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jueves, 1 de febrero de 2024

Siente tu vida, vívela, ámala y disfrútala. 
William Shakespeare

domingo, 12 de marzo de 2023

Yo podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito. 
William Shakespeare

jueves, 17 de noviembre de 2022

No es en los astros donde está escrito nuestro destino, sino en nosotros mismos. 
William Shakespeare

lunes, 22 de noviembre de 2021

Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos. 
William Shakespeare

miércoles, 13 de octubre de 2021

Editorial


con voz propia nº 111 

Revista literaria 

Octubre 2021 


Propietaria – Editora – Directora: Analía Pascaner 
Publicación creada en noviembre de 2006 
Distribución y publicación gratuitas 
ISSN 2314-0275 




Llegué a un punto en el que necesitaba estar solo y detener la máquina del pensar. Lo único que quería era tumbarme sobre la hierba y mirar las nubes. 
Jack Kerouac 




Soneto 18 

¿Habré de compararte a un día de estío? 
Tú eres más radiante y más templada: 
los capullos de mayo el viento arranca 
y el verano tiene un plazo corto 

en que el ojo del cielo arde en exceso 
o bien su tez áurea palidece, 
y toda hermosura se marchita 
por azar o designio de Natura. 

Mas no tendrá fin tu estío eterno, 
ni la posesión de tu belleza: 
burlarás los alardes de la muerte 
porque de eternos versos formas parte. 

Mientras hombres respiren y ojos vean, 
mis versos vivirán, y tú en ellos. 

William Shakespeare 
Inglaterra, 1564-1616 




Pero existe algo que el tiempo no puede, a pesar de su innegable capacidad destructora, anular: y son los buenos recuerdos, los rostros del pasado, las horas en que uno ha sido feliz. 
Julio Cortázar 



Revista literaria con voz propia
ISSN 2314-0275 
Propietaria: Analía Pascaner 
San Fernando del Valle de Catamarca 
Catamarca – Argentina 
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor. Analía Pascaner 



Si añades un poco a lo poco y lo haces con frecuencia, pronto lo poco llegará a ser mucho. 
Buda



viernes, 14 de mayo de 2021

Siente tu vida, vívela, ámala y disfrútala. 
William Shakespeare

domingo, 21 de febrero de 2021

Leo Lobos


       “Tu cuerpo acabará 
       donde comience para mí” 
                        Eunice Odio 

He perdido tantos poemas 

Tantos poemas 
que escuché de gracia 
tantos que no escribí 
poemas que olvidé 
la vida ha estado llena 
de terribles desgracias 
la mayoría de las cuales nunca sucedieron 
qué gran silencio
la solemne luz de mi ciudad interior 
en el fondo un poema es algo 
que no se ve  

                * * * 

        “Ten más de lo que muestras, 
         habla menos de lo que sabes” 
                     William Shakespeare 

        “La flor donde se posan los insectos 
        es rica de matiz y de perfume” 
                                Salvador Dalí 

No abandones la nave 

No abandones la nave 
no abandones la nave sin tu traje espacial 
nadie sabe en qué estación del multiverso 
la proa al aire se detendrá 
recordarás apenas tu propia 
situación en el mundo 
mantén el equilibrio entre 
el espacio y el cuerpo 
hasta 
ascender 
pausadamente 
los recuerdos vendrán a alas desplegadas 


Poemas del libro del autor: La casa bailarina y otros poemas, de la Colección de Poesía chilena y latinoamericana, MAGO Editores, 2020 

Leo Lobos 
Santiago, Chile 

sábado, 17 de octubre de 2020

Un dolor desesperado, con la aflicción de otro se remedia. 
William Shakespeare

viernes, 17 de julio de 2020

Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos.
William Shakespeare

miércoles, 1 de agosto de 2018

Robert Gurney


Paddy

Abandoné un libro sobre Youghal,
perteneciente a mi suegro. 

Lo dejé en un armario
en un garaje en Gales,
hasta que a principios de este año, 
lo encontré nuevamente al reparar el techo. 

martes, 26 de agosto de 2014

George Reyes

El poeta es “el maestro del eco”. Rafael Argullol (poeta y ensayista español)

Granos de polvo

¡Bendito tú que contemplas las playas dolientes de frío!
¡Hablas por millares de voces retumbando en el desparaíso! 
¡Portas tú el papel que a la tinta hospeda ya espesada por tantos sueños!

Mi piel barnizada está de capa humana cerosa líquida:
en la travesía de caudal de saliva donde no bucea el corazón. 
Araña su barniz de escamas que hacen su vía la ladera del pecho. 

Pero hay en su bosque hoy estornudo de tórtolas, de mariposas… 
Su boca se indigesta de pajarillos que alzan su vuelo en metanías.
Y sus granos de polvo se han quedado en el labio de un vaso ya derramado.


Trío del alba

+Nací en la planta de un pie errante que amasa asfalto
en constante cambio de humo 
en gerundio ayer, 
mañana en el pasado.
+Brotó mi cabello de raíces vírgenes,
+del vacío de brazos largos hasta el colmo.

+Cuando se amortaje el sol como noche que se viste en día,
+el lago de pasiones se haya todo derramado en la rayuela,
+del estanque en cocción de flores -miel de pajarillos- 
el agua se hundirá 
en la vena seca 
de los huesos.

+El aullido de los lobos me resoplan su aliento que columpia mi respiro.
+El complot del llanto, de la pena, se astilla con la espuma de la boca, 
la espada de odio 
quiébrase en el puño 
de piedad de ángel… 
+Me callaré mañana porque en el silencio oigo el ruido de la paz del alba. 


Poemas de la antología Mañana. 2014


George Reyes. México, DF


--
Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.
William Shakespeare
--

viernes, 4 de abril de 2014

Viviana Walczak

El aviador

Andrés no era un hombre diferente de los demás, pero poseía ese toque viril que tanto atrae a las mujeres. Su fuerte personalidad y el riesgo que presuponía su actividad, acentuaban su magnetismo. Era comandante de aviación. Surcaba, temperamental, el firmamento y abarcaba en su feliz vuelo, todos los mares. Y entre cielo y mar, en cada aeropuerto surgía un nuevo amor… Lamentablemente, su seducción desaparecía cuando sus conquistas descubrían la extrema vulnerabilidad que los encantos femeninos ejercían sobre él. Su primera esposa, una bonita azafata inglesa, ante sus continuas infidelidades optó por abandonarlo y regresar a Inglaterra. Para Andrés siguieron años de libertad y amoríos fáciles hasta que conoció a Helga, una bellísima abogada alemana de profundos ojos azules. En pocas semanas se casaron y partieron rumbo a la Argentina, tierra de donde era oriunda la madre del piloto. Enamorada, su esposa lo dejó todo: patria, familia, amigos, profesión… y lo siguió hasta el fin del mundo. Para ella, que había crecido en la vieja Europa, establecerse en Buenos Aires, significaba arribar al confín de la tierra. Cuando llegó, se encontró con una idiosincrasia, una raza y un idioma tan diferentes que no sólo le impidieron adaptarse, sino que la hicieron sentir totalmente segregada.
Entretanto, Andrés había retomado las antiguas costumbres amorosas, incrementando el séquito de su harem con una innumerable cantidad de conquistas. La soledad y tristeza de Helga se agravaron con el tiempo. No había logrado formar nuevas amistades y las que habían quedado en Alemania, poco a poco, dejaron de escribirle, inclusive Hans, su hermano, había espaciado la correspondencia.
- ¡Cosas de la distancia…! - se repetía - intentando tranquilizarse. ¡Extrañaba tanto a Hans! Ese compinche grandote, que tanto la protegía… Él nunca quiso que se casara con un extranjero y siempre le decía:
- Hermanita, recuerda que los hombres y los bueyes deben ser de tu tierra… ¡Comprendía cuánta razón había tenido, pero ya no podía volver atrás!
Siguieron pasando las estaciones y, una vez más, llegó el invierno. La escarcha dejó mustias a las plantas y los árboles desnudos mostraban sus brazos descarnados e implorantes por doquier. Se sintió más desamparada que nunca en la tierra inhóspita, mendigando siempre una limosna de afecto.
- ¡No me dejes sola por más tiempo, no puedo seguir viviendo de esta manera…! - le suplicó una noche a Andrés que había regresado de uno de sus viajes. El hombre, compasivo, le acarició la cabeza paternalmente y luego, rendido, se tendió sobre la cama y se durmió enseguida.
A la mañana siguiente, lo despertó estridente, el minúsculo despertador que chillaba sobre la mesita de luz. Se levantó tardo, tropezando con sus propias pantuflas. Se higienizó y se vistió con pereza. No tenía deseos de ir a trabajar. Se abotonó con la mayor parsimonia la elegante chaqueta del uniforme. Se ajustó la visera de la gorra hasta encontrar la ubicación exacta. Desde el cuarto veía a Helga, sentada en el sillón del living, melancólica y con la mirada perdida hacia el jardín de la casa, como solía hacerlo cada vez que tenía que irse de viaje.
- ¡Justo hoy, que estoy tan demorado, tendré que soportar otra ridícula escena de celos…! Trataré de calmarla. Después de todo, comprendo que está muy sola - pensó con fastidio.
- Escucha Helgus… - así la llamaba cuando intentaba hacerse perdonar - este viaje será más corto y en una semana estaré de regreso. Te llevaré a cenar al mejor lugar de la ciudad…
Volvió a ajustarse la gorra y sacó un fresco clavel del florero que estaba sobre la cómoda. Siempre había en algún lugar de la casa un pimpollo recién cortado para él… Le agradaba ese recibimiento tan delicado y especial.
Se acercó a ella con la flor en la mano y le acarició el bello rostro … Apenas le rozó la cara, Helga se desplomó sobre la alfombra. Tenía los hermosos ojos azules inanimados y su mano, todavía apretada, retenía un frasco de veneno vacío. Se habían terminado sus angustias… Ahora, la soledad era toda para Andrés.


Del libro La curandera de Ibicuy, Creadores Argentinos, Buenos Aires, 2009


Viviana Walczak. La Lucila, Buenos Aires, Argentina


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Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.
William Shakespeare
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lunes, 13 de mayo de 2013

Daniel Abelenda Bonnet


-Carmelo, Uruguay-

Círculos 

“…sólo que ahora / el tiempo vuelve a nosotros / en un círculo / que comienza a cerrarse.”
Charles Bukowski (“Suerte”).

Mienten relojes y almanaques:
el tiempo no discurre lineal:
La vida gira circular
Espirales invisibles
de pasos o palabras
que abrimos o cerramos
-acaso sin darnos cuenta.
Eso es todo compañeros
Y tendremos suerte
Si podemos sentirnos
Dolorosamente vivos.


En la ciudad

“…equivoqué la dirección / no el impulso.” R. Echavarren

Montevideo a los veinte:
Compartir asados metafísicos,
Vino rojo, amigos nuevos
sentir aroma a eucaliptos
Y muchachas en la arena…

Montevideo en aquellos años:
Yo caminaba lunas solitarias
Tenía la ilusión aún intacta
Mas la sonrisa melancólica
de quien ha aprendido
que la vida es buscar
y rara vez hallar…


Plegaria

“Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada.” V. Temperley.

Dime, Señor, que nada ha sido en vano
Que el dolor, la angustia, la dicha
Tuvieron un sentido,
O siguieron Tu Plan
Dímelo ahora, Señor,
Pues los días de esta vida
se pierden,
-como agua entre los dedos-
los rostros, los lugares,
se esfuman
y la esperanza se agota
de tanto nadar contracorriente
sin ver la otra orilla.


Nocturno II

Bien: hasta aquí he llegado
Hasta aquí mis versos
Han dicho todo cuanto
Podían nombrar de gozo
y callado lo que hay de pena
pues no se puede impedir
Que la lluvia moje nuestra piel
Ni que el tiempo se escape
Como agua entre los dedos.

Lo que resta por vivir aún
Llegará silenciosamente
Como un ladrón en la noche
Y encontrará mi casa de papel
Sin trancas ni cerrojos
Abiertas puertas y ventanas
A los vientos del mañana…


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Fuertes razones, hacen fuertes acciones.
William Shakespeare

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martes, 27 de noviembre de 2012

Adriano de San Martín


-San Carlos, Costa Rica-

Panajachel

Ella es austriaca
El restaurante suizo
El lago guate/indígena
El vino español
La hierba de Belice
El hotel canadiense
La niebla posmoderna
Las pieles ¿nuestras?


Adiós María

Te recuerdo a mis 15 años calentado
Por tu insolente desnudez y el vigor del cabrón Marlon
Que te sodomizaba con mantequilla

Recuerdo tus lágrimas que fueron reales
Fuera del script y del director

Recuerdo muy bien la furia
El encabronamiento con Brando

Es decir los celos

Te recuerdo María Schneider
Ahora que te fuiste de manera discreta
Luego de un largo descenso

Por eso continuás teniendo los veinte años descocados
Que exhibías y que fueron el puerto de salvación
Y al mismo tiempo la condena de Paul
El boxeador exguerrillero exmarido exrebelde y extrabajador

Una pérdida enorme
Dicen las escasas noticias
Para quienes todavía creen en el nudo erótico

Porque allí pueden estar las señales
De una evasiva o extraviada redención


La Pesadilla de Bolívar

Hasta hoy Maestro
En términos de liberación
E interculturalidad
Todo ha sido, ciertamente
Como arar en el mar


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No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer todo así.
William Shakespeare

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lunes, 26 de marzo de 2012

Jaime Villanueva Donoso

-Viña del Mar, Chile-

Entre las nueve y las diez de la noche


Yo quería que amaneciera tarde,
me encerraba
en la idea
de quedarme hecho piedra
en un rincón del acontecimiento
inevitable,
pero antes de tener tiempo
para afirmarme en algo
ya estaba ahí
peleando con este problema
que significa salir a la calle
doblemente asustando
por lo falso y por lo triste
de tener la razón
en esperar el fracaso
de los sueños
que tuvo alguien igual a mí.

Solamente hoy
fui tan feliz
entre las nueve y las diez de la noche
cuando tocaba en una guitarra
una canción del viejo Salvatore.

Ya es medio día y pasa el tiempo,
pero no el dolor de cabeza.

Solamente ayer
fui tan feliz
entre las nueve y las diez de la noche
cuando veía una película
de hombres libres sin clases sociales.


Si miro bien al interior de los cajones escritorio

Sale el sol
Corre agua
Amanece – despunta la matina
Florecen
Se ríen
Todos van
Que bonito el lugar y eso que no es elegido.


Como dicen por ahí: de poeta, pintor y loco todos tenemos un poco, pero yo no estoy loco

¡Ya!
¿Van a poner los pies en la tierra
o se los pongo yo?
Es cierto que se me acusa
De no hablar correctamente
Y de decir una cosa por otra.
La verdad, no sé.
Reconozco, eso sí,
Siempre haber hablado
A un alguien
A un zapatero
A una madre
A un gordo en el paradero
A una jirafa disecada
A un dirigente de la CUT
A un chofer que no respetó la luz verde
¿Y qué? (me pregunto en las noches)
Se me acusa injustamente de acusarme solo
Y de inventar mis propios enemigos,
La verdad, no sé.

Reconozco, esta vez,
Haber discutido
Con una lechuga mal lavada
Con formas impersonales del verbo
Con números primos
Y todos juntos.
Quizás por eso ahora hablo en forma tranquila,
No quiero que me mal interpreten,
Hay señoritas mirando,
Me declaro inocente,
(siempre y cuando eso sirva para algo)
En serio no se dan cuenta. (?)
¡Ya!
¿Van a poner los pies en la tierra o se los pongo yo?


…….......…………Textos del poemario Los Silencios Bien Guardados

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Estamos hechos de la misma sustancia que los sueños.
William Shakespeare

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viernes, 11 de noviembre de 2011

Zulma Prina

-Buenos Aires, Argentina-

Cautivo

Habitó en las sílabas del sueño
donde el recuerdo se puebla de matices
y el canto reclama el tiempo
de las noches cálidas.

Donde se unió el silencio a la mirada
en los años desprovistos de palabras.

Maduró en la espera
en el fuego heredero del verano.

Hoy vuelve de la mano de aquel mismo silencio
en la esencia de los días
en la cuenta regresiva del otoño
en el verbo cotidiano.

Y el mensaje se escapa
golpea y grita.

Desde entonces

Siempre.


Este ahora de ser

Ayer eran calles
esquinas sin sol
sobre la rigidez del invierno.

Instante.

Un viento gris
empuja los cristales
en la medianía del tiempo.

Pasos agigantados
agreden los confines de la noche
y un son de árboles mortecinos
recupera tus fantasmas.

De espaldas a los días,
habitada de sombras
reinventas una historia
poblada de pájaros en vuelo.

Otra luz
otras calles
perfiles sin prisa y sin tiempo
Sucesión de estar y de ser
Habitando…

el otro tiempo de ser.


América mía

Madre tierra
madre siembra y mineral
madre augusta y sin embargo vieja
sombra entre sombras
tu tristeza a cuestas.
Vos derramabas
perfume de algarrobas
y tus manos transitadas de frutos
apagaban la sed
en esos días
donde todo era heredad y canto.

Tantos cielos demorada tu estrechez
manantial de brevas y vino
que en la oscuridad hoy entregas
a los parias ciegos de osadías.
Con los pechos cargados
arañada de piedras
cuchillas y sudores fríos.

Cuándo los hijos
de estas latitudes
crecerán en alas azules
en libertad de vientres
para ganar el cielo mineral de tus alturas.


De la Antología Una Mirada al Sur. Escritos e imágenes de Latinoamérica, Buenos Aires, Pasión de escritores, 2011

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Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.
William Shakespeare

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Cris Fernández

-La Pampa, Argentina-

Desde el corazón

En planos superpuestos
de grises y de piedra
el horizonte corta la mirada.
Y la tarde dibuja
con pinceles de nubes
las rocas y los cauces.
Guarda el aire la frágil consistencia
de un embrujo secreto.
Obstinada nostalgia de tu nombre,
de la savia vital de tu poesía.
Viento zonda repasa con silbidos
verticales paredes.
Hay un perfil distinto cada hora
mientras el sol matiza los silencios...
Hay un temblor profundo entre las sombras
preanunciando el regreso...
Toda la luz negada alza el vuelo
en la mirada clara, pensativa.
En el rastro de un cóndor
sobrevuelo las piedras desveladas.
Y te nombra mi pena,
herido el corazón por la distancia.
En planos superpuestos
de azules y de sombra
apenas el recuerdo te convoca.
Obstinada nostalgia.


Memoria de piedra

Existe una razón para que vuelva
a nutrirme de magia y de misterio.
Acaso sea un lazo que me une
a estas piedras desnudas y ancestrales
desde alguna otra vida que aún ignoro.
……………………………………………… ...Pero sé que la voz que me reclama
……………………………………………… insiste sin descanso dentro mío...
En un vuelo de cóndores planeo
entre nubes de airosa consistencia
que dibujan sus formas en la piedra.
En aromas silvestres de algarrobo
me sumerjo buscando una quimera,
ese sueño constante que me acosa.
Y descubro la paz en los lapachos
fulgor rosa que incendia el viento leve
en las tardes calladas de setiembre.
……………………………………………… ...Hay un duende siestero que me llama.
……………………………………………… ¿Es su nombre "destino"?...


Espíritus del aire

En esta Sanagasta del silencio,
que percibo plural y desgarrado
por el viento que, eterno en sus insomnios,
deambula por montañas sin edades,
me reencuentro en la piel y las raíces.
Los ancestros, espíritus del aire,
recorren estas piedras sin descanso.
Milenarios fantasmas que la sangre
siente latir clamando desde el alba.
…………………En esta Sanagasta del silencio,
…………………del verde brillo que despunta el agua
…………………me desvelo de sol entre los cerros
…………………policromos, audaces, que me atrapan
…………………mientras las nubes les dibujan sombras
…………………en un tiempo sin tiempo ni distancia.
…………………Siento crecer la tarde entre canciones
………………… -susurrada tonada en la alameda-
…………………y en un fulgor de oros y de ocres
…………………se adentran, dulcemente, las estrellas.
En esta Sanagasta del silencio,
de las altas paredes gris y greda
recupero mi asombro adolescente,
mi identidad primera. Y la promesa
de guardar un retazo de su cielo
en mi pequeño corazón de arena.


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Algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices.
William Shakespeare

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jueves, 16 de junio de 2011

David Slodky

-Salta, Argentina-

Dibujitos

Escuchan nuevamente los gritos.
Se miran, calladamente.
Vuelven la vista a la pantalla. Jerry sigue escapando alegremente de Tom.
Un portazo. Escuchan llorar a mamá.
Se ensimisman ahora en el correcaminos que hace beep beep.
Se abre la puerta.
-Chicos -dice papá -: mamá y yo tenemos que hablar con ustedes.
Levantan la vista.
Mamá tiene los ojos hinchados.
-¿Puede ser después que terminen los dibujitos? –dice el menor.


El amor y la muerte

-¡No se encariñen tanto con Boby, que después, cuando los perros se mueren, se sufre muchísimo! -dijo la madre a sus pequeños hijos.
-Qué tontería -dijo el de 7 años, mirándola-: es como decirnos que no te queramos a vos, porque algún día te vas a morir.
La madre calló, azorada.
Acarició luego al perro.


El cuervo

-¡Le pedía a Dios que me saque esas mañas! ¡Le rogaba! Pero nunca pensé que le hacía daño. ¡Si yo formé una familia para la felicidad! No le voy a mentir, me sentía bien haciéndolo, y entonces creía que ella también… Claro, lo ocultaba, porque sabía que estaba mal. Pero ella nunca se quejó… Yo le hacía una seña nomás, y ya se venía. Sin una palabra. La miraba fijo, nomás. Además, cuando ya no quiso, no la obligué. Y después, durante años, tuve que aguantarme su cara de culo, su falta de respeto. Y ahora, que ha pasado tanto tiempo, se hace la sufrida y me viene a denunciar… Por una macana que me mandé hace años. Bien dicen cría cuervos para que te piquen los ojos.


Ceremonias

Es terrible, sí, pero siento alivio… Su locura me exasperaba. Lavarse las manos 80 veces por día, levantarse 6 veces cada noche para asegurarse que la puerta esté con llave, sus extrañas ceremonias con los fósforos antes de encender la cocina… ¡Me era insoportable ya! Ayer se fue. Por un mes voy a dar dos vueltas a la silla antes de sentarme, para asegurarme que no vuelva…


Fuga de ideas en solo mayor

Tengo miedo, no sé a qué, a todo, acá se viene, no sé qué viene, pero algo muy grande viene, los nervios me están destruyendo, tengo la sensación de estar roto, quebrado, temblando por dentro, tan blando por dentro, parece que fuera de algodón, me miro al espejo, veo una persona, por zona, con ojos, con carne, con huesos, sin afecto, soy un efecto, no efectúo nada, incumplo todo, todo me pesa, pésame dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido, bandido, estoy blasfemando, blas fe mando, Pascal era un hombre de fe y de mando y yo soy un pobre diablo, un diablo pobre, un diablo, ¡pobre!, mi cabeza, por dios, mi cabeza, no para, tengo miedo, no sé a qué, a todo…


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Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras.
William Shakespeare


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domingo, 20 de marzo de 2011

Blanca Salcedo

-Formosa, Argentina-

Decisión

Me mira de reojo y se hace el estúpido. La bronca se me sube a la garganta y no sé cómo contener las lágrimas. Aferro la mano de mi hijo con tanta fuerza que me mira asustado. Hay demasiada gente y él habla con suavidad pero a mí me rebota su voz en los oídos como una carcajada infame.
Este hijo de puta con ese tono de terciopelo me envolvió despacito y me dejó con un hijo. Me acariciaba a escondidas, convenciéndome que iba venir conmigo cuando pudiera arreglar su situación... todo para que cerrara la boca y no lo jodiera. Qué tarada. Me creí todas sus mentiras y Elías ya tiene cuatro años. Una infancia sin padre y con toda la familia dándome la espalda. Me volví la vergüenza de mis padres y mis hermanas, haciéndoselas santas, me condenaron sin que se les moviera un músculo, las putas, que andan con el que se les arrima. Pero no son tontas como la hermanita desgraciada, claro, no se embarazan. Mi cuero quedó colgado de los dientes de todo el barrio. Y yo, como una boluda, llorando por los rincones y guardando el secreto. Todo por protegerlo. Y él, que jamás pudo dejar su vida cómoda por mí y menos por su hijo.
Guacho…
Por eso vine hoy, sabiendo que lo iba a sorprender y tendría la satisfacción de ver esa mirada llena de miedo que se le derrama por los ojos semicerrados.
Tengo todo el coraje hecho un nudo en el pecho. Me levanto y avanzo. Me golpea su pánico.
Voy a gritar que es su hijo y yo su mujer.
Interrumpirá la misa para que sepan quién es el cura.


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Entre la majestad y un hombre oscuro, no hay otra diferencia que la pompa visible.
William Shakespeare

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lunes, 20 de septiembre de 2010

Ian Welden

-Copenhague, Dinamarca-

El tiempo perdido

Qué pensarán los dioses
acerca de nuestro sorprendente golpe clandestino?

Cuando lloras con un silencio alarmante
porque no menciono la palabra esperada?
O me alarmo ante tus desapariciones furtivas
no sabiendo que es porque rondan los ángeles
a tu alrededor?

Cuando ahí al otro extremo del cable
en madrugadas que jamás coinciden
creemos escuchar vocecitas ajenas
en el auricular?

Qué dirán nuestros ancestros
observando atónitos
nuestra maraña de alambres y cuerdas confundidas?

Cuando te miro por mi ventana
y jamás te veo
o me observas bajo tus árboles
y ni siquiera divisas mi sombra
los dioses y los ancestros
se ríen de nosotros a carcajadas.


Canción de la nostalgia

Necesito caminar
llego hasta la Biblioteca Nacional
doblo
la Alameda se ha puesto un traje
de tarde eléctrica.

Necesito caminar
llego hasta el Parque Forestal
escucho
las campanas de San Francisco
jugando a campanear.

Son las siete de la tarde
y a nadie encontré.
Será porque a nadie a mi paso miré?

Necesito descansar
entro
a la fría Catedral.
Busco un lugarcito
para echar mis huesos
y ponerme a pensar.

Lejos, cerca, quizás dónde
se encuentra ese mar.
Se encuentra el agüita que me ha de regar.

Será porque a nadie a mi paso miré?


Horóscopo

Veo en la palma de mi mano
a un camello enloquecido
cruzando pantanos de oil contaminado
y a los cuatro jinetes del apocalipsis
arrastrando sus cabalgaduras muertas
a través de un interminable desierto en fuego.

Veo en la palma de mi mano
a un cóndor perdido
volando mansamente por el universo
sabiendo que su destino final
está a la vuelta de la próxima galaxia
y a un huemul herido
tomando el agua de un espejismo
en el Desierto de Atacama.

Veo en la palma de tu mano
que hacia el fin de semana próximo
serás inmensamente feliz.

………………………Los poemas pertenecen a El idólatra

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Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.
William Shakespeare


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