miércoles, 6 de junio de 2007

Raquel Fernández

Ojos Rapanui

...........“A la Isla de Pascua y las presencias
...........salgo, saciado de puertas y calles,
...........a buscar algo que allí no perdí”.
...........Pablo Neruda

Llegué a la isla buscando como tantos
la toma fotográfica perfecta,
la explicación razonable del enigma,
la llave del misterio.
No esperaba encontrarme con mi piel
extraviada hace siglos;
no supe qué hacer con mi desnudez,
no supe qué hacer con tus ojos.
Insurgente fue trepando por mis piernas
la negra mariposa del deseo
que pretendí inmóvil para siempre
atravesada por el púdico alfiler de la rutina.

La isla me sedujo
con sus semblantes abiertos en la piedra,
sus soles ciclotímicos,
sus diminutas lloviznas indecisas,
sus portentosos cráteres dormidos,
pero elegí llevarme tu mirada
entre tantas memorias,
para que existas, secreto, sin saberlo,
de este lado del mundo
-las pupilas morenas buceando en el Atlántico-.
Para que tus ojos lúcidos
me recuerden qué hacer
con esta piel recién recuperada.


Amor Rapanui

Se resbala la noche en la piedra vigía
como el casto ropaje que estorba las pasiones;
se resbala mi cuerpo en tu cuerpo de amante
escandalosamente.
Socavo tus cimientos con el golpe preciso
de este pétalo oscuro que me espesa la boca;
extraigo con mi piel el mineral desnudo
que subyace en tu urgencia.
Aquí el amor parece más solemne y profundo:
en este templo vivo cada emoción innata
multiplica su hondura.

He venido de lejos para parir amores
en el triángulo mínimo donde el alba es distinta,
para impregnar de besos la aurora de Oceanía,
el balanceo rítmico de los glaucos navíos
y las flores trenzadas en vívidos collares.
He venido de lejos para tomar tu mano
y aprender a nombrarte en una lengua extraña,
para tatuar en tu piel domesticada
el cántico tribal de los hombres oscuros.
He venido de lejos para gestar pasiones
y tocar con mi oído reverente
el silencio deslumbrante de la piedra.


Nostalgia

He regresado a la ciudad,
a sus presencias,
a su pulso frenético,
y al mirarme al espejo he descubierto
un resabio de sol en mis mejillas
y un siglo de nostalgia en mi mirada.
Nostalgia de redes y canoas,
de erizos y tortugas,
de vidas vividas con el ritmo
feliz de la marea.
Nostalgia de piedras gigantescas
que cantan en silencio,
de mitos,
de gérmenes fecundos
esparcidos por el Dios que añoró el hombre.

Esta nostalgia que me desordena:
puedo ver los sabores de la isla
y huelo sus colores.
Esta nostalgia que me despalabra:
cómo nombrar aquello que no tengo.
Esta nostalgia que me desdibuja:
deshojo mi piel en una nada
sin cánticos ni peces.

Una diáspora inusual de estrellas
ha convertido la noche ciudadana
en una boca negra.
En la isla soñada,
un niño alza los ojos al cielo
y sonríe gozoso al descubrir
nuevas luces en el firmamento.

Poemas del libro Ojos que miran al cielo, Editorial Amaru, 2007

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El hombre que escribe acerca de sí mismo y de su propia época es el único que escribe acerca de todas las gentes y de todos los tiempos.
George Bernard Shaw

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2 comentarios:

  1. Os felicito por la labor que haceis de publicar, en cierta forma, difundir y promocionar la palabra hecha poesía.

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  2. La isal de Pascua nos conecta con lo más primitivo, la desnudez de un cuerpo que nos provoca el deseo ancestral de poseer al otro, y caminar descalzos en la arena... Dos placeres ancestrales.

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Analía Pascaner