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jueves, 9 de octubre de 2014

Amanda Espejo

Póstumo
(Sentir que permanece)

Necesito Amor.
Unos brazos que me cobijen en curvas cóncavas, convexas,
y así, evocar por un instante la calidez de la concha materna.

Des-andar la espiral del tiempo hasta aquel olvidado instante
en que fui nada más que un frágil pez,
flotando, inmersa y segura, en el dulce sueño del Génesis.
Sin conciencia de algún futuro ni sentidos que lo percibieran.
Intuición. Nada más que intuir el ser, “una” pez,
un cierto amasijo resbaloso de faz arrugada y ojos ciegos.
(No quiero ver esa tristeza)
Un par de oídos rudimentarios.
(No quiero oír ese llanto…)
Una voz en ciernes que te ruega.
(Madre, no (me) llores)

¿Por y para qué lloras hermosa?

No me taches con la culpa ni guardes tu amor antes de tiempo.
Déjame aquí… navegando en ti, hasta que florezcan las algas
y los mares se tiñan de rojo. Sólo entonces, reviéntate en mí.
No me odies, soy resultado de un accidente.
Tú, el miedo a las consecuencias,
yo, el asombro ante el sin sentido.
Las mil preguntas escritas en mi piel: ¿por qué? ¿…? ¿Por qué y para qué?
Yo era “una” pez… no sabía respirar. Me perdí…

Me perdí
desde la abertura de tus piernas, durante el trayecto hacia tus senos.
Me perdí, ascendiendo tu cuerpo aún antes de conocer tus labios.
Tus besos húmedos estaban fríos: (es falso que las lágrimas son tibias)
Yo…tan sólo quería TU amor.
Y ahora, en mi pronta falta de ti,
tendré que parirme a mí misma una y otra vez, incansablemente,
en triste y perpetua secuencia cual lo hacen la noche y el día,
condenada.

Condenada
¿Por qué? ¿Por qué y por quién?
Ya no me hablan los nombres, ya nada aclara las culpas.
En el talle de tu molde fui formada y a tu justa medida fui cortada:
Tal como tú, y por siempre, necesitaré de Amor.

Quilicura, 2005


Antipoema para exorcizarte

(Qué me pasa no comprendo)
¿Acaso habrán resonado las trompetas de infierno?

Por tres noches a intervalos te he encontrado a la fuerza.
No puedo llamarlo sueños (más bien digo pesadillas)
y junto con los recuerdos, los calores, los fluidos,
me despertaste la rabia.
¿Qué pensabas hombre de aire?
¿Que envolviéndote de nubes sedarías mi cerebro?
Ya no hay caso.
Pasados son cinco lustros:
no me tientas con el sexo.
No me queda más que asombro
ante todos los estragos que en mi tierra provocaste.
Por ti escondí mis medallas y me vestí de guerrera.
Mi alma quedó famélica de tanto que darle al cuerpo.

Te puse en una balanza
y amontoné mil razones sin conseguir que perdieras.
Nada pudo contra ti ni tus largas manos viejas.
Paciente, tuve que adecuarme al tiempo,
respirar de nuevo sola, caminar mi propia senda.

Cada lazo que corté lo pagué con sangre nueva
y aprendí a pintar tu imagen con defectos y vilezas
todo, por olvidarte.

(Cinco eslabones de tiempo corté y enterré en la arena)

Y hoy me buscas en mi sueño… ¿para qué?
¡Como si no lo supieras!
Las jugadas de la vida son las amas del tablero.
Junto con enterrarte, fuiste creciendo a mi lado
hube que escuchar tu voz, ésta, la nueva
y tu cuerpo adolescente que no pude conocer
hoy me levanta, me estrecha,
junto a mi paso camina.
¿Tú me puedes rebatir que no hay magia en el destino?

Por eso, el soñar contigo no tiene pies ni cabeza.
Sigue en tu espacio vacío
ciego
sordo
mudo yermo
porque, ni aun juntando tus millares de fragmentos
lograrías ser un “algo”
o tener un cierto peso.
¡Baste ya!, que por una sola noche de visiones difumadas
he sentido el escupirte, aunque sea en estas páginas.

Debo parar ahora
que si así yo no lo hiciera
perdería la templanza de poderte reafirmar…
tú vales menos que NADA.

Quilicura, 2003


Poemas tomados del blog de la autora: 
http://sobrevuelosycaidas.blogspot.com/


Amanda Espejo. Quilicura, Chile


--
Influir sobre una persona es transmitirle nuestra propia alma.
Oscar Wilde
--


viernes, 4 de abril de 2014

Amanda Espejo

Duermes... 

Amparado por una lejanía imprecisa…
Tú, duermes.
Yo velo.
Desgarrada por la urgencia que tu ausencia me genera.
Vuelo
y busco un accidente en el cielo: quizás,
el descuelgue sin aviso de alguna estrella fugaz.

Tú duermes.
Yo me volteo y volteo…
Con un arqueo en el lomo se me disparan los sueños.
Invento
los que me cuento despierta cuando de a poco te muestras
por pedazos ( por fragmentos ).

Tú duermes.
Yo espero.
Y me recorro en despacio para sentir que me sientes.
Oscura
por no iluminar mi NADA con nada de lo que quiero:
son…tus detalles pequeños.

Tú, duermes.
Yo quiero.
Nada más ni nada menos que la gracia incomparable
de lo que NO se está cierto.
Ausculto…
rescatando de entre las sombras aquella forma insinuada
y ansiada por mi pasión.

Tú, duermes.
Yo deseo.
Desde tus palmas en bruto hasta el fragor de tu aliento.
Me enciendo
bajando desde mi hombro, inspeccionando mi vientre
con el ardor de mis dedos.

Tú, duermes.
Yo me encelo.
Hasta de la manta envuelta en tu cintura dormida.
Me pierdo
entre tu ser, el dormido y entre el soñado, enclavado
a lo largo de la noche
y a lo hondo de mi cuerpo.

Y tú… ¿duermes amor?
¿Y esto que a mi lado siento?
¿Y esto que moja mis sábanas?
¿Y esto que estalla por dentro?
Tú…
¿Será que ya has despertado amor?
¿O soy yo que aún te sueño?

                                      Quilicura /18/08/2006


Amanda Espejo. Quilicura, Chile


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La mujer tiene un solo camino para superar en méritos al hombre: ser cada día más mujer.
Ángel Ganivet
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martes, 27 de noviembre de 2012

Amanda Espejo


-Quilicura, Chile-

Cortometraje * 

Así, mi gordita. Fíjate  como lo hago yo. Al papá le encantan estos cariños para despertar contento. Un besito aquí, otro allá, un mordisquito en la oreja, unas cosquillas en la guatita y vas a ver lo  que pasa. Si lo haces bien, capaz que el papi te preste lo que esconde bajo la sábana. ¿Qué cosa? Eso de allí que se levanta de a poco, durito, calientito, ¡rico!,  para que juegues con él como tú quieras. No, no te pongas los calzones, así será mucho mejor,
¡Ya pus negro, ponte las pilas!…Ya se entusiasmó la cabra y yo tengo la cámara lista para filmar.

* Texto seleccionado para la Antología ¡Basta! + de 100 cuentos contra el abuso infantil, microficciones contra el abuso infantil, 2012


Enemigas

Me decía que era linda, que mis ojos, que mi porte, que no parecía de trece años.
Elegía mi ropa, cepillaba mi cabello, me peinaba con cintillo y me compró mis primeros zapatos de medio tacón. Insistía que no lo contara nada a “la otra”, que yo era su favorita, que él tenía dos esposas.
Un día, mientras hacía mis primeros intentos en la cocina, me abrazó por detrás, me tomó la cintura, me dio vuelta, y vi sus ojos cerca, muy cerca, antes de que me pincharan los pelos de su bigote en la cara y algo mojado entreabriera mi boca.
Que no dijera nada, decía, que era nuestro secreto.
Sólo cuando al tiempo lo vi haciendo lo mismo con mis dos hermanas menores, comprendí que mi madre no era mi enemiga.

Publicado en ¡Basta! de 100 mujeres en contra de la violencia de género


El ronquido 

Atento frente al lavaplatos, el Javi enfrenta una rumba de platos sucios. Apenas se percata del ronquido tras la cortina, suelta todo y avanza en puntillas al dormitorio. No hay duda. Ella duerme. Entonces, temblándole hasta la punta de sus flacas canillas de nueve años entra y saca las botellas que puede y corre al patio buscando un escondite para la mercancía. Nada es seguro y la desesperación lo empuja a un acto extremo: los envases desaparecen sobre el muro trasero. Como puede vuelve a retomar su labor hasta que de pronto, el ronquido baja de intensidad desapareciendo entre el vaho de encierro y alcohol. Aterrorizado, imagina el intento frustrado de buscar lo que ya no está.
El manotazo que descorre la cortina y el gruñido amenazador que emite la gran sombra tambaleante le hacen saber al Javi que no hay “mamá” que valga. Simplemente, está perdido.

Quilicura/ Julio/2012


Incumplimiento 

Es que ese no era el trato. Haz memoria…Desde un principio te conté todo, compartí contigo todas mis penurias. ¿Qué dijiste tú? Que ellos no sabían nada de nada, que nunca serían nada más que unos “macacos” en dos pies. Entre nosotras sería diferente, aseveraste. Juntas seríamos partícipes de los grandes cambios por venir. Te creí. Eras tan convincente y reconocida por tus ideales que te adoré. Nos besamos desafiantes en el metro y marchamos gritando a dúo por la igualdad. ¿Qué no te gustó entonces? Algo entendí mal, porque de pronto, fuiste dejándome atrás. Tú eras la brillante, la “cojones”, la digna de admirar. Yo la proveedora del día y sometida en la cama. ¿Cuánto tiempo lo aguanté? Déjalo así. Lo lamentable es que cuando ellos te encuentren, te van a poner un número en el pecho y vas a ser parte de esa larga lista que tanto odiabas.

Quilicura / Noviembre /2011


……………Textos tomados del blog de la autora:

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Lo que destruye las posibilidades de la vida es permanecer siempre encerrados en la cárcel de nuestros pequeños ideales sin generosidad y sin ardor, mientras el sol ilumina la tierra alrededor de nuestra casa.
Maurice Maeterlinck

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Amanda Espejo

-Quilicura, Chile-

Hablando de faltas

Para contigo pasa que...


Le encontré el sentido
a la palabra FALTA
y se antepone al tiempo,
al espacio, al habla,
al descanso de la noche
y al romper de la mañana.
Y faltan caminos nuevos
con estaciones y plazas
en donde agarrar aliento
para gritar fuerte ¡FALTA!
Faltan peldaños que suben,
faltan planicies que bajan,
falta volumen, reverso, pizarra,
para graficar las fórmulas
los excesos, las confianzas.
Faltan dedos en mis manos
para descubrir tu espalda.
Faltan besos en las bocas
falta goce en las gargantas
falta tirar la cordura
falta locura en las sábanas.
Y en contrapunto perfecto,
si hay algo que sobra
son ganas.

…………………………Quilicura/19/04/2006


Aprendizaje

Entonces, dime...
¿Alguna vez te aprendiste mi espalda?

¿Caminaste a paso firme los adoquines de mi columna
deslizando tu cuerpo por sus lomas de huesos curvos
lamiendo - de paso - la textura leve de mis pecas
y el quiebre altivo de mi cintura?

¿Sellaste con tus labios al final del recorrido
la hondonada tibia donde se guarece
la última vértebra de la serpiente?

Y si no lo haz hecho...
¿Cómo puedes saber
quién es la que duerme a tu lado?

……………………………Quilicura / 6 / septiembre / 2008


Algo así...

De vez en cuando, dormía así:
con los brazos cruzados,
curvos y apretados
sobre la cálida luna de su vientre.

Soñaba tal vez...
Acunando, conteniendo, prolongando
todos los calores
los orgasmos, los temblores,
inducidos por...
el tanteo, la lamida y el jadeo
del intruso persistente,
(no nombrado)
empecinado en guarecerse
en el húmedo refugio
que (ella) esconde entre sus piernas.

Los viernes, noche,
casi rozando la madrugada,
después de la venida, la irrupción
y la estampida al galope
del Amatorio Prestado
(y para no llorar su falta...)
ella dormía así.

……………………………Quilicura/20/05/07

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No es lo que los otros hacen ni nuestros propios errores lo que más nos daña, es nuestra respuesta.
Stephen Covey

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jueves, 29 de julio de 2010

Amanda Espejo

-Quilicura, Chile-

En rouge


Cuando calzo en rouge, el deterioro retrocede hasta el comienzo de las ganas, y ya no existe evidencia que entorpezca la urgencia de mis piernas.
Lozanas, prietas, mis pantorrillas brincan en dos el sendero culebrón, serpiente ondulante y llevante hasta el dominio de tu nombre.
Por el callejón del Campanario un coro de hojas secas cruje y se queja bajo mis pasos de fuego.
¿Será gemido o canción?
¿Y… es que no son la misma cosa?
Me excita al máximo su requiebro de sometimiento… pienso… en la delicadeza con que he de caminar sobre tu columna.
Pienso… en la promesa oculta en cada una de tus vértebras y en el poder de mi andar sobre tu cuerpo, así, en rouge, podré pisarte de punta a extremo, asolarte desde el alma hasta la punta de los dedos, hundirme en tus costillas hasta el pensamiento mismo, zapatearte las nalgas, doblegarte el sexo con la suela y el tacón y, estoy segura de que nada, NADA va a impedir el goce de ambos hasta el momento extremo del descalce, cuando, extasiados y extenuados de tanto goce doloroso, dejemos a la vera del colchón (amorosamente alineados), este par endemoniado de zapatos en rouge.

Casi...

-¡Casi…! -me dijiste.
Luego, te deslizaste sobre mi cuerpo y te recostaste a mi lado con tus ojos cerrados.
Casi… también pensé yo. Y tal como tú entrecerré mis ojos porque, en ese instante, las paredes del cuarto, las cortinas y hasta el espejo comenzaban a derretirse lentamente, como cera al sol, mientras tu orgasmo nonato se escapaba por la ventana agarrado al último de tus gemidos, robándose para ello una de las pequeñas alas que suelen brotarme en la espalda.
Yo, resignada, te regalé mi brazo izquierdo para que anidaras tu sueño en el hueco de mi axila, mientras los dedos de mi otra mano recorrían mi vientre rememorando su antigua tersura, la firmeza huída de mis senos y el calor fulgurante que alguna vez me provocó el sentir socavada, inundada y avasallada por el tamaño preciso la cuenca húmeda que esconde mis secretos entre una y otra pierna.

………………Textos tomados del sitio web de la escritora
……………… http://sobrevuelosycaidas.blogspot.com

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Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad.
Ninon de Lenclos

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martes, 12 de enero de 2010

Amanda Espejo

-Quilicura, Chile-

Al barquero compasivo

Llévame ahora, Caronte,
cuando aún recuerdo tu nombre y el mío:
Amanda, el elegido,
los apellidos heredados lancémoslos al agua....
de nada sirven ni han servido.
Llévame ahora, Compasivo,
cuando mis piernas aún pueden dar el gran salto.
No esperes las lunas tristes del mañana
en que he de reptar como un gusano.
Llévame ahora, Incorruptible,
cuando aún persisten cuatro pelos en mi pubis
y mi pezón izquierdo, siempre más altanero,
camina erguido hacia lo inevitable.

Llévame ahora y completa,
con cada parte de mis partes en su parte.
No me castigues con el desmembramiento
con el desarme de mi vida en vida.
Llévame con un algo de frescor en la memoria
para firmar así mis deseos de despedida:
Que nadie me recuerde, que nadie me olvide
Nadie más que NADIE estuvo siempre a mi lado.

Llévame ahora, Atinado,
mientras ondean pañuelos blancos y besos en el puerto.
No me condenes a la humillación de sus espaldas…
Yo siempre miré de frente.
Llévame ahora hasta el abrazo de mis hermanos:
los que como yo, nunca aceptaron ni entendieron,
ni supieron descifrar la ausencia de sentido.
Llévame al dulce oasis de La Isla de los Muertos,
el lugar de llegada de donde nunca hube de partir.
Llévame a recordar y reencontrar sus remansos
para refrescar mi frente y mis recuerdos candentes:
no hubo fuego que no se ensañara en mi pecho,
el hielo, sólo anidó en la curva de mi espalda.

Llévame pronto y en lento,
udo barquero de los mitos ciertos.
Llévame desnuda de subterfugios y aun de mis textos.
Estos, han de quedar en esta orilla,
dispersos de puerta en puerta
como herencia descartada, no deseada
mas, a falta de referencias
única prueba confiable de mi inútil existencia.

………………………………………………………………………7/06/07


Hablando de FALTAS

Para contigo pasa, que...

Le encontré el sentido
a la palabra FALTA
y se antepone al tiempo,
al espacio, al habla,
al descanso de la noche
y al romper de la mañana.
Y faltan caminos nuevos
con estaciones y plazas
en donde agarrar aliento
para gritar fuerte ¡FALTA!
Faltan peldaños que suben,
faltan planicies que bajan,
falta volumen, reverso, pizarra,
para graficar las fórmulas
los excesos, las confianzas.
Faltan dedos en mis manos
para descubrir tu espalda.
Faltan besos en las bocas
falta goce en las gargantas
falta tirar la cordura
falta locura en las sábanas.
Y en contrapunto perfecto,
si hay algo que sobra…
son ganas.


Este último poema fue tomado de http://lamanchadesdequilicura.blogspot.com

Publicado en LA MANCHA número seis.

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No hay errores. Los acontecimientos que atraemos hacia nosotros, por desagradables que sean, son necesarios para aprender; todos los pasos que damos son necesarios para llegar adonde hemos escogido.
Richard Bach


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