viernes, 25 de septiembre de 2009

Irene Marks

-Buenos Aires, Argentina-

La constelación de las angustias

…...………………… “Se oyeron unos tiros anoche./Se oyeron del lado
……...………….……del Cementerio./Nadie sabe a quién mataron, o
………...…….………los mataron./Nadie sabe nada./Se oyeron unos
…………....…………tiros anoche./Eso es todo.” Ernesto Cardenal

Toca la constelación de las angustias - aún camina la nieve
sobre los soles de la sangre, aún el aire se disuelve en
gargantas de roca que se cierran donde ninguna voz resonaría:

Pero huella la voz, pero huella de huellas - nadie dice que el pan
avanza en el sendero donde toda esperanza se abandona.
Y hay un río, una luz de reflectores apagados sobre las burbujas
que levanta la respiración de los fantasmas.
Y qué de los que ya no lloras ni gritas ni recuerdas.
¿Y qué de todos los que anduvieron por el mismo camino y se
dieron la mano y la piel y el amor de los ojos?
Sólo huella la voz, sólo huella de huellas tan largamente uniendo
los silenciosos gritos de su sangre, que viajan por senderos que
se alejan después del estallido en las encrucijadas – un trozo de
sus ojos es la muerte que canta en tu costado.
Sin embargo, huella de huellas la senda de los ríos donde la
sangre se estrellaba como cielo sin límites.
Toco la constelación de las angustias y se transforma en
círculos brillantes, en sonrisas hermanas que me besan la piel como
también hay algo en mí que se desprende y acaricia los sueños
de los que van por el camino rojo, los que atravesaron el centro
de la noche cuando la voz se abría entre los brazos, ellos, los
que se alejan luego del estallido de las encrucijadas.


Entonces
……………………a Michael Noble

El viento tiene frío. Y es de noche en la mitad de mí.
Sombras de grandes bestias
y las llamas del fuego descubren las paredes de la cueva por ratos.
Brillan tus ojos y estás, naturalmente,
rodeado por la niebla, mirando desde el hueco de los tiempos las
primeras estrellas.
En un rincón cercano llora un niño que tal vez yo conozca.
Y se cierra la puerta.

…………………………………Del libro Origen. Ediciones Patagonia, 2009

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El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que está para morir.
Jacinto Benavente


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4 comentarios:

  1. Tampoco te imaginaba en prosa Irene, y qué placer, sobre todo el segundo texto que me encantó. Felicitaciones , un abrazo...

    Lily Chavez

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  2. Leerte Irene es leer alta poesía, bellísimo.
    Saludos, Gus.

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  3. Mis queridos Liliana y Gustavo:
    Muchas gracias por tomar su tiempo y leer a Irene, es una buena poeta.
    Un abrazo y mi cariño
    Analía

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  4. Gracias Analía, Gustavo y Liliana por sus comentarios. Un beso grande de Irene Marks

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Analía Pascaner