde vi un enano
un hombre-anuncio
que llevaba carteles que decían:
“El pecado se paga con la muerte”.

No sabía qué significaba
pero sonaba mal.

“¿Es verdad?”, le pregunté
al párroco.

“Sí, lo siento”,
me contestó.

Desde entonces
no me sentí bien
yendo a ese mercado.


Piedras

Recibí una carta de un amigo
desde la Patagonia.

Decía que había juntado unas piedras
-para hacer patitos-
en el lecho del río Negro,
por si un día nos encontrábamos.

Pensé en Francis Bacon
-el filósofo, no el pintor-
y su experimento.

Puso unas piedras azules
en el lecho de un estanque
al lado del río Ver.

Bajaré mañana al río
y veré si aún están allí.


Incaland

Estuve ayer
en la Plaza del Mercado
de St Albans.

Había dos flautistas peruanos.

La música era desgarradora.

Me dije que si fuera
un exiliado peruano
no hubiera podido
contener mis lágrimas.

Puse 50 peniques en un recipiente.

Me ofrecieron una cinta
con una inscripción
“Peru - Incaland”.

Diez libras.

Desistí, sintiéndome culpable.


Gorhambury

Antaño usábamos humo
y espejos, palomas
y semáforos, botellas
y tambores.

Bacon escribió en New Utopia,
en New Atlantis,
acerca de un tubo
que podía llevar sonido
“en extrañas líneas y distancias”.

Se me ocurrieron
estas cosas
al lado del río Ver
en Gorhambury,
justo cuando un amigo
me llamó desde la Patagonia.


El puente

Cuando era niño
había un puente colgante chino
en el parque Wardown.

Aún sigue ahí, pero ahora
con más medidas de seguridad.

Nos encantaba hacerlo balancear
como un caballito mecedor
o un columpio gigante.

Por debajo el agua fluía
lentamente.

Una cerilla tardaba más de un minuto
en cruzar por debajo.

Entonces nos parecía que la vida
duraría eternamente.

Hoy el lago está helado
y el río inmóvil.


Del libro del autor: La casa de empeño y otros poemas. Lord Byron Ediciones, 2013. Colección Prometeo Desencadenado

Robert Gurney
St. Albans, Inglaterra

2 comentarios:

  1. Este autor me gusta mucho y no había leído estos textos; siempre me asombran los escritores que logran emcionar con las palabras cotidianas y las sugerencias en la totalidad del escrito.
    Betty

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    Respuestas
    1. Gracias por tu lectura y conceptos, querida Betty. Es agradable saber que has disfrutado de los poemas de este buen amigo.
      Cariños
      Analía

      Eliminar

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner