jueves, 15 de noviembre de 2018

M. C. Vásquez


Somos seres extraños

Somos dos seres extraños,
Tan unidos y tan lejanos;
Uno aquí y el otro al lado,
Aunque nos conocemos de antaño.
Universos paralelos
De dos mundos con daños
Inexpugnables en su centro,
En la vida puro cuento.
Así somos tú y yo,
Queriendo dormir al sueño,
Sabiendo que no soy tu dueña,
Haciendo un fulgor
Con un solo leño.
Somos seres extraños
Tan unidos, y tan lejanos,
Tan amantes y tan profanos;
Tan tiernos y puritanos,
Tan tigres y tan corderos,
Tan mitómanos y tan sinceros.
Somos dos seres extraños.


Hombre

Hombre, en ti veo el amor
Y una gran pasión,
En ti veo al amigo que es camarada
Y todo un gran señor,

Hombre, eres el enemigo
Que apuñala mi corazón,
Eres el beso prohibido;
Que alimenta la ilusión.

Hombre, eres la luz
De mi camino de tinieblas;
Eres el recuerdo, el olvido
De mis ojos eres la niebla…

Hombre, eres el rojo
Del atardecer con cerrojos,
Aprisionas mi piel ante tus ojos
Tus besos control remoto
De mi emoción, de mi enojo.

Hombre, ¿Cómo escaparé de tus cadenas?
Si en ti está el deseo que me condena.


Aniquilada

Tengo el corazón destrozado,
Un desgraciado sin piedad
Lo ha pisoteado.

Mi visión está obnubilada
No atisbo el futuro, no veo
Horizonte alguno, solo niebla
¡Estoy aniquilada!

Mi llanto no para
Mi alma grita de dolor,
En mi pecho su daga
Desangra mi corazón.

¿Por qué me enamoró?
¿Acaso goza con mi dolor?
Tengo mi corazón
Desvencijado como leñador
En dos lo partió.

Con cierta parsimonia
Mi alma adormeció
Con palabras lisonjeras
Así me ilusionó.

En sus brazos dormía
Con cierta sensación
Que todo estaba bien
Que nada me pasaría…

Cuando de repente
El disfraz se quitó
Y sin piedad aparente
La vida me quitó.


M. C. Vásquez
Amatitlán, Guatemala

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