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miércoles, 13 de marzo de 2024

Editorial


con voz propia Nº 132 

Revista literaria 

Marzo 2024 


Propietaria – Editora – Directora: Analía Pascaner 

Publicación creada en noviembre de 2006 
Distribución y publicación gratuitas 
ISSN 2314-0275 




No hay nada que nos capacite tanto para sobreponernos a las dificultades como la conciencia de tener una misión en la vida. 
Viktor Frankl 




Caminante no hay camino 

Caminante, son tus huellas 
el camino y nada más. 
Caminante, no hay camino, 
se hace camino al andar. 
Al andar se hace el camino, 
y al volver la vista atrás 
se ve la senda que nunca 
se ha de volver a pisar. 
Caminante no hay camino 
sino estelas en la mar. 

Antonio Machado 
España, 1875 – Francia, 1939 
Poema de ‘Proverbios y Cantares’, del libro Campos de Castilla, 1912 




Para mí, cada hora de luz y oscuridad es un milagro, cada centímetro cúbico de espacio es un milagro.
Walt Whitman 



Revista literaria con voz propia 
ISSN 2314-0275 
Propietaria: Analía Pascaner 
San Fernando del Valle de Catamarca 
Catamarca – Argentina 
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor. Analía Pascaner 
 


Cuando se ha vivido tanto, hasta los que están rotos saben que el dolor también nos reconstruye. 
María Oruña


domingo, 24 de septiembre de 2023

Gladis Ataide

Sin retorno 

                  “Caminante no hay caminos, 
                     se hace camino al andar…” 
                            Antonio Machado 

¿A nadie le importará lo que hemos sido? 
La vida sumó horas sin retorno. 
Sufrimos. Reímos. Gozamos. 
Caminamos…caminamos… 
a pesar de las lluvias y de las tempestades, 
esquivando escollos, cruzando abismos 
    mientras la vida teje lienzos. 
Nos caemos y nos levantamos. 
Jugamos con versos tras los pasos de Machado. 
Sentimos la tibieza del sol y el ácido alambre de la lluvia. 
  
    -Ambigüedad de muertes y orgasmos- 

        ¡Nada es indeleble! 
Terminaremos envueltos en ceniza 
como leños en la chimenea. 
  Con los ojos lacios apagaremos la luz  
        para lamer nuestra soledad. 


Se permitió llorar 

Las agujas de los pinos disparadas al viento. El aroma del río… 
Se permitió llorar… Tenía la libertad de ser una mujer que se desgranaba en lágrimas. 
Helados potros del dolor invadieron soledades. Punzadas en el pecho, miedos, puños apretados, rabia, impotencia… Y es el tic-tac del reloj el que la acuna en su tristeza y la deja atrapada en su péndulo. La aguja se detiene… El tic-tac llega a su mente con sonidos siderales y un eco pronuncia su nombre desde siniestras oquedades. Ella es una lámpara sin luz…un pájaro desalado… La calle está vacía y el crujir de las pisadas hace gritar las huellas. Los jadeos unidos a la piel…
¿Dónde quedaron soles y mariposas del ayer? ¿Qué es lo que pasa, gente en la calle, gente en las plazas, gritos y llantos? ¿En dónde está el que con su amor la envuelva cuando ella necesite un sol que la disuelva? Ahora sólo días grises, pájaros desvalidos sin voces, sueños sin manos, virus malignos, nieblas oscuras, letras y palabras envejecidas y llantos que pugnan por derramarse… 
¿Dónde está el espíritu sombrío de cuya opacidad brote la llama? 

Se arrebuja entre las sombras en un adiós quebrado… 
Aspira ávidamente, alza sus brazos al cielo. Se siente loba soplando con fuerza para que la luz se transforme en caricia y las lágrimas, perlas que se lleve el río. 

                                                            12-06-2020 

Gladis Ataide 
Balnearia, Córdoba, Argentina

lunes, 22 de noviembre de 2021

Robert Gurney

El grillo 

Hoy vi una paloma. 

Se sacudía 
en el sendero calcinado 
que cruza el campo de rastrojos 
delante de mi casa
serpenteando 
hacia Bedmond Lane. 

Me recordó al pavo real 
que se acurrucaba en el polvo 
iluminado por los faros 
en un camino lejano 
una noche oscura 
en Uganda 

y a ese perro negro 
que se asoleaba 
hecho un ovillo 
tendido en el asfalto 
en ese callejón sin nombre 
en esa foto en blanco y negro 
sacada por mi padre 
hace más de sesenta años 
en Luton 

y al grillo 
que mi amiga oyó 
romper el silencio 
en la lejanía 
una tarde de calor insoportable
en San Fernando del Valle de Catamarca 
en Argentina. 

Nota de redacción: Muchas gracias, Bob. 


Un sueño 

Soñé 
que estaba recostado 
en Hampstead Heath 
leyendo Geoffrey Hill. 

Era el 1 de julio, 1918. 

Puse mi oído en la tierra 
y logré escuchar la artillería 
en el Somme. 


Flores 

A Antonio Machado y José Manuel Castañón 

Creo que te vi ayer
caminando en la Isla Jordan 
por el río Negro. 

Luego te observé enterrar 
mi poema
sobre un sapo 
en una tumba 
del cementerio llamado Jardín de Paz. 

“Los espíritus”, 
me dijiste como explicación, 
“aman la poesía”. 

Y luego pensé en Antonio Machado
sepultado en el cementerio de Collioure 
y deseé que Castañón y yo 
hubiéramos dejado 
una nota que hablara de una playa 
alambrada de púas y vidas segadas 
como flores decapitadas. 

Último poema en Colección Poéticas. Clásicos de la poesía contemporánea - Antología Poética de Robert Edward Gurney (Lord Byron Ediciones. Madrid, 2018) 

Robert Gurney 
St. Albans, Inglaterra 

miércoles, 27 de mayo de 2020


Sin el tiempo, esa invención de Satanás, el mundo perdería la angustia de la espera y el consuelo de la esperanza.
Antonio Machado

domingo, 5 de abril de 2020


Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar.
Antonio Machado

viernes, 8 de marzo de 2019

Editorial


Revista literaria con voz propia nº 86

       Marzo 2019

Propietaria – Editora – Directora: Analía Pascaner
Publicación creada en noviembre de 2006
Distribución y publicación gratuitas
ISSN 2314-0275

  

Las mujeres que han cambiado el mundo, no han necesitado nunca mostrar otra cosa que su inteligencia.
Rita Levi Montalcini


Pintada
              (a Rocío)
No hubo carrozas
ni corona principesca.
Por los continuos cambios
del revoltoso mundo
sí hubo adolescentes
también una pintada
que con sana alegría
remontó por el aire…

Una chica de 15
 fruto natural
parpadeo de luces
    -florecía-

Betty Badaui. Rosario, Argentina 
  

Nunca serás ni tan joven ni tan vieja que no puedas grabar tu propia marca en tu propio tiempo. Jamás tendrás la edad equivocada para liberar esa fuerza que está dentro de ti, para crear la clase de vida que mereces.
Ana C. Marín

  
Una acróbata olvidada

La anciana del bastón de paso lento
alguna vez fue acróbata de circo
un pájaro.
La vi volar de mano en mano
una belleza suspendida
el público gritaba aplaudía enmudecía
yo soñaba que volaba
con ella
no en el circo ni en el cielo
soñaba que volaba de su mano por la vida.

Andrés Bohoslavsky. Argentina

  
Algún día húmedo,
con el sello infinito de dos palabras:
no volveré.
Y la vida abierta y dolorosa
bajará rodando por las gradas.
Ana Istarú
  

La cara oculta de los cuentos

A Eva L.L. que sembró la idea
y aportó alegría a mi vida.

Ella quería ser princesa
pero, visto de cerca,
el palacio no era de cristal
sino de frío acero.

Y los invisibles barrotes
fueron deformando su rostro
-un rostro antaño dulce-
hasta transformarlo en una máscara,
una máscara de plástico
diseñada para un mundo de plástico
donde sólo es real el desencanto.

Sergio Borao Llop. Zaragoza, España

  
No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.
Osho
  

Mis ventanas

En una ventana vi
Una mujer cerrar la puerta
Sacudir su castaño pelo
E ir de prisa a algún lado.
En una ventana vi
Una mujer con su nieta;
Hablarle de manera graciosa
Y mecerla en sus brazos.
En una ventana vi
Una mujer secar sus manos en el pantalón
Revolver con furia la olla
Y sacudir su cabeza en un no.
En una ventana vi
Una mujer contemplar a su hijo
Soñar para Él un gran futuro
Mientras le preparaba el desayuno.
En una ventana vi
Una mujer pintar sus labios
Tirar un beso al reflejo
Y acariciarse los pechos.
En una ventana vi
Una mujer que soñaba
Iba por la ciudad
viendo mujeres en las ventanas.

Paola Salaberry. Córdoba, Argentina


Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar.
Antonio Machado


Revista literaria con voz propia
Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
Propietaria: Analía Pascaner
San Fernando del Valle de Catamarca
Catamarca – Argentina



martes, 26 de agosto de 2014

Aníbal Albornoz Ávila

Manuscrito y menguantes

Hablaremos de cantos
y otras flores escritas,
con anhelos pintados
o de letras marchitas,
de papel agostado
o de abriles sin citas.

De escrituras aladas
cuando tu voz crepita
en el cielo de tu alma
que aletea y me mira,
y anteayeres nocturnos
y la luna en vigilia.

Me demoro en tus ojos
mientras dure tu instinto,
cuando espante tu sangre
mojaré mis sentidos.
Duraré ese instante
de poemas erguidos.

Yo propongo un poema
que cantando se escriba
y que en claros de voces
sea tinta y ceniza;
que en azogues de otoño
abra en flor tu semilla.

Tu sonrisa me ensueña
con su tibia alegría,
como sol del invierno
que su luz avecina
arreboles y cielos
y el ocaso del día.

Quedarás en mis ojos
tierna, asaz, fugitiva,
me quedaré en tu sangre
con la luna ya herida.
Manuscrito y romance
y un prefacio de vida.

Manuscritos menguados
de una letra infinita,
calceolaria en los libros
entre página y citas,
y ese olvido hecho carne
que me esconde tu risa.


Diurna de abril

Una mujer ha jurado
no dormir, desoyendo la noche,
no apagar su mirada, el paisaje,
la luna en las vías y el gato en su ley.
En sus ojos se empoza un azar
de pupilas abiertas sin fin.

En su mirada se asoma
un desmadre de río que ahoga
un nocturno de trinos y climas,
fantasmas silvestres y lluvias de ayer.
En recuerdos se oye otro tren
y un aroma de aguas en flor.

Sueño de amor vacilante,
el delirio que insomnia y escombra,
se desvela la terca vigilia
la curva dulzura de su desnudez.
Ojerosa la luna vitral
                       hurgará con su haz en su pie.

Ojos de luz y ambrosia,
en racimos de estrellas bifrontes,
se detiene al borde del alma
el sueño despierto y su candidez.
No se duerme la endecha en su voz,
ese canto raído de amor.

Ojos de suave paisaje
que no duermen, ni esperan su noche,
de Mariana se vuelan fugaces
cobrizas gaviotas en diurnos de abril.
En sus vuelos sus ojos se van
como el día que muere en Zagreb.


Lunas del sentidor

Abro a la eternidad
un almuerzo con panes,
metáfora del sueño
amparos de mi sangre.

No sé si despertar
con la luna en los ojos,
o dormir sin los sueños
como un agua en reposo.

Abro soñado en luz
una casa con tardes,
nostalgiado de sombras
en un farol que arde.

Ese vino de ayer,
melodía de aroma,
es la huella de un verso
por el cielo que asoma.

Cielo en la inmensidad,
sentidor de los versos,
deudo de los arpegios
que niega el universo.

En mis sienes el sol
ya apagó sus ocasos,
aceites de esos fuegos,
en la luz del descanso.

Duermo a la oscuridad
en vislumbres de estrellas,
agua sepia en la noche
y el madrigal que espera.

Lunas del sentidor
que madeja los vientos,
el que en odres de sueños
guarda un verso imperfecto.


Aníbal Albornoz Ávila. Poeta Cisandino, con tres provincias de cuna: Santa Cruz, La Rioja y Catamarca, Argentina


--
Hoy es siempre todavía.
Antonio Machado
--

Ricardo Ponce Castillo

Al amparo de la luna

Este romántico atardecer
vestido de verano
estampó las huellas
románticas de nuestras furtivas miradas,
las envolvió en el celofán
de las caricias,
las llevó a navegar
por el mar de la pasión
escrita con la poesía
que nace del alma
y nos llevó de la mano
en busca del país
llamado amor.

Al amparo de la luna
que nos oculta con su manto
busqué la oscuridad
para crear en nuestros cuerpos
esa dulce canción
que brota frenética
de nuestra alma,
con el suave beso,
y con la romántica caricia
demos vida al verano
que nos llena de pasión.


Verano de amor

Ahora,
cuando mi alegría navega
por las suaves olas
de nuestros sentimientos,
cuando mis caricias
convierten mis noches
de pasión
en murmullos de placer,
y los gemidos sensuales
me llevan a imaginar
dulces sensaciones,
entiendo cual es el camino
que nos conduce al amor.

Cada caricia del sol
en mi piel
viene preñada de besos, 
mil veces ansiosa
de ser cubierta por gráciles
olas ondulantes
que no dejan de acariciarme.

Gracias a ese amor
entiendo cómo debo
disfrutar este verano.

¡Gracias Dios!


Atardecer

Aprovechándome del último
rayo de sol que mana
desde lontananza,
mis pies van marcando
las huellas en la arena,
camino en silencio
declamando la poesía convertida en las ansias
de buscarte, de encontrarte,
de correr para ir en tu busca,
abrazarte, besarte,
tomarte de la mano
y caminar feliz en busca
del futuro.

Tengo plena fe
que nuestros sentimientos
unirán nuestros cuerpos,
y como las gaviotas
alzarán el ceremonial vuelo
y derramar en el futuro
la procreación;
nuestros hijos recibirán
con infinita alegría
el suave vaivén de una caricia,
la gran fogata de nuestro amor.


Ricardo Ponce Castillo. Coquimbo, Chile


--
En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da.
Antonio Machado
--

lunes, 26 de marzo de 2012

Rodolfo Leiro

-Buenos Aires, Argentina-

Sueños

Yo he corrido tras los sueños
con empeño verdadero,
desde el impulso primero
y avalado por empeños,

hurgué los rostros risueños
con mi utópico llavero,
tuve un prisma de viandero
en mi corazón de ensueños,

duendes que fueron mis dueños,
gnomos de haces extremeños
de aquel tropo de mi adverbio

y ya en pleno ocaso incierto,
sigo husmeando el punto cierto:
¿Yo fui vida o fui proverbio?


Ausencia

…………… “Ávido de borrar hasta la ausencia” - Pablo Neruda

En mi caso especial, si consiguiera
borrar estas ausencias materiales,
de mujeres que fueron pedestales,
imperiales del ciclo de mi esfera.

¡No fueron una más! Fue primavera
ungida de los soplos espaciales,
fueron regias estampas colosales
mi pecho, hasta mi pulso, mi bandera;

no las puedo olvidar, van a mi vera,
caminan con mi paso por doquiera,
les hablo cada día, insomnio mero,

las llevo en mi latido, en mi quimera
y seguirán conmigo hasta que muera
rodando en la carroza de un, ¡te quiero!


Al que le quepa el sayo…

¡Privilegio de los bardos derrotar a la impotencia!
Patrimonio de su estirpe abatir agravios lesos
y en un amplio planetario de carmines y de besos
retornar, por cada injuria, por su tísica evidencia,

un soneto de mi trova, de su clásica indulgencia,
de mi típico salterio, de sus lúdicos procesos
que devienen de las cunas o de cítricos decesos
macerados sobre labios en amantes turbulencias!

Que mi canto no declina por aviesas consecuencias
de las fobias dulcamaras y sus túrbidas anuencias,
de los pútridos perfiles en sus páramos impresos;

de los garfios insaciables, infectadas temulencias.
¡Qué jamás sabrán del Duomo de las alfas confulgencias!
¡Y que sigan de por siempre de su propio zumo presos!


En el desierto

Es sin duda mi amiga que he soñado
aquel desnudo amor en el desierto,
bajo un cielo de Lunas descubierto
y un añil de caricias despeinado;

vagábamos los dos en un dorado,
en un vago rincón de cielo abierto
ensayando el sinfónico concierto
que rima con un pecho enamorado;

de pronto, me supe recostado
sobre tu joven cuerpo empecinado
en brindarme tu virgen geografía,

mientras el sol gritaba ensangrentado
y el sello de tu beso explosionado
a mi interno recinto seducía!


Sonetos del libro Rimas insolentes. Creadores Argentinos, agosto 2011

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Ni el pasado ha muerto
ni está el mañana
ni el ayer escrito.
Antonio Machado

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jueves, 16 de junio de 2011

Carlos Benítez Villodres

-Málaga, España-

A La Alhambra


Allá en la Torre de la Vela un cante
recio, como el palacio de La Alhambra,
besa con su mirada los cabellos
de oro blanco de Sierra
Nevada. ¡Oh piedras cárdenas!
Si pudierais hablar…, como yo os hablo,
¡qué deleite de ríos llameantes
de pasión ante un mundo que cree en la bondad
feraz de las orquídeas con sangre de alboradas!
Todo en ti, amada Alhambra, son rubíes de vida
que cantan a los hombres y a los siglos.

Siento cómo penetra,
en la savia de selvas mordidas por misterios
agolpados en páginas de nieve,
la música insonora de Al-Andalus.
Plena de historia, luces, en las ondas
de tu urbe damasquina, el excelso equilibrio
que armoniza cipreses
y almendros de fragancias incansables.

Aquel día lejano,
bajo la desnudez
de sus horas decrépitas,
el ocaso empapó con su lluvia de lágrimas
las tierras de Granada. Huyeron las antorchas
con sus voces heridas
hacia las cumbres de los sueños rotos.
Mudo quedó el monarca de la noche
al desplomarse todos sus afanes.

Sola quedó La Alhambra, sola y desorbitada
en su espacio atrapado
por las siete mareas del rayo que condena.

………………Del libro inédito Segundo Canto a Granada


Los viejos

¿En qué pensarán los viejos
cuando ni siquiera un hijo
desea darle cobijo
bajo el calor de sus techos?
De ellos no manan consejos,
como en épocas pasadas,
sino perdidas miradas,
quizás hacia ese infinito,
donde el silencio es un grito
de hielos y madrugadas.

………………Del libro inédito Décimas de El Farero


Día tras día...

Día tras día llamo a las puertas de tu alma
peregrina para que me des a beber
la dicha o tal vez la amargura
que en ella esté tejiendo su oleaje
misterioso. Quiero compartir contigo,
sorbo a sorbo, tanto la grandeza
como la miseria de la vida
humana. De esta vida que, cuando se vive
bajo sus silbos codificados o sin clasificar,
nos acuchilla de angustia y dolor siete
mil siete veces más que nos besa el gozo.
Pero tus puertas permanecen siempre cerradas.
Fuera hace frío y hay hambre.
Ésa que nunca retrocede.
Llamo y llamo. Tengo tiempo de sobra,
Pero, cuando oigo decir a mi alma:
“¿Qué le importa al día
la llegada de la noche? ¿Y al cielo
el alboroto de la mar?”,
prosigo mi camino para volver mañana
de nuevo. Quizá mañana sí le interese
a la primavera mi verso
y su ansia de compartir el mismo canto.

De Confesiones al alba I. Editorial Corona del Sur, Málaga, España, 1999


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Después de la verdad nada hay tan bello como la ficción.
Antonio Machado

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Emilio Yaggi

-Escritor nacido en Santa Fe. Reside en Catamarca, Argentina-

El niño dromedario

Este colectivo es una tortuga; voy a llegar re tarde y la seño me va a…ya llegué, ¡en la esquina!... ¿dónde está el timbre?, acá está: un timbrazo, dos timbrazos, tres timbrazos, cuatro…
-¡Pará pibe, pará! ¡Ya escuché! ¿Qué querés, dejarme sordo? ¡Dale, bajate!
Se enojó el chofer…menos mal que me abrió la puerta…
-¡Chau chofer! ¡Chan, chan chan, chan chan charán chan chaaan…
-¡Hola Andrés! ¿Cómo estás? Te estaba esperando.
-¿Y vos quién sos? Yo no te conozco.
-¿Cómo que no? ¿Ya te olvidaste de mí? Estuve en tu casa hace como dos meses; soy amigo de tu papá. Él me llamó hace un rato y me pidió que te viniera a esperar.
-Pero yo no me llamo Andrés; te equivocaste de chico, me parece.
-¡Oh, perdón! Soy un desastre para recordar los nombres; cómo será que algunas veces confundo el nombre de mis hijos y los llamo con otros. ¡Qué barbaridad! Aquella vez que estuve en tu casa, hablamos con tu viejo sobre asuntos de trabajo; trabajamos juntos. Vení, vamos a mi casa.
-No, se me hace tarde porque el ómnibus tardó un montón; tengo que ir a la escuela. La seño me va a dar clases especiales de matemática; ando flojo…
-Con razón cargás esa mochila gigante; ¡parecés un niño dromedario! Hagamos una cosa, mi casa es aquí a la vuelta y tengo el auto fuera del garage; te llevo hasta la escuela y así llegás un poco más temprano, ¿te parece bien?
-No, porque yo no te conozco y mi mamá siempre me dice que ni siquiera hable con extraños, así que chau.
-Esperá, esperá un poco. ¿Te gustan los jueguitos electrónicos?
-Sí, me encantan y tengo muchos en mi casa. Juego siempre con mi hermano mayor que ya tiene catorce años; cuando van algunos chicos amigos de él, me corren…
-¿Por qué?
-Es que algunas veces se ponen a mirar cosas…
-¿Qué cosas?
-No, nada, me voy.
-Esperá, no tengas vergüenza; ¿se ponen a mirar chicas?
-Bueno, sí, pero chicas desnudas…
-Eso es normal; todos los muchachos miran esas cosas, ¿qué tiene de malo?
-No sé, me voy; ¡uf! ¡Es re tarde!
-Vení, pibe, vení…
-¡Soltame! ¡No me agarres que me duele! ¡Soltame o grito! ¡Devolveme el celu, es mío! ¡Dámelo! ¡Ladrón!
-Bueno, está bien, acá lo tenés; calmate y sacalo vos del bolsillo de mi pantalón…
-¡No! ¡Dámelo!
-Pero sí, pibe, tomalo, fue una broma; caminemos hacia la escuela, te acompaño. Te decía que es normal que los muchachos y los hombres miremos chicas; ¿vos no las mirás? Algunos chicos de mi barrio que deben tener tu edad más o menos, van a mi casa para verlas. Lo que pasa es que en la casa de ellos no los dejan, los padres son unos plomos, ¿viste? Yo tengo un montón de películas. Aprovechando que sus padres trabajan, dentro de un ratito dos de ellos van a ir a mi casa para ver todas las pelis que quieran, ¿querés venir?
-Ya te dije que no; tengo que ir a la escuela.
-De acuerdo. Ni una palabra más. ¿Querés un chocolate y quedamos amigos?
-No, gracias.
-Pero mirá que sos retobado, ché. ¿Ni un chocolatito querés? Está bien; acercate, estás húmedo…tendrías que haber traído paraguas, chiquilín…
-¡No me abraces! ¡Mirá que grito! Chau, me voy.
-¡Pará infeliz! ¿Qué te pasa, me tenés miedo?
-¡Soltá la correa de mi mochila! ¡Soltala, soltala!
-No te voy a hacer nada, dale, vamos a mi casa, nos vamos a divertir, vamos a ver chicas desnudas y…¡ay, maricón! ¡me mordiste! ¡vení para acá, hijo de perra! ¡no corras! ¡Pero si serás imbécil! (Mejor me hago humo antes que aparezca alguien).


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Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruin, o conformidad con lo inepto, sino voluntad de bien.

Antonio Machado

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domingo, 13 de junio de 2010

Cecilia Glanzmann

-Nació en Córdoba. Reside en Trelew, Chubut, Argentina-

En el pan que amasamos

Amar es el verbo que leuda la Alianza y el Árbol
en el pan que amasamos en el río de Heráclito.

En la Geometría elástica en todo elemento
el Amor
es el Verbo.


El hilo de Ariadna

Me reclamo
el salir del laberinto.

Una lluvia fresca de azahares y violetas
se lleva las heridas viejas,
se adentra
la placidez ruborizada del crepúsculo
en los estañados espejos.

Me columpio
………………………en el hilo de Ariadna
la luz me abraza
en el paso final
…………………hacia el comienzo.


Necesitamos

Necesitamos que se abran las consolas.
Necesitamos que la nueva arcilla, transparente y solidaria, pulverice las estocadas insensibles contra el pueblo. Contra el hombre nauseado hasta el hartazgo. Pueblo y hombre nauseados de tanto despropósito, de tanta corrupción, de tanta vanidad.

Necesitamos que la Humanidad abra sus alas de una vez por todas, con respeto y armonía.
Necesitamos caminar como volando suave, arraigados a la respiración luminosa de nuestra Madre Tierra que espera ser redimida por nosotros.


Los poemas anteriores pertenecen al libro Liberándonos, Instituto Literario y cultural Hispánico de California

…….* * *

A Antonio Machado

Ah, Machado,
el recordado Antonio Machado castellano,
tuviste tus encinas y tus chopos
tu frescor del Duero
y las colinas de embrujo castellano
como yo
mis estrellas mesetarias.

Ni castellano tú
ni patagónica yo
y tan hijo de Castilla has sido y eres
como yo lo soy de mi sur costero americano.

Pero, ¿sabes?
el viejo río conoce de secretos
……………y me ha dicho
que es un espejo de lunas el arraigo.
Tus chopos y encinares
se me han vuelto mis mesetas cotidianas,
tus colinas… ...mis bardas
tu Duero… ....mi Chubut amado
…………y el Tercero* de mi Córdoba añorada,
y el aroma puro de las soledades castellanas
…………este mismo de mi pampa y mi meseta.
Es un espejo de lunas el arraigo.

* Río Tercero, hoy “Talamochita”, que cruza la ciudad de Bell Ville (Córdoba)


A través de los girasoles

¡Ah! Van Gogh, mi ser se acerca más y más a tu ser
tus girasoles… son también mis girasoles,
tus sombras y tu escasa, pero brillante luz,
la que atisbaste, apenas, en la Tierra,
la que veías esperaba en lo Cósmico
vibran
en mi palabra y en mi ahogada voz,
en mis ojos humedecidos y en mi esperanza
en tus ojos azules, Vincent Van Gogh,
en esos tus ojos azules de cielo

… de Cielo profundo y claro de Justicia.

……Los dos últimos poemas pertenecen a Ritual de las cigarras, 2005

*************************************************************
Si pudieras salir de tus penas y salieras de tus penas, ¿sabrías adónde ir fuera de tus penas?
Antonio Porchia

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lunes, 27 de abril de 2009

Graciela Wencelblat

-Buenos Aires (Argentina)-


Ausencia


Manos buscando
a tientas
ese cuerpo.
Implacable presencia
del desierto.

Y la boca puro llanto.


Lo que no volverá

Me encendías en la sombra
de las plazas
enhebrábamos latidos
para seguir el viaje.
Eran de cereza nuestros besos
anhelábamos el alba
para detenernos junto al café
ese olor que existía como música.
Añoro esos espacios
la brisa en el columpio de tu abrazo.

¿La comprensión de lo inasible?
Lo que no volverá.

............................ Los dos poemas anteriores son inéditos

...........* * *

Para que no se mojen
los gestos,
retira el dolor con la
yema de los dedos.

Conspira con las
palabras e insiste
en trenzar rejas
.............de flores.
Amanecer con caricias
de aromas.


*************************************************************
Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte.
Antonio Machado

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miércoles, 7 de noviembre de 2007

Rogelio Ramos Signes

Fugacidad eterna

……………………………………………"Nuestros muertos no están muertos,
……………………………………..…… sólo regresan a los sueños"
……………………………………………(Reynaldo H. Uribe)

En este poema mi padre está vivo
………………(como en los sueños),
poda sus plantas,
limpia de hojas el diminuto jardín,
habla de fértiles valles en medio del desierto
y espera el encuentro del domingo
donde Independiente posiblemente gane.

En este poema mi padre lee con voracidad,
sin discurso que lo sustente, sin ideología.
Lee por el simple placer de la lectura,
alimento del alma
que sólo consumen algunos seres animados.

En este poema mi padre habla de maderas,
de la siempre misteriosa veta del roble,
del aroma del cedro
que perfuma los dientes de la sierra.
Es el olfato de un hombre
que goza de todos sus sentidos
el que habla por boca de mi padre.
………………Yo sólo soy un niño de siete años
que escucha y aprende.

En este poema
………………(al igual que en una fotografía)
mi padre es el tercero desde la izquierda,
el que sonríe como diciendo
"en algo hay que ocupar el tiempo".
Y en su tiempo está vivo.

En este poema
mi padre inicia un nuevo injerto
sobre la rama motora del ciruelo.
Tal vez por eso se lo ve inquieto,
anhelante, lleno de locas expectativas.

En este poema
mi padre vive eternamente.
Pero es el poema
………………(pequeño, mezquino, dubitativo)
el que no está a la altura de mis necesidades.
Es el poema
……………….(volátil, inexacto, cobarde)
el que no logra que este instante sea eterno.

Tomado de la revista “Museo Salvaje”, Santa Rosa, La Pampa, Argentina, 2001


Tus sueños y vigilias

Yo no quiero escribir
una carta de amor
a una mujer ya muerta.
………Yo quiero aforar tu caudal,
………ascender en la contracorriente
………de tus benditos líquidos.
Yo no quiero
una literatura de pesadillas.
………Yo quiero una situación carnal
………(como una fundación)
………con poste enhiesto
………y rollo de justicia
………ingresando en esos mares,
………en esos desiertos
………(ingresando)
………en esas grietas del paisaje.
Yo no quiero los restos de un naufragio
sobre mi mesa de noche.
Yo no quiero el remanso
de ajenos vendavales.
………Yo quiero ser vendaval
………sin pensar en remansos.
Yo no quiero migajas
ni lástima a compartir
ni seguros contra incendios.
Yo no quiero llegar a una cena
cuando otros ya repiten su postre.
Yo no quiero ser el historiador
de tus cicatrices.
Yo quiero ser el recuerdo de esas huellas
no el escriba que diserte
sobre su condición de rúbrica.
………Tus sueños y vigilias quiero ser.
………Nada más que tu vida
en lo posible.

Inédito


En el antiguo lavadero

La ropa que usaba la señorita
días antes de la guerra
no se veía igual que la ropa que usaba
después de la guerra. Y era la misma.
Yo la hundí en la pileta del lavadero.
Yo la cubrí con jabones perfumados.
Yo la hice girar en el agua
que soltaba su vapor de suspiros hacia el techo.
Yo logré ahogarla de cuidados y de amor,
a la señorita. No a la ropa.

Del libro “Tucumán: Huit poètes argentins”, edición bilingüe español-francés, libro y CD, Abra Pampa Editions, París, Francia, 2006

Rogelio Ramos Signes – San Miguel de Tucumán

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Huye del triste amor, amor pacato,
sin peligro, sin venda ni aventura,
que espera del amor prenda segura,
porque en amor locura es lo sensato.
Antonio Machado

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domingo, 4 de marzo de 2007

Rodrigo Morales

Cien Mil Gargantas

Apoyado en la pared, miro pasar a las chicas que en verano ofrecen todo un espectáculo. Sólo llevan unos vestidos de algodón muy livianos, con casi nada debajo, y cuando hace mucho calor se les pega la tela al cuerpo. Me parece que no hay nada que me guste más que verlas caminar en verano por las veredas. Todo muy bien, pero... ¿qué pasa con Eugenia que no llega? Ya pasaron diez minutos de la hora acordada, y no hay señales de Eugenia en la esquina de Sarmiento y San Martín… ¿No suena demasiado ordinario? Estoy esperándola de pie en la esquina de Sarmiento y San Martín. Me recuerda una escena que presencié en Bariloche, en mi viaje de egresados. Eran dos artistas callejeros cuya rutina consistía en hacernos participar a los estudiantes de sus trucos de magia y sus bromas. Nos preguntaban a todos de dónde éramos. “De Buenos Aires”, respondía una flaquita ligeramente ebria. “Nosotros estuvimos un tiempo en Buenos Aires”, pretendían acordarse los payasos. “Parábamos en la esquina de Sarmiento y San Martín”. “Yo soy de Catamarca”, contaba un morocho grandote que, ahora que lo recuerdo, era parecido a Fabricio. “Vivimos seis meses en Catamarca”, saltaban los payasos. “En la esquina de Sarmiento y San Martín”. Y así seguían, tratando de hacernos creer que habían vivido en casi todas las ciudades del país, y siempre en esa esquina. Nadie los desmentía porque es difícil que en alguna ciudad argentina falte la esquina Sarmiento-San Martín. Y Eugenia que no llega. ¿Por qué? ¿Estará con Fabricio? Ojalá yo fuera tan atractivo como Fabricio, a quien le resulta fácil llevarse a la cama a cualquier mujer que quiera. No es perfecto, claro: yo juego al ajedrez mejor que él. Pero de alguna forma es… ¿cómo precisarlo?, es tan perfecto como necesita serlo. Si él fuera más fachero y más simpático no viviría en mi barrio, no sería Fabricio mi amigo, Fabricio el que salió con Yésica, y con Nancy, y con Eugenia que no llega. Fabricio es todo lo que necesita ser. Como Hitler, creo, o como un animal. Cuando un elefante llega a adulto, es todo lo elefante que puede ser. Cuando un tigre crece, es imposible imaginar un tigre más tigre que ése. Los animales siempre llegan al límite de sus posibilidades. Pero la mayoría de las personas siempre tenemos nuevas cosas que aprender, aspectos de nuestras vidas que desearíamos mejorar. ¿Pensé en Hitler, recién? Pero claro: Hitler fue un dictador demasiado logrado, tan perfecto como puede serlo un dictador. ¿Alguien puede concebir en la mente un déspota más déspota que él? El Fürher alcanzó el punto límite, llenó el vaso. No podría haber sido más temible ni más macabro. Ningún guionista de historietas podría crear un archivillano que lo supere. En cambio el común de los mortales somos como la esquina de Sarmiento y San Martín: ordinarios, repetidos como figuritas repetidas. Eugenia tiene mejores piernas que Nancy, Nancy es más linda de cara que Yésica, y Yésica es mejor en la cama que las otras dos (según me contó Fabricio). Pero las tres son chicas del barrio comunes y corrientes, hijas de vecinos. Yo también me parezco a esta esquina de Sarmiento y San Martín. No soy como Fabricio, un ganador con las mujeres (ni tampoco soy un ajedrecista extraordinario). Sin embargo conquisté a Eugenia cuando lo suyo con Fabricio se terminó. Es que a veces las personas comunes y corrientes torcemos el rumbo de los acontecimientos, sorprendemos a propios y extraños. Como Burruchaga, en la final del Mundial de México 1986. El partido está dos a dos y de las tribunas baja un trueno intermitente: son los espectadores que colman el Estadio Azteca. El Diez es el futbolista perfecto, y el país alcanza éxtasis intensos cuando su zurda toca la pelota. Pero Burruchaga no es un jugador perfecto, su fútbol no deslumbra, no es como el Diez. El Burru es como yo, y como tantas malditas esquinas de Sarmiento y San Martín en todas las ciudades del país. Él hace lo único que puede hacer: se mantiene habilitado, espera tras la línea del último defensor alemán y reza que Diez nos salve, nos cubra de gloria. Allá viene Eugenia; me saluda y se apura. El Diez saca de la galera un pase asombrosamente preciso, un pase para el Burru. Argentina entera contiene la respiración porque el Burru pica y deja atrás al defensor contrario. Ya tiene la pelota pero no hay a quien dársela: está totalmente solo, a respetable distancia del arco alemán. Es él contra el arquero, contra el miedo de fallar y contra la absoluta certeza de ser un delantero del montón, como tantos otros delanteros. Todos los argentinos que ven el partido desearían que fuera el Diez el que hubiese llegado a esa instancia. Pero es el Burru quien está corriendo hacia el arco contrario. El bramido que brota de todas y cada una de las cien mil gargantas en las tribunas penetra por los poros de su piel y lo estremece. El arquero alemán achica espacios tan bien como sólo los guardametas europeos saben. Burruchaga patea. En este momento, la esquina de Sarmiento y San Martín tiene su minuto de gloria porque es la esquina, la única e inigualable esquina del mundo donde Eugenia y yo nos estamos besando. Ella es distinta de todas las Eugenias que puedan existir porque yo la quiero, y esta es nuestra esquina.
Y fue gol.

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Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo;porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.
Antonio Machado (Extraído de LSD)

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