jueves, 26 de marzo de 2015

Marta Zabaleta

Perturbas

Con la impiedad de un árbol desgajado
y la inquietud de un estómago vacío,
por entre ramas descolgando tu rostro
asomas como estrella rota.
Sus puntas
trepanan
el día
se hace de hierro.
Cálida la mano crecida en historias
de caricias y matas de pasto,
en tu cara sueltas tus pestañas
y te miras, grata, en el pelo largo…
Mitad en la hoguera,
la otra olvidada,
baja de los cielos, amiga,
que el día ya escarcha.

A mi gran amiga Olive Cordle, con Alzheimer, en el día de su 87 cumpleaños
Londres, 2007


Sonidos

A las lágrimas de mi madre
 los Viernes Santos

El piar
de los pollitos
al nacer

el graznido de los búhos
en las noches claras

la lluvia
cuando caía
y mi madre me decía
Recuerda, Martita,
a los chicos tan pobres
que no tienen techo

la bocina
del Ford T
de mi padre

el rebuzno del burro
que me llevaba una tarde
por Mina Clavero
y casi nos caímos
desde el puente
a los cajones del río

los escopetazos
de mi papá
cuando íbamos a cazar
los domingos, los dos solos

las plumas que entonces caían
de cuarenta perdices
Y de una liebre
su rabo caliente

el chirriar
de la grasa
sobre las brasas
del asado
cuando regresábamos
 
el silencio
cuando mi perra
secuestrada por el gavilán
cayó al fuego

el último
de los ladridos
de uno de mis perros
el Tupac, que mi padre…
y el sonido del revólver

el aletear de las mojarritas
en el arroyo
los días de crecida

el pitear de la locomotora
al entrar en el puente ferroviario
y la huida de palomas
dos veces al día

el cascabel
de la serpiente
que casi pisé esa tarde
en el patio

el teru teru
a la hora de la siesta
junto a mí y la iguana
bajo el sol dormidas

el coro de mi madre

                   Londres 12 de abril de 2009


La llave

                 a los abuelos Hinrichsen

No batía el viento
ni la soledad ni el tiempo.
No había patrullas en el
camino de Concepción a Tomé.
Era el 12 de septiembre.

Paró la camioneta y
del zapato izquierdo
sacó una llave.
La arrojó lejos, musitando
me la dio Alberto.
Y seguimos huyendo.

Bajo el sol radiante 
sus hijos más pequeños
como cuando iban a un picnic,
cantaban. Y el osito de peluche 
danzaba la libertad de la nieta.

Tic Toc Tic Toc Tic

La mirada de la abuela
nos abrazó largo.
No sabremos nunca
el misterio de esa llave.
El hijo mayor ya lo ha olvidado.

                            Chile 1973/ Exilio 2012


Marta Zabaleta
Nació en Santa Fe, Argentina. Reside en Londres, Inglaterra

6 comentarios:

  1. Encantada de leer a Marta Zabaleta y de entender, a través de sus poemas, partes de su vida y el dolor del exilio. Mis respetos y saludos a esta gran mujer. Con mi abrazo.

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    1. Muchas gracias por tu atenta lectura, Miryam
      Saludos cordiales
      Analía

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  2. Qué gusto encontrarte aquí, Marta, con tu poesía que siempre conmueve con realidades dichas con gran ternura; y en todo el grato recorrido de estas lecturas me enfrento con Mina Clavero, un lugar muy cercano a mis sentimientos. y apacibles recuerdos.
    Va un gran abrazo
    Betty

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    1. Muchas gracias por tu lectura atenta, querida Betty.
      Cariños, que tengas días plenos de armonía y bendiciones
      Analía

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  3. Estupenda selección de poemas de Marta Zabaleta. la verdad, hemos coincidido en varios lugares y siempre que la leo, me gratifico de ello.


    Felicitaciones a la autora y un abrazo grande a Analía, mujer de corazón GRANDE

    Amanda

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    1. Gracias por tu lectura, mi querida Amanda, Marta es una querida amiga.
      Mil gracias por tus conceptos halagadores, los recibo con inmenso cariño.
      Un abrazo, que tengas días muy bendecidos y todo te resulte para bien
      Analía

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Analía Pascaner