sábado, 7 de febrero de 2009

Rubén Vedovaldi

-Escritor nacido en Rosario, reside en Capitán Bermúdez, provincia Santa Fe, Argentina-

Tres deseos del crédulo pescador


Un hombre pesca a orilla del río una lámpara que parece mágica. El hombre la frota hasta que sale la voz antigua de un genio:
-A tus órdenes, amo. Pídeme tres deseos y te serán concedidos ya ya ya.
El pescador piensa muy bien sus deseos y pide:
-Primero quiero la salvación y gloria eterna para todas las almas pasadas, presentes y futuras de este mundo y de cualquier otro lugar en donde las hubiere.
El genio pareció dudar un momento y preguntó:
-¿Y cuál es tu segundo deseo?
-Segundo: que tú seas libre y feliz para siempre de toda servidumbre y que quien te encerró en esta lámpara sea perdonado.
-Ya veremos si perdono a ese malvado -murmuró el genio- ¿Y cuál es tu tercer deseo?
-Tercero: que esto esté sucediendo de verdad y no sea cuento.

Y pasó el tiempo y los tiempos y el genio no pudo concederle el tercer deseo. Y el cumplimiento del segundo deseo y del primero, el pescador todavía los está esperando.


El borrador

Un hombre salta una tapia y cae muerto en medio de un jardín.
Toda la vida del jardín se conmueve y viene a pedirme que deje mi cuartilla a medio hacer y mi lapicera y mi escritorio y salte la tapia para averiguar allá afuera quién lo mató. (Yo soy el autor y lo tengo que saber y lo tengo que contar). Pero yo tengo miedo de saltar esa tapia y caer muerto del otro lado. Entonces vuelvo a mi escritorio y a mi hoja a medio narrar y concluyo:
-Queridas flores y queridos bichitos del jardín, mejor tiremos el muerto otra vez afuera y borremos estas líneas y escribamos otro cuento sin muerte y sin miedo, eh? ¿Qué les parece?


Ida y vuelta multiplicada

Una mujer estira su mano hacia la copa del Árbol de la lengua y del habla y desprende una palabra de jugoso aroma y dulce color. La mujer abre con su lengua la palabra y se mete toda ella dentro de la palabra, hasta el carozo.
Luego monta el carozo de esa palabra y viaja sensorialmente y va visitando las costas de los siete mares del silencio.
De las orillas de los mares del silencio viene un aire de verbos que acaricia el vientre y peina los cabellos de la mujer. La mujer lleva el carozo a la mejor playa y lo deja encallado en la arena y se adentra en la tierra firme de las voces. Las voces son en esa parte todas masculinas y reciben a la mujer en interminables orgías.
La mujer vuelve preñada hasta el carozo y monta y vuelve por los mares hasta el centro oceánico de la palabra que la contiene. Y sube por una liana hasta el cenit. Y sale de la palabra por donde había entrado y se arrodilla a parir siete hijos junto al Árbol de la lengua y del habla. Y canta. Y va dejando cada hijo prendido como fruto de una rama del árbol y luego se tiende a descansar y viene el viento y algunos animales se asustan o huyen a esconderse, pero la mujer se confía al amparo del Árbol y duerme en paz el mejor de sus sueños y siete sueños más, y la mitad de otro sueño, porque ella sabe que a las palabras que echaron raíces en la vida, no se las lleva ningún viento.

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Lo último que quiero que me pase cuando estoy escribiendo es ser hechizado por la imaginación de otro. En este estado me gusta leer tres, cuatro o cinco libros a la vez, mezclándolos, hasta que formen una obra bizarra, compleja y rococó mucho más interesante que cada uno de los libros con que está compuesta.
Steven Millhauser

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7 comentarios:

  1. Me parece muy bueno el de Ida y vuelta multiplicada, tiene sabor a Mito, el ritmo de esos relatos antiguos, pródigos en viajes, repeticiones y pariciones...

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  2. Rubén me gusta lo tuyo, las imágenes quedan al finalizar la lectura.

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  3. Me gustaron mucho. Hay algo de leyenda en el tercero que me obliga a regresar. Felicitaciones.
    Alicia Perrig

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  4. Escribe bonito Rubén. Lástima que por estos días no me dejan estar mucho en la compu, pero al menos para que él se entere que lo he leído y me ha encantado su rumbo.
    Un beso,
    d.

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  5. Rubén,así como el origen de las palabras, me suena que sea una mujer precisamente la que hecha raíces. hermosa referencia a los mitos.
    Cariños
    Anahí d.Bezoz

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  6. Gracias por leer a este buen escritor, queridos Luis, Julio, Alicia, Gustavo, Diana y Anahí.
    Un abrazo
    Analía

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Analía Pascaner