miércoles, 6 de junio de 2007

Paulina Vinderman

Tan antiguo esto de robar un sueño

Tan antiguo esto de robar un sueño
a alguien que pasa.
El mismo sueño que rueda por entre las mesas
de esta fiesta abandonada.
De esta ciudad vacía de celebraciones
verdaderas.
Nadie posee nada en esta calle.
Las cosas se acumulan
en cajas, en números,
en miedos vigilantes
que se suman como otra cosa más
a las palabras impuestas.
Lo único que existe,
es este sueño oscuro e imperioso
de otra ciudad.
Donde no sea necesario
robar un sueño a alguien que pasa.


Demasiados árboles

Demasiados árboles

confundieron los caminos.
Demasiados incendios
devastaron las huellas
que creí haber dejado impresas para el viaje.
Ahora la libertad elegida
es apenas una prisión en movimiento.
Y el dolor
es una estatua erigida al dolor.
Tuve que crecer para saber quien soy.
Ahora debo olvidar quien soy
para poder crecer.

Ambos poemas pertenecen al libro La otra ciudad

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El lector ideal es un traductor. Es capaz de desmenuzar un texto, retirarle la piel, cortarlo hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena, y luego poner en pie a un nuevo ser viviente. El lector ideal no es un taxidermista.
Alberto Manguel

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