sábado, 7 de febrero de 2009

Rubén Amaya

-Tucumán, Argentina-

porque no soy más que un viajero


porque no soy más que un viajero
que se embarca en la noche
y descubre que indefectiblemente
el silencio habita en los andenes
debo partir y no hay regreso
sólo llevo mi sombra de equipaje
suelo ser un repetido forastero
que ejerce el breve oficio
de ser una distancia
puedo ser una fotografía
un saludo una canción
pero una luna oscura
golpeando en el cemento
arrastra
ya no digo los cuerpos
apenas la epidermis
de rostros ciudades
juramentos circunstancias
tan repetidamente iguales
que ya no sé si es cierto
que alguna vez estuve
o algún funesto viento
me dejó sólo la ausencia


mi tristeza y yo...

mi tristeza y yo
finalmente somos inseparables
en las noches de invierno
suele esconder las ventanas
para que la muerte no me muerda a traición
acomoda en los rincones mis ausencias
se burla silenciosamente con las sombras
de las historias que bailan en mi memoria
cuando la lluvia regresa sola
sale preocupada a buscarme
me habla de las mujeres desconocidas
que guardan mis pedazos en sus carteras
algunos domingos tan pálidos y viejos
que ni el viento se acuerda de mi puerta
se adormece en mi piel
y entona pequeñas canciones
para que yo invente nombres
y me atreva a escribirlos


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Llegar tarde es advertir que en una fracción de segundo se escurrió un destino que deseábamos.
Reinaldo Bianchini


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