sábado, 20 de abril de 2019

Ada Inés Lerner


Monólogo de la bien casada

A lo largo de la historia hubo mujeres que fueron protagonistas de amores trágicos.
Ellas creyeron que había llegado la hora de defender sus sentimientos y así lo hicieron. Me parece que fue inútil. Que estaban vencidas de antemano por la propia historia. Una historia de prejuicios y represiones que las relegó a los zaguanes, encarceló los sueños y llevó aflicción a sus hogares. Por eso
- Lo seguro es Manolo - sentenciaron mis padres - Estará bien casada.
Siempre es así.
Honrar padre y madre. 
Manolo acaba de irse a la tienda. Volverá por la noche. Entonces, se acomoda en la mesa y engulle con la cabeza baja.
Siempre es así.
Masculla “as noches” y se va a dormir.
Siempre es así.
Es bueno que no haya sobresaltos. Aunque esta práctica se fue repitiendo tanto, tanto, que las horas y los días pasaron sin darme cuenta. Hasta que dejé de contabilizarlos. Fue más sencillo abandonarme al sopor de los días factibles. No me queda más que sacudir polvo, desarticular telarañas, envenenar hormigas. Y esperar que Manolo regrese.
Aunque parezca que no en una casa hay mucho por hacer. Agobia. Aunque así lo hacía mi mamá y la mamá de mi mamá y la mamá de su mamá. Siempre es así. De la misma forma llegaron los hijos, primero uno, luego otro y otro y otro y otro. Un día una se da cuenta que ya no es tan joven. Y también que va estando algo cansada, aunque como dice Manolo no sé de qué.
Si no lo pienso no me doy cuenta que me voy quedando sola. La tv consuela… Consuela, sí. Y consuela el limpiar el freezer, hacer las camas, ordenar la heladera. Prender el lavavajilla es lo máximo! Aunque puede ser que haya pronto algo mejor. Me divierte mirar las propagandas de la tv para elegir y elegir hasta que llegue el momento en que Manolo decida en qué se gasta.
Siempre es así.
Manolo es bueno. Y limpio. Y no tiene vicios como otros…
Recuerdo el tiempo en que íbamos a la escuela y soñábamos con estudiar y ser importantes. Yo quería ser enfermera o maestra. Me veía de blanco, en el hospital, con los héroes de guerra o en la escuela con los niños inocentes como palomitas.
He oído que muchas de las que estudiaron trabajan; dicen que ocupan el lugar de los hombres.
- Ésas transitan la Zona Roja - replica Manolo - y las otras eran “cabezas frescas”, - acusa - por eso no se casaron y algunas hasta se divorciaron.
Las llaman mujeres ejecutivas, líderes femeninas pero claro, ellas eran jóvenes y exitosas.
- Al final, ésas se quedan solas - dice Manolo.
¡Esa es una tragedia! No deben desearse ciertas cosas.
Manolo está despierto. Me está esperando. Y vuelve a suceder. En realidad no es nada difícil. Yo cierro los ojos y pienso en otra cosa. Con algo de práctica pasa rápido. Y es sencillo. Entonces hago como Manolo, me doy vuelta y me duermo. Cuando oigo el ruido de su ronquido podría decirse que soy casi feliz y por haber cumplido con mi deber de esposa me siento en paz, como si estuviera muerta.
A veces me acuerdo de Romeo. Me pregunto si hubiera sido distinto. Mejor no pensar. ¿Para qué? Mi tranquilidad de hoy es porque no me hago preguntas inútiles.
- Yo sé qué es lo mejor para todos - dice Manolo.
Oigo hablar de los derechos de las mujeres y cuentan y cuentan…! ¡Qué historias! A veces me agarra una cosa. Como ganas de salir a la calle. Y gritar, gritar… ¡No sé para qué! ¿Yo sola qué voy a conseguir? Todas sabemos que el poder es natural de los hombres o de esas mujeres levantiscas y soberbias.
- Marimachos - dice Manolo.
Prefiero la paz de mi hogar. Las cosas horribles que pasan pasan lejos, en países con costumbres raras. Mejor no pienso más… 


Ada Inés Lerner
Ituzaingó, Buenos Aires, Argentina

2 comentarios:

  1. felicitaciones Ada, me encantó tu relato, la voz narradora es muy buena,hasta pude visualizar al personaje. Poseo una revista de literatura y arte, me gustaría ponermo en contacto con vos. Gracias por el relato. Saludos!

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    1. Gracias por tu lectura y tu buena disposición, Graciela. Ya te escribiré para contactarte con Ada.
      Cariños y mis mejores deseos
      Analía

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