miércoles, 24 de marzo de 2010

Cuentos populares

Sabiduría
De la tradición oral japonesa

-¿Qué se debe hacer cuando el ruiseñor se niegue a cantar?
-Retorcerle el cuello -contestó el primero.
-Obligarle cantar -dijo el segundo.
-Esperar a que cante -declaró el tercero, que era un sabio.


Un padre, su hijo y “las mieles”
De la tradición oral rusa en versión de Francisco Garzón Céspedes

Un joven regresó de visita a la casa de sus padres después de “la luna de miel”.
El padre, deseoso de saber cómo habían ocurrido “las mieles”, le preguntó:
-¿Qué me cuentas, muchacho, que tal de “mieles”, cómo ha sido?
Y el hijo, mirándolo serenamente, palabra a palabra, le respondió:
-Yo no dije nada. Ella no dijo nada. Así, silencio tras silencio, nos pusimos de acuerdo en todo.


El ciervo escondido
Tradición oral china

Una vez un leñador de Cheng al ir hacia su trabajo se encontró en el campo con un ciervo asustado y lo mató. Para evitar que el ciervo fuera descubierto por otros, lo enterró en el bosque y lo tapó con hojas y ramas. Ya de regreso olvidó el sitio donde lo había ocultado y creyó que todo había ocurrido en un sueño. Y lo contó en la taberna, como si fuera un sueño, a la gente de su pueblo.
Entre los oyentes hubo un cazador que fue a buscar el ciervo escondido y lo halló.
El cazador llevó a su casa el ciervo, y dijo a su mujer:
-Un leñador soñó que había matado un ciervo y olvidó dónde lo había escondido y ahora yo lo he hallado. Ese hombre sí que es un soñador.
-Tú habrás soñado que encontraste un leñador que había matado un ciervo. ¿Realmente crees que hubo un leñador? Pero como aquí está el ciervo, tu sueño debe ser verdadero -afirmó la mujer.
-Aun suponiendo que hallé el ciervo por un sueño -respondió el cazador-, ¿a qué preocuparse averiguando cuál de los dos soñó?
Aquella noche el leñador al llegar a su casa pensaba todavía en el ciervo, y realmente soñó, y en el sueño soñó el sitio donde había ocultado el ciervo y también soñó quién lo había hallado.
Al amanecer fue a casa del cazador y encontró el ciervo.
Leñador y cazador discutieron y fueron ante un juez, para que resolviera el asunto.
El juez le dijo al leñador:
-Leñador, realmente mataste un ciervo y creíste que era un sueño. Después soñaste realmente y creíste que era verdad. El cazador halló el ciervo y ahora te lo disputa, pero su mujer piensa que su marido soñó que había hallado un ciervo que otro había matado. Luego, nadie mató el ciervo. Pero como aquí está el ciervo, lo mejor es que se lo repartan.
El caso llegó a oídos del rey de Cheng. Y el rey de Cheng expresó:
-¿Y ese juez no estaría soñando que repartía un ciervo?


Luna vieja
De la tradición oral turca

A aquel hombre, conocido por sus sutilezas, le preguntaron:
-De las dos lunas, la que vemos y la anterior, ¿qué le ocurre a la vieja?
Y sin dudarlo respondió:
-La desmenuzaron para hacer estrellas.


La sopa
De la tradición oral turca

Un hombre estaba al borde de un estanque lleno de patos; cuando hizo el intento de coger uno, los patos emprendieron el vuelo. El hombre se sentó, sacó un trozo de pan, comenzó a mojarlo en el agua y se lo comió. Otro hombre, que por allí cruzaba, le preguntó extrañado:
-¿Qué haces?
-Como una riquísima sopa de patos.


La misma fuerza que en la juventud
De la tradición oral rusa en versión de Francisco Garzón Céspedes

Había una vez un hombre que era tan jactancioso como el más jactancioso de todos los jactanciosos y que así había llegado a la vejez.
Un día este hombre le dijo a su amigo de la infancia:
-Lo cierto es que conservo hasta hoy toda la fuerza que tenía en mi juventud.
-¡No me digas! -exclamó su amigo, y como lo conocía muy bien le preguntó:
-¿Y cómo puedes demostrar que es cierto?
-¿Ves la vieja piedra molar que está junto al molino?
-¿No vas a decirme que puedes moverla? -preguntó escéptico el amigo.
-Más que eso, más que eso, es la prueba indiscutible de que conservo toda mi fuerza -respondió el hombre jactancioso-. En mi juventud no pude moverla de su sitio y ahora… tampoco.


Cuentos incluidos en diferentes entregas de la Colección Gaviotas de Azogue, editadas por la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE). Madrid, España.


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No se nace con suerte, sólo se amanece con ella.
Dicho guaraní

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2 comentarios:

  1. Analía: muy lindos. Este tipo de cuentos, ayudan a pensar y a predisponerse. Creo que son muy parecidos, aunque distintos, a los que me contaba mi sabia abuela Aurota, tal vez para señalarme el camino. Te los agradezco porque voy a contarlos al aire, citando la fuente de recoplilación por supuesto, en mi programa de "La Página Abierta" que va todos los miércoles de 20 a 22 en FM Municipal 92.1 - Juan Lapacho.

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  2. Muchas gracias por tus agradables palabras, querido Juan.
    Sí, realmente son textos que invitan a la reflexión.
    También agradezco tu generosidad al difundir estos cuentos en tu programa radial, especialmente agradezco tu respeto al citar las fuentes.
    Mi abrazo y mis buenos deseos
    Analía

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Analía Pascaner