viernes, 15 de noviembre de 2019

Alba Omil


Cuatro caballos

En los pastizales de Troya se divisan, a lo lejos, cuatro caballos desplazándose despacio, pareciera que a ciegas.
El caballo blanco se va alejando. ¿Hacia dónde? No se sabe.
El caballo rojo salta y bufa como azuzado por látigos invisibles.
Al caballo pálido lo monta una figura embozada que se deja llevar.
El cuarto caballo es enorme, está quieto, como dormido, como atado a un palenque invisible. No tiene color definido: es de madera.


Belleza, amor, guerra

Sonríe, ardiente, Helena en brazos de Paris.
Sonríe Afrodita, la diosa que recibió la manzana de oro de manos de Paris.
Sonríe la muerte, montada en un enorme caballo de madera, en espera de su hora.


Venganza

La reina Dido se suicida cuando Eneas, su amante, la abandona para ir a fundar Roma por orden de Zeus. Pero el destino, que maneja las cosas de la vida, y también de la muerte, quiere que se encuentren nuevamente. Esta vez será en el Averno: él la ve a lo lejos y corre hacia ella, con los brazos abiertos. Ella le da la espalda y corre a los brazos de su esposo, Siqueo.


Alba Omil
Yerba Buena, Tucumán, Argentina

2 comentarios:

  1. Nunca está de más volver a las fuentes y la mitología ayuda, muy buena síntesis poética .

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    Respuestas
    1. Agradezco tu lectura y tus conceptos, Haidé.
      Cariños, mis mejores deseos
      Analía

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