jueves, 15 de noviembre de 2018

Lydia Pistagnesi


Ausencia

La ausencia resbala sobre mí.
Tímido, un rayo de sol
trata de arrancar una sonrisa
de mis labios inertes.
Un duende vestido de cardenal
canta para alegrar mi esencia.
El corazón se abre, palpitante,
pero mis alas han quedado truncas,
incapaces para sobrevolar
nuevos horizontes.
Confundida, escribo sin la cadencia de ayer.
¿Dónde quedó mi musa?, ¿en qué ribera
olvidé mis deseos de futuro?
Estoy a merced de una gran tempestad…

Despojada de las caricias

que atesoraban mis manos.


Mira

Mira:
Al hilo de plata que pende sobre un naufragio de olvidos.
Observa:
La blancura que proyectan las sombras sobre tu memoria.
Escucha:
Al viento, en el centro del mundo, ahogado por el polvo de la incomprensión.
Dibuja:
Luciérnagas, flotando tras ventanas de deseos oníricos.
Piensa:
Que tu cobardía no te permitió subir al ascensor de la felicidad para vivir con intensidad nuestro amor, y borraste de un manotazo ese sentimiento para perderte en las sombras.
En tu rápida huida, olvidaste arrancar de mi piel, el elixir de tus besos y mi corazón quedó aleteando como un gorrión herido……
¡Que aún sangra ante tu recuerdo!


Oración

Dedicada a Vilma Osella, mi amiga,
mi hermana del corazón

Fui Señor en el tiempo de las sombras, perfil de greda hecha escalofríos, cansancio fragmentado sin palabras, temblor en la agonía del destino.
Miré mi pequeñez dubitativa, desnuda, sin rencor, sin esperanzas; a mis pies un abismo sin sonidos, ante mis ojos un páramo sin alma.
Desesperada, arañando las paredes, quise volver a la felicidad de antaño, antorchas invisibles se encendieron, brilló la luz iluminando la mañana.
Y comprendí Señor, que las respuestas, estaban dentro mío……
¡¡¡Sin hallarlas!!!

Textos anteriores pertenecen al libro de la autora: Destino de Gorrión


*  *  *

En el desván,
inclinada en un rincón,
las mejillas tiznadas de distancia
y arrugado el ropaje,
la encontré……
Mi primera muñeca,
la que dejó Melchor en mis zapatos
un seis de enero,
cuando mis cuatro años asombrados
contemplaban un milagro de amor.
La bauticé Lucía
y la acuné con temor entre mis brazos.
Después:
El tiempo transcurrió rápidamente
y la olvidé.
Quizás mi adolescencia,
había descartado la inocencia
para buscar caminos más osados.
Cuánta distancia desde aquel entonces.
Cuántos silencios escondidos en las sombras.
Cuántos eneros pasando por mi vida.
Cuántos reencuentros, cuántas despedidas.
Hoy……
Recordé su rostro fabuloso
y corrí hacia el desván de los recuerdos,
me miró, temblé, no era la misma.
¡Había dolor en sus ojos de amatista!
mientras un rayo de sol acariciaba
una lágrima que lentamente resbalaba
dejando en sus mejillas arrugadas

¡¡¡Las señales que el tiempo no perdona!!!


Lydia Pistagnesi
Banfield, Buenos Aires, Argentina

2 comentarios:

  1. Gracias querida Analía Pascaner en nombre de la Unión Hispanomundial de Escritores y en el mio propio , por el importante trabajo que llevas a cabo y por tu incondicional presencia en este Primer Encuentro en San Fernando del Valle de Catamarca; te cuento que la semilla sembrada a germinado y crece con vida propia.
    Tu amiga
    lydia Raquel Pistagnesi

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    1. Mil gracias a ti, mi tan querida Lydia. Me ha encantado conocerte! fue una de las cosas más maravillosas vividas esa semana del Encuentro. Me siento feliz por haber participado y colaborado en todo cuanto me fue posible, gracias a ti y toda la gente de UHE por la confianza depositada en mi persona.
      Un abrazo y mis mejores deseos siempre
      Analía

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Analía Pascaner