viernes, 7 de diciembre de 2018

María Cristina Berçaitz


Arco iris de colores

¿Por qué será que cada uno elige un color distinto?
Penetró por el largo tubo y el rojo lo deslumbró. Decidió quedarse ahí, a disfrutar de su bravura y altanería.
Seleccionó una masa informe, absorbente que a su capricho se transformaba en un atardecer deslumbrante, en un grito enamorado, en ardiente, enloquecedora pasión, o en amor de madre, hermano, amigo.
Titubeó, de golpe la sangre lo cubrió todo, su pelo, sus ojos, su cuerpo, su boca. También era dolor… muerte.
Huyó. Eligió el verde de las ilusiones, verde de los prados, de los bosques, de las charcas y del musgo. Lo sintió tranquilo, inmutable, sereno.
Pero verde era también el veneno que con dolor traspasa y destroza las entrañas.
Y también huyó.
Huyó hacia el azul. El azul cielo, el azul profundo de los sueños. Y trató de detenerse en él para descansar. Y sus pasos se acomodaron a su ritmo pausado.
Pero el agua, el mar embravecido lo escupió furioso y aterrizó en el amarillo.
Cálido, resplandeciente, enceguecedor, soberbio, y aceptó el desafío de su inmensa e inefable luz.
Luego un filo brilló con furia.
El sol, masa de fuego y gases lo empujó, y cayó en el marrón.
Marrón tierra, marrón dulce, marrón barro pastoso, pegajoso y escapó apenas pudo.
Buscó refugio en el blanco, en el blanco que había conocido de las flores y las nubes, en el blanco puro del pecho de su madre, de la sonrisa de su amada.
Pero descubrió que la muerte también es blanca y glacial, como el mármol y un escalofrío lo ayudó a despertar de su ensueño.
El negro, no quedaba ya otro color ¿o ausencia de color es el negro? Negro sombra, negro noche, negro cielo sin estrellas, negro-tristeza, negro-muerte.
Y huyó por última vez.
Entre los vidrios de colores se paseaba sin decidir con cuál quedarse, con cuál color podía identificarse, ser más feliz.
Y recorrió el camino inverso.
Salió del tubo.
Tomó el calidoscopio en sus manos, lo enfocó hacia luz y descubrió en él la belleza de todos los colores combinándose entre sí.


María Cristina Berçaitz
Buenos Aires, Argentina

2 comentarios:

  1. ME RECUERDA MI POEMA : LOS COLORES DE LA INFANCIA, PIENSO QUE TODAS LAS ARTES SE ENTRECRUZAN Y EL COLOR DA VIDA NO SOLO AL CUADRO SINO A OTRAS ARTES, A LA VIDA MISMA.eSTOY EN CONCORDANCIA CON LA aUTORA-

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu lectura y tus conceptos, Haidé.
      Muchos cariños y mis mejores deseos
      Analía

      Eliminar

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner