miércoles, 23 de enero de 2013

Juan de Marsilio


-Montevideo, Uruguay-

Poemas conservadores
(¿y qué?)

1) Tarea

Qué difícil difícil difícil
conservar lo que ya se perdió
añorar lo que acaso ni se tuvo
ser súbdito de reino donde nunca se estuvo
y tal vez ni existió.
Qué triste triste triste
guardar empecinado en los oídos
ecos de un no sé qué que bellamente
acaso nadie nunca quedara balbuciendo.
Qué en vano en vano en vano
gastar día tras día las últimas monedas
en pagar el peaje
ruta del puente roto entre la niebla
con otra realidad en la otra orilla
soñada brevemente o atisbada
hace tiempo una vez
y que era hermosa hermosa hermosa hermosa.


6) Decíamos ayer

Para los más entendidos
ya el título bastara
para poema en homenaje
de la terquedad
las veces que es virtud y no pecado.
Pero cualquiera entenderá
lo que va a continuación:
Decíamos ayer
y salvo en los aspectos
en que la realidad nos desmintiera
continuamos diciéndolo todavía
porque tenemos el buen gusto
de seguir siendo quien somos
en medio a la farsa de este mundo actual
tan light
tan descafeinado.


9) Roncalli&Montini

Yo nací por los años del Concilio…
Así que no es pecado
que añore aquel pasado
y postule
volver unos pasos atrás
a retomar caminos
que tenían delante un futuro
y no este putrefacto
presente sin salida.


12) Tránsito

Un mi amigo
más versado que yo en astronomía
me cuenta
que aunque desde el país no se lo vea
hoy ha de pasar Venus sobre el disco solar
y es por última vez
hasta dentro de un siglo.
Sobre mi corazón siempre transita
y es siempre a tu respecto que me rige y gobierna
esposa de mis noches y mis días.


13) Sin gomina

Sé que soy ya un veterano
(por más que en estos días
se estile la indecencia de hacerse el jovencito
hasta casi ya siendo
sexagenario)
sé bien que soy
un muchacho
de antes.
De los que siempre
cuando teníamos que fajarnos
procurábamos que fuese mano a mano
incluso si era en medio
de una regia piñata general
¡Y cuántas amistades
tuvieron su principio
en aquellos heroicos
ojos en compota
que no volverán!


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Hay tantas cosas que no pueden juzgarse sin el corazón, que si éste falla, la razón debe desatinar necesariamente.
Alexandre Vinet


Eduardo Coiro

-Buenos Aires, Argentina-

El viejo capitán

Día tras día a la misma hora.
Cuando el sol pasaba por su ventana del living de su departamento en el cuarto piso.
El hombre se sentaba a fumar su pipa mirando al este. La vista fija. Una estatua que apenas cobraba vida por debajo del movimiento del humo.
Para nosotros que lo veíamos cada tanto desde nuestra ventana del 8º piso era un viejo capitán de mar. Quizá por la pipa y la barba enrulada y blanca.
En invierno se colocaba una gorra gris de abrigo igual a la que usaba mi padre y que un día de 1996 decidió regalarme.
Un loro grande del color de los loros que cada tanto se paraba sobre el hombro derecho a tomar sol con su dueño. A su izquierda se veía una gran jaula con un canario amarillo que saltaba de un palillo al otro, de este a oeste.
El loro y el canario parecían ser sus únicas compañías.
No podíamos ver la figura completa de ese hombre al que sólo veíamos y conocíamos sentado de cabeza a la cintura, pero imaginábamos que tenía una pata de palo y como en las películas de los piratas podíamos oír un lejano eco del golpeteo de su pata de palo cuando se alejaba del timón por la cubierta de su fragata.
Era sólo eso. La imagen de un hombre viejo y sólo viendo por la ventana hacia donde unos kilómetros más allá el río de la Plata inunda las costas del balneario de Quilmes en las sudestadas. Durante la hora u hora y media en que el sol bañaba de luz y calor su ventana. Luego, en su camino al oeste el sol quedaba oculto por la altura del edificio -15 pisos- dejaba luz pero ya no rayitos en invierno ni latigazos en verano.
Una semana completa de invierno llovió y llovió y no tuvimos sol.
Cuando volvimos a buscarlo con la mirada atenta al ventanal del 4º piso, la persiana estaba baja.
Así uno y otro día y meses también, hasta que ya no esperamos encontrarlo en su puesto de lucha.
Se habrá muerto -dijo mi hijo.
No sé. Quizás volvió a navegar. Y está en su nave persiguiendo al horizonte.
Hasta descubrir con sus propios ojos el nacimiento del sol emergiendo desde el fondo del mar -dije yo, con mi habitual negación a la muerte.

Lo cierto, es que también desapareció el enorme bote colgado de gruesas cadenas que el hombre tenía a la altura de su ventana. Y que según supe tiempo después, le había traído más de un disgusto en las reuniones del consorcio de propietarios del edificio.


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Un sueño sólo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad.
Stanislaw Lem


David Antonio Sorbille


-Buenos Aires, Argentina-

El poeta dibuja en el aire

A “Los cantos del gran ensalmador”
de Manuel Ruano (2005)

El poeta dibuja en el aire un signo musical
le otorga alas a la escritura apasionada
y entreteje sensaciones itinerantes

Su palabra tiene el tono de los ángeles
el oficio desolado de los soñadores
y la magia de las emociones crepusculares

La utopía de los celebrantes del sol
lo sumerge en el aura de los mitos
que nutren la filosofía de sus versos

Su inspiración sigue la huella de los clásicos
y expresa la historia y los ideales
de la gran patria latinoamericana

La versatilidad que esgrime
tiene la frescura de los manantiales
que eternizan las leyendas


Para escribir este poema

A “Desde todos los costados”
de Gustavo Tisocco (2008)

Para escribir este poema
deberé pensar en tantas cosas
como barcos convertidos en duendes
voces mutiladas por el insomnio
recuerdos que se trepan a los árboles de la infancia
y tesoros ocultos en el crepúsculo de los sueños

Para escribir este poema
deberé pensar en las palabras
que se adueñan del latido melancólico de la tarde
los exilios y la belleza meciéndose
en el columpio de los anhelos compartidos
y las manos solidarias que habitan los costados de la vida

Para escribir este poema
deberé pensar en las aventuras
nacidas en la cuna de un niño mago
en el inventario de mundos paralelos
en la forma de mirar y ser digno más allá del tiempo
y en las huellas infinitas de un poeta extraordinario


Tu poesía es la respuesta

A “Caminos”
de Amalia Mercedes Abaria (2009)

Tu poesía es la respuesta
esencial de los sueños
como el reloj de la vida
tiene preñado el tiempo

Tu palabra es la materia
proverbial del espacio
que se llena con el murmullo
transparente de los pájaros

Un canto de amor
que se nutre del recuerdo
y la memoria del silencio

Con versos que conmueven
sobre la triste ausencia
y el mundo de la espera


En el silencio la semilla

A “Agua de Amar”
de María Montserrat Bertrán (2009)

En el silencio la semilla
se viste de sueños y abrazos
como en la orilla del lago azul
los recuerdos palpitan sin pausas
y vibran de amor en el vuelo eterno
de la memoria que anuncia
el lenguaje de los cuerpos
y el latido de la tierra
acariciando el dulce
tiempo de la inocencia
en versos cálidos
de un amarillo infinito de agua
esa forma que enaltece
tu manantial de poesía


Del libro Un puente de voces -Poesía- Año 2012

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Finalmente todo se conecta: personas, ideas, objetos. La calidad de las conexiones es la clave para la calidad en sí.
Charles Eames


Zulema Funes


-Nació en Zapala, Neuquén. Reside en Gral. Madariaga, Buenos Aires, Argentina-

Señor... Soy aquella…

Soy aquella que un día
Regó las flores,
Con la risa bailándole
En los ojos.
Señor… 
Dame la paz y la alegría,
Para volver a ser aquella,
Que regaba las flores
Con la risa bailándole
En los ojos.
Señor
Soy aquella que soñó
Los hijos, la familia,
La ternura, como claro
Manantial de la esperanza.
Señor… 
Dame las fuerzas necesarias,
Para rescatar de la tristeza,
Las horas de bonanza
Y nutrirme con ellas toda el alma.
Señor…
Dame los tiempos tan preciosos
Para andar
Por los verdes de la vida
Con la risa bailándome en los ojos
Mientras riego las plantas.
Y permite que mis hijas
Lo descubran
Para que sepan que a pesar
Del dolor acumulado
Son mi luz y mi calma.
Señor…
Dame la voluntad que me hace falta
Para que encuentre el sol
En las mañanas
Y no dejes que me rinda a los recuerdos
Que anudan las palabras
Y no sirven de nada
Y ayúdame para que vuelva a ser aquella
Que regaba las plantas
Con la risa
Bailándole en los ojos.


La magia del pan 

El aroma del pan recién horneado,
Tiene la magia de las
Cosas buenas.

Derrama por doquier a cada instante,
El amor del hogar a
Manos llenas

El pan nació cuando nació la vida,
Y siempre ocupó un
Lugar determinado.

Fue el alimento fiel de los pequeños,
Y el sueño natural de
Los ancianos.

El amasarlo es siempre una caricia,
Que corre por la mano
Y la memoria.

Se nutre del amor de la familia,
Acompañando a todos con
Su historia.

Por eso yo te hablo de la magia
Que acunó mis días de
La infancia.

Mientras mi madre lo amasó cantando,
Y nos regalaba esa
Pequeña gracia.


Domingo de sol

Domingo de sol y sueños
De recordarte
Conmigo.
De imaginar el futuro
Hecho de casa
Y de niños.
De creer todo lo bueno
Con esperanza
Y trabajo.
De imaginar las espigas
Iluminando
El ocaso.
Domingo de sol y sueños
Que alguna vez
Se cumplieron.
Llevándonos por la vida
Cantando
Pero sufriendo.
Que puso en la cara nuestra
Mil lágrimas,
Pocas risas.
Y nos caminó los años
Con arrugas
Y sin prisa.
Domingo de sol y sueños
Que se me fueron
Contigo.
Cuando te fuiste de casa
Y te guardaste
Dormido.


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Mientras puedas mirar al cielo sin temor, sabrás que eres puro por dentro, y que, pase lo que pase, volverás a ser feliz.
Anne Frank


Susana Máspoli


-Buenos Aires, Argentina-

Añoranzas
  
Mi nombre es Aldonza, así se llamaba mi abuela materna.
Mi padre, Manuel, y mi madre Josefa, decidieron cruzar el océano dejando España, su tierra, era la única posibilidad de seguir viviendo.
Llegaron a este “país bendito”, con su valija de cartón y el atadito, el Hotel de Inmigrantes donde estuvieron aproximadamente un mes. Por el oficio de Manuel, les aconsejaron dónde instalarse.
Él tenía una gran capacidad de trabajo y Ella sabía como llevar adelante la casa, para eso estaba preparada.
Manuel consiguió trabajo como obrero, Josefa, en la habitación de un conventillo y poco a poco construyendo la casita ahorraba centavo por centavo. Empezaban a llegar los hijos.
Él comenzó a reunirse con otros inmigrantes gallegos, andaluces, que profesaban casi con devoción el Anarquismo.
No bastaron los ruegos de Ella. La militancia se le fue metiendo en las venas.
Todos fuimos naciendo en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, para el caso las fechas no interesan.
Los recuerdos de mi niñez no son alegres.
Mis hermanas y mi único hermano, vivimos la primera infancia entre los llantos y ruegos de nuestra madre.
Nuestro padre anarquista por elección era encarcelado, perseguido, huía por los techos, pero lograba siempre comunicarse con nosotros. Adoraba a su familia pero no podía estar cerca de ella.
Para protegernos, nuestra madre nos envió pupilos a un colegio religioso.
Esta es la primera vez que recuerdo nuestras angustias y dolores, comienzo a sollozar como nunca me atreví a hacerlo.
La comunicación era muy poca, siempre alguna vecina bondadosa nos visitaba, relatándonos los acontecimientos de la casa, y teníamos en el corazón la imagen familiar.
Pasaron varios años. El reencuentro fue muy duro.
Muertos para llorar, hubo y seguirá habiendo.
Rafael murió, no pudo soportar las ausencias.
Nosotras nos dimos la oportunidad de reconstruir los vínculos. Así cumplimos el sueño de mamá.
Nuestro padre falleció confinado en una cárcel del Sur.
Con sus ansias y sus sueños de libertad, será siempre el ejemplo de un luchador.
La vida del inmigrante nos reveló esa extraña forma de ser y no ser, ni lo uno y lo otro.
Gajos, ramas de otras plantas, enraizadas en este “bendito suelo”.


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Es inútil volver sobre lo que ha sido y ya no es.
Frédéric Chopin


Oswaldo Roses


-Torremolinos, Málaga, España-


Dios, ¿por qué me has dado luz?,
hubiera preferido algo más práctico
como una de tus palabras tan dulces cara a cara
o un bocadillo de incansable fuerza para variar.

¿Por qué no les das ese puñetazo -aunque sea suavito- a los políticos
y a los poderosos?
¿Por qué no has dado a los pobres un poema de amor?, Dios;
ellos quieren amor y tú lo sabes.

Sí, tanta luz no está mal, ¡vale!; pero hace descubrir demasiado,
demasiado
se ve el dinero y el interés que hay detrás de todo.

Es… sólo por eso, Dios; perdona, perdona que te lo diga,
las justificadas injusticias se ven demasiado claras.


Del desprecio total de ellos a la dignidad

Hasta que se me parta el llanto
busco a quien me abrigue del frío
contra ejércitos de olvido y cielo
no pudiendo más de basta
de ironía a gritos en ondas de delirio y fiebre
no pudiendo más hacia abismos
a través de huesos que se enciegan
que se clavan en noches
sin destino
Hasta que se parta el llanto
buscaré – sí – al amor sedicioso más allá del tiempo
donde un reino resplandecerá de improviso
como la voz de una rosa
como el resquicio de “Aída”
como un relámpago que se ha enamorado de una mota de luz
como la crueldad en ruinas que empalidece ante las arpas decimonónicas
como un secreto de sexos idos
enarbolando
ya
c o r a z ó n
al adiós de los espinos
como un sísmico tributo de caricias que habla
de Dios
de una deserción de los insultos
y todo incontenible hasta el Ganges…
con los besos dando vuelos
con los besos dando lluvias
con los besos dando siempre
siempre siempre esperanzas


Homenaje a Miguel Hernández

Se me cae el alma en la palabra
cuando sólo intento describir tu sencillez,
tu ilusión desconteniéndose de lo hondo, del barro,
tu cuido hortelano de la vida.

Sólo para ser justo lo que aquí se espera
de amor… ¡oh compañero!,
aunque se tenga que jugar
con las herramientas humildísimas de la furia.

Por eso tu sinceridad y tú no se detuvieron,
por eso criaron libertad tus venas,
por eso –nunca- no te tuvieron miedo los sueños.

Para que la voz señale su origen de lo que se desea,
de lo que del pueblo siente,
de lo que cuenta del hombre
que no se conforma con apenas nada.

Para decidir, decidir uno sus asuntos;
para creer uno que se salva
de humillante indignidad o del desprecio.

Por eso fuiste la lumbre irreverente de una vulnerada belleza;
de una belleza, por indoblegable y tan salvaje, de verdad y pura.


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Algunas cosas se hacen tan nuestras que las olvidamos.
Antonio Porchia


Pilar Molina García


-España-

Telas y pigmentos

Reposo mi esencia entre lienzos y tinturas
alfabetizando mis docencias en exquisitos instantes.
Hoy, visité sin permiso las estancias de un insólito museo
donde se permite abrazar en silencio un cuadro con mis ojos
profetizando una frágil voluntad, desvaída por el tiempo.

Magistrales efectos reposan en sombras de tragedia,
confundiendo esbozos, telas y pigmentos.
La perfecta simetría entre lápiz e ingenio
da como resultado una súbita secreción de leales fascinaciones,
estableciendo mi pérdida en la más dulce de las demencias.

Pretendo amasar estrofas con brisas y tintes fríos,
vaciar brochas y verbos en láminas repletas de suaves requiebros.
Dibujaré de forma irremediable líneas de adoración en tus cálidas manos,
puesto que los crepúsculos codician los disimulados besos
que viven entre mis poemas y tus incoloros empeños.

Acude puntual a la cita que propongo,
mi alma será el pincel y el lienzo… tu regazo.


Dóciles blasfemias

Lo dejaré en tus manos y volveré a reclamarte,
como si de ayer dependiera, como si de mañana se tratara.
Contemplo el reloj y sus calmosos avances
impacientando cada resquicio de tiempo
en las más absoluta de las nadas.

Es una lástima que el teléfono no hable,
permitiría interesantes treguas entre tu boca y mi oreja.
Posees un modo impecable de argumentar abandonos,
no es ninguna novedad que los benignos rezos esperan
sentados en cordiales tumbas de meditada satisfacción.

Quizá fue una osadía por mi parte pretender
construir un palacio con pilares de una cuadra.
El súbdito alojado en la recámara de tus abrazos
reclama con urgencia dadivosos te quiero,
conservando en una esquina, la espera de dóciles blasfemias.

Ahora, descifra mi cordura sin contemplaciones,
como verás, ya no tengo miedo, ya no tengo orgullo,
ya no tengo nada…


Héroes y propósitos

En medio de alambradas y barro,
experimento el miedo de cerca.
Flujo y arterias se entremezclan
dejando tras de mí
un rastro de infinita desolación.

Niños con disfraz de hombre juegan a la guerra,
intentando ser héroes con propósito inalterable.
Suenan melodías disfrazadas
de proyectiles sin dirección,
encasillando el miedo y restableciendo mi impaciencia.

Propósitos sin sentido
establecen las reglas del juego.
Déspotas y autócratas
fascinan la mente del débil,
enredándolo fielmente al más hábil de los decesos.

La oscuridad se cierne sobre mi testamento,
mis ojos se cierran ante tanta estupidez.
Aquí, tras los espinos, todos somos vulnerables
ciñéndonos fielmente a un guión
que ni siquiera pretendimos interpretar.

Me despido sin remite,
puesto que mi dirección no está decidida.
Piensa en mí cada noche
cuando tus manos rocen mi soledad,
pues el amanecer vino a declararme…que no volveré a verte.

  
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El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.
Giovanni Papini


Anabel Vera Suárez


-Cuba-

El laberinto

Voy a llamar.
¿Si descubren quién soy?
Ella ya tiene ojos, si no llamo.
¿Cómo me encuentran?


El espejo

Detiene la escena y mira hacia ella
¿Eres tú Alicia?
No, soy quien recortó los pelos de tus orejas anoche.


El buque mendaz

Había una vez, cuando no había nadie
el mar le dio permiso a un barco
con un sobreviviente.


El enfermo

Asomó el doctor por la puerta
y no lo pudo ver.
Se sintió tan solo que, caminó hasta el río.


La entrevista

Treinta ocho años detrás de las paredes
cambiando de colores. Cuando al fin viajaba
cancelan el vuelo.


Predilección

Disciplina -dice papá-
Hoy no saldré al pueblo.
Mi primo tiene quince y siempre trae
sus amigos al cuarto.


Vacante

El quinto día le preguntaron
si tenía piel de dinosaurio, ella respondió
¡Sí!
Te daremos la plaza de recepcionista.


La habitación

Por la mañana todos llegaban
con enormes cascos.
Mientras la jefa hablaba
sólo se les veían sus lenguas.


La luz que silenció

Cuando mi papá venga te prestaré
el videojuego.
Cuando mi mamá venga
no la dejaré ir más.


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El hábito es como un cable; nos vamos enredando en él cada día hasta que no nos podemos desatar.
Horace Mann


Laura Malatesta


-Nació en San Nicolás de los Arroyos. Reside en Buenos Aires, Argentina-

Credo

                            “Porque somos en flor
                               Y a veces en fruto.”
                                           - K. Gibrán.

Creo en Dios Padre todopoderoso
creador del cielo y de la tierra
y en Jesucristo, su único hijo,
Nuestro Salvador.
Creo en el Espíritu Santo.

Creo en el amor como un estado de Gracia,
como un círculo, como el infinito,
como una bendición que se celebra, se honra,
se cultiva, se respeta,
porque es vida, milagro, completud
y nos hace sentir salvos, iluminados, eternos.
Creo que somos amor en constante creación,
creo que toda la vida consiste en aprehender el Amor,
en todas sus manifestaciones,
con sus elecciones, desafíos, pruebas, misterios y oportunidades

Creo en la amistad como un regalo preciado,
que nos guía, nos enseña, nos sostiene, nos fortalece,
nos ayuda a compartir el camino,
a ver los atajos,
a descubrir rutas nuevas.

Creo en los hijos, de los cuales también aprendemos
más allá de las rabietas y de las canas
Y creo también en su poder aleccionador y en sus bendiciones.

Creo en el arte que nos brinda siempre la oportunidad
de asomarnos a la eternidad,
que nos sana, nos transparenta, nos confronta,
nos define, nos encuentra, nos multiplica,
nos saca del desierto, de la soledad, del infierno,
de la locura, de la muerte misma que nos sucede.

Creo en la poesía, territorio donde fluyo,
me encuentro, me desencuentro, me indago,
me asombro, me defino,
asumo la voz plural
y nos hermanamos.

Creo en el encuentro de las almas que se reúnen para ser sanadas,
libertadas, redimidas, celebradas.
creo en vos, porque te elijo
Y hacemos posible que sucedan los encuentros,
los milagros, el crecimiento, la creación.
Creo porque somos en flor y a veces en fruto, como dice el poeta.

Creo, simple y maravillosamente,
más allá de toda ventura o desventura.
Y este es mi agradecimiento
y mi eterna bendición.

 
Acto propiciatorio
-Poetizando la obra escultórica de la artista Laura Medinilla-

No soy yo la que escribe este poema,
es la esencia, el alma de las obras:
esos rostros trabajados por la vida,
el instante gestual petrificado en la arcilla,
todos esos sentimientos que hicieron posible
la escultura para la aurora y el fuego,
son los conjuros de la tristeza,
la luz que trasciende el abrazo,
el dolor que regresa del quejido,
la lluvia que quedó atrapada en la tierra y en las llamas,
el viento que consumió la savia.
Cuerpos flagelados en el desierto,
hojas secas de un árbol que fue,
grito vegetal acallado en la intemperie,
aroma a melancolía invencible,
pasos que ya no sostienen el quebranto de los días.
Es el amor que siempre es espera
y es completud y es regreso y es sorpresa.

No soy yo la que escribe este poema.
Tampoco es Laura gestando la escultura.
Es el hálito de Dios desde el libro de la vida
convocando el verbo para la creación,
como era en un principio
hasta el fin de los tiempos.

No soy yo la que escribe este poema,
es la poesía misma como acto propiciatorio
desde el devenir espiritual de la escultura,
es la palabra como puesta en circulación de la obra,
giros concéntricos escudriñando el rostro de la humanidad,
la impronta del tiempo en la arcilla, que fue barro y fue luz.

No soy yo la que escribe.
Son las vidas escultóricas
que levantan este poema
también como un acto propiciatorio.
Mis ojos sólo las han visto,
he descifrado sus invocaciones.
Mis manos quieren escudriñarlas,
sentir en la sangre sus latires
y crujir bajo su abrazo de fuego.


Del poemario Los Cristos interiores. Yaguarón Ed., San Nicolás, 2004

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El talento es un don que Dios nos hace en secreto, y que nosotros revelamos sin saberlo.
Montesquieu


Griselda Goñi


-Funes, Santa Fe, Argentina-

Primer amor

Te amo igual que antes
llenas mis pupilas
a pesar de los años,
sol de primer amor
El ocaso de mi alma
hoy hoja de invierno,
frío témpano de hielo
se derrite al recordarte.
desbordando el corazón,
llenito de añoranzas
mi dulce inolvidable
hay primer amor.


Letras de tango

Las letras de tango son
noches de arrabal y fango,
patio de tierra apisonada,
cuchillo, cortes y quebradas,
suburbio, paica y farol.
Calles de guapos y entreveros,
cafisos, minas y buzón,
organito, luna y misterio,
alpargatas, lengue y malevo.
Las letras de tango son
apagadas luces
del ocaso del tiempo
contando la historia
de estampas pasadas
perdidas en el canyengue
del dos por cuatro y sentada.


Añoranzas

Tenía aquel patio
glicinas en flor,
jugosa parra,
piso de ladrillos
dibujadas rayuelas,
macetas con malvón
ruda y cedrón.
Patio trasero
de sauces llorones,
cobijo de mateadas,
traviesas risas
de niños jugando
diversos dialectos
lleva y trae el viento
días de infancia
patio de conventillo
humildad, inocencia
escapados del cofrecito
de los buenos recuerdos.


Primavera 
 
Flota en el aire
aromas de azahares,
jazmines y magnolias,
¡llegó la primavera!
Arrullo de palomas,
trinar de pájaros,
melodía de savia nueva
arco iris de colores, 
renace el espíritu,
ilusión y esperanza.
¡reverdece la energía!
¡llegó la primavera!
eclosión de vida
tibieza, aire y sol,
estadio de creación
¡llegó la primavera!
canta el alma
enamorando al corazón.


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El amor es el arquitecto del universo.
Hesiodo


Martha Valiente


-Nació en Uruguay. Reside en Buenos Aires, Argentina-

Virginidad

Carmencita, la vecina de al lado, tomó la comunión hoy. Ha venido a visitarnos con su vestido blanco que parece un traje de novia.
- ¿Por qué se vistió así la nena, mamá?
La vecinita de al lado lleva en las manos un libro de tapas de nácar, con incrustaciones de piedras. Me regala unas estampitas con imágenes bellas, de seres con círculos resplandecientes alrededor de sus cabezas, dibujadas sobre cartulina de bordes filigranados en oro. Las estampas caen de las manos de Carmencita como joyas, como pequeños milagros. Extasiada frente a ellas, no puedo dejar de contemplarlas, boquiabierta.
Carmen ostenta hoy un brillo diferente en los ojos y tiene las mejillas inflamadas por los pellizcones cariñosos de todas las vecinas.
¡Qué falda tan amplia, tan acampanada! Parece una princesita de cuento cuando camina, rozando la vereda con el ruedo de su vestido. Al cruzar la calle, puedo espiar sus zapatitos también blancos y la media de puntilla. ¡Cuánto encaje, cuánta seda que susurra y alza los vellos de mis brazos cuando intento rozar aquella suntuosidad!
La vecinita de al lado exhibe su vestido de raso cerrado hasta la garganta con botones de perlitas y debajo del cuello, una medalla de oro grabada con su nombre y la fecha del día. 
El año pasado, y el anterior, otras nenas vinieron de visita, acaso más bellas, más esplendorosas que Carmencita. El cajón de mi mesa de luz se ha ido llenando de imágenes de hombres con caras sonrosadas y maravillosas y largos cabellos circundados de luz. 
- Son santos, m'hijita. 
Quiénes son estos santos que acompañan a mis vecinitas? Y por qué los extraen de sus libros de nácar y me los dejan sobre las palmas de las manos con un temblor sobrenatural? 
Carmencita, hoy, es como un pájaro iluminado. 
- Mamá, yo también quiero casarme con un santo.


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No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo.
León Tolstoi


María Angélica Fidalgo


-General Lamadrid, Buenos Aires, Argentina-

No te quedes callado… 

No te quedes callado…
responde a mis preguntas,
permíteme entrar
en los secretos de tu alma. 
No te quedes callado…
estréchame la mano,
desata tus silencios
desnuda los sentidos. 
No te quedes callado…
Abrázame fuerte,
desarma tus fantasmas
libera tus pasiones
envuelve entre tus manos
una porción de mi piel. 
No te quedes callado…
despójate de todo
esconde tus temores,
sólo así sabré
qué guardas en tu alma.


Momentos

Hijo mío
En este día tan especial
te doy las gracias
por tanto amor,
y aunque con el temblor
de mis cansadas manos
te acaricie despacito
mirándote a los ojos 
te agradezco tanto amor.

Has venido a visitarme
el día de mi cumpleaños.
Por mi mente pasan años
de recuerdos placenteros
pero también la alegría
de tenerte junto a mi.

Has llegado hace un momento
con tu porte y tu elegancia
y tu presencia y prestancia
además de tu sonrisa
son como la brisa
mas suave de las mañanas.
Estás aquí y es hermoso…
Es un momento muy mágico,
No pido más, es bastante.


Tú decides 

Tú decides…
Tú manejas mis estados
soy silencio cuando callas
y manantial por las noches.
Soy esclava de tus ansias
soy dulzura cuando ríes. 
Tú decides…
soy distinta,
me transformo
la mutación es completa.
 
Tú decides…
tú manejas mis estados
tú despejas mis temores.
Soy tu punto de partida,
soy silencio, soy bravura
soy el grito desgarrado
que en las sombras
me tortura.
 
Tú decides…
Tú manejas mis estados
soy un canto de esperanza
soy plenitud a la vez.
 
Tú decides…
Tú… amor… mi gran amor…
desatas mi ternura. 


***********************************************
Que siempre por señales o razones se suelen descubrir las intenciones.
Alonso de Ercilla y Zúñiga