miércoles, 27 de mayo de 2020

César Bisso


Retales de La Forestal

La tarde ciñe corona de taninos
sobre la frente del monte devastado.
Un rincón del infierno sobrevive
al duro golpe del hacha.
Obraje atrapado por el simulacro
de la fortuna, oficinistas de ultramar
encadenados a cuadernos y balances.
Todo suma a favor del quebracho.

De aquella urdimbre de músculos
quedan nombres grabados en mármol,
calles esponjadas, casas sin dueño,
silencio enfundado en nubes de polvo.

Son viejos soles, viejos ardores.
Y la alta chimenea que gobierna el tiempo,
nunca el olvido, en Villa Ana.        


Por ti

Amo lo que fue y no ha sido.
Las palabras y el silencio.
Estar donde habla el agua
y ver más allá de la maleza.
La infancia que perdura
y toca la puerta del milagro.
El pez que huye de la red
y nada contra la fuerza del río.
César Vallejo y su dios,
desamparado y enfermo.
La voz de Caetano, encadenada
al vuelo de una garza mora.
Las bellas criaturas de Chagall
que todavía sostienen el cielo.

Nuestra hija, donante de gracia.
Y un gato, sereno y memorioso.

Y tú,
compañera de la fe,
que crees en la bondad
y rezas callada por nosotros
y pides más vida, menos dolor.

Amo lo que es y sigue siendo.


Poemas del libro del autor: Andares. Ed. Ananga Ranga

César Bisso
Nació en Santa Fe. Reside en Buenos Aires, Argentina


Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante.
Oscar Wilde

Gladis Ataide


Sánscrito

Abrazo la siesta de otoño.
Viento norte.
     Oro sobre mí.
Arrastro los pies
en la sonoridad sepia
bordeada de jazmines azules.
Me siento vacía,
con el significado sánscrito
      de viuda,
-adentro el paisaje de la nada-

Busco ausencias,
sueños perdidos
que huyen
     en el humo
                de las hojas      
                       quemadas


La mujer del ausente

Languidecen las llamas
en la chimenea.
Apenas una danza leve
y el resplandor rojizo.
-no hay crepitar de leños-
Custodia el silencio
este momento a solas.
El filo del llanto
ha dejado suspiros.
Las pupilas exhaustas
sólo reflejan sombras
en espejos ahumados.
Mi corazón golpea
contra el muro.
Extrañarte es un cuchillo ardiente,
desangra los días que escapan
por mis venas viejas.

Como un ave, tu nombre
se ha quedado dormido
      en mi boca.


Gladis Ataide
Balnearia, Provincia de Córdoba, Argentina


Tú creas tu propio universo durante el camino.
Winston Churchill

Rossi Er


Soy

Soy el rocío que besa tu mejilla,
soy el susurro irreverente del viento
que se cuela por tu ventana,
en esas horas plomizas y silentes
que preceden a la alborada.

Soy el silencio que compartimos,
y las quimeras que aún no vivimos,
soy tu recuerdo, y soy tu gran olvido.

Soy ese amor que abraza tu alma
y a tus sueños locos le hace eco,
soy alma azul, guerrera de los vientos,
soy alma bravía, ¡misterio y calma!


A ti Mujer

Fémina de nostalgias y silencios,
certezas, iniciativas y dudas,
con la calidez de su palabra
y su sensualidad hecha ternura.

Tejedora de sueños e ilusiones,
eres el misterio y dualidad
entre Minerva y Afrodita,
eres el cáliz de la vida
donde la ternura habita.

Resiliente mariposa, águila guerrera,
luna azul de la alborada,
aunque tu senda sea difícil,
tu alma permanece esperanzada.

Mujer Madre, amiga y hermana,
mujer tierna, sensual y apasionada,
alma noble, sensitiva, muy humana,
dulce caricia que equilibra la balanza.


Rossi Er
Colombia


El verdadero buscador crece y aprende, y descubre que siempre es el principal responsable de aquello que le sucede.
Jorge Bucay

Jorge Isaías


El que toca este libro, toca un hombre

Antes escribía para recordar. Ahora escribo para olvidar. Para no encenderme en una sucesión de objetos materiales, que brillan contra la luz del sol.
La luz de este sol no es el sol de mi infancia, que recuerdo como un resplandor ardido, asistido contra toda aquella cremallera celeste que se incrusta sacudiendo el aire y se hace grande en las retinas.
Mis amigos se alegran con mis descripciones. Los que son de mi pueblo o los que alguna vez fueron de allí. Pero no dejaron su corazón, sino que lo llevaron puesto.
Los que más insisten con mis textos nostálgicos son aquellos que nunca vieron el pueblo, y que son de otra parte, que nacieron cerca de la montaña o se rodearon con las aguas saladas de otros mares que nunca conoceré. Ellos sí disfrutan y de vez en cuando o de vez en vez me tiran unas líneas atravesadas por la distancia y el estupor, cuando no, lo hacen con sus lágrimas bailando en la garganta, y el sudor en las manos.
Los textos de estos amigos, reconozco que a alguno de ellos no los vi nunca, son más afectuosos, tal vez porque alguna vez alguien escribió: En mi pueblo se concentran todos los pueblos que no conocen el mal. Sin embargo, está en todas partes amigo, le advierto yo. Pasa que no le doy lugar en mis escritos, que como una vez me dijo una docente “son un ejemplo de trabajo y de virtudes perdidas y debían leerse en las escuelas”.
Mi inolvidable amiga Alma Maritano alguna vez escribió que si yo hubiera tocado anónimamente su puerta y me hubiese ofrecido su mejor vino y leer mis libros sin firmas, ella los hubiera reconocido. “Yo estoy segura de que habría sabido que eran tuyos”, afirmó. Mientras nos vamos metiendo en “Oficios de Abdul”, curiosamente y felizmente desaparece el autor. Tal como decir “La gloria no es más que un verso recordado”, del inolvidable José Pedroni.
¡A dónde íbamos con esto! A que uno hace poco por atraer al lector, pensando tal vez desde siempre que uno debe su cabeza y sus manos al “Arte”. ¿Cuál? Yo coincido con mi maestro José Pedroni, quiero que llegue al corazón del ser humano.
Cuando gané un premio literario en la escuela secundaria, mi profesora, la inolvidable Rosalía Suárez, me regaló un libro de Vicente Aleixandre y en la dedicatoria cita un verso de Walt Whitman: “camarada quien lee este libro sabe que está tocando a un hombre”. Nada más pretendo y eso es enorme. 
Todo aquello que uno puede hacer por otro es impagable, una huella que uno transita como aquellas caminatas de los campos que partían al empezar el “El camino del diablo”, con su sinuoso tránsito entre los campos verdes que cruzan bandadas de gaviotas ateridas. De teros histéricos. De grandes cigüeñas que buscan el bañado de Omar Aguilar o del gringo Zampelungue.
“El camino del diablo”, con tantos recuerdos que hoy quiero tapar con una ceniza tibia, para revolver y tal vez descubrir una brasa cuando esté muy triste. 

Publicado en Rosario12. Diciembre de 2019

Jorge Isaías
Rosario, Santa Fe, Argentina


El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo.
Gustavo Adolfo Bécquer

María Pugliese


Siempre estuve atenta a las reacciones del cuerpo en diferentes situaciones. Tal vez en respuesta a la necesidad de controlar la pérdida de aire que me ocasionaban los broncoespasmos a partir de los cinco años y de no saber cómo nombrar lo que sentía. ¿Curioso, no? Justo en los años en que todo lo que nos roza y estremece requiere de palabras.
El cuerpo me advertía y debía interpretar esas señales: el cambio en el ritmo de la sangre, la abundante saliva, un estallido que nacía del esternón hasta el extremo de las orejas y cierta presión abdominal anunciaban la falta de aire. Contaba en forma regresiva del uno al diez, y pensaba cómo explicar a mamá lo que sentía, cómo explicar, en qué idioma, la ausencia de aires y la precariedad de las palabras.
Así redescubría que los compases de la respiración respondían a cierta cadencia y que cuanto menos pensaba en el ahogo más aire llegaba.
Después supe que esa muerte sutil volvía al correr o jugar, o al reírme mucho. La humedad de la casa y el frío también acechaban por las noches… entonces al soñar despierta o susurrar frases sin sentido, me invadía la misma sensación de vagabundeo con la que hoy atravieso estas calles hacia el reencuentro.
A punto de llegar, distraigo la mirada sobre las ramas del sauce que casi rozan la vereda. Y por eludir cualquier inquietud, veo en aquella vieja construcción una ventana abierta por la que asoma una tétrica figura que tal vez imagine placidez en mi andar manso. Sin embargo desde las puntas de los pies crece un estertor y se expande por ambos bordes de la ingle, se cierra en círculos a la altura del estómago, dispara un calambre como flecha hacia el centro del pecho: tiernos espasmos viran los latidos más y más intensos. Ya nada me distrae, quiero que estés aquí, enfrente, antes que todo el cuerpo se interrogue lo que en más o menos dos horas será evidencia: para qué vine…
¿Cómo y con qué medicar el cuerpo? Atender a los síntomas, identificar la dolencia, persuadir al organismo, calmar, ¿curar?, mantener, controlar. ¿Cuál es la medicina para contrarrestar este dolor intenso cuando los vasos sanguíneos bullen en torbellinos? Anoche por ejemplo, creo que di cien vueltas y ni una sola estampa pudo apartar la niebla que aturdía los sentidos. Hubo cantos de pájaros nocturnos, hubo un mullido paso de algún gato sobre la pared, hubo gruñidos del perro y sus presuntas pesadillas. Más allá un respiro desde la otra habitación y un sobresalto a mi costado. Pero ni una estampa, ni un recuerdo para volverme a mí…

Del libro inédito de la autora: Dos horas

María Pugliese
Muñiz, Buenos Aires, Argentina


Cada vez que crees que hay una razón legítima para sufrir, te alejas totalmente de la realidad.
Byron Katie

lunes, 11 de mayo de 2020

Editorial


con voz propia nº 98

Revista literaria 

Mayo 2020

Propietaria – Editora – Directora: Analía Pascaner

Publicación creada en noviembre de 2006
Distribución y publicación gratuitas
ISSN 2314-0275




Lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que lo pueda prevenir.
Miguel de Cervantes



Último brindis

Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó…,
       como la juventud

En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.

Nicanor Parra
Chile, 1914-2018



Debes dar tu tiempo al prójimo; aunque sea algo pequeño, haz algo por los demás, algo por lo que no obtengas más recompensa que el privilegio de hacerlo.
Albert Schweitzer


Revista literaria con voz propia
Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
Propietaria: Analía Pascaner
San Fernando del Valle de Catamarca
Catamarca – Argentina


En los momentos difíciles (…) quizá necesitemos mucho tiempo para realizar los ajustes psicológicos precisos. Deberíamos darnos ese tiempo y admitir que los sentimientos de impotencia y desesperación son reacciones humanas de lo más naturales y normales.
Douglas Miller


Autores publicados


con voz propia nº 98 - revista literaria
Mayo 2020
Autores publicados en esta edición: 



Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia:
           
Revista literaria con voz propia
Publicación y distribución gratuitas
ISSN 2314-0275
Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner

Andrés Bohoslavsky


Muerte en la calle
  
Caminaba por la ciudad, haciendo tiempo para tomar el colectivo
que me llevase al puerto, y de ahí embarcar hacia mi destino marino
cuando la vi. La señora que cotidianamente en la vereda del banco
vendía sus chucherías, tenía su cabeza hacia abajo, apoyada en su pecho
y sin movimiento alguno que demostrase que aunque sea dormía

me acerqué y le hablé, esperando despertarla con mi voz ronca
pero eso no sucedió, la toqué en un hombro, al principio suavemente y luego
un poco más y más fuerte. Estaba muerta, rodeada por las pocas cosas
que sostenían su vida y que le servían de moneda de cambio para sobrevivir

los objetos, parecían aún más estáticos que de costumbre: agujas e hilo
postales de la ciudad, biromes azules y negras, blocks de hojas, lápices
gomas de borrar, una taza y un plato eran todo

el resto, lo que estaba por afuera del cuadro, mantenía la dinámica habitual
la gente entraba y salía sin prestar atención, sin importarle nada
dentro del banco, las transacciones continuaban rítmicamente, como si esto
que ocurría en la puerta, a metros de sus narices, no estuviese sucediendo

cuando la policía retira el cuerpo y los objetos, lo que lleva en una bolsa negra
es un ser humano. Desde la vereda de enfrente observo y me pregunto
porqué alguien muere en la calle y de esta forma

tres meses después, al volver de mi trabajo, paso por la misma esquina
y todo parece igual y diferente al mismo tiempo. Otra persona
está en el mismo sitio vendiendo objetos, estos no son los mismos
pero su parecido con los anteriores parecen apenas sustitutos
de aquella primera versión

las personas siguen entrando y saliendo del banco, indiferentes al mundo
y concentradas en el móvil que allí los instaló. Todo, absolutamente todo
parece estar movido por una sola razón llamada dinero

cuando llego a mi casa, enciendo la televisión que explica los fenómenos económicos
la inflación, la estanflación, sus causas y consecuencias, la caída de las bolsas
en los mercados internacionales, los índices de desocupación, las expectativas
a futuro, el virus y todas esas cosas que nadie entiende pero determinan sus vidas
o parecen hacerlo.

Salgo al balcón, mientras fumo y pienso en esa mujer muerta en la calle
el mundo es el mismo de siempre. La pregunta sigue sin respuesta.


Del libro del autor: Los ojos de Sasha o El fin de un sueño rojo. Editorial Leviatán, 2017

Andrés Bohoslavsky
Poema publicado en El Escribidor, página de poesía editada por Lina Caffarello


El que no sabe lo que es la vida, ¿cómo sabrá lo que es la muerte?
Confucio

Luis Benítez


Las persianas

Cada noche me dices
que ponga la mayor atención
en dejar bien cerradas las persianas:
el casero perfume de la cena
aún no se desvaneció,
nuestros ojos todavía
no se abrieron dentro del sueño,
pero antes es preciso
repetir esa cotidiana precaución,
no por el alternado ataque
de los vientos y las lluvias
ni por el sol siguiente.
Las persianas deben estar bien cerradas
para que nada entre nosotros
ingrese como un insecto
llevando entre sus patas
un veneno exterior,
algo que corte u obstruya los puentes
que tan cuidadosamente hemos tendido
durante todos estos años entre tú y yo.
Eso es, sí, exactamente eso:
para que no entre ningún insecto.


Tengo planes para el pasado

Tengo planes para el pasado
que contemplan el uso de nafta
y un solo fósforo, aun sabiendo
que contiene materiales incombustibles,
como esas gastadas momias
que conocí en vida
y yacen allá atrás,
todavía con el corazón latiendo.
Sería mejor que la memoria
dejara sus tareas: su día libre
sería el mío y así, de la línea de montaje
ella levantaría los ojos para atisbar
-siquiera por un momento-
el paso silencioso del presente,
esa visita que ya se va.
Tengo planes para el pasado:
escupirlo con desdén irresponsable
contra un muro cualquiera,
dejarlo pegado como un chicle
allí donde quede bien oculto
o bien mascarlo como una vaca lo hace,
inmóvil al costado de esa ruta vertiginosa,
hasta que pierda todo sabor
y pueda tragarlo sin peligro,
mientras los días pasan
llevándose todo por delante.
Tengo planes para el pasado
solo porque es lo único que
-posiblemente- se puede modificar.


Luis Benítez
Buenos Aires, Argentina


El genio se descubre en la fortuna adversa; en la prosperidad se oculta.
Homero

Isabel Nieto Grando


Si las puertas se abren

Si las puertas se abren y asoma el sol de nuevo, 
mi grito será eterno, alabando la vida. 
Después que todo pase, una lluvia de lágrimas
dará gracias al cielo mi alma de rodillas.

Cuando las puertas se abran y me queme el abrazo
trituraré los miedos que tuve bien guardados, 
me olvidaré del tiempo, depuraré la brisa
y cortaré las flores que crecen en mis manos.

Si las puertas se abren hilando un canto nuevo
sobre un puente de espuma renacerán los sueños.
Con la humildad de un ciego volveré a los caminos. 
Con mis huesos de barro y un corazón de niño.


La plaza

Ahora que la plaza está en silencio
con ausencia de risa en la hamaca.
Hay un sol que parece arrodillarse
buscando esas voces acalladas.
Ronda el miedo por todos los rincones
yo pasiva detrás de la ventana
en el suelo aletean las palomas
y una mano que se agita a la distancia.
Ahora que hay atajo en las esquinas
la calle temblorosa sin salida, 
escombros polvorosos y sedientos
y una lluvia salando las heridas.
Ahora que la plaza esta desierta
y las casas resguardan los temores.
Hay flores que olvidó la primavera
en este valle azul Villa Dolores.


Isabel Nieto Grando
Nació en Suco, Río Cuarto. Reside en Villa Dolores, Córdoba, Argentina


La peor prisión es un corazón cerrado.
Juan Pablo II

Gustavo Vaca Narvaja


Hagamos licitación de Poesía

Voy a formular una licitación genial…
¡A ver…!
Que nadie vocifere
Que nadie lastime
Que nadie deteste
¿Algo más? ……
¡Sí!
Voy a proponer el mundo como una trova
colmada de resplandecientes colores
Que todo lo placentero se reproduzca
Que todo lo agraciado se enfatice
Y voy a proponer un universo nuevo
Donde el confort sea universal
¿Algo más poeta?
¡Sí!
Voy a proponer que la música sea la palabra,
La poesía el futuro
Y que la canción… sea instrumento de vida
¿De acuerdo?
Voy a proponer que la amistad
sea una gran epidemia
un gran contagio universal
Y sea una enfermedad incurable
donde nadie pueda desertar
Voy a proponer que nadie olvide sus amores
y que los recuerdos gratos sean el alimento de su vida
Voy a proponer que todo el mundo
se colme de flores y perfumes.
Que las envidias y los rencores
se transformen en piedras eternas
Y que la poesía y la música
Sean el gran antídoto para los males del mundo
Todo esto lo voy a formular
“HOY”


Exhortación

¡Oye!
¡Desconocida mujer ávida de pureza!
No ocultes el amor tras bastidores artesanales
Deja que la alegría, irrumpa tu existencia
en un ardiente encuentro, desquiciado de culpas

¡Oye!
Apasionada dama. Será la victoria la que te espere en ese paraíso generoso, como un escenario propio de un abrasador consuelo a la desdicha

¡Tal vez así!
Olvides la daga que linchó ilusiones de vida, en esa larga procesión de tristeza y penas, y deja que la palabra tierna y la nueva caricia te cubran con pasión, para que una vigorizada piel expulse para siempre, la penitente coronada de espinas, que deambula sin sonrisas, bajo un cielo… eternamente gris

¡Finalmente…!
Permite también, que se aleje la envidia ajena que jaquea la esperanza nueva, para que puedas aliviar y liberar, esa heroína bella y fresca, que conservas encapsulada en el tiempo.


Gustavo Vaca Narvaja
Neuquén, Argentina


Obrar es fácil, pensar es difícil; pero obrar según se piensa, es aún más difícil.
Johann Wolfgang Goethe

Bertha Carou


El transcurrir del tiempo

Línea fugaz el horizonte
que como el tiempo
se desvanece y cae
                           en el abismo del mañana.
Y como el agua
el tiempo
en su continuo transitar
                    lame los espacios vacíos de la vida
pule la piedra y canta.


*  *  *

No
a la angustia que ahoga las luces
y apaga los trinos de los pájaros sueltos
No
a la búsqueda inútil de espacios vacíos
para sacudir la piel del desierto

Despierte la estrella
Y vuelva a ser guía de hombres opacos
perdidos en fríos reductos poblados de sombras

Error de la vida

¡Si alguien pudiera con manos divinas
despertar el alba
                       sacudir las piedras
y del hombre necio quemar los despojos!
Para que lo verde, la semilla, el árbol
alienten la vida
                     ordenen el caos
en este planeta que llamamos TIERRA.


*  *  *

Intentemos
            escuchar
                  El caer del agua
El sonido
           de una puerta estrecha
           de un portón lejano
el raudo pasaje de un ave pesada
la risa de un niño
y la promesa de vivir mañana

Abril 2020


Bertha Carou 
Lincoln, Buenos Aires, Argentina


Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.
Fernando Pessoa

Adriano de San Martín


1.

El canal del Moika parte en dos 
el Palacio de Invierno. Mejor dicho, 
El Ermitasch destella en los cristales 
espumosos que desembocan en el Neva

La Plaza de Octubre se extiende por sus arcos.
Puedo escuchar el estruendo de las consignas, las banderas,
estandartes, miles de pisadas, aullidos. Y la fusilería.

Ahora se hace un silencio sólo interrumpido por las collarejas.
El grave e impasible obelisco apunta hacia el domo gris de setiembre. 

2.

La reminiscencia de la ciudad está en sus enormes 
espejos de agua y en sus monumentos. La Nevsky Prospekt
El Ermitage, los canales del Moika, la isla de Vasiliev

Asciende por agujas doradas, por metálicos y alados 
puentes abriéndose y cerrándose con las noches blancas. 
Por sus callejas o en alguna cafetería donde reposaran 
Puschkin, Gogol, Dostoyevsky, Mayakovsky o Esenin

Ahora finaliza el verano y los estudiantes regresan
con sus trajes multicolores, la historia ceñida a sus zapatos. 

Del libro del autor: Leningrad, 2020


*  *  *

Escucho la brisa del sol, la luz del mar.
Nuestra piel se refleja y mimetiza en tus ojos.
Una embarcación mediana cruza el golfo.
Un rojo y moroso obús detona en la tarde de terciopelo.

*  *  *

Por la ventana se cuelan rugidos
provenientes de otras habitaciones.

Al fondo, impecable y enérgico, el mar.

Las risas de algunos noctámbulos.

Cierta música en la playa.

Trastos que recogen los meseros en la terraza.

Te desperezas. 
Volteas. 
Sonríes en la penumbra de tu amplia desnudez. 

Me llamas.

Último poema del libro del autor: Puerto de Arenas, 2020


Adriano de San Martín
San Carlos, Costa Rica


Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros.
Hermann Hesse

Raúl Pérez Arias


Tres

Me gustaba sentarme con mi padre
en su falda y me hablaba,
enseñaba
los primeros pasos.
El respeto por el surco, el arado.
El agua de la lluvia,
la escarcha.
La leche que aprendí a ordeñar,
el beso de la Juana en el hocico
y ese mugir que nos hizo inseparables.
Acaricié cada árbol que plantó
mi padre con orgullo.
Mi madre me bañaba en verano
en ese fuentón de lata
(que aún conservo)
y rezar un padre nuestro
antes de la siesta.
Hoy que no están
porque el tiempo es sabio
sigo sus consejos y me aferro a la tierra
para inhalar ese amor
a la hora de tomar el desayuno…

aún somos tres.


Vilma, el piano y aquel blues

Volvió una noche
llena de abrojos y susto.
Miró la ciudad al río.
A pura angustia 
pidió trabajo en la vieja taberna.
Un blues le acomodó el rostro:
aquel viejo amor la abrazó
como en alguna madrugada
siendo aún adolescentes.
Hasta el beso
hoy se sintió con aroma a café
y el piano lleno de polvo y olvido
volvió a vibrar pleno de rebeldía.


La dama y el fantasma

Tal vez usted nunca estuvo,
pero la recuerdo
como a un familiar en Londres
o abonando una entrada
para verme desde el jardín.
No le busque lógica a esta cita,
si nos conocimos a orillas del Sena
o miramos juntos la pirámide de Keops
una noche de ventanas
y tules de agosto.
Vaya
deje el día donde no me recuerda.
Pregúntele a Poe, su maestro
si la hizo pasar alguna vez
por esta calle
donde aún yo no tengo morgue.


Raúl Pérez Arias
Lomas del Mirador, La Matanza, Buenos Aires, Argentina 


Una de las ventajas de las buenas acciones es la de elevar el alma y disponerla a hacer otras mejores.
Jean-Jacques Rousseau