lunes, 13 de mayo de 2013

Rodolfo Leiro


-Buenos Aires, Argentina-

Ayuda

Acaso, yo podría decirte, amiga mía,
que los dioses no existen ni existieron,
simples hombres astutos construyeron
por la pira que en miedo sometía,

cada espacio implorante de tu día,
los santos y los diablos compusieron.
hacia un mundo falaz que condujeron
la tropa que en cordero convertía;

cada paso que dabas y que urgía
concurrir al recinto que imponía
usarte en su provecho como zuda;

y en este rol de hablarte en poesía,
te lo digo en rigor de cofradía,
que sigas con tu fe, si ello te ayuda.

Notas del autor:
Zuda: máquina con que se saca el agua de mar para regar los campos
Construido a las 9.18 del 23 de agosto de 2012 para mi libro Hebras de Plata


A veces

A veces me pregunto, famélico andariego,
hurgando los recuerdos aleros de mis horas,
si en la danzante pista de músicas sonoras
fui acaso un indigente del beso que no ruego.

Tu cautivante cuerpo con desusado apego,
como febril promesa de eróticas esporas,
adosaba sus formas de encendidas auroras
y un fálico desnudo soñaba con tu fuego.

Después otros jayanes de gesto veraniego
gozaban de tu baile sin túrbido sosiego,
y me quedé mirando tu línea que enajena.

Tal como un Miguel Ángel de rara pedrería,
en mi noche sin sueño yo te sugeriría:
¡No muestres esa breva que oculta tu alacena!

Nota del autor: Construido a las 8.59 del 14 de junio de 2012 para mi libro Hebras de Plata


El día que me quieras
Por Alfredo Le Pera.
Con Carlos Gardel, Rosita Moreno, Tito Lusiardo

Tal vez alguien lo quiso al bardo peregrino
que toma este recuerdo de lírico fragante
y acaso, en mi litera, sin lujo deleitante,
supo enrolar dos cuerpos en beso venusino;

mi mundo en fantasía, y el pecho delirante,
fiel boca sin carmines en labio purpurino
e inmersos en un copto de mística y de vino
vivimos nuestros sueños en labio palpitante;

Tu muerte tan temprana en cripta terebrante
te hurtó de mi camino en el feroz instante
en que cerró tus ojos con tópico de tenia;

no tengo ya una Marga para vestir mis horas.
Se acabaron los ecos de tus frases sonoras.
Voy solo con mi glosa y mi constante anemia.

Nota del autor: Construido a las 9.20 del 26 de julio de 2012 para mi libro Hebras de Plata


Vejez

Desde la vejez, pregunto todavía
que es la vida, turbión inescrutable
que observo desde un plinto venerable
que me trae su escena cada día;

calibro pasados, efémera logía
que ronda los efluvios insondables,
como si fueren ritos memorables
transitando sobre raudas fantasías;

Mi vida fue algún rol, tapicería
que no acopia la rara orfebrería
de mi pulso, fanfarria de mi suerte;

volaré, insigne Nada, dinastía
de un poeta de túnica sombría.
¡No sabré ni de vida ni de muerte!

Nota del autor: Construido a las 13.57 del 28 de noviembre de 2012


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Prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones.
Séneca

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