lunes, 19 de mayo de 2014

Leonardo Galea Apolo



NO SIENTO ninguna pasión por ti,
así que ya puedes amarme, querida,
o dejar que la jauría de Acteón me despedace
y me afame como se hizo con el infame Aquiles.

No tengo sentido del humor,
si no, me reiría como un veraz esclavo.
He ensayado esto una y otra vez,
no creas que estoy siempre improvisando.

Aún no sé con cierta seguridad
a quien hay que felicitar
por la gran fiesta que estás dando,
o condenar a galeras por el elocuente juego del asesinato.

Si me ayudas a vencer
confirmaremos un sagrado pacto:
anudaremos los dedos de sus pies
mientras robamos el óbolo que sella sus labios,
para que pueda embarrancar sin desasosiego
en el olvidadizo cauce del Leteo.

En breves momentos desgranaremos
las telarañas que pueblan todos los mandamientos.
Y aunque no nos vivamos para verlo
todo será como alguna vez se fraguó antes:
si yo fuera el rey de nuevo
me postraría sus pies, complacido y desarmado. 


Recordatorio

Quisiera recordar a los oyentes que les agradezco muy sinceramente
La oportunidad que me brindan para hablar sin tapujos del cadáver.
Yo no puedo hacerme responsable de esto sin tener otra alternativa:
No saben ustedes cuanto duele despertarse cada día sin despertar
Cuando los “hojos” fabrican el olvido en los devoradores párpados del sueño.

He pensado en lo que voy a decirles delante de una taza de café amargo,
Imaginándome el acartonado caballo de carrusel ensayando sus vaivenes de verano.
También he revisado todos los calibrados agujeros del negociado disparo
Mientras sostenía el entumecido corazón ensangrentado entre mis manos:
Pensemos en firmar sobre la vida que se ríe sobre sus amoratados labios.

“Si quieres la foto con mi beso tendrás que pagar por ello”, así rezaba el eslogan,
Y les doy fe, para que tengan la completa seguridad de que todo esto es cierto.
Si sobrevivió al funesto castigo de las solapadas y ultrajadas mareas
Fue arrinconando duras piedras de asfalto en la calidez de su hígado masacrado:
Bruscamente se precipitaron las olas ante el eternal y vano intento del Sísifo más humano.

Han de saber que los frisos de los capiteles, ¿O los capiteles carecen de friso?
No saben del azul ni del blanco cuando se estampan contra la fabricada nieve.
El cadáver seguía yaciendo intacto, de esto no hay la menor duda después de examinarlo:
Mientras tanto, iremos a comer…
Y luego seguiremos…
                                 sin más sobresaltos.


Leonardo Galea Apolo. Barcelona, España


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El fracaso es, a veces, más fructífero que el éxito.
Henry Ford
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